martes, 11 de junio de 2013

6ª PÁG. DEL NUEVO PROYECTO LITERARIO



naufragio arrojó a la orilla de mi isla desierta. Sobre las rocas de la cocina, la manzanilla la menta poleo el chocolate las galletas de jengibre las especias de importación los recetarios de cocina el juego de café. Todo caducado o abandonado. Viejas e inútiles pertenencias de alguien que nunca fue mi lebensgefährtin


Inútiles objetos como inútiles los recuerdos que con gusto arrojé a la basura. Nada como una mudanza para descubrir la colección de superficialidades que agrupamos con los años. Despejada esa zona pasé al salón, y entre la fina arena de playa la tormenta desenterró unas libros cuya existencia yo desconocía. Metidos en cajas de cartón yo pensé que eran zapatos de la no señora. Por esto nunca las abrí hasta que las circunstancias desarmaron el tinglado y volvieron todo del revés. Títulos como: Nacida para ser feliz, Búscate un buen amante, Mejor cuanto más lejos, Sé una mujer moderna, Día del orgullo feminista, Despierta que el tiempo pasa, y otra buena docena de panfletos similares se abrieron paso ante mí como una motosierra entre el bambú: a mata rasa. No puedo ocultar que aquel descubrimiento fue una sacudida donde un puñetazo de Mike Tyson se hubiera quedado en nada. Lo que unido a mi enclenque complexión tuvo un efecto comatoso.


Yo que creí saberlo todo de la ausente resultó que quizás lo importante quedara por descubrir. Pero si los títulos eran cuando menos llamativos y bastante tendenciosos, uno destacó sobre todos los demás: “Líbrate de él a cualquier precio, no repares en gastos y házselo pagar”. Toda una declaración de intenciones. Y de guerra.


Ojeándolo descubrí que era la décima edición de una soflama con apenas cien páginas de texto agresivo e incendiario. Un éxito de ventas traducido a veinte idiomas, árabe incluido, y premio de la asociación de mujeres progresistas de Europa. Con semejantes mimbres, qué esperábamos: cestos para llevar agua. En él se podían leer toda una retahíla de consejos tóxicos acerca de cómo abandonar al marido y que pareciese lo contrario para invertir la culpa. Dónde colocar distraídamente los mensajes de texto para ser leídos, dando paso a la fase dos: acusaciones versus derechos e inicio de hostilidades punibles. Medidas de presión psicológica, cómo hacer del chantaje un bisturí, del sexo una humillación, cuándo conviene poner una demanda y cuándo una denuncia, espionaje nocturno por sus papeles y bolsillos, cómo usar el matarratas y que parezca un accidente.









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5ª PÁGINA DEL NUEVO PROUECTO LITERARIO



privilegiados viajaban en jets privados la muchedumbre de obreros sobradamente preparados se veía obligada a prostituirse o morir de extenuación.


Los afortunados en no tener más cadenas que la propia existencia, habían iniciado con dudoso éxito el camino de la emigración: un peregrinaje de cabizbajos y pies rotos con la mirada clavada en el suelo y la esperanza en el horizonte. Por definición, esa fina línea que separa tierra de cielo que nunca se alcanza; inconvenientes de una tierra redonda. Al menos en un planeta cuadrado y plano siempre tendríamos la opción de llegar a un borde desde el que arrojarnos al vacío espacial y vagar moribundos por una eternidad de las muchas posibles.


Tal era mi caso, no el de flotar por el universo. Ni siquiera estaba en el borde con los pies colgando y un cartel a la espalda donde leer: Agarradme que me tiro.


No, yo era el candidato perfecto a emigrante: cero pertenencias ninguna familia tope deudas y problemas. Llegados a este punto, lo mejor huir. Ya pensaría en los inconvenientes más tarde y en los errores desde la distancia. Ayuda mucho estar lejos de uno mismo para comprobar que sólo eres otro capullo con afán de prosperar y espíritu de conquista. Es entonces cuando descubres que el ejército de perdedores es el más grande jamás creado ando descubres que el ej comprobar que eres otro capullo familia tope deudas y problemas. . Con él nunca ganarás una batalla pues no hay general que dirigirnos pueda: si él también es un perdedor, para qué intentarlo.


En cualquier caso, las notificaciones del juzgado son un reactivo incuestionable y yo iba sobrecargado. Hice las maletas la mañana siguiente de mi té con pastas y otzberg magen. El alcohol es un estimulante como pocos y derrota como ninguno. Pasé la noche roncando la mona.


El día de autos transcurrió según lo previsto. Por una vez en mucho tiempo tenía un plan, casi diría un programa de trabajo. Lo mejor de esa bebida demoníaca es que deja una resaca ausente una mente limpia un estómago vacío y un intestino despejado. Se puede decir que eres un ser nuevo al día siguiente habida cuenta de la profunda transformación orgánica producida sin tu consentimiento. Pero sí colaboración.

Me quería comer el mundo. Comencé por el desayuno, más asequible y menos conflictivo. Así, fui desechando esto sí y lo otro también. Lo primero por roto lo segundo por viejo. Para cuando quise pensar en algo distinto, ya tenía tres maletas llenas. Fin de la mudanza. Stop. Aún quedaban por el piso fragmentos que la tormenta ocasionante del





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4ª PÁGINA DEL NUEVO PROYECTO LITERARIO







nada mejor que empezar por la bebida. Los tipos duros beben como bestias y nunca revientan. Yo ya me estaba metiendo en el papel, y me imaginaba en una taberna o un salón del medio oeste calzando espuelas relucientes, guardapolvos al cuello, sombrero lleno de polvo ladeado, escupitajo de tabaco y voz rota por el alcohol, pidiendo: ¡Eh, camarero! ¡Un vaso de otzberg magen y deja aquí la botella! Mira a ver qué quieren estos amigos que yo invito. Ha sido día de paga y estamos para celebrarlo. Busco a Tom, Misael Tom. ¿Alguien sabe dónde está?


Y en diciendo esto dejo el revólver sobre la barra poco antes de que la clientela abandone el local a la carrera. Una escena poco probable en un país con aborígenes y conduciendo un rebaño de cabras, pero era un caramelo seductor que haría de mi nuevo oficio una gesta diaria que contar a los borrachos.


Ese día, cuatro días antes de la mañana del veintitrés de agosto, volvía a casa temprano. Raramente, desde mi divorcio y posterior hecatombe económico social, o puede que fuera al revés no lo tengo claro, tenía interés en meterme en ese agujero solitario que otrora había sido mi hogar y mi castillo. Con montañas de facturas imposibles de pagar, constantes amenazas de embargo, y lo peor: ejecuciones; y continuas demandas de acreedores en zafarrancho de combate. Todo ello me devolvía a la realidad: estaba metido en una trampa. Un agujero profundo y negro como el pozo de los deseos incumplidos del que no podría escapar sin ayuda. Una cuerda compasiva que alguien me lanzara podría ser suficiente. Si no tenía fuerzas para treparla, bien podía ahorcarme con ella.


Hasta que tomé la decisión de ayudarme yo solo y reunir lo poco que me era indispensable para partir. Mejor cuanto antes o moriría en la meditación. Ya había pasado demasiado tiempo en ese país de ruinas y escombros que era la Alemania en plena resaca del III Reich. Una vez más habíamos arrasado con Europa, y una vez más la ruina de los vecinos fue la propia. Tarde para reaccionar, Doña Angelita pasó a la historia como la Dama de Plomo. Versión alemana de otra inglesa: la Dama de Hierro. Pero más pesada.

Una cosa llevó a la otra y las fichas de dominó de aquella Europa firme en su bienestar cayeron al menor soplo de dificultades. En poco tiempo se reconvirtió en una sociedad de doblegados por la tozudez de los hechos y la obstinación de una casta política acostumbrada a mirar sólo hacia arriba; que es donde se exhibe el dinero con todo su descaro. Y mientras los



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3ª PÁGINA DEL NUEVO PROYECTO LITERARIO









tuviera un proyecto, incluido o preferiblemente, marcharse del país. Así, en la calle la campaña pasó a llamarse: De desalojo. Querían echarnos a todos. Empezando por los improductivos.







Siendo yo un miembro destacado y activo de la clase media desencantada, vi en la opción un salvavidas con que cruzar el océano: el primero en la fila el día de lanzamiento. Y el último, porque para las quince horas ya se acabó el dinero. Y la jornada laboral de funcionario, tal vez por eso que nunca se sabe. Otra oferta de lanzamiento del gobierno que se quedó en propaganda. Otro corralito de esperanzas frustradas.







No perdí tiempo. Con el dinero en un cheque, en un cibercafé del barrio turco compré por internet el primer billete disponible para ese nuevo rumbo. Leí en algún suplemento semanal de aquel tiempo en que los grandes periódicos vendían periódicos con excelentes suplementos y no maravillosas sartenes, porque los lectores tenían presupuesto para periódicos y no sólo sartenes, que en Australia era fácil encontrar trabajo. De pastor.







Grandes extensiones de suelo semiárido hacían de esa tierra un lugar sólo apto para cabras. Beben poco y comen cualquier cosa. También alguna oveja, más exigentes con la dieta compensada con menos mala uva. La leche era o buena en ambas según la época; y la docilidad siempre fue un valor en alza. Por razones que entonces no comprendí me quedé con el mensaje. Algo así como el hombre Marlboro pero con un ganado más pequeño.







Con la tinta del billete aún caliente de impresora, y la cabeza más caliente de un futuro en perspectiva, me lancé a las ofertas de empleo. Sección Actividades rurales, subsección Apartados del mundo, categoría Extrema. Ahí estaba él, el empleo de pastor en uno de los espacios habitados más alejados del planeta, con una oferta que bien podía llevar varios siglos expuesta sin cambiar una coma. Es lo que tiene la tradición, no cambia ni por empujes.







Y ahí estaba yo, pinchando I Accept con una tecnología que para cuando dijera Send ya estaba obsoleta. Difícilmente extremos tan alejados se podían dar la mano. Pero así era el caso, en toda su extensión.




La tarde de mi revolución silenciosa me di un lujo merecido: té con pastas y una copita de otzberg magen. No conozco revulsivo mejor y más apropiado para la ocasión. Te abrasa la garganta como un incendio y el estómago como un volcán, pero si debía dar el salto al tipo vaquero duro
















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2ª PÁGINA DEL NUEVO PROYECTO LITERARIO







había arrasado con el trabajo manual en sectores no estratégicos para la seguridad nacional. Tal era mi caso a joderse tocan.


Sin hijos que alimentar ni esposa ni cargas que soportar busqué por internet una vía de escape rápida. Casi de urgencia. Destino fin del mundo, para los que vivimos en este lado del mundo que para ellos será el origen. Mera cuestión de perspectiva, y como ocurre en todas partes que poco hay de nuevo bajo el sol.


Perdido el trabajo en la última reconversión social, esto desencadenó una serie de acontecimientos que nunca hubiera imaginado. La repentina falta de ocupación trajo el exceso de tiempo. Éste la sobreexposición a la pareja, siempre un asunto pendiente para el que no existe crema protectora. Lo cual degeneró en un bistec muy hecho. Demasiado para mi gusto que soy de la carne al punto. Quemado, vamos.


Cada uno por su lado y las deudas por todas partes con ascensión a hipervelocidad. Con ese ritmo el cohete sólo podía explotar. En miles de trozos se esparció por un cielo lleno de nubes cargadas de tormenta y estrellas sin ilusiones. Desfragmentadas las esperanzas del maduro ausente los sueños del adolescente los compromisos adquiridos con los gananciales de una pareja sin éxito. Y todo lo demás: coche casa muebles lujos caprichos. Lo inesperado se hizo carne y lo imprevisible se tornó presente. A la mierda todo en un pis pas.


Debo admitir que en pleno arrebato libertario y reparador los muebles los regalé yo: no quería que se los quedara el banco, no me los podía llevar, no tenía a mi medio pomelo para consultar. Siendo yo un limón ácido, aquellas partes nunca se complementaron. A veces me pregunto cómo no lo vi venir: la anestesia del amor que te vuelve idiota. Un antiguo amigo, de los tiempos de la abundancia, fugado como todos y divorciado tres veces, solía decir que el amor es un estado tontorrón del pensamiento que no aporta nada interesante. A lo que yo respondía que, por suerte, se cura con el tiempo. ¡Ah, cómo añoro aquellas barbacoas de borrachos y cínicos!

Con la escasa asignación del paro se sobrevive: leche desnatada sopas preparadas hamburguesas de cerdo. O se muere despacio según se mire. Más rápido que trabajando pues la falta de autoestima es un cáncer terminal. La ministra del ramo, incapaz como sus antecesores en el cargo de crear un solo puesto salvo el suyo al dimitir, pidió auxilio a su colega de la hacienda federal y el gobierno lanzó una campaña de desahogo por la vía de urgencia. Se entregaba el paro de una sola tacada a todo aquel que



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1ª PÁGINA DEL NUEVO PROYECTO LITERARIO



MADE IN EUROPA














-8:00 HORAS. 12º C.






La mañana del veintitrés de agosto no amaneció con un repunte de calor como predijo la chica del tiempo: una monada de ojos verdes metro setenta tetas tamaño envidia a la que medio país seguía por sus habilidades, con ojos y manos. Razones obvias e inversamente proporcionales a sus aciertos, pero qué más daba. Un mal acierto lo tiene cualquiera. Para mí mejor, tanto calor me mata. Contra él sólo cabe arrancarse la piel lo cual en sí mismo, mata.


Esa noche había dormido en el suelo, sobre mi antiguo colchón de bajo uso conyugal. Por lo que llevaba despierto un par de horas. El reloj despertador con indicador de temperatura yacía casi inerte sobre una torre de revistas que, a falta de mejor mesilla, lo sustentaban en una posición algo más elevada que mis ojos. Para ver mejor sus números rojo cabreo en medio de la oscuridad nocturna. Una vieja silla con tres patas y media servía de perchero, y tres grandes maletas negras a mi derecha, bajo la ventana con vistas al ladrillo rojo de enfrente, hacían la función de mueble supletorio incómodo, también conocido como cómoda.


Pero mi viejo radio despertador, el que indicaba 8:00 HORAS. 12º C, era mi mayor orgullo. Un aparato modesto comprado con prisas en una ferretería del centro, en plena calle Unter den Linden. Cerca de Bebelplatz donde solía pasar mis tardes de verano rememorando conflictos pasados. Propios y nacionales. Mi aparato despertador los sobrevivió todos. Incluidos diez años de manotazos seis días a la semana, varias disputas, algún lanzamiento inapropiado y más de una caída fortuita. Es lo que tiene vivir al lado de los contrayentes, los riesgos son elevados. Semejante superviviente, auténtico prodigio de la industria de consumo, vendría conmigo. Nada como un buen equipo para afrontar grandes retos.

Mi billete: Frankfurt Sídney sólo ida una persona algo de equipaje nada en cabina. Mejor cuanto menos lastre. En Europa no había mucho futuro para un técnico de clase media conocimientos específicos como yo. La incesante búsqueda de mano de obra barata sin importar la cualificación


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SALUDOS


SALUDOS


Estimado antepasado
de presencia constante y pensamiento recurrente.
A vos me dirijo en calidad de afectado;
con la angustia del perseguido y el drama del acosado.

Abandone por favor esa estrategia de querer ser siempre el invitado;
que este acto al que acudimos tenía voluntad de fiesta
y con ese negro riguroso que me viste
hace del evento al que asiste, un funeral de Estado.

Del estado de ánimo fúnebre pues aunque se vaya, queda.

Tenga a bien olvidarse de nosotros. Y en particular de mí:
no soy gente que conservo a los amigos,
demasiada fatiga y compromisos,
no quisiera hacer con vos una excepción.
Ni confirmar una regla que no existe.
No traerá cambios positivos ni enseñanzas del dolor
que no sepamos.
Quien más quien mucho más,
ya lo ha sufrido.

Abandone presto este lugar que aquí estamos todos de prestado:
siendo nuestra provisionalidad clara,
no la oscurezca.  

Dese pues por malvenido.
Dese después, por despedido.



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CAMBIO DE ENFOQUE

CAMBIO DE ENFOQUE


No sé si mirar hacia atrás con ira
o hacia adelante con rabia.
Cualquier cosa mejor que mirar hacia el ahora con desesperanza.
¿No es en este punto fragmentado y difuso que estamos?
No es un punto entonces, es un quebranto que malamente nos sustenta.
Una grieta infinita con intención de tragarnos.

Sensibles nos hemos vuelto al cambio brusco de los tiempos.
Cuando insensibles éramos al colapso en ciernes
y al venidero tránsito por este desconcierto.
Ordenados como abejas y revueltos como avispas
atacamos a lo que se mueve:
con frecuencia al hermano por ser el más cercano.
Siendo el palo que nos atiza indiferente a nuestra defensa
desapareceremos.
Exterminados entre nosotros a palazos por quien nos domina.

Sospechosos son los días confusos los pensamientos
erróneas las decisiones traidoras las alternativas. Alguien gritó:
¡socorro, no hay salida!

El tumulto en estampida se aplastó a sí mismo.

En el suelo somos cadáveres es una ventaja ya no molestamos.
Es una suerte no nos defraudamos.

Debo mirar hacia atrás con ira y hacia adelante con desesperanza.
Porque este momento,
es el de la rabia.



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ON TOUR


ON TOUR


Qué puedo decir salvo que nunca creí
lo que después pasaría:
¿qué pasó entre tu avenida de los locos y mi calle de los infiernos,
para que fueran todas las promesas engullidas por las alcantarillas?
Qué aguacero barrió qué cielo se rompió sobre aquel diminuto espacio
en el mundo que sin embargo era nuestro particular universo,
para que del mapa con los rincones más hermosos jamás descubiertos
no nos quedara un solo pedazo que rescatarse del olvido pudiera.

Cuándo fue que nos perdimos por las calles de siempre;
entre distintas aceras soportales oscuros y semáforos confusos.
Qué luminoso escaparate te cegó con productos de importación
para la felicidad pasajera. ¿Acasos no viste que era todo made in china?:
artificial de plástico brillante y hortera.
No podía durar aquel señuelo de cartón. No resistió la primera tormenta
de las muchas que soportamos los dos. ¡Adelante adelante!
Contra viento y marea.

Por accidente caí veinte años después en aquel barrio nuestro de la concordia.
Donde con la escasez del desheredado y las dudas del principiante
escribimos el primer capítulo de lo que nació como novela romántica
y terminó en tragedia.

Qué infelices qué ingenuos qué es la vida sino un drama
qué somos sino actores de comedia. En un teatro donde poco antes del final
siempre sueltan a las fieras.
¿Fue el tiempo que nos devoró fue el aburrimiento
fue la ausencia de problemas fue la falta de objetivos?
¿Fueron los sueños perdidos?
La disolución de proyectos que nunca conseguimos.
¿La realidad con sus garras y colmillos?:
otra fiera a la que nunca se la espera.  

Fuera lo que fuera o lo que fuese que ocurriera,
visité sin pretenderlo nuestro barrio, la ciudad entera.
En cada esquina, en todas las calles, ocupando las aceras,
los fantasmas del ayer en los que hoy
sólo veo calaveras.



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miércoles, 29 de mayo de 2013

SERVICIOS PUNITIVOS


SERVICIOS PUNITIVOS


Hartita de no ser famosa tomaste medidas drásticas:
cansada que tú estabas de ser para los demás, nada.
O ser en realidad alguien que a nadie gusta qué es.
Bruja de cuento triste malvada en una novela mala.
Borracha en toda fiesta la del zapato roto en el baile.
Protagonista en cada funeral: en todos prendes el deseo
de ser la próxima en enterrar.

Como esto no lo esperabas tomaste, ya se ha dicho, medidas bárbaras.
Del balcón de tu casa has colgado un cartel, donde todo el que pasa
en letras de colores chillones pueda leer: ¡Aquí estoy yo!
Al lado de un altavoz que a grito pelao reclama:
¡Deteneos mediocres todos!, ¿aún no sabéis quién soy yo?

En el coche fúnebre que conduces has tuneado con luces
un logo y tus iniciales. Sobre el asfalto de noche proyectas
tu estela como las estrellas.
La tuya será estrellada que del mismo suelo no pasas.
Las farolas del barrio has llenado de pegatinas
ofreciendo tus mejores servicios: -Histérica a 24 h.
la chupa por cuatro centavos-.
Por poco más te la clavan.
No saben que por capricho y por nada, a todos se la clavas tú.

Con cada día que pasa pareces rejuvenecer. Es por ese fondo de armario
que has hecho desaparecer. Hoy vistes como una muñeca
y te comportas igual que una niña. Rabieta aquí pataleta allá
escenita en todas partes.
Que sepan las competidoras cuándo ha llegado la dama.
La dama más puta entre todas las putas damas
que fingen ser una dama cuando saltan de cama en cama.
Nadie ose a ti llevarte a la cama, o no verá la mañana.

Por unas botas de marca abandonaste las albarcas del huerto.
Otro error grave de cálculo: no tenías costumbre no era tu número.
No te dejó el orgullo contarlo.
Cambiaste los pies por muñones, y así metidos en cascos
con gruesa herradura de hierro fuiste a trotar por los campos.
Hablan que te perdiste, allá por el lejano hostil.
Pues por oeste lo confundiste.
Dicen que ocho cuatreros te secuestraron. Que te bajaron los humos
poco después de las bragas.
Lencería fina la tuya con que ocultar las espinas.

No gustó el truco al grupo que prefirió a violarte, rajarte.

Cuentan y esto no sé si es un cuento, que antes de degollarte
agonizante dijiste: ¿Es que no ves quién soy yo?
Comentan distintas fuentes y esto debe ser cierto
porque a la vista está de cualquier viajero despierto,
que teniendo por cruz dos palos de acacia sobre tu tumba,
alguien, tal vez un caminante piadoso
tal vez tu asesino que se apiadó de nosotros,
con un cuchillo talló:

Aquí está ella.  

  

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lunes, 27 de mayo de 2013

EL PROCESO

EL PROCESO


Por gritar contra el régimen vinieron a detenerte.
Imbécil, qué esperabas, ¿acaso que te escucharan?
En señal de advertencia por tener ideas propias;
impropias de un estado policial.
En señal de amenaza para quien ose seguirlas.
Propio actuar de este estado policial.

Te esposaron como a un ladrón. Insultaron como a un asesino;
incluso, tus propios vecinos. Amigos del linchamiento estos y aquellos.
Te golpearon como a un informante te torturaron como a un activista:
por los derechos humanos los únicos en tener derechos,
¿para esto los inventamos?

De comer te dieron sopa de cebolla. De rabo de cebolla.
Para dormir cama de hormigón, por compañía las ratas de la memoria.
Todo bajo las cámaras no fueras a suicidarte tragándote tus palabras:
quiere el régimen que lo hagas pero busca que no se note
o comprometerás al estado. Mejor que parezca un accidente. Desgraciado.

Noventa días de detención con sus noventa noches de palos,
posterior a noventa tardes de cables
en garganta para que calles en genitales que hables,
sólo de lo que conviene,
parecen ser suficientes antes de confesar ante el juez
que eres responsable de todo:
mataste a King en un barco a Kennedy desde un aeroplano
a Ghandi fue de hambre. 

Afirmo señor juez convencido que soy el peor enemigo
de este régimen de bien intencionados.
A las feministas reprimo exigiéndoles contar la verdad.
A los gais insulto llamándoles oportunistas.
Contra la iglesia blasfemo cada vez que reclamo un poco de caridad.
A la casta política ofendo exigiendo participar.
El poder económico dinamito pidiendo mejor reparto social.
Al Supremo he ensuciado cuando afirmé que eran colocados a dedo.
A los inmigrantes mancillo diciendo que son unos desintegrados.
Las putas unas ligeras de ropa los policías compañeros de porra
traficantes gente muy puesta verdes gente protesta.

Sí señor juez pido un justo castigo por haber atentado contra el régimen.
Imbécil, qué esperaba:
pensé que era una democracia esta tiranocracia.



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CAMBIO DE TENDENCIA

CAMBIO DE TENDENCIA


Ya no invitas a nadie a tus fuegos de campamento:
barbacoas de jardín con amigos bebida y buena carne.
aquellos eran buenos tiempos. Y ellos, parecían amigos.
Todo pasó sin saberlo, ni tú ni los demás:
cuando creíais en una felicidad sencilla y duradera.
Sin más pretensiones que una mesa abastecida y agradable compañía.
Productos de la tierra, nada de importación pues tampoco se pretendía,
y tardes para regalarte el tiempo que fuese necesario.
Vino de crianza cerveza fría: antidepresivos naturales para un estrés tolerable.
Carbón vegetal brasas abundantes aceite de oliva virgen extra:
olor a satisfacción, humo que se disipa como la felicidad.
Puritita vida de contemplación en los años pacíficos del ciudadano medio.
Tal vez, ¿sin clase?

Apenas un lustro ha bastado para cambiar el jardín por un refugio.
Salvavidas.
Bunker antidesastres en el que te ocultas cada día
de estos que pasan sin clemencia.
Al abrigo de un tornado empeñado en no dejar vida en pie.
Seremos arrastrados o viviremos arrastrados. Tal vez como gusanos.

Atrás quedó todo disfrute prescindible. Por superfluo hoy te dices.
Por innecesario te conformas.
Quizás por no poder pagarlo.
Hoy para beber lo indispensable: agua de grifo.
Para comer lo justo: pasta legumbres y patatas.
Para celebrar lo mínimo: ¿qué tal el hecho intrascendente
de que aquí seguimos vivos?
Aunque solos.

Ya no vienen los amigos, que no hay fiestas de guardar
ni con qué viandas hacer.
O no se acercan por temor a lo que vayas a pedir.
Ya no hay el descanso merecido del guerrero en su castillo.
Hoy estamos todos sitiados por un enemigo más invisible y poderoso
que el dios al que reclamas unos minutos de alivio.
Un mero gesto de respiro un descanso en la batalla un alto en el castigo.
En vano añoras aquel tiempo ya pasado. No volverá.

Resígnate o muere en el intento.



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sábado, 25 de mayo de 2013

SE BUSCA VIVO

SE BUSCA VIVO


Me hago llamadas perdidas, unas diez veces al día.
Me dejo mensajes de cariño en el muro; también en la pared de mi casa
no vayas tú a creer que es en el feisbuc sólo.
Me envío correos electrónicos, con chistes estúpidos
y avisos de cita urgente. No acudo por temor a perderme:
me propongo en sitios exóticos y paraísos de ensueño, siempre.
En los que nunca he estado y no será por falta de querer.

Me lanzo ráfagas de guasap con fotos de mi mejor perfil:
sonrío a la cámara y a todo aquel que quiera verme.
Tal vez escupirme.

Mi amistad ofrezco en la sección de contactos. Y lo que pueda surgir.
En ocasiones me llamo y hasta ahora, nunca contesto.
Temo decirme que sí. ¡Siempre te estuve esperando!

Me escribo cartas anónimas ofreciéndome cariño compresión y respeto.
Si acaso, algo de amor.
Recibo flores que encargué el día anterior. Nunca acierto el color,
sí el olor.
En mi buzón dejo notas redactadas a vuela pluma y la prisa de un suicida:
leídas con furtivismo las oculto bajo el colchón, por si acaso.

En el tablón de anuncios del barrio he colgado ayer un anuncio urgente:
“Perdido hombre blanco sin hijos mujer ni cargas, busca encontrarse a sí mismo.
Ruego a quien conmigo dé tenga un trato correcto. Es un ser inofensivo.
Se gratificará: a él con un largo abrazo.
A ella con un largo muy largo beso.”

Qué más se puede esperar.


 © CHRISTOPHE CARO ALCALDE

A PESAR DE TODO

A PESAR DE TODO


Estoy en un momento transitorio. En fase de tránsito.
En lapso que sita en pleno trance: separando mente de materia.
Pura paradoja de mí mismo pues no hay mente sin materia que la sustente.
Pero lo intento.
Siento que migro desde la absoluta inexistencia a una completa desaparición.
Que me diluyo entre los minutos del tiempo y el solvente del espacio
cada día más vacío.

Visto así, soy un emigrante, por tanto.
De mi yo de ayer al no sé de hoy.
Soy un intruso en mi hogar, un ocupa en el trabajo, un apestado en la sociedad
de desplazados. Nueva forma de llamar a los expulsados
en la gran era de los eufemismos y los discursos fatuos.

Siento que he cruzado la frontera por el paso más estrecho;  
ahí donde los animales salvajes no se atreven a mirar:
caída en vertical hacia el vacío ansía tragarse a cualquier desafortunado
en un trance o un traspiés.
Sé que me alejo de un ser que no era nadie para disfrazarme de un Don Nadie.
También hay clases entre los desclasados,
extraoficialmente reconocidos como inclasificados.

Abandono mi aquel yo del inframundo
para no cubrir lugar alguno en este mundo al descubierto.
Me llaman ahora abandonado.
Renuncio al ser que no fui y abrazo con fervor este nuevo ser que no será.
No alumbrará idea alguna. No dará un salto en el tiempo.
No cruzará otra frontera que la delgada línea que separa la paz de la guerra.
Aquella paz que no era sino la antesala del duro conflicto que aguarda.

No dejo atrás sino cenizas de una vida consumida.
No hay delante sino polvo en un camino por este desierto de desesperados.
Muertos en la cuneta los fatigados,
huyendo por dunas sin fin los que nunca se rinden.
Arriba el sol como un incendio. Bajo los pies la arena como brasas.
Nuestro destino es arder. Arder y arder hasta desaparecer.

Estoy en ese momento de tránsito que me sacará de la nada
y no llevará a ningún sitio.

Y sin embargo, avanzo.


 © CHRISTOPHE CARO ALCALDE

RENUNCIA DEL SER. Y ESTAR

RENUNCIA DEL SER. Y ESTAR


Por no poder salir adelante van vendiéndolo todo,
comenzando por los grandes sueños.
Los mejores a precio de saldo; los malos hubo que regalarlos:
para que otros más listos cambiándolos de envoltorio
sacaran tajada de ellos.

Después fueron los muebles: pocas pertenencias malas su mayoría.
Valor el sentimental: de haberlas construido en el mejor de los casos.
Con sacrificio y sus manos.

La casa no les dio tiempo: antes de pensar en vender ya se la habían quitado.
En la calle de cuatro patas tuvieron que pensar en sus hijos.
La forma menos cruenta de deshacerse de ellos.
Fue en el mercado de abastos:
un mayorista sin clase y trampas de categoría los compró a bajo precio.
Subastarlos como ternera quería: Categoría-1ª.
Rápido los colocó que hambrientos hay muchos pero los de carne humana
quienes mejor pagan. Disimulando juran que es de ternera.

Seguido les quitaron las ropas, que otra cosa ajena al cuerpo no había.
Tratándolas no más que lo justo un buen traficante de desechos
las despachó como trapos de cocina. Pues aunque parezca mentira
lugares quedan donde todavía se cocina.
Ahí acabaron los dos: mansamente permitiéronse descuartizar.

En vivo les arrancaron la piel, para no dañar el producto
y hacer buenos tambores de fiesta.
Después las manos y pies: trofeos en urnas de acaudalados.
Las cabezas para los perros. No hay quien soporte esa mirada de degollado.
Las vísceras para gatos y cangrejos.
Aunque la grasa era poca fundida salió un tarrito de crema:
con que untarse la cara y rellenar las arrugas. Apta sólo
para muy muy señoras.
Con la carne una gran parrillada. Entre amigos exclusivos.
Vuelta y vuelta, no churrascada.

Cumplieron al final su objetivo: compartir mesa con la clase alta.
Ya que no pudieron ser, al menos supieron estar.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE