lunes, 7 de febrero de 2011

RETROCESO


RETROCESO


¡Y volveremos a la leña! A calentarnos con ella.
Calentarnos cuando la cortamos calentarnos cuando la quemamos.
No puede haber más eficiencia.

Volveremos a la leña por culpa de los combustibles fósiles.
Por culpa de su precio.
Arrebatados a la sociedad por unas pocas.
Unas pocas sociedades mercantiles
a las que el poder les asiste servil.
El poder entregado por el pueblo, arrebatado,
también esto,
al pueblo.
Así, todos serviles.

Y volveremos a cortar el césped del jardín. Pero esta vez será definitivo:
a cortarlo del todo para hacer de él un huerto.
Reconversión social, total y voluntaria:
del césped de pijos consumistas y ociosos,
al huerto de hambrientos y menesterosos.
Se acabó la fiesta,
y la sociedad del bienestar reventó con el último cohete.
Adiós a la barbacoa, mejor una buena lumbre, de leña.
De la de calentarnos con ella.

Y volveremos a tener gallinas paseando por el huerto.
Ese en el que ayer hubo un jardín.
Y las mimaremos como mimábamos el césped.

Volveremos a la cría de conejos y de cerdos.
Para comer la carne que por el precio de los biocombustibles,
pagar no podemos.
Otra vez los combustibles y nuestro afán por desplazarnos.
Va a ser que viajar no resulta tan enriquecedor.
Va a ser lo contrario, al fin.
Las antiguas migraciones de cazadores recolectores de ayer,
son el turismo de los estómagos llenos aburridos de hoy.

Volveremos a las lechugas los tomates el maíz y las patatas,
del huerto que ayer era jardín precioso,
para poder comer
sin tener que ser esclavos de la semilla certificada:
genéticamente reforzada tramposamente esterilizada.
Para tener que comprarlas cada siembra.
ADN arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades mercantiles.
Son anónimas tan oscuras casi opacas.
Lo que no interesó a los del petróleo se lo quedó Monsanto.
Santo sea este desigual reparto de pan y peces.
Migas con escamas.

Volveremos al trueque,
que a nadie convence el otro cambio de dinero por el resto.
También el dinero desapareció de la circulación
arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades bancarias insaciables que ahora
llorando aseguran ser deficitarias.

Ya no queda nada que exprimir a la otra sociedad, la que es el resto.
Así que se acabó el sueño de enriquecernos.
Nunca pudo ser tal cosa, por ser a costa de nosotros mismos.
El rico-ser sólo puede serlo fagocitando al pobre-ser.
Es lo que hay. Tonto tú que no lo ves.
Ingenuo aquel que no lo quiere ver.

Volveremos a remendarnos las camisas,
a repararnos los abrigos los sombreros los zapatos.
Volveremos a calentarnos con tres mantas. Aún así,
a pasar frío en la cama. A los calzoncillos largos,
las camisetas gruesas.
Los jerséis de lana tejidos en casa a la tenue luz de vela.
Que no será romanticismo sino miseria y escasez.
Al pan racionado, pan moreno. Aceite requemado.
En las patatas a lo pobre ya no habrá poesía,
sino prosa revivida.
Volveremos a saber lo que es el hambre.
Ahí se reconoce al hombre.

Volveremos a los cincuenta antes de que acabe esta década.
Para no olvidar lo que es sufrir.
Sufrir por no tener, para comer.

Volveremos a no ser. Pues, en verdad,
esto es lo que siempre fuimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario