jueves, 16 de mayo de 2013

USB


USB


-Había olvidado decirte que mañana me recuerdes marcar en el
almanaque un aviso para escribir en la agenda mediante regla
nemotécnica que comprima la síntesis que resuma las notas que
hilvanan el discurso que guardado está en la memoria pen drive
que usaré en la conferencia que abre el congreso de…
¿De qué era el congreso mi amor?

-No recuerdo, espera que lo hemos puesto en la nevera en un post it.
Ah, sí: “Crecimiento De La Desmemoria Para Una Sociedad Desarrollada
Y Sus Utilidades Terapéuticas”.
Cariño, qué interesante mira que tú eres inteligente. ¿Y tu conferencia?

-Aquí lo llevo tatuado en el brazo:
“Herramientas Inútiles Para Manejar La Dispersión De Memoria En Sujetos
Cautivos De Su Descontento Y Otras Secuelas”.
¿Te gusta?

-Mi amor, eres un visionario.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

miércoles, 15 de mayo de 2013

IN-HUMACIÓN IN-CONVENIENTE


IN-HUMACIÓN IN-CONVENIENTE


Caprichos tiene el destino, que tuerce lo enderezado y estira lo retorcido.
A ti te trató mal la vida, pero la historia te está mimando.
Llevando diez lustros muerto no es un mal epitafio.

Valer no valías gran cosa, que eras hombre mediano.
Y no me refiero al tamaño; o también, vamos a ser sinceros.
Que por una vez no hará daño.

Tu obra tampoco fue nada nuevo, tan solo siguió el camino
de otros con más talento.
A la vida disoluta te entregaste:
amantes por ambos lados, escándalos por cuatro costados.
Los que te trajeron la fama, que luego se habló del trabajo.
Ese que decías crear, entre apaño y apaño.
De haberte sido larga la vida, de hambre y olvido
hubieras acabado los días.

Tuviste suerte: te mataron.
Desapareció en alguna cuneta el mediocre que llevabas dentro,
para renacer en colectiva memoria un genio.
Ese que nunca fuiste pero qué son los recuerdos sino la reconstrucción
de unos hechos en su mayoría no ciertos.

Tuviste suerte te mataron.
Y aún hoy te siguen buscando.
En libros películas seminarios cursos teatros,
pesados tu nombre implorando.

Reza lo que como ateo sepas para que nadie te encuentre.
No vaya a ser que en lugar de valiente y orgulloso en pie,
al fascismo gritando enfrentado,
de rodillas te encuentren en actitud sumisa implorando llorando,
y con una cruz en las manos, bien enterrado.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

DESAYUNO CON DIAMANTES



DESAYUNO CON DIAMANTES


Soy un hombre de mi tiempo. Aunque si éste no me pertenece,
más bien es todo lo contrario, debiera decir de Su tiempo.

Reset: Soy un hombre del tiempo.
Tampoco. Llueva nieve haga frío calor truene vengo a significar lo mismo:
se escapa el tiempo.

Me rindo: Soy un hombre sin tiempo. Atemporal, tal vez moderno,
puede contemporáneo. Quién sabe. Lo intento.
Todo lo pruebo para no quedar obsoleto.

Desayuno leche de petróleo y tostadas con parafina.
Hago uno hora diaria de ejercicio metido en la rueda del mundo;
esa que sólo da vueltas sin llevar a ningún sitio.
Trabajo en una mina a contaminación abierta:
extraigo con mi buldócer mineral de litio para intoxicar las aguas.
Y reducir la población. Es mi altruista aportación
al control antiplagas, que tanto demanda el gobierno.

Tras diez horas de trabajos forzados quedo con los compañeros,
que no amigos,
y nos emborrachamos con aceite quemado.
El día de cobro hacemos un extra y esnifamos polvo de diamante,
comprado a sobreprecio en metalúrgicas Santa Águeda.
Cuando el dinero escasea, viene a ser el resto del mes,
nos conformamos con polvo de cemento.
Los más enganchados se inyectan viruta de tuerca,
pero les rompe las venas sin desintoxicación posible.

Pasamos la tarde entre chistes negros y comentarios ácidos:
debe ser por la tapa de hollín cubierta con salsa de silicona,
que regalan con la bebida.
O quizás por los bocatas de goma quemada que prepara la cocinera.
En extra de salsa lubricante por si hay quien se queda con hambre.
Ella es una mujer gruesa como el centeno y entrada en caries como los años.
Sabe lo que se hace, por tanto.

Al caer la noche, y cuando ya empezamos a vomitar sangre
como hidráulico de cajas automáticas,
la Policía Por Un Conflicto Sostenible nos detiene.
Amordazados con goma de neumático nos devuelve con asco
a cada uno a su hogar: en la barriada de las escombreras.
Chabolas de peregrinos obreros emigrantes y refugiados.

En ocasiones, hacemos juntos un fuego de campamento
que avivamos con nuestro aliento. Para matar El Tiempo.

Sí, soy un hombre de hoy.
Soy el hombre hidrocarburo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

PUBLICIDAD SUBLIMINAL


PUBLICIDAD SUBLIMINAL


Visite nuestro paraíso. Fiscal.
Tráiganos lo peor de sí mismo. Lo mejor de la sociedad.
O se arrepentirá.
De no haberse arrimado antes.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

COMUNIDADES ENFRENTADAS


COMUNIDADES ENFRENTADAS


Sobre mi forma de proceder a aconsejarme han venido
estos que se dicen amigos. Amigos será de ellos,
que yo sólo los recibo por no pegarles dos tiros:
no es que me duelan sus almas es que la munición escasea
y no hay que desperdiciar una bala.
Ya entrados en combate toda previsión es poca y toda visita
sospechosa: algo quiere algo se lleva cuidado con lo que deja.

A morir todos por dios o la gloria o la patria.
O por ninguna de ellas sólo a morir porque sí
o quizás por rencor o negocio. No sé qué viene a ser peor.
Asco que yo les tengo no más que ellos a mí.

-Amigos pasen, pasen y vean hasta la cocina esta ya es su casa.
Ya me dirán a qué debo la honra de su visita. Amigos siéntanse cómodos
siéntense junto a la lumbre estaba preparando café.

Matarratas para esos animales más que negro que de costumbre
por eso lo llamo café. Pero gusta a las ratas lo toman como si nada.
Y como moscas mueren. Por cierto también entusiasma a las moscas,
había olvidado el detalle.

-Una para usted cuidado que está caliente. Otra para usted también.
Yo no bebo que a partir de cierta hora me quita el sueño y no duermo,
perdonen la descortesía. ¿Un cigarrillo? Sí gracias aquí escasea el tabaco.
Pero no se repriman, hablen con toda confianza. ¿Qué se les ofrece amigos?

-A llevarte hemos venido que en el frente ya han muerto los voluntarios.
Se ve que te ha tocado la suerte.

-La suerte no me habrá tocado pero la nueva ya la esperaba.
Cuentan por ahí los vecinos que está su bando mermado
a razón de mil hombres diarios.

-¡Cuenten lo que les plazca esas malas lenguas de odio que aquí
vamos ganando la guerra!

-No se altere mi amigo que no ofrezco resistencia. Tómese el último sorbo
que cojo los arreos y torno.

-Sea. Le esperamos.
-Será.

Y no me esperaron sentados que para cuando volví ya estaban en el suelo tirados.
Aldeano soy que no idiota: con esta nueva pareja ya hay carne para el invierno.
Huesos para un buen caldo antes de que los coman los perros;
y munición para cazar jabalí en verano.

A la guerra a matarse por otros va a ir vuestra puta madre. Que en el campo
nos sobra supervivencia como nos faltan ideales y dogmas.
Ya disculparán amigos la grosería, pero ahora debo ir a la iglesia.
A misa no puedo faltar no vayan los vecinos a creer que estoy caído muerto.
Y como es costumbre aquí prestos se acerquen
a desvalijarme corriendo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE


martes, 14 de mayo de 2013

CAMBIO DE FECHAS


CAMBIO DE FECHAS


-Siempre me regañaste por tomar yogures caducados. Y yo te respondía:
¡Están buenos! ¡Todo es mentira!
Ha tenido que darme la razón el gobierno, para que por fin me creas.

-Perdóname, mi amor. Es porque me cuesta seguirte. Eres un adelantado a tu tiempo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

CUENTA ATRÁS


CUENTA ATRÁS


-Dicen que te has borrado del Feisbuc.
-Es cierto, no soportaba la presión.
-¿La de hacer Click en Ay Laik?
-No. El tener tantos amigos… Y no conocer a ninguno.
-Conozco esa sensación. Yo también la he vivido. Se llama:
síndrome del amigo fantasma.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

PAQUETE SORPRESA


PAQUETE SORPRESA


-Te noto cansado, mi amor.
-¿De verdad?
-Diría que no estás aquí.
-¿Tú crees?
-¿Será que ya te has ido?
-No lo sé.
-¿Acaso ya no te existo?
-Sólo te veo.
-¿Qué ves? ¡Dímelo! ¡Cuéntame qué es lo que ocurre!
-Creo que es lo que no ocurre.
-¿Qué quieres decir? No te entiendo.
-No importa. No lo pretendo.
-Mi amor, qué pasa que no te encuentro, qué haces que no te siento.
Presiento que te pierdo. ¿Qué haces, por qué te marchas? ¿Qué ocultas?
¿Qué es lo que llevas?
-¿Esto? Nada que lamentar debas. Es sólo… Mi tristeza.
-¿Por qué mi amor?
-Un recuerdo, de lo único que nos queda.


  
© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

CAMBIO DE IMAGEN


CAMBIO DE IMAGEN


Hay una creciente ola de presión hacia un cambio forzado.
Oponen resistencia fachosos y adinerados:
entiéndase por adinerados a exclusivos de los dos lados.
Que el izquierdoso con caudales no es menos culpable por ello;
malditos son aquí todos los que hayan acumulado fortuna.
Pues aunque bastante infrecuente, alguno puede que honradamente.

Démosles la bienvenida al matadero los guardianes de la verdad suprema:
excluidos desarraigados progresistas republicanos por rabia y anarquistas
por conveniencia. Beatos todos
que cogiditos de la mano entonan la internacional.
De pelo largo engominado. Zapatillas de marca. Imperialista americana
fabricadas en Asia con la mano de obra de otros indignados.

Vaya qué inoportuno: son esos mismos
a quienes los modernos justos y sin pecado gritan cuánto defienden.
Un contratiempo a corregir rápido:
ante la presencia de periodistas mejor usar zapatillas del rastro.
O arrancar etiquetas. Prohibido Ayfones camisas pelucos y cinturones.
Que se vea que cuando luchamos se nos caen los pantalones.
Pero no porque estén cagados, la batalla está en las calles.
O quizás sobre la mesa:
bien diseñada por unos y otros.

Quien tenga razón no importa, que ambos dicen algo de verdad.
Lo que aquí interesa no es ayudar a nadie, sino aniquilar.
El contrario es enemigo y por ello no se le escucha.

No me preguntes cómo he llegado hasta aquí, que soy de izquierdas;
por esto tengo derechos.
¡Y sólo yo! digo la verdad.
De lo que ocurra a partir de hoy, a mí no exijas responsabilidad.
¡Que soy de izquierdas ya te he dicho la culpa la tienen otros!
Cuando no, sus anteriores.

Apártate que tenemos armas. Apártate o te fusilamos.
Quedas desde hoy detenido
por oposición al cambio.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

MUNDO SUBMARINO


MUNDO SUBMARINO


Desde que caí en el alcohol ya no es la misma mi vida.
Me siento entumecido,
paralizado diría ante el mundo que a mi alrededor gira.
Y gira y gira mientras yo no me muevo atontado.
Parece que estuviera muerto.

Adiós a la vida en el campo, a correr, sentir el sol en la piel
cargándome de energía. La brisa de la mañana, la lluvia fresca.
Las tormentas sin tiempo para esconderse.
A ti. Adiós también a ti, compañera.

He perdido el olfato. Los ojos los tengo vítreos. Lo oídos tapados.
Reconozco que estoy prisionero por culpa de la botella.
La reflexión de la luz hace que vea todo distorsionado.

Adiós familia. Adiós amigos. Echo de menos incluso
a quienes fueron competidores. Huir de ellos o perseguirlos.
Añoro olfatearnos, mi amor. Y enroscados rodar por el suelo.
Subir a los árboles saltar de piedra en piedra. Mirar volar a las moscas.
Disfrutar del desierto y el bosque.

Yo, que de ríos y charcos huía por temor a morir ahogado,
en un líquido ardiente y desagradable sumergido me paso el día.
A esto lo llaman alcohol. En él vivo.
Vivo pero no vivo es sólo que me conservo. Pues el alcohol
antes de matar desinfecta.

¿A quién quiero engañar? Siento que estoy más que muerto.
Que es una mierda esta vida que no gobierno.

A toda la eternidad atrapado, condenaba yo al imbécil
que tuvo la tonta idea
de inventar el licor de lagarto.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

sábado, 11 de mayo de 2013

CARRERAS



CARRERAS


No hemos destacado en nada. No hemos superado a los rivales.
No somos mejores ni alcanzaremos la meta antes que nadie.
No hemos logrado nada. No hemos inventado nada.
Descubierto ideado ni siquiera imaginado.
No nos hemos acercado ni por error a objetivo o triunfo alguno.

Hay quien su existencia justifica diciendo que los hijos son su mayor éxito.
Hasta que a la criaturita le da por esnifar pegamento traficar con marihuana
asaltar viejecitas en el metro robar coches en la calle apalear mendigos
quemar putas.
Habrá que demandar en estos casos a los padres orgullosos: su mayor éxito.
Proveedores innecesarios de sujetos asociales.

No hemos hecho sólo hemos estado y en ocasiones,
ni nos hemos enterado.
No hemos aprendido de nuestros fracasos pero sí nos han aprehendido.

Y no hay manera de soltarnos.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

OFRENDAS



OFRENDAS


A la santa van con flores sus cuatro hijos.
Santa puede que fuera pero ellos son unos hijos de puta.

En la puerta del campo santo, ocupado por pecadores,
deja el mayor las redes. Vive de la pesca furtiva.
Y de trincar lo que puede más de veinte horas al día.
Roba la pesca roba las redes roba el gasoil del barco
y roba con la báscula a los clientes.
Vive como ladrón pero se dice trabajador.
Tampoco paga impuestos porque llama al estado ladrón.

El más pequeño le lleva ramas de olivo. De su tarea en el campo.
Tonto como un zapato, saluda como aceitunero altivo.
Aún tiene barro en las uñas y estiércol bajo las suelas.
Se lo regala el vecino, que sólo posee diez vacas pero la mierda le sobra.
Con ella abona el pequeño sus tierras; aunque algo debe hacer mal
pues siguen los olivos enanos.
Él para los demás se lamenta, pero por dentro se alegra:
así le dan menos trabajo. Y la subvención cae igual,
lo digo por si alguien no se quisiera dar cuenta.

De las dos hijas la mayor es la más lograda. No por guapa
que feas son como lagartos, sino por logros conquistados
a golpe de cintura y pelvis.
Y aunque no es muy abierta de mente, si lo es habitual de piernas.
Sin más habilidad que la de dejarse hacer, sacó la cabeza del cesto.
Y se la puso sobre los hombros que nació con ella cortada.
Ganó maridos y posición. En su caso fue lo más fácil porque ninguna tenía.
Hoy se resume a sí misma como una mujer de mundo. Aunque
bien podría ser mundana.

La pequeña es actriz de teatro, normalmente en el paro.
Histérica y gritona desde nacida, eligió bien el oficio.
O este le eligió a ella, el día lejano aquel en una fiesta de colegio.
La protagonista de una obra infantil calló por las escaleras
antes de subir a escena.
Calló o la empujaron, porque justo detrás iba ella.
Sin testigos de lo ocurrido, le quitó el disfraz para sustituirla;
nadie se lo pidió, y tampoco notaron el cambio.
La obra era La Zorra Y Las Uvas, y el traje era de Zorra.
Aquel fue el papel de su vida, pues aunque el traje ya lo devolvió hace años,
bien podemos decir que nunca se lo quitó.

A la santa hoy le lleva camelias:
aunque zorra ella se siente una dama.
La mayor margaritas: sigue deshojando parejas.
Y el mayor, ese le lleva escamas y algas;
de lo que por mal pescador, le sobra.


  

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

WITH ALL OF MY LOVE



WITH ALL OF MY LOVE


Dicen los expertos que entienden,
que aquello que con cariño amor y corazón se hace
termina por salir adelante.
Uhm…
Plantea esto ciertas dudas subjetivas. Tantas
que arrojan grandes sombras de inverosimilitud
sobre esta beata y luminosa escena.
Párrafos de argumentaciones:

Con el cariño de un niño dibujé aquellos faisanes tiernos
a mi profesor de ciencias y descubrimientos.
Un tirano de tercer curso cabrón aficionado a las hostias gratuitas
los suspensos fáciles las amenazas chantajistas.
A la lumbre de la clase los tiró:
dijo que eran demasiado buenos para ser dibujos de un niño.
Suspenso de compensación.
Demasiados buenos quizás para un niño, pero ciertos.
Otro suspenso de profesor mediocre malnacido y miserable.

Con cariño robé las llaves del coche para buscar
en mitad de la tormenta a mi padre.
Casi no llegaba a los pedales y justo veía el camino,
pero a mí sí me vio la policía. No sé si fue mala hostia o sólo casualidad.
Me detuvieron me expedientaron y a mi padre sancionaron.
Cuando volvimos a casa con el cinturón me pegó:
por no atreverse el cobarde a darle dos hostias a aquel policía cabrón.
Tan enano como soberbio tan ignorante como hijo puta:
otro policía no más que del montón.

Años más tarde, cuando con mucho amor recogí unas cerezas
de un árbol en mitad del camino para llevárselas a mi amor,
perdonen la redundancia pero ya van dos amores aquí,
un labriego resentido con los paseantes me soltó dos tiros de escopeta.
Las cerezas no eran suyas ni de nadie que el árbol lo plantó un gorrión
cuando perdió la cereza en pirueta de vuelo para impresionar a la amada,
ya está aquí otra vez el amor,
pero de ellas se apropiaba el tipo, era un agricultor,
por mera proximidad.
Escapé con un perdigón en la pierna y una bolsa de cerezas rota.
Que mi amor no quiso por un empacho de infancia,
con tarta de cerezas. Ahora le daban náuseas.
Descubrí aquel día de revelaciones adolescentes,
que casi tantas como yo.

Con amor infinito compré en Hong Kong un antiguo broche
a mi esposa de la dinastía Song.
En aquel último viaje de negocios para una empresa de cosméticos químicos.
No más que otros pero tampoco menos.
Por el amor guiado adelanté mi vuelta tres días: una sorpresa.
Para todos pues ella no me esperaba. Tampoco su amante.
Juntos y revueltos sobre la mesa de la cocina.
Al lado mismo del café con pastas, para visitas inesperadas.
Las tomé todas y me largué.

Recuerdo hoy todo esto entre sueños,
y debido a las últimas palabras del anestesista: no se preocupe amigo;
este equipo pone todo su corazón en el trabajo.
Y ese corazón suyo está en buenas manos.

Antes de terminar mi cuenta atrás a cero, ya estaba en un sopor profundo.
No lo suficiente. Les oigo hablar, hacer chistes con mis costillas.
Y con las manos manchadas de sangre tocarle el cirujano jefe
el culo a la asistenta jefa. ¿He dicho las manos?
¿Qué pasa con los guantes? ¿Qué hay de la esterilización severa?
¡Y toda esa sangre es mi sangre!

-Anestesista, dale gas hasta alcanzar raya plana.
Con este corazón nos retiramos todos. Perfecto para ese mangante,
perdón quise decir magnate, del petróleo saudita.

De todo corazón creí yo a mi cardiólogo cuando me habló de una lesión
sin gravedad en mi ventrículo derecho.
Reparable con una sencilla intervención.
Ahora le veo sonreír.
Y a mi corazón envuelto en hielo dentro de una cámara portátil.
Destino: tipo con más suerte, dinero.
Y menos corazón e ingenuo.



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE