miércoles, 13 de febrero de 2013

MARCHAND




MARCHAND


Tu cara bonita de personaje seductor amable carismático
abrirá muchas puertas arrancará promesas, colaboraciones,
compromisos fugaces y entusiasmos agitados.

Tu sonrisa abierta tu fular al cuello tu abrigo de paño.
Tu traje Burberrys tus zapatos de 500$
hacen por ti las presentaciones.
Después tus manos cuidadas de trabajador sin daños
tu sonrisa fácil de conversador embustero
tus ojos azules de mirada lánguida que sin esfuerzo se sostiene
hacen el resto.

Y sin trabajo conquistas corazones y voluntades.
Con voluntad se entregan quienes en tus trampas caen.
Todo te dan que tú se lo pides.
Todo y más.

Y con los bolsillos llenos el botón repleto
el cuerpo de besos cubierto
por donde has venido huyes.

Con el silencio de un gato
La rapidez de un pájaro
La sinuosidad desconcertante, de un lagarto.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE


LAST EXIT



LAST EXIT


Muy señores vuestros que para vosotros sois todos extraños
con esta nota breve al margen me despido.
No quiero entreteneros ni que os crucéis en mi camino
que nada perderé por no veros como nada gané por haberos conocido.
Nada fuisteis nada sois nada seréis.

Abandono hoy este desierto de tierra muerta y huesos.
Huesos de muertos que sois vosotros huyendo del espejo.
Dejo por fin este lugar inhóspito y salvaje
que hace de la vida una pérdida de tiempo, una atonía.

Abandono ahora que puedo el cementerio en que moráis
como ratas por panteones y tumbas.
Refugios breves donde ocultáis vuestras miserias y mentiras.
Ruines sois como mezquinos y viles.
Para siempre dejo este lugar que es una vida muerta en vía muerta.

No me sigáis nada quiero de vosotros.
No vengáis a despediros ni me traigáis abrazos
o deseos de prosperidad y suerte.
En nada os aprecio ni tenéis que me interese.
En nada os creo.

Os dejo pues, malditos que sois y condenados que estáis
a seguir revolcándoos por el suelo entre traiciones y desolación.

Rica será la soledad del exiliado,
como pobre es permanecer a vuestro lado.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

A FIN Y DAD



A FIN Y DAD


No sé cuándo cojones vas a aprenderte este ritual
y dejar de presionar para hacer lo que quieres:
ahora un paseo ahora un salto ahora la comida en el plato.
Y siesta y vuelta a empezar.
Y cuando te aburres, a jugar:
aquí estamos todos para hacerte disfrutar.
Vamos a la playa, oh, oh, oh, oh. ¡Pues no!

Aquí no va nadie a ningún sitio que no hay tiempo para fiestas
y sí mucho trabajo.
Trabajo del que duele, del que no da beneficios,
ni es recompensado.
¿Alguna vez te preguntaste para qué estamos juntos?
Tú para ser feliz y bailar cada día una milonga distinta.
Yo para cumplir con la obligación de tocarte cada día
una milonga nueva.
Y después todas las mías,
que no son milongas pero sí condenas.
Alguna, perpetua.

No sé cuándo cojones vas a aprender que aquí se hace lo mismo
cada día aunque no guste.
Porque no gusta lo evitas al evitarlo ya lo hará el esclavo.
Y casi sin darme cuenta ya estoy en otra trampa de la que salir no puedo
aunque sepa cómo hacerlo:
hay que deshacerlo todo y reescribir el último capítulo, todo entero.

Que no quede una coma que repetirse pueda.
A la coma le siguen las frases y a las frases la historia y ya estamos igual.
Tú bailando tu milonga, yo,
tocando los mambos.
Mambo qué rico está, ¡pues no!

Se acabó el mambo la música la fiesta la compañía el teatro.
En adelante a joderse todos que al final,
eso de vivir,
no es otra cosa que pasar malos ratos.
Y el bueno, olvidarlo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

RECOGIDA DE BASURAS




RECOGIDA DE BASURAS


Hemos decidido pasar a la acción.
Basta ya de tanta pereza en el aula que más parece resignación.
Saquemos las escopetas que aquí se ha abierto la veda
para matar camaradas.
Sí, de esos que no dan nunca la cara.
Que alzan el brazo en alto cantando la internacional;
y estiran el brazo bajo para trincar el soborno
que ofrece el bribón adecuado.

De esos que son socialistas a gritos y capitalistas escondidos.
El doble yo de la doble moral de la doble vida de la doble paga.
Libertadores del pueblo con la sangre del pueblo y las armas del enemigo:
todo aquel que no comulga contigo.

Salvapatrias groseros oradores obscenos mentirosos expertos.
Embaucadores a tiempo completo.
Maquinadores en silencio asesinos a sueldo:
paga el lobby y el muerto.

La razón la pone cualquier ideal que asome da la bocamanga
de algún comensal indispuesto.
Que al banquete de investidura ha venido con invitación y reserva.

Por esto hay que pasar a la acción y vaciar de nobles la plaza.
Portavoces de gobierno autoridades civiles religiosas militares.
Gente VIP por vocación con varios puestos de representación.

Que entre la huelga de basureros y el miedo a perder el puesto,
no hay forma de que cambie nada.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

FITNESS




FITNESS


Siempre me estimuló el footing. Lo que se llamaba deporte.
Antes correr.
Antes más antes: quizás huir.
O perseguir, que dependiendo del objeto o sujeto,
a veces se va detrás, otras delante.

Pero ni detrás ni delante ni antes ni después atrapa uno su objetivo.
Si acaso, es atrapado siendo el objetivo de otros.
Bien sea por castigo ejemplar, calumnia singular o mofa popular.
Todo sirve en esta fiesta de los idiotas con ignorantes y mediocres
haciéndose cada vez más fuertes.

Ya ves, ellos no necesitan correr:
la masa hace la fuerza y mejor cuanto más bruta.
A más bruta más torpeza más inmóvil más contención
más obstinación más fuerza.
Y la masa nunca corre, persigue.
Hasta que la persigue otra masa más grande y necia.

Y así gira el mundo persiguiéndose a sí mismo para salir,
de este mundo.
Tal vez huir de lo que no tiene futuro si no lo cambia alguno.
Que no saldrá de la masa y a la segunda buena idea
que lo distinga del grupo
perseguido será por brujo.

Y a huir, o correr.
Llámalo deporte, o footing.
Es más estimulante, y no te sentirás cobarde.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

TOXIC MAILING





TOXIC MAILING


Hemos sellado los buzones de casa.
No queremos saber nada de si algo tiene el mundo que decirnos.
Que al mundo no le importamos y,
casi,
ni a nosotros mismos.

Aquí no nos dejen correo que en el papel cabe todo y,
sobre todo lo que en el papel va escrito,
destacando las malas noticias.

Lo que no es factura es demanda. Lo que no,
pleito.
Cuando ni lo uno ni lo otro, denuncia.
Y aunque cayéndose está nuestra casa el estado viene a pedir ayuda.
Para ser preciso, exigir. Que el estado pedir no pide:
impone sus antojos con toda suerte de amenazas.
La suerte que a los demás nos falta y que,
por estar tan acaparada,
vienen a por nosotros que quieren quitárnoslo todo.

Primero fue el aviso luego vino la amenaza.
Después el embargo de cuentas y por último lo que más queríamos:
ésta que fue nuestra casa.
Así hasta que nos arranquen la vida que con nuestro sufrimiento
construye el poder la suya:
vida y casa.

Mansiones y gran vida para unos pocos con los recortes de otros:
muñecos de papel cartón para colorear y jugar en la escuela.
Pues qué somos sino muñecos en la sala de juegos del mundo.

Pasa de largo cartero, no te detengas cartera.
Que aquí aunque lo parezca, vivir ya no vive nadie.
Que estamos muertos que nada queremos saber de si al otro lado queda alguien.
Con quien compartir el tiempo, éste que nos están quitando.

Dejadnos vivir mundo hostil:
empezad por olvidar el correo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

CIUDADANOS SP




CIUDADANOS SP


De la mediocridad la norma del pillaje una constante
del fraude un negocio del engaño un hábito.
De la evasión,
fiscal, nadie habla de moral,
un orgullo. De la irresponsabilidad un sistema.
De vida.
De la holgazanería una excusa.

De la calumnia un credo del credo una religión,
de la religión un castigo.
Del castigo una amenaza de la amenaza el chantaje del chantaje una causa.

El compromiso la honestidad el juramento la lealtad:
razones para salir corriendo.
No vaya la estructura de dependencias
a desmoronarse por dentro.

Vamos todos que esta casa es una fiesta.
Vamos a pasarlo en grande:
el vecino trae las bebidas la comida sus amigos.
El servicio por cuenta ajena y la casa no está pagada.
Olvida los compromisos que a nadie le importa nada.

Vamos a dar gritos, saltos, tiros. A lanzar octavillas y cohetes.
A repartirnos peonadas y los muebles.

Vamos a desvalijarlo todo, a vaciar la despensa y la caja.
Pero démonos prisa que van a venir de fuera,
los vecinos y sus amigos,
a decirnos cuánto se debe.

Y a cobrárselo todo en sangre.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

martes, 5 de febrero de 2013

PARALELISMOS DISTANTES





PARALELISMOS DISTANTES


Me equivoqué contigo.
Como con todo.
Me equivoqué otra vez como suele suceder:
pongo demasiado énfasis en los proyectos,
que no me va la vida en ellos pero sí el entusiasmo.
Y me desvanezco.

Me equivoqué contigo por creer que harías de esta vida rota un sueño.
De este tormento un baile. Casi perpetuo.
Sin máscaras ni disfraces.
De esta soledad una fiesta.

Me equivoqué como me ocurre con todo.
Incluso conmigo.
Que anhelo lo que nunca conseguí ni puedo:
ya no sé si lo merezco que los años de desengaño
me han hecho creer lo contrario.

Me equivoqué por creer que podríamos ser un equipo pero,
ay,
a poco que levantas la manta
y frotas este juego de rasca y gana,
salen ahí mismo los egoísmos.

Se cruzaron estos caminos no porque ese fuera nuestro destino.
Aquí no había nada escrito y es el azar quien así lo quiso.
Y qué es el azar sino un capricho.
Caminos que son paralelos pero nunca compartimos.

No ha cambiado mucho este baile,
sí, de máscaras.
Distintos personajes mismos disfraces.

Con la mochila al hombro de mis tormentos sigo por las rutas de la soledad
y este permanente quiero y no puedo.
Quiero y no puedo y, ¿sabes acaso lo que yo quiero?
¿Ves? Te lo dije:
me equivoqué contigo como conmigo como con todo.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

PULSÓMETRO




PULSÓMETRO


Hoy no me encontraba el corazón.
Que no me latía ni me daba señales de vida.
Y no sé si es porque estoy muerto o disimulo o en el camino de serlo.
Pues para lo que hay que vivir me da que no vale la pena tanto latir y latir
como si en ello nos fuera la vida.

Que todos los días son iguales para el que nada posee y a esto lo llaman suerte:
el que viene es distinto y peor.
El primero de otro montón de días iguales
que con inocencia llamamos racha y nos decimos:
ya vendrán tiempos mejores. Con tal de que sean distintos.

Nunca llegan que nunca lo son
que sólo nos acostumbramos al nuevo combate
donde las hostias se sirven a pares.
Somos el púgil necesario para que haya ganador:
El otro.
El más fuerte el que siempre besa la gloria.

Nosotros besamos la lona y a ras de suelo tenemos la perspectiva perfecta
para ver de qué piel están hechos los zapatos que nos pisotean.
Si es de hombre o mujer, qué altura de tacón.
Son zapatos nuevos y duelen o están bien domados
de aplastar a la gente.

Hoy no me encontraba el corazón y ya sé por qué:
estoy en el proceso de abandonar este ring.
Me iré como vine, arrastras y sin que se entere la gente.
Que no me vean huir o no me dejarán partir.
Me dirán ¡ponte en pie!

Y vuelta a empezar con la fiesta de golpes,
y ya sabéis todos que esto
no puede tener otro fin.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

ARTE DE SABIOS




ARTE DE SABIOS


Reunidos están los expertos en torno a su mesa redonda.
Con diez esquinas y múltiples aristas.

En el centro del universo, de ellos,
han expuesto la obra:
muda desnuda presa.
Y aunque contemplada, sin contemplaciones.
Sin cuidados ni miramientos ni tacto ni paños calientes.
Nada de esto importa que la obra es buena y sin sacar un arma
se defiende sola.
Si pudiera hablar a todos callaba que la tienen harta con tantas bobadas.

El crítico de arte sobornado el marchante tramposo el periodista desinformado,
que por una merienda copia al dictado.
El comisario con su dieta con cargo al erario
organiza el encuentro y a todos invita.
El galerista entendido, que redondea los números hasta que cuadren las cuentas:
hay que estirar al alza ese porcentaje pues aquí hay muchos que quieren su parte.
Y la obra es buena pero sólo hay una y no da para tanto.
Se verá si el artista hace otra.
El cliente que atiende y finge que entiende,
si bien es el grupo quien le asesora y explica qué siente.

Claro es que por la obra, él sentir nada siente.
Salvo cómo late y se agota su talonario de cheques.
Nada de rebajas que el artista es bueno y aquí está el negocio.

¿Y el artista?
No está ni se le espera.
Que a nadie importa qué es de su vida:
con un poco de suerte con una soga se ahorca.
Pues no hay mejor artista,
mejor no, valioso,
que el artista enterrado y bien muerto.





© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

ROBERT



ROBERT

Aún estaba su cuerpo caliente
cuando ella decidió que ya había tenido bastante.
Cuatro años eran demasiados para no querer recuperarlos.

A él le conoció en una feria:
elegante cuerpo atlético grandes ojos castaños pelo rubio simpático.
Alegre, vital, seguro que muy cariñoso.
De allí salieron juntos.
Toda ilusión pura felicidad.

Ella puso la casa él su juventud.
Ella el trabajo para mantenerse, él,
la esperaba en casa.

Juntos daban paseos por el parque,
los fines de semana al campo.
A su familia la veían cada vez menos,
él la fue separando:
no quería compartirla con todos esos extraños.

Ella preparaba la comida, él la engullía rápido.
Ella limpiaba y ordenaba, él, a menudo rompía algo.
Ella se desesperaba él la miraba y callaba;
por si acaso, no quería que lo echaran.
Sabía cuándo había cruzado la raya.

Ella se esclavizó por él:
tarde descubrió que sólo era un cabrón egoísta.
Y adquirido ya el compromiso, no podía despacharlo a la calle.

Ella se hartó, él,
un día sin más, se murió.
Ella no pudo evitarlo y a pesar de esos cuatro pesados años,
lloró:
veinte segundos.
No dan para más tanto amor.

Aún estaba su cuerpo caliente
cuando ella decidió que ya había tenido bastante.
A él le conoció en una feria:
elegante cuerpo atlético grandes ojos castaños pelo rubio simpático.
Alegre, vital, seguro que muy cariñoso.
Un golden retriever de raza de nombre ilustre y difícil.
Ella se lo cambió por Robert.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

NOTA BREVE


NOTA BREVE


Querida te escribo esta nota simple para decirte en un breve
lo que pienso de nuestro gran amor:

Nada, que se acabó.

Mayor contundencia se puede.
Mayor rapidez, no.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE