miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL ELEGIDO (relato corto)




EL ELEGIDO


Queridos conciudadanos y compatriotas todos y todas. Es un gran honor para mí y mi partido, menos partido ahora que nunca, dirigirme a vosotros desde este inaugural discurso como presidente. Por ello he convocado a los medios de mayor penetración en el mercado informativo y las mentes de los ciudadanos. Por cierto, no veo aquí a la televisión KTJ ni al periódico La mañana viene cargadita de mentiras. ¿Alguien sabe dónde están?... No se me ocurre razón para su ausencia… En fin, sigamos.
Como decía, me llena de orgullo satisfacción y entusiasmo, trasladaros en primicia mi plan magistral de gobierno. Para lo cual, mis consejeros espirituales asesores de imagen animadoras socioculturales terapeutas emocionales logopedas del pensamiento malversadores económicos y entrenadores deportivos, me han guiado en la difícil pero gratificante tarea de comunicaros las novedades para la próxima legislatura. Los nombres de los artistas invitados y el calendario de acontecimientos y eventos.
Como bien saben nuestros mayores pues la experiencia aporta un envidiable plus de cinismo, podéis iros olvidando del programa electoral. No en vano, éste se confecciona con recortes de prensa, peticiones del oyente, mensajes en botellas, recados en el buzón de voz y cartas a los reyes magos que nunca fueron recogidas.
En nuestro afán por satisfacer a propios y extraños, resumimos este rico y abundante material con el que hacemos una hermosa declaración de intenciones. Pasado el caro y siempre farragoso trance electoral con cargo al erario, y una vez repartidos entre oposición y gobierno los sillones de mando de este país de alelados, procedemos a reescribir las sagradas escrituras que harán de nuestro mandato una época para olvidar. Y de este lugar un cementerio de elefantes amén de un vivero de cucarachas.
En la ingrata labor de convencer al populacho de que si bien esto no es lo mejor para él y sí para nosotros, contamos con los medios de manipulación de masas nacionales e internacionales aquí presentes. By the way, ¿alguien sabe dónde están KTJ y La mañana viene cargadita de mentiras? ¿No? Anyway, procedo.
Habrán notado mi perfeccionamiento de inglés, seré su orgullo en la próxima cumbre de presidentes, verán. Un vaso de vodka por favor, para aclararme la voz y las ideas. Muchas gracias.

Como primer punto de este avance informativo sobre un retroceso injustificado, destacaría los ajustes en materia sanitaria, la reforma del texto educativo a favor de un adoctrinamiento indispensable y saludable, el endurecimiento ejemplar del código penal, y la libertad de culto al único dios verdadero. Como todos saben, el dinero. Paso a continuación a desglosarles estos cuatro pilares básicos del templo de honor, reserva de la biosfera de alacranes y víboras, ya lo conocen: el congreso.
Un vaso de vodka por favor. Gracias. Para aclararme la voz y las ideas.
Se ha dicho en el enunciado que la materia sanitaria se ajustará a la disponibilidad del gobierno y la estrechez del resto. En lo sucesivo, quedan fuera de toda prestación quienes no puedan pagarla. Esto es, sin papeles marginados alcohólicos drogadictos enfermos crónicos desahuciados desgraciados, malagente en general y muertos de hambre en particular. Se acabaron las prótesis para cojos los trasplantes de órganos en terminales los implantes para sordos, siempre que estemos hablando de execrables sin recursos.
Los hospitales públicos deficitarios serán reconvertidos en hipermercados con capacidad para sanar dos mil personas diarias. Quienes se hagan los enfermos, porque de todos es sabido que no enferma quien ni quiere, compartirán habitación cama sábanas medicamentos y jeringuillas. Los familiares de ingresos se limpiarán antes de entrar a estos hospitales, y lo limpiarán antes de salir. Las ambulancias privadas atenderán a quienes proporcionen combustible, la asistencia domiciliaria desaparece como lo harán los domicilios.
En cuanto a las medicinas suministradas en farmacias, queda prohibida su dispensa desde el día de hoy en favor de laboratorios genéricos. Genéricamente clandestinos, más baratos y sin garantías, pero igual de bonitos en su envase de cartón o plástico. Lo mismo para productos ortopédicos quirúrgicos de análisis y profilácticos.
En nuestro afán por cargar las tintas y las cuentas en los desamparados, retiraremos a éstos los favores que nuestra sociedad de los injustos ya no puede hacer. No me olvido de los discapacitados, que serán pagados con la falsa moneda. Perdón, aquí hay un error… Me van a disculpar… Ah sí. Aquí está. Tratados de igual manera, es lo que pone.
Un vaso de vodka por favor. Gracias. Para aclararme la voz y las ideas.
Quedan excluidos de esta medida sin igual casas reales, parentela y amigos del circo. Casas reales o imaginarias qué más da nadie las ve cuando son necesarias de verdad.

Respecto al punto número dos, las medidas a implementar son las siguientes. De paso, ¿puede algún presente decirme qué significa implementar?... ¿No?... Como ven, un ejemplo palpable de que son necesarias.
Para niños y niñas de cero a tres años, el departamento de propaganda de campaña de este gobierno ha encargado a la sección de música y bandas del ejército, la grabación de 25 marchas militares 25 fusionadas con el cancionero infantil. Bautizadas como Baby March, nuestros hijos, o mejor dicho los suyos, crecerán conociendo un buen puñado de himnos que les inculcará el respeto y admiración por su país. De lo contrario, todos somos testigos del bochornoso espectáculo que nuestros deportistas hacen subidos al podio, hurgándose la nariz o tocando el culo a las azafatas mientras suena el himno nacional.
La audición de este CD vendrá acompañada con un proyector de imágenes para que conozcan los colores de la bandera nacional y subalternas. Sabemos que hay dudas al respecto, en niños y adultos.
De tres a seis años se ha previsto un libro disco cuenta cuentos de venta en quiscos y top mantas con carnet de manipulador informático. En el producto se hace un repaso exhaustivo e interesado de la historia que conviene recordar. Eliminando cualquier traza de descontento o episodios de antiguas humillaciones. Nuestro país ha sido y volverá: una grande y libre. Si alguien lo duda puede pasar por taquilla, rellenar la multa correspondiente y abonarla en el momento con recargo del 30% por mala fe.
De seis a dieciséis, por cierto… se escribe así o es diez y seis… no sé… ¿alguien lo sabe?... ¿No?... Lo suponía. Prosigo. En este rango de edad la asistencia a los centros de enseñanza será obligatoria y la educación secundaria. Quiere esto decir que habrá toque de queda para menores de 16 años entre las 8 y 18 horas, lo digo en números para no confundirme igual que antes con el diez y seis. Su lugar es la escuela, y como he dicho, la educación secundaria. Prohibida la venta de alcohol tabaco y otras drogas fuera de estos centros donde no se aplica el impuesto correspondiente.  
El acceso a la universidad se hará por concurso amañado de méritos. Siendo el más meritorio aquel que pueda aportar patrocinadores y fondos a su universidad elegida. Corren por cuenta propia gastos de profesorado alojamiento manutención equipos de enseñanza y vicios. Como verán este es el camino del éxito para las futuras generaciones de jóvenes, herederos todos de familias con posición y recursos. Estos muchachos de hoy son el poder de mañana, debemos tenerlo en cuenta.
Quedan excluidas de estas medidas casas reales parentela y amigos del circo por razones obvias.
Un vaso de vodka por favor. Gracias. Para aclararme la voz y las ideas.

Para la aplicación de estos cambios con el total apoyo de la población, se ha previsto el punto tercero.
Un gabinete jurídico ajeno al gobierno para garantizar su independencia y fidelidad a la idea, pesebrero por antonomasia, asesores de éxito en Corea del Norte Irán o Guantánamo, ha reescrito nuestro débil e infame texto legal. Ideario de vagos maleantes drogadictos e insumisos.
Los cálculos más conservadores predicen una reducción del 90% de esta chusma en las calles. El espacio público es para el que lo trabaja. Los que no, lo disfrutamos.
Habrá cadena perpetua para la desobediencia civil, la evasión fiscal de corto alcance, procedente de autónomos y rentas del trabajo principalmente, y locutorios de cadenas de radio arengando a las masas.
Multas millonarias para manifestantes, con recargo para silenciosos, pancarteros rebeldes ideólogos librepensadores intelectuales críticos y viandantes indignados.
Exilio para pacifistas y terroristas que desde la palabra atenten contra este gobierno conciliador y modélico.
Estas contramedidas correctoras, duras pero necesarias para nuestra propia supervivencia, y digo bien no digo vuestra, son tan dolorosas para el pueblo como indispensables en el ejercicio de nuestras funciones de gobernantes ecuánimes y firmes. No se busca otro objetivo más noble que la extirpación cruenta del estado de derecho como cáncer incurable de una sociedad mal acostumbrada a la reclamación, la exigencia y el libertinaje.
Quedan excluidas de estas medidas casas reales parentela y amigos del circo.
Un vaso de vodka por favor. Gracias. Para aclararme la voz y las ideas.

He dejado para el final lo que sin duda era una demanda obligada, justa recompensa a la aportación interesada de capitales, sociedades bursátiles anónimas y conocidos beneficiarios directos. Personas quién sabe si honradas que con empeño, algo de suerte y mucho de soborno extorsión y engaño, han reunido, no entiendo el interés en decir amasado si nunca se vio a panaderos metidos en estos tinglados, grandes fortunas sin otro propósito que el de seguir engordando. Las fortunas y ellos.
Para mejorar la confianza y alcanzar su bienestar perpetuo, el gobierno ha dispuesto una batería de medidas de corto medio y largo alcance según la amenaza. Baterías de misiles y antimisiles costeadas por la ciudadanía quejosa y repartidos por el territorio nacional. Su finalidad: proteger a los bancos de toda acción enemiga. Entendiéndose por tal el asalto a cajeros oficinas insultos a personal o retirada de fondos mínima. Las masivas quedan excluidas por estar al alcance de muy pocos, amigos íntimos la mayoría.
Saben los que me conocen que soy hombre de ley y la amistad para mí es lo primero y más importante. Junto a familiares casas reales y amigos del circo.
Para equilibrar la balanza de la huida de capitales, se incrementa la presión fiscal a las rentas más bajas. Dicen los expertos que esto reduce el paro y estimula el crecimiento. En justa simultaneidad, se incrementa la jornada laboral a horarios de revolución industrial. Escalón intermedio para logar el objetivo en un año de volver al Medievo. Nobles viven vasallos trabajan por un caldo de gallina.
Con estas medidas, como he dicho inevitables, se prevé un aumento espectacular de las fortunas ya consolidadas y un descenso vertiginoso y obligado del estado del bienestar. Otro mal vicio de gobiernos de progreso y borrachera populista.
Quedan excluidas casas reales parentela y amigos del circo.
Un vaso de vodka… Para aclararme la voz… y las ideas.

Para terminar, les adelanto que confiamos plenamente en el triunfo de nuestra empresa, nunca mejor dicho ahora que el gobierno está privatizado. Para lo cual contamos con dos elementos fundamentales:
Su toxicidad informativa y el miedo que provocan en la población. La dosificación de ambas es nuestro éxito. Sí… A ver… me pasan una nota… Gracias.
Dice lo siguiente:

La cadena de televisón Ke Te Jodan desestima la invitación a su rueda de prensa por coherencia de marca, y el periódico La Mañana Viene Cargadita De Mentiras… porque ya tiene los titulares de los próximos seis meses. Ajá.

Muchas gracias a todos, y a seguir con su labor:

¡Salgan, y cuéntenlo!


  © CHRISTOPHE CARO ALCALDE

MENSAJE DE URGENCIA




MENSAJE DE URGENCIA


La presidenta de la asociación de consumidores,
de consumidores de su tiempo,
anunció a los miembros que dejaba el cargo.
Por la carga.
De sacos llenos de peticiones, exigencias,
decepciones y alguna chulería inesperada.

Lo hizo con un mensaje en una jarra de cristal bajorrelieve,
limones y algo de arena dentro.
Desde la isla de su soledad de presidenta,
por su riesgo y por su cuenta.

¿Por qué fuiste, no sabías lo qué hacías?
Reprochó un cangrejo ermitaño.
De los que nunca salen de casa. Ni de su asombro.

Recibido el mensaje por un Rodolfo langostino cualquiera
y tranquilo
de los rojos bien rojos tomando el sol a su antojo
repartió copias, no muchas,
a asociados y curiosos. Los últimos los más interesados.

Reunidos los cientos de miembros en petit comité
de a tres no más, no vayáis a creer que la convocatoria fue un éxito
en segunda ni en última instancia,
acordaron no tomar decisiones en caliente:
por temor a una insolación de desgana.
Ni actuar en consecuencia:
para evitar consecuencias y efectos.
Desagradables que son los efectos secundarios
que provoca el compromiso:
esfuerzo fatiga cansancio mareos vómitos.
Mejor evitarlos.

Pospuesta quedó por los presentes la respuesta
a una incómoda petición de auxilio in extremis,
¡hecha por la presidenta!

Ignorada por los miembros ausentes
más interesados en contar granos de arena bajo la toalla:
¿Tiene más el vecino que yo?
¡Venga aquí señora presidenta
y resuelva este agravio!
Que si usted no compara yo sí que lo hago.
¡A la voz de ya que está usted tardando!

-No puedo. ¿No veis que estoy sola en esta isla desierta?

Del fondo marino ascendió un pez globo flotanto.
Claro así cualquiera se quejó el ermitaño.
En la boca un anillo en la aleta un collar en la cola una pulsera.
¡Todo de coral!

A la isla penetró el pez globo volando.
Así cualquiera se quejó ahora un albatros.

-¡Señora es para usted! –dijo el pez.
-¿Para mí, por qué?
-Es un premio de consolación
a quienes ya no esperan ser consolados por nadie.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

CARTA SIN SORPRESA



CARTA SIN SORPRESA


Dice un antiguo amigo, de esos de toda la
Bueno, de los de media vida ya he dicho que era antiguo
y hay cosas que por antiguo se olvidan.
Amigos de fiesta, de paseo, de váyase usted a paseo.
De cafés, amargos, y más de una caída sin intento de recogida.
Amigos por tanto que no estuvieron donde debían
y sí donde convenía. A ellos, que son su mejor amigo.

Dice mi amigo ahora que no importa ni jodida falta que hace
porque amigos no somos,
no porque él no quiera que es porque no quiero yo,
que no que no y que no me da la gana que basta de hipocresía
y de fingir que nada ha cambiado. Yo sí él no.
Es en realidad lo contrario: nada es como fue ni será.
Que no necesito amigos que huyen cuando los necesito.
Que desde la orilla del río sonríen cuando te estás ahogando.
Y no se mojan un pie no vaya a estar fría el agua.
¡Mira tú si se cogen un pasmo!

Que cuando caí en el pozo a la boca ni se asomaron.
No vayan a darse cuenta de que el del agujero es su amigo.
¡Mira tú qué compromiso!
Tampoco a las vías fueron cuando me trituró el mercancías
ni siquiera a recoger mis pedazos.
No hablemos de pagar la fianza
impuesta por ese juez endiosado,
¿queda alguno sin subir a los cielos?,
que para la amistad hay rangos
y avanza el dinero en cabeza.
Si aprecias de verdad a tu amigo mejor no le pidas dinero.
O te quedarás sin ambos.

Dice el que se cree mi amigo,
que ya no lo es yo lo sé es él quien no se quiere dar cuenta,
no sé si es por su soledad o por callar la conciencia
que…

¿Qué es lo que dice ese tipo? Uhm…
Ya no lo sé. Se me ha olvidado.

Entonces, nada importante.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

OLVIDOS DE LA HISTORIA (relato corto)



OLVIDOS DE LA HISTORIA


Napoleón nunca quiso comandar ejércitos y mucho menos ir a la guerra. Mienten los historiadores, en su mayoría franceses, cuando afirman con pruebas de irrefutable condición que su ambición sobrepasó las fronteras, literalmente, siendo inspiración de dramaturgos y cronistas de aventuras. Nada de esto es cierto. Lo que Napoleón deseaba con freudiana locura era a la prima bastarda de la primera doncella de Josefina. Una espectacular pelirroja, la prima no la doncella ni Josefina, a la que Napoleón obedeció mansamente, o salvajemente según se mire, y complació cuanto pudo.
Descarada, con delirios de grandeza, actriz porno, aficionada a las orgías sin contacto, bisexual y serial killer. Una auténtica psicópata que condicionó en la sombra el destino de Europa.
Las razones de por qué Napoleón conoció a la bastarda de nombre impronunciable no están muy claras. Contrariamente a lo que opina el mayor experto en la materia, el afamado cursillista de bolas chinas John Ball Burning, no fue en la feria internacional del juguete de aquel lejano mes de diciembre de 1786. Si bien es cierto que ambos asistieron, no coincidieron ni en tiempo ni espacio.
Napoleón, aficionado compulsivo a los soldaditos de plomo y las coronas de oro, compró todas las colecciones a la venta, de ambas cosas. Le tomaron por loco cuando afirmó tras la operación: “Estos soldaditos y yo conquistaremos el mundo”.
La pelirroja, en cambio, sólo adquirió la versión actualizada del Monopoly Continental. Así llamado porque en él las casas, calles y plazas a comprar se habían sustituido por países de Europa. La banca por la sede del gobierno de la UE, en la cárcel los tribunales de justicia y los jueces por policía antidisturbios. Cambios más congruentes con los tiempos que aportaban un dinamismo y realismo insuperables. Éxito de ventas. La pelirroja intuyó que aquel Monopoly se haría realidad y quiso poseerlo antes que nadie. Ella, también ansiaba conquistar el mundo.
Pero el encuentro fatal vino de la mano de Salicety años atrás, en uno de sus bailes de disfraces donde Napoleón era la estrella del momento y del baile con su disfraz de emperador. La pelirroja una camarera vestida de Play Boy, auténtico nada de disfraz. Ella le propinó un sonoro tortazo cuando él tiró del rabito del conejo y el delantal cayó al suelo. Mostrando a los presentes la ausencia de ropa interior, aún sin inventar, y la mejor parte de su anatomía. Él recogió el delantal, ella se lo volvió a colocar y el baile continuó como si nada. Nadie se percató de que en el intercambio ella le entregó su número de teléfono.
Otro antiguo amigo, Pasquale Paoli, les introdujo en el submundo del club de la lucha donde acudían como público anónimo. Él se aficionó tanto a las peleas que creó su propio club: The Nap´s Fight. El éxito inesperado del proyecto le animó a pasarse a las franquicias, y en su viaje secreto a Córcega de 1794 se reunió con los franquiciados de toda Europa para formar un ejército a la prensa mostrado como una joint venture.
También en ese viaje, no tan secreto, reapareció la pelirroja bastarda. Él se la encontró en la carátula de un DVD triple X. La llamó inmediatamente, quería una foto igual a la portada. Ella accedió, no sin antes arrancarle la promesa de que le llevaría de viaje por Europa. No había ingresado en le École Militaire a los diez años para nada: aceptó gustoso a condición de mantener su relación en secreto. Había puesto sus ojos en la amante de Paul Barras y quería robársela para casarse con ella. Por joder, más que nada. En el amplio sentido de la expresión. 
Petición por petición, sellaron el acuerdo con una tarde de sexo de película. También literal porque ella lo grabó todo. Desde ese día, y por evidentes razones anatómicas, ella lo apodó con el sobrenombre de mi Pequeño Cabo. Bajo nombre en realidad.
En virtud de aquella promesa, y porque Josefina en materia de sexo acrobático era una aficionada, a los pocos días de su boda Napoleón marchó sobre Italia. Sobre-Italia: de aquellas victorias le regaló a su amante pelirroja la República Cisalpina. Fue entonces y con intención de seguir en contacto secreto cuando él creó la línea Chappe.
Mientras la pelirroja viajaba disfrutando por su Italia, él regresó a París con intención de poner orden. Y promover una idea que le rondaba la cabeza desde su paseo triunfal por Italia cuando la conoció profundamente. Algo así hay que hacer en Francia –se dijo-. Que los turistas descubran la Grandeur de la France. Viendo dar vueltas a una rueda de molino se le ocurrió el nombre: Tour de Force. Sus asesores de campaña le aconsejaron otro más vistoso aunque de menos pegada: Tour de France. Y hasta hoy.
Asqueado de la decadencia y la corrupción de la República, quiso volverse a Italia con su amante gimnasta, pero ella acababa de conocer al Duque de Armani en la pasarela de Milán y no estaba dispuesta a desaprovechar la ocasión de ir vestida con los últimos modelos del creador, en exclusiva y a precio de ganga: sexo flojo. No tenía claro lo que a él le gustaba. O quiénes. Convenció a Napoleón de que se quedara e hiciera algo vistoso por ella. Él, de natural complaciente y bondadoso pero poco hábil con la literatura de pasión, le escribió una extensa carta de amor que, una vez corregida por sus asesores, la convirtieron en la Constitución del Año VIII. A modo de compensación y para evitarle el disgusto, le premiaron con el cargo de Primer Cónsul.
La pelirroja le hizo llegar un mensaje cargado de erotismo y dibujos explicativos que Napoleón respondió con un aluvión de cartas encendidas de amor y pasión. Una vez más, eliminadas faltas de ortografía, expresiones inapropiadas o directamente soeces para el gusto de la época, extraordinariamente cultas para los estándares de hoy, aquella cartas se convirtieron en el Code Civil de Francais, el Código Penal, el de Comercio, de Institución Criminal. Textos que fueron bestseller y proporcionaron la independencia económica que Napoleón hasta la fecha no tenía. Sujeto como estaba a rácanos sueldos públicos y sus ajustes. Además, los textos también le proporcionaron prestigio y popularidad entre la población.
Ella, celosa de no ser primera plana junto a él en Vanity Fair o Vogue, amenazó con revelar su historia en un plató de Telecinco, que era donde mejor pagaban la basura. Napoleón, atemorizado de que todo el mundo conociera la razón de su Pequeño Cabo, regresó a Italia inmediatamente. Para descubrir decepcionado el asunto del Duque.
Armani, de origen germánico y a petición insistente de la pelirroja que quería conocer esos pueblos y costumbres, utilizó su dinero e influencias para satisfacer las demandas culturales de su amante: llenó Italia de austríacos. Lo cual a su vez incrementó las ventas de una chaqueta que había diseñado tiempo atrás sin ningún éxito entre italianos. Rebautizada como chaqueta austríaca, se convirtió en el empujón definitivo para lanzar su cadena de tiendas. Abandonó la producción de ropa obrera y se dedicó en exclusiva a la alta costura. Napoleón vio en él un poderoso enemigo: ambas franquicias rivalizaban por los mismos locales de las mejores ciudades de Francia e Italia. La guerra comercial acababa de empezar.
Decepcionado con la infidelidad, reclamó a la pelirroja un antiguo regalo procedente de sus campañas por Egipto: La piedra de Rosetta que ella llevaba colgando del cuello desde entonces. No se la devolvió.
Necesitado de fondos para su contraataque comercial, vendió Luisiana a los americanos y se ascendió a sí mismo en la administración del estado. El sueldo de Primer Cónsul palidecía comparándolo con el de Emperador. Patrocinado por los grandes almacenes Lafayette, que diseñaron y pagaron su nueva corona, Napoleón se autoproclamó emperador el 28 de mayo de 1804 con la esperanza de que la noticia, publicada en primera plana y a todo color en los tres periódicos de su propiedad, edición couché y digital, llegara a la pelirroja.
Ella, impresionada por el gesto, de amor o necesidad está aún por investigar, sedujo al amante del Duque, Sir Ludwig, para que le compusiera una canción. Fue tal la entrega de ella en el intercambio de servicios que la canción creció hasta convertirse en la sinfonía Eroica. Nombre que la pelirroja retocó posteriormente para darle un barniz más literario. A su vez, esto disparó los celos del Duque y ambos grupos empresariales se enzarzaron en una guerra por tierra mar y aire.
La enfermedad de las ovejas locas había diezmado la cabaña inglesa, por lo que la lana para hacer buenos paños escaseaba. Esto y los recortes impuestos por el gobierno llegaron al equipamiento militar: con la tela de un buen pantalón de campaña se fabricaban dos faldas cortas para hombre. Como al ejército no le gustó la idea por humillante, el gobierno necesitado de un hit de ventas similar a la chaqueta austríaca, para convencer a los soldados de las bondades de su uso se alió con el Duque en una joint venture de gran calado: unirían sus flotas con intención de derrotar a Napoleón.
La alianza funcionó, tanto que ver a los rudos marineros vestidos con falda corta encandiló a las mujeres por su comodidad para las relaciones íntimas. Posteriormente, un sastre escocés ignorado y burlado hasta el momento por todos sus colegas demandó a los ingleses por plagio. Los tribunales le dieron la razón y desde entonces su falda se llama falda escocesa.
Enfadado por la derrota en el mar, Napoleón marchó contra el Duque y entró en Italia como una apisonadora de la época, reconquistándola. Armani, de viaje por Shanghái con intención de iniciar su expansión comercial en Asia, se libró de una muerte segura. Vuelta a enfadar con Napoleón, la pelirroja también porque se fueron juntos. En venganza, Napoleón se casó con María Luisa una vez que Josefina le pidió el divorcio y una pensión alimenticia en compensación a la ausencia de deberes conyugales. Él, no ella.
Las franquicias de ambos contendientes siguieron creciendo. Napoleón anexionando territorios, el Duque de Armani vistiendo la Grande Armée. Porque una cosa son los enemigos y otra los negocios.
Cansado de derrotar adversarios en el campo de batalla sin atraer la atención de la pelirroja, Napoleón recondujo su estrategia hacia la administración de los estados. Abolió feudalismos, reescribió constituciones, creó escuelas, impulsó la educación, la ciencia y la investigación. Pero ella seguía viajando y abriendo franquicias por el mundo con su Duque. La más grande de ellas en Moscú, que disponiendo de la mejor red de transporte público underground de toda Europa el Duque intuyó en esa ciudad un gran éxito empresarial. Y una afrenta directa a su eterno contrincante.
Lo consiguió porque Napoleón aceptó el duelo y reunió a 600.000 colegas con los que invadir Rusia, derrocar al Zar y cerrar todas las tiendas de Armani por no estar al corriente en los pagos con la administración. Cosa cierta y que tanto había beneficiado a su crecimiento, concediéndole una ventaja extra frente a su competidores directos: Versace, Chanel y Lagerfeld. Príncipe, duquesa y conde de la excentricidad la vanidad y el exceso respectivamente.
Seguidores de Armani, furiosos por no disponer de la nueva colección otoño invierno, quemaron todas las tiendas con los trapos de verano. Este fuego se extendió y las ciudades de Rusia ardían enteras. La hoguera de las vanidades, bautizó Napoleón a aquella reacción en cadena de la cadena.
Así las cosas, decidió volverse a su Francia y pasar el invierno tranquilo por una vez en los últimos años. Pero los uniformes para esa campaña no estaban dispuestos a causa del fuego que también quemó almacenes y talleres. De los 650.000 hombres de su Grande Armée, sólo 40.000 vieron el Sena. El frío los jodió a todos. En cierto modo, el Duque venció sin coger un fusil.
Cansado de perder tantos amigos persiguiendo al amor de su vida, Napoleón confesó a un padre anglicano que las batallas contra las mujeres sólo se ganan en retirada. Actuó en consecuencia.
Nunca estuvo en sus planes pasar de cabo: renunció a su incómodo cargo de emperador con intención de quedar libre para la feria de abril sevillana de 1814. No pudo ser, los españoles le habían cogido el gusto a la guerra de guerrillas y el FBI y la CIA incluyeron a España en la lista de los países terroristas más buscados. Amenazando, además, con devolver a Francia su estatua de La Liberté: ataque directo a la línea de flotación del chauvinismo francés difícilmente reparable.
Napoleón cambió sus planes temiendo no ser recordado con amor, ideó una estrategia inesperada para todos: Me retiro. A una isla desierta. Quiero algo de la paz que siempre soñé pero mis enemigos no me dejaron. No me busquéis, no volveré.
En el verano de 1815 y en secreto, Napoleón marchó a su isla no sin antes mandar un mensaje a la pelirroja por su línea privada de semáforos:

“Querida amada. Stop. Comprado una isla para ambos. Stop. Tú has sido mi Helena de Troya. Stop. Por tu amor he recorrido medio mundo. Stop. Luchado en medio mundo. Stop. Quisiera envejecer juntos. Stop. En tu honor, la isla se llama Santa Elena. Stop. Siempre fuiste para mí una santa. Stop. Comprado por internet un frasquito de tu mejor perfume, <<Ó d´Arsenic.>>. Stop. Para tenerte siempre a mi lado. Stop. Y por si no vienes. Stop.”

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

PUEDE QUE SÍ, PUEDE QUE NO (relato corto)


PUEDE QUE SÍ, PUEDE QUE NO.


-Puede que sí, puede que no.
-¡Vamos mujer, deja ya ese juego! Sabes que mañana regreso a mi país.
-Puede que sí, puede que no.
-¿Qué puede que sí me los des o puede que no regrese? ¿O es al revés?
-Te lo daré si prometes una cosa.
-Puede que sí puede que no.
-¡Eh! El juego es mío! Señor hombre de palabras.
-De palabra. Se dice hombre de palabra. Y eso sí soy.
-No. Yo digo de palabras.
-¿Una costumbre vuestra antillana quizás?
-No. No utilizan esa expresión por aquí. Y no te lo he dicho, pero mis primeros recuerdos conscientes son de Venezuela.
-¡Hay tantas cosas que de ti no sé!
-Porque te enredas con las palabras y no haces las preguntas adecuadas, rubito de caracoles blancos. Bueno, con las palabras, las letras las comas los puntos. Todo, te enredas con todo.
-Tú eres la que me enredas con esa mirada negra ese pelo negro esos labios… ¿Cómo saben tus labios?
-¿Ves mi niño? A esto me refería. Tu mayor enredo son los interrogantes. ¡Llevas un collar lleno de ellos colgando del cuello!
-¿Yo? ¿Y qué me dices de tu melena con admiraciones negras profundas?
-Mis admiraciones son profundas, mi rey. Pero no negras. Yo, soy muy transparente. ¿No me ves?
-Es verdad. Tan transparente que no te veo. Pero te oigo, y te siento. Sé que estás aquí conmigo. Y eso, casi me basta.
-¿Casi? ¿Qué significa eso?
-No sé tu número.
-¡Y dale!
-No sé tu nombre. No sé quién eres, ni dónde vives. De dónde vienes. ¿Vas a algún lado? Por no sabes, no sé ni dónde estás.
-Aquí, aquí. Estoy aquí. ¿No me sientes?
-Sí, y casi lo siento.
-¿Lo sientes? Ya te has enredado, no te entiendo.
-Siento que este mes aquí contigo ha sido
-¡No sigas! ¿Una pérdida de tiempo?
-¡No, no! ¡Apresurada antillana!
-Te dije venezolana, mi niño.
-Pues eso, pero esto son las Antillas y me confundes.
-No puede ser. Ya ves que soy transparente.
-Pero tu transparencia es confusa. Y además no, no te veo.
-Eso que has dicho podría ser un oxímoron: transparencia confusa. Mi rey.
-Uhm. ¿Transparencia difusa? ¿Te vale como animal de compañía?
-Más que tú sí. Llevamos sentados aquí un mes, esquivando los cocos de los árboles, y aún no me has tocado. ¿Por qué? ¡Estás hundiendo mi autoestima! Y no tienes derecho. ¿Sabes cuánto tiempo y dinero he invertido en levantarla? Y casi me engancho a los antidepresivos.
-Lo siento, no quería ofenderte. Soy hombre de palabras, tú lo has dicho.
-¡Pues más acción y menos reflexión! Estoy cansada de que me hablen, me pregunten, me canten, ¡me lloren! Incluso de que me admiren. Pero no me toquen.
-Mi enigmática melena negra… ¿No ves que eso ocurre porque no te ven?
-Ahora has hecho una cacofonía. Te digo que te enredas con las palabras. Y puede que no me vean pero… Sé que me sienten. Hay quien incluso me sienta en sus rodillas y susurra una canción. ¡Ni que yo fuera una niña!
-No se lo tengas en cuenta. Quien lo hace es porque está perdido. No sabe cómo seguir en esta vida de fabulación y engaño.
-Y confesión. A veces, me confiesan unos secretos que me ruborizan. Mira, mira. Sólo recordándolo se me eriza
-¿El qué? No insistas, transparente no te veo.
-Perdona, lo olvidaba. ¿Y cuándo has dicho que te vas?
-No lo he dicho. Mañana. Me voy mañana.
-¿Por qué tan de repente? ¿No dijiste que estaríamos juntos el tiempo necesario?
-Y así ha sido. El necesario. Terminé la tarea que vine a hacer aquí.
-¡Me has utilizado! Como todos. Me usas y me abandonas. Creí que tú eras distinto. Dijiste que te gustaría llevarme contigo, estar siempre a mi lado. Ir donde tú fueras. Soy una tonta, no sé cómo no me di cuenta si sólo eres un hombre de palabras.
-De palabra, se dice de palabra.
-No, ¡no! Sé lo que estoy diciendo. Eres un hombre de palabras, hablar hablar hablar. No de palabra: hacer. ¿Entiendes la diferencia?
-Si me das tu número de teléfono, podría llamarte. Es más, te prometo que te llamo.
-¿Cuándo, eh? ¿Cuándo me ibas a llamar? Sólo cuando me necesitaras. Como todos. Me dejé engañar por tus rizos blancos pero sólo eres uno más.
-Soy albino, no puedo ser como los demás. Estadísticamente hay
-¡Calla! Albino pero como los demás.
-Eso es una paradoja porque
-¡Cállate! ¡Cállate! Ahora sé por qué viniste aquí. Querías una historia, con algo de aventura, de intriga, de amor. ¡Incluso de pasión! Y yo te la di. Soy una tonta. Debí suponer que cuando la tuvieras, tú también te irías.
-Sí pero si me dieras tu número de teléfono podría llamarte y
-¿Cuándo?
-En cualquier momento.
-¿Sabes cuándo son esos momentos?
-Bueno, pues…
-Yo te lo diré. Cuando te sintieras vacío, o perdido. Cuando tuvieras ganas de hablar y quisieras transmitir tus sentimientos, tus emociones. Tus angustias tus miedos frustraciones. Todo lo que te atormenta y no sabes cómo arrojarlo de ti. Entonces me ibas a llamar. Para usarme y luego olvidarme.
-Yo no, de verdad. Yo soy diferente yo
-¡Basta ya! Aquí tienes mi número, sé que estoy condenada a vivir en este mundo irreal. De fantasía, de soledad y tristeza. De episodios breves en vidas prestadas. Luego nadie me recuerda una vez que ha pasado la necesidad. Satisfechos, ya me olvidan. Y nadie queda a mi lado en esos días, ¡a veces años!, en que no soy indispensable. Asumiré mi destino, sólo soy una musa. Anótalo y vete.

Pepe, el de la botella que había colocado a su esposa en el mejor ayuntamiento del país estaba pasando por una mala racha. Recién divorciado, sin dinero y deprimido, no había podido escribir una línea desde su última novela de viajes “Un Paseo en Antillanas”. El error fue de imprenta porque el título era Un paseo en chancletas por Antillas, y lo que empezó raro acabó siendo un rotundo fracaso editorial. Desde entonces, el editor presionaba amenazándole con no publicarle nunca más si no escribía un nuevo libro para después del verano. Pepe miró al calendario: 1 de septiembre, festividad en varias partes del mundo. No en el suyo. Y el taco de folios blancos aún con celofán acumulando polvo en la mesa del comedor de la pensión. Aquel ambiente no era propicio para la intimidad ni la introspección.
Cogió su cuaderno de notas, su bolígrafo de la buena suerte con el que firmó los papeles del divorcio, las deportivas de paseos rápidos air suspensión, el móvil y las llaves del coche. -Ando escaso de inspiración, necesito que me dé el aire a ver si me trae las musas.
Estaba en el ascensor cuando se dio cuenta de que aún guardaba el número de la musa morena en su móvil, la que le sirvió para el libro de viajes que si bien no funcionó, era su última esperanza.
Se acercó al coche, puso el móvil en el techo para extraer las llaves del bolsillo, abrió entró tiró las cosas en el asiento trasero arrancó marchó acelerando buscando una zona tranquila. Apropiada para llamar a la musa con algo de esa intimidad que no tenía en la pensión. Le pediría excusas, esto siempre es un buen comienzo: sumisión. Le diría que no iba a volver a ocurrir, una mentira piadosa conveniente; le invitaría a un refresco, ella no bebía le saldría barato el acuerdo; y a pasar veinte días con sus veinte noches hasta el primer día del otoño. Así tendría su libro en plazo y no se quedaría en la calle sin editor ni pensión. Estaba a punto del hundimiento definitivo, era indispensable sacar ese libro o el editor le daría una patada en el culo. Ya iban 3. Editores. Y patadas.

Aparcó junto a un frondoso castaño que resultó un hermoso fresno, una hermosa mañana una hermosa vista a un hermoso mar de plata. Encendió un cigarrillo, abrió la puerta del coche y

-¡Hostia! ¡El móvil!


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE