jueves, 19 de julio de 2012

NAVEGANTE








NAVEGANTE


Antes de hacerme a la mar
quisiera solventar unas cuestiones. Apenas cuatro asuntillos
que aún tengo por aquí pendientes.
De relativa importancia,
por su relatividad en función de algunos más graves,
pero que debo yo resolver antes de abandonar.

UNO:
Saber por qué no estuvisteis cuando tanto os necesité.
Solo tuve que defenderme
de todos los enemigos que infectan este lugar inmundo.
Que eran míos y vuestros.
Solo tuve que vencer si es que en algún momento vencí.
Pues aun ganando a veces las menos creo que al final ninguna,
sé que siempre perdí.
Y solo amargamente solo cuando me tocó perder.

DOS:
Hoy que necesitáis ayuda, ¿por qué venís hasta mí?
Qué ha ocurrido
que ahora os acordáis de este que tanto odiáis.
Algo muy personal será para lo que buscáis apoyo
de quien personalmente implicarse
en vuestros problemas no quiere.
Quid pro quo queridos.
Quid pro quo en negativo.

TRES:
Ahora que el nuevo virrey la vida de vuestros hijos quiere,
duelen esas heridas más que las de la propia carne,
que sus corazones latiendo ha de arrancar
para calmar la implacable sed
de los que solo beben sangre
¿me pedís que encabece la marcha que eliminar al asesino pretende?

CUATRO:
¿Qué habéis hecho pueblo ingrato
con todo el oro y la plata robado,
que vuestras chozas convirtió en palacios
que las arcas os llenó de viandas y los baúles de sedas
trajes de fiesta y collares?
¿Qué habéis hecho pueblo egoísta e hipócrita
con los cofres de doblones que en la puerta de vuestras casas dejaba
para que tapándoos las miserias
las amistades comprarais?

Atrás os dejo pueblo desagradecido e infiel.
Volveréis a los tiempos del hambre.
A mataros por una gallina.
A caminar por el barro,
para ir a vuestras casuchas de paja.

Antes de arrojarme al mar quisiera yo preguntar
¿si queda algún voluntario,
de los que antes sobraban cuando se trataba de dar
que para vosotros solo fue recibir,
que hoy me quiera acompañar?

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