jueves, 9 de octubre de 2014

PÉTALOS DEL PENSAMIENTO, parte 183 P



Charlotte recuerda la observación de que discuten como un matrimonio y se traga el comentario o le estaría dando la razón. Bae prosigue, Fausto interpreta.


-Dice que el negro siempre trae un arma. Como las que tienes tú, por eso se han asustado tanto al verte. Que si no hay nadie que haya muerto de hambre o enfermedad, elige al que le parece más débil y lo mata de un tiro. Después, los otros dos lo descuartizan y les arrojan los pedazos. Se llevan los huesos más grandes y la cabeza. Y la carne cruda


Bae entra en pánico. Rompe a llorar, cae al suelo. Espasmos, respiración agitada. Los compañeros le sujetan, ponen un trozo de tela en su boca para que no se muerda la lengua. Epilepsia. Desencadenado el ataque quizás por el recuerdo atroz. Según la explicación, se estaban comiendo a los compañeros que caían enfermos o mostraban mayores signos de fatiga. Canibalismo de supervivencia. Salvajismo por imposición. Comerse al compañero o ser comido. El horror, el puro y despiadado horror.


Charlotte no es capaz de articular palabra. Ahora sabe que con las armas que ha empuñado tan decididamente se cometieron esos crímenes. A Fausto se le cae la linterna, una vez más, por la parálisis. Se da la vuelta, vomita por encima de la barandilla la carne con patatas de la última comida. Va a resultar que quizás tuviera razón y la carne fuera carne humana. Va a resultar que con todo lo descubierto, es más probable que no lleguen a destino que lo contrario. Que no es exagerado pensar que sus vidas corren peligro en ese entorno de, ahora confirmados, delincuentes poco comunes. Qué intrigas o peligrosas tramas criminales ocupan la mente del capitán alucinado que permitía convertir una pelea entre pasajeros en una apuesta abierta. Y a su tripulación disfrutar con ello como si fuera una actividad habitual para las horas de aburrimiento en travesía. Sólo una panda de degenerados mentales podría actuar así. El peor quizás el griego que luego se llevó a la española a la cama, combinando sadismo y sexo en un solo episodio sin interludio preparatorio.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

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