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lunes, 7 de febrero de 2011
RETROCESO
RETROCESO
¡Y volveremos a la leña! A calentarnos con ella.
Calentarnos cuando la cortamos calentarnos cuando la quemamos.
No puede haber más eficiencia.
Volveremos a la leña por culpa de los combustibles fósiles.
Por culpa de su precio.
Arrebatados a la sociedad por unas pocas.
Unas pocas sociedades mercantiles
a las que el poder les asiste servil.
El poder entregado por el pueblo, arrebatado,
también esto,
al pueblo.
Así, todos serviles.
Y volveremos a cortar el césped del jardín. Pero esta vez será definitivo:
a cortarlo del todo para hacer de él un huerto.
Reconversión social, total y voluntaria:
del césped de pijos consumistas y ociosos,
al huerto de hambrientos y menesterosos.
Se acabó la fiesta,
y la sociedad del bienestar reventó con el último cohete.
Adiós a la barbacoa, mejor una buena lumbre, de leña.
De la de calentarnos con ella.
Y volveremos a tener gallinas paseando por el huerto.
Ese en el que ayer hubo un jardín.
Y las mimaremos como mimábamos el césped.
Volveremos a la cría de conejos y de cerdos.
Para comer la carne que por el precio de los biocombustibles,
pagar no podemos.
Otra vez los combustibles y nuestro afán por desplazarnos.
Va a ser que viajar no resulta tan enriquecedor.
Va a ser lo contrario, al fin.
Las antiguas migraciones de cazadores recolectores de ayer,
son el turismo de los estómagos llenos aburridos de hoy.
Volveremos a las lechugas los tomates el maíz y las patatas,
del huerto que ayer era jardín precioso,
para poder comer
sin tener que ser esclavos de la semilla certificada:
genéticamente reforzada tramposamente esterilizada.
Para tener que comprarlas cada siembra.
ADN arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades mercantiles.
Son anónimas tan oscuras casi opacas.
Lo que no interesó a los del petróleo se lo quedó Monsanto.
Santo sea este desigual reparto de pan y peces.
Migas con escamas.
Volveremos al trueque,
que a nadie convence el otro cambio de dinero por el resto.
También el dinero desapareció de la circulación
arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades bancarias insaciables que ahora
llorando aseguran ser deficitarias.
Ya no queda nada que exprimir a la otra sociedad, la que es el resto.
Así que se acabó el sueño de enriquecernos.
Nunca pudo ser tal cosa, por ser a costa de nosotros mismos.
El rico-ser sólo puede serlo fagocitando al pobre-ser.
Es lo que hay. Tonto tú que no lo ves.
Ingenuo aquel que no lo quiere ver.
Volveremos a remendarnos las camisas,
a repararnos los abrigos los sombreros los zapatos.
Volveremos a calentarnos con tres mantas. Aún así,
a pasar frío en la cama. A los calzoncillos largos,
las camisetas gruesas.
Los jerséis de lana tejidos en casa a la tenue luz de vela.
Que no será romanticismo sino miseria y escasez.
Al pan racionado, pan moreno. Aceite requemado.
En las patatas a lo pobre ya no habrá poesía,
sino prosa revivida.
Volveremos a saber lo que es el hambre.
Ahí se reconoce al hombre.
Volveremos a los cincuenta antes de que acabe esta década.
Para no olvidar lo que es sufrir.
Sufrir por no tener, para comer.
Volveremos a no ser. Pues, en verdad,
esto es lo que siempre fuimos.
jueves, 3 de febrero de 2011
PRESOS
PRESOS
Estoy por mandarte a la mierda, pero me contengo.
Es esta educación judeocristiana, de mierda,
la que no me deja.
Adoctrinados somos desde que nacemos.
En lo que se puede hacer y lo que no:
más esto último.
Las prohibiciones son para tener al pueblo acobardado
y al poder acomodado.
Nada más verte la luz del sol, porque tú a ella no la ves,
te asignan una identidad.
No para que sepas quién eres,
los hay que mueren sin haberse conocido,
sino para tenerte controlado.
Incluso en la escuela se te enseña autocontrol:
refinamiento perverso del estado
culminando en que seas tú mismo el preso y carcelero.
Deja de molestar, maldito ciudadano,
enciérrate tú mismo y después tira la llave.
Calla y obedece por el resto de tu vida.
¿Quién te dijo que, ésta, te pertenece?
Calla y obedece, desgraciado.
Que aquí el único con derecho a mandarte a la mierda,
es el estado.
Sin importar el estado, en que te encuentres.
Mental o geográfico.
Nada es tuyo, no lo intentes.
¿Es que aún no has aprendido a valerte
controlarte
condenarte
por ti mismo?
¿Crees acaso que tu vida es un regalo?
Es sólo una parte del trato, tú nos la das,
nosotros la administramos.
Y no seas tan egoísta, que se lo debes al interés general.
Cuando la generalidad es lo importante
la individualidad es arrollada.
Por eso solo eres carne triturada.
La próxima vez que quieras mandar a alguien a la mierda
piensa en algo productivo
y produce,
condenado.
De mierda.
TUNDRA
TUNDRA
Atrapado por el hielo y la nieve,
he quedado aislado en este reducto inhóspito y extraño.
Niebla y nieve dan la luz más engañosa
por ser la luz que siempre te pierde.
Deshecho de mí se han los amigos.
Deshecho me han los enemigos.
Los primeros no lo eran tanto.
Los segundos vienen a tropel.
Mal los elegí, a los amigos.
Como mal elegí este lugar para vivir.
Más es un lugar para morir.
Me desertaron las fuerzas,
dudo si alguna vez estuvieron a mi lado.
Malgasté mis fuerzas
en una causa de antemano,
perdida.
Perdido está el tiempo, y yo con él.
Colgado como un espantapájaros de la estaca más alta.
No será para ver, sino para que me picoteen.
Es lo que ocurre cuando la vida es vinagre.
De todos tus errores, a mí me culpaste.
De tus frustraciones paranoias amarguras,
y locuras,
también.
Aislado estoy en este páramo helado.
No corráis a buscarme, no quiero ver a nadie.
Sé que no se trata de decir la verdad
Sino de ganar o perder.
La justicia es sólo para los que tienen suerte.
jueves, 27 de enero de 2011
DISCURSO
DISCURSO
No parece que vayamos a solucionar este pequeño percance.
Por tanto, será más conveniente rendirse a la evidencia
de no cumplir los objetivos.
Han pasado los plazos en que el problema debía estar resuelto,
pero aun con abundante ensayo error,
al inicio es donde se ha vuelto.
Elaboraremos una nueva estrategia
que nos haga cómplices de cuanto suceda.
Así también seremos culpables del fracaso previsto.
Entretanto, convendrá designar tareas según responsabilidad y valía.
Dejo al criterio de quien proceda repartir los futuros nombramientos.
Y a su mano derecha, la grapadora, esa insoslayable tarea
de unir los equipos multidisciplinares, en parejas de a tres.
En breve se prevé una reestructuración,
convendrá pues no derrochar recursos en solventar los actuales
problemas estructurales.
Dese el más profundo sentimiento de responsabilidad
animo a los presentes a no presentarse. Sin antes meditarlo.
No obstante, estoy autorizado a decir que cualquier estrategia
será tenida en cuenta.
Más, las que no sirvan para nada.
A nadie se le escapa el norme interés que despierta en la comunidad
cualquier nueva vía de investigación.
Es para mí, por lo tanto, un honor y un gran motivo de orgullo
dirigirme a los que no escuchan sin otra pretensión
que el entretenimiento.
Habida cuenta de la gran demanda interna que esta actividad
genera.
No quisiera despedirme sin antes agradecer la paciencia infinita
así como tampoco infravalorar los momentos de incertidumbre y,
por que no decirlo, de zozobra,
que hemos vivido.
Gracias a todos por no asistir.
De nada porque yo tampoco estoy.
miércoles, 26 de enero de 2011
MAIN STREET
MAIN STREET
Un perroflauta vacía su lata de sardinas en media barra de pan.
Es su comida del día.
Ayer ganó unas monedas acariciando sueños en la acera.
Léase guitarra, flauta
y un puñado de canciones que escribió cuando era joven.
Soñador joven adulto frustrado viejo derrotado.
Todo un avance vital.
Las sardinas no están mal. El pan, algo peor.
Era pan viejo.
Como el perro. Perro, flauta, corazón. Todo viejo.
De segunda mano en mal estado.
Adquirido en una car boot sale.
Incluso él se puso en venta.
No hubo suerte y se tuvo que quedar consigo mismo.
No obtuvo satisfaction guaranteed.
Lo peor, pensarse y escucharse cada día.
Hace tiempo que perroflauta ha aprendido a prescindirse.
Normal, habiendo escuchado tantas veces que era chusma prescindible.
Ya no lo dudaba: todos los demás no pueden estar equivocados.
En democracia siempre tienen razón las mayorías.
Realmente , él nunca fue un demócrata. Sí un anarquista.
Juerguista y belicista: por matar el tiempo antes de que éste lo mate a él.
Dejó los estudios muy pronto, primer año de universidad de bellas artes,
para luchar por los derechos de los hombres.
En aquel tiempo en que decir hombres incluía a las mujeres.
Ahora se debe especificar con claridad.
Todos nos hemos vuelto más idiotas. Si cabe.
De la bronca callejera, perroflauta pasó a las barricadas.
Así le rompieron dos costillas. Joder, qué dolor.
La policía, a hostias.
De las barricadas a los golpes de mano.
Luego a incendiar comisarías. De represores, decía.
Por el duro camino del luchador inconformista
fue ascendiendo hasta llegar al número uno del escalafón.
Privilegiado puesto que se premia con la cárcel:
seis años y un día.
Abandonó bellas artes, pero en el trullo pudo haber estudiado medicina.
Al menos le hubiera servido para currarse las heridas.
Ni lo uno ni lo otro, y cuando salió,
ya estaba roto.
Las deudas con la sociedad siempre se pagan con la vida.
Aunque haya pulso, hace tiempo que te has muerto.
En la cárcel, el aburrimiento le enseño a tocar la flauta.
Y pegar a la guitarra.
Es la vida para algunos un insulto:
perroflauta terminó por vivir del arte.
Horario flexible: del que se estira más de doce horas.
Movilidad geográfica: de calle mayor en calle mayor.
Grandes relaciones sociales: peatones malhumorados y niños crueles.
Salario según valía más incentivos: unas monedas al día.
Perroflauta terminó su bocadillo y el perro las migajas.
Juntos, comenzaron a aullar La Madeleine.
La suya, joder, sí que era rebeldía.
Perroflauta morirá pronto. No dejará viuda ni hijos.
Ni nadie que le recuerde.
martes, 25 de enero de 2011
REALPOLITIK
REALPOLITIK
A mi vecino sé que le pega su mujer.
No pasa nada: el feminismo está bien visto.
El demonio sólo vive en el machismo. Dicen.
Se disolvió el proletariado para renacer en clase obrera.
Obreras medias, obreras bajas.
Obreras de recortes y rebajas.
Obreras proletarias, otra vez.
No pasa nada: la solidaridad es para los pobres
y su inclinación a las malas costumbres.
Refugiada en la banca y las multinacionales
la clase política debate normas, aprueba leyes,
que a todos protejan de esa chusma indolente y pedigüeña:
la clase obrera.
No pasa nada: todo está como siempre.
Unos reparten hostias con saña,
otros las reciben por costumbre.
Mi otro vecino, el agricultor, no recoge lo que siembra.
Ni lo pretende ni le importa.
No pasa nada: solo quiere subvenciones europeas.
Esas que parece siempre pagan los demás.
El primo del primo del agricultor es ganadero.
Distinto producto mismo sector primario.
Primario básico elemental.
Simple.
Por tanto, ¿qué va a hacer? Pues lo mismo.
Reses de mala raza a cambio de mala paga.
No pasa nada: miles de inspectores
europeos nombrados al efecto
velan por la erradicación del fraude,
sistémico,
y la correcta aplicación del sistema,
endémico.
Países con quiebra al borde del colapso
rocían a su pueblo con el napalm de los impuestos.
Despellejado aquel, berrean, pelean y se matan entre ellos.
Entre tanto, los gobiernos venden deuda pública en los mercados.
En esos especializados en ganado. Ganado humano.
Sociedades de la especulación institucionalizada compran esos paquetes.
Paquetes de esclavos.
No pasa nada: a esto lo llaman las leyes del mercado.
Con las leyes se escribe la justicia.
Y siempre se dijo que la justicia es ciega.
Ciega sí, para no ver lo que está pasando.
Ni defender a estas generaciones de cabizbajos.
Perdidos están nuestros derechos.
Obligados a trabajar hasta morir.
No pasa nada: ¿qué poder no fue sanguinario?
Las tiranías hacen sangre para callarnos.
Las democracias beben la sangre de sus esclavos hasta agotarlos.
Para callarnos.
Grupos de presión hacen lo propio:
con propiedad presionan al gobierno.
Que se note quién es el dueño..
Y el gobierno presiona al resto:
los de siempre. Los esclavos.
¿Cuántas generaciones se deben sacrificar
para recuperar lo perdido en unos años?
¿Cuánto dolor más deben soportar los agotados?
Agotados por el dolor.
A todos los que entregaron su vida por nuestros derechos,
hoy perdidos, hemos traicionado.
No pasa nada: también a esto se habían acostumbrado.
La policía no persigue delincuentes.
No se atreve porque muerden.
Frustrados, muerden ellos, la policía,
a los que no son, delincuentes.
No pasa nada: para eso estamos,
para que nos hostien y encarcelen.
Con nuestros colegas los esclavos.
La pólvora del descontento incendiará parlamentos.
Pero no será aquí porque aquí no pasa nada:
somos carne de impuesto silenciosa.
Y cada cuatro años habla y vota.
Lo que dejan que votes.
Entre tanto, cuando el baile agarrado de la noche electora se esfume,
trabaja calla y paga hijo de puta.
No pasa nada: sólo eres mierda proletaria.
¿Alguien lo dudaba?
lunes, 24 de enero de 2011
DEATH OF A DOG
DEATH OF A DOG
A causa de un perro muerto, pasamos una mala noche.
Tú con tu melancolía, yo por mis tormentos.
Tirado bajo la mesa, tú decías que ese perro ya huele.
Yo que no, que mira cómo se mueve.
De todos los comensales, no hubo uno que se enteró.
Tal vez porque los invitados, fueron convidados de piedra.
Tal vez porque no era cierto, que aquel perro estaba muerto.
Fuese como fuera,
verdad es que el perro nos amargó el festejo.
No sé si por tu impaciencia, o porque soy un poco pendejo.
Carro nuevo carro viejo. Pero al día siguiente no hubo cortejo.
O puede que sí, fue un cortejo fúnebre.
De esos de coches viejos.
Como viejos son los temores, las dudas, las inquietudes.
Creo que esto ya lo vivimos, y por esto
a nuestro entierro asistimos.
Con toda esa comitiva de los fantasmas que aún nos persiguen.
A causa de un perro muerto
tuvimos un desencuentro.
Y no es que estuviera muerto. Bastaba mirarle a los ojos
para ver que tan solo es que no estaba despierto.
Ojos que como en ti, esos ojos eran rojos.
Rojos de melancolía.
Aquel infantil desacuerdo, tanto te revolvió por dentro
que para disimular tu tristeza, al otro día,
te pintaste la cara de alergia.
Ojos rojos otra vez.
Rojo que por aquí, se conoce como rojo inglés.
¿Serán inglesas esas costumbres, por las que nos sentimos tan raros?
Raro es que lo esencial, sea perjudicial.
Como raro es que de tu esencial y mi esencial
extraigamos una sola esencia.
Habrá que combinar, pues, tus perfumes con los míos.
Y rociar con esa fragancia todo el cuerpo de ese perro…
muerto de aburrimiento.
70º
70º
Por alguna razón que no conozco,
o por muchas pues no conozco ninguna,
has vuelto por donde solías:
calle arriba, calle abajo, frente a la estación de Atocha.
¿O era Kings Cross?
Tal vez fuera Gare d´Austerlitz. Anyway, sigamos adelante.
No parece esto importante.
De absenta en absenta y de bar en bar,
aleccionabas a todas con tu no saber estar.
¡Qué modales! Qué ausencia de ellos.
Te vi el otro día, después de tantos años.
Tenías barriga de notario, legañas de cupletista
y la mirada abstraída de artista.
Pero habías perdido toda ambición.
Parece que la vida te trató mal.
O quizás no, pues tú a ella la trataste aún peor.
En verdad, la maltrataste.
Tus piernas varicosas han perdido la seducción.
Tus manos pellejudas aunque gruesas,
amarillas de humo y temblorosas del alcohol
ya sólo dan caricias por dinero.
Por poco dinero.
De seguir así, acabarás pagando por que te den.
Caricias, digo. Entiéndeme bien.
Qué cosas, hay quien nace hijo de puta
y se vuelve puta.
A la vista está que tú también.
Tu cara. Tu cara… de tu cara mejor no digo nada.
Con lo que un tiempo fuiste…
y el asco que aquel día me diste.
No dirán de ti que quien tuvo retuvo.
Hablarán de todo menos bueno.
¡Qué esperabas!
Me cuentan que andas pidiendo en el metro:
para el bus, para el tren. Para todo.
Pero lo que haces es, beber.
Te subiste al tren equivocado. Marcaste tu destino.
Lo torciste.
No podrás recuperar la vida que tenías.
Ni alcanzar los sueños que soñabas.
Todo lo perdiste.
Los amigos que lo fueron, también abandonaron.
Hoy me siento generoso y te deseo lo mejor.
Quizás porque en tu caso, ¡es tan poco!
jueves, 20 de enero de 2011
AHJSALEDS´ DREAM
AHJSALEDS´ DREAM
Ahjsaleds siempre quiso tener un mercedes.
Acostumbrado a trasladarse en bicicleta,
perdía los ojos cada vez que uno le adelantaba.
Al trabajo, por aquellos caminos polvorientos,
en bicicleta.
A su casa, en aquel mísero barrio de casuchas de barro,
y polvo,
en bicicleta.
Al bar de la aldea, lugar árido donde los haya,
y polvoriento,
en bicicleta.
Al partido de fútbol semanal con sus cuatro amigos,
en ese campo de tierra roja,
y polvorienta,
en bicicleta.
Incluso a la boda de su hermana,
casada por dinero con un viejo tratante de ganado,
en una iglesia maloliente y abrasada por el sol,
y el polvo,
en bicicleta.
Por eso Ahjsaleds soñaba con un mercedes.
Para dejar de meter polvo en sus pulmones
cada vez que iba de su casa a alguna parte.
En bicicleta.
De su casa polvorienta.
Cuidado con lo que deseas. Puede hacerse realidad.
Ahjsaleds lo consiguió. Al fin.
Sin cumplir los treinta.
Él, y su bicicleta, fueron arrollados por un mercedes.
Claro, con tanto polvo, no los vio el conductor.
Ni a él ni a su bicicleta.
La muerte fue instantánea.
Con la estrella del mercedes metida en la cabeza.
Literalmente.
Y como la vida en ocasiones se muestra generosa,
Ahjsaleds fue llevado a enterrar al único cementerio en cien kilómetros.
Viaje largo por caminos pedregosos y olvidados.
Y polvorientos.
Su cuñado, el viejo rico tratante de ganado casado con su hermana por dinero
pagó el coche fúnebre.
Un mercedes carrozado. Tope acristalado,
para que Ahjsaleds pudiera disfrutar del paisaje.
Y del coche.
Ahjsaleds alcanzó su sueño siendo joven:
en una semana dos mercedes.
No todos pueden decir lo mismo.
miércoles, 19 de enero de 2011
PRISAS
PRISAS
Me ha faltado el tiempo para poner orden en todas mis cosas.
Para empezar, tirar lo que me sobra. Joder,
qué acopio de objetos inútiles.
Unos por viejos, otros por rotos, otros por demasiado usados.
Otros por ser sólo recuerdos: los más inútiles de cuantos guardé.
¿De qué nos sirve pensar en lo que pasó y no pasó?
Para vivir bien, lo mejor olvidar.
Nada como la felicidad del desmemoriado.
Si hubiera tenido más tiempo, me habría despedido de todos.
A unos con un fuerte abrazo.
A otros, formal apretón de manos.
A algunas un largo beso.
Nada como la felicidad de ese momento dado.
O robado, según el caso.
También habría pedido perdón.
Aunque no hubiera tenido claro el porqué o la razón, pero
por si acaso.
Quedemos bien aunque solo sea una vez. Y disfrutemos,
disfrute él más bien,
del triunfo que oculta quien hace un gesto magnánimo.
Nada como la felicidad del vencedor.
De haber tenido más tiempo
me hubiera gustado regalar ciertas cosas.
Poco de valor tengo, pero mejor repartirlo
que tirarlo.
A uno le hubiera dado mi colección de cubos de hielo.
Para sus días de amor y ron.
A otro mi maleta de viento.
Para sus días de trabajo y sopor.
A otro mi mochila de fuego.
Para calentarse en sus rutas por la alta montaña,
en la próxima que otra vez se perdiera. Como en todas.
A alguna mis tubos de pintura, para poder decirle:
si crees que es tan fácil, ¡háztelo tú, toma!
Al vago de la familia, toda mi herramienta:
¡muéstranos de una vez lo que vales!
Al trabajador de la casa, mi hamaca de rayas azules:
nada tienes que demostrar, es hora de que descanses.
Al deportista un balón:
de oxígeno.
A la cocinera una sartén:
de juguete.
Al filósofo una buena juerga:
sexo drogas y rock & roll. ¡Y deja ya de pensar!
A la deprimida, una entrada para Las Valkirias.
¡A ver si te animas!
A la criticona un diario:
¡empieza por hablar de ti misma!
Nada como la felicidad del que recibe un regalo.
Si hubiera tenido más tiempo
querría haber arreglado todo lo que rompí.
Enmendar el daño causado
Enderezar los días que se torcieron
Acabar con amargas disputas, de las del tipo:
¡eres un hijo de puta!
Tener más paciencia con los que me la quitaron:
por ignorantes, necios o inútiles.
Ser más generoso con los que menos que yo tienen.
Porque siempre hay alguien que está peor.
Puede que, incluso más amable con quien conmigo no fue.
Escucharía más. También a los que nada tienen que decir.
Sonreiría porque eso hace sonreír.
Nada como la felicidad del que se ríe.
Lástima que de todo esto
empecé a darme cuenta
el día que me morí.
martes, 18 de enero de 2011
SEMANA BLANCA. INTERMINABLE.
SEMANA BLANCA. INTERMINABLE.
Felicidades por tu cumpleaños.
Felicidades tardías porque me había olvidado.
Como nos olvidamos de todo. Empezando por nosotros mismos.
La pasta de los recuerdos también es materia caduca.
Como caducaremos tú y yo. Si es que no lo hemos hecho ya.
¿Es un recuerdo o fue un sueño el tiempo que nos prestamos?
Porque darlo, darnos ni un sencillo beso.
¿Fue por ti o por mí que nos venció el frío?
¿Fuiste tú o fui yo el que no se decidió?
Puede que la cautela o la buena educación.
Pero se nos pasó el tiempo subido en un tren expreso
que se perdió de la vista por donde se juntan las vías.
Ese lugar infinito que nunca lo presenciamos.
Por no ser nunca presentes, ¿somos impresentables?
Sí que presentes tengo nuestros paseos de playa.
De aquella semana blanca. Que además de blanca fue santa.
Santa por todo.
Tirándote tú por el barro, porque esquiar, esquiar en realidad no sabías.
Tampoco lo qué querías.
Pasado el tiempo, te vi a lomos de una gran moto.
Paquete de categoría. Parecías… ¿feliz?
Afirmarlo, no sabría.
Igual que no sabría decir si los perros, antes de morir,
te recordaron.
Me dijeron que habías enderezado tu vida con un apuesto comerciante.
Tu vida y tus finanzas, que era lo que pretendías.
Hoy no puedes negarlo: llenas de fotos la pared y la red.
Quizás para no perder la pasta. La pasta de tus recuerdos.
Y de él.
Nada de esto me duele, sin embargo.
Me alegro de verdad por vos.
Viéndoos juntos, parece que hayas recuperado la voz.
Tanto que te atormentaba tener que quedarte callada.
Yo, ya me ves. Poco he cambiado. Soy el idiota de siempre.
Murieron los perros que conociste, y me morí yo un poco con ellos.
Sigo viajando ahora en solitario.
Terminadas dejé mis obras, no obstante.
Las pequeñas y alguna más grande. Demasiado.
Cumplo años, aprendo, olvido.
A veces creo que del aire me mantengo.
Enfermó la higuera, hubo que cortarla.
Vendí el barco y, con el dinero, ahora doy la vuelta al mundo.
Qué paradoja.
He visitado muchas ciudades, la que más me gusta…
Las plantas de la escalera se han quedado marchitas…
Esa vecina del quinto, se casó y marchó del barrio…
Supongo que te alegrará saberlo…
Ya no vienen…
lunes, 17 de enero de 2011
MONDAY MON DIEU!
MONDAY MON DIEU!
A ti que llevas cada noche tu amante a la cama
amante que se llama cansada
y dices que de un tirón duermes
tirón que aquel ratero te dio cuando te robó el corazón.
Que te levantas con cara de lunes, sea martes sea jueves,
y rápido la cubres con tu careta de viernes.
Viernes loco, viernes noche:
nada mejor que una máscara para creer que la vida es derroche.
De felicidad bienestar y alegría. Arriba arriba esta fantasía.
A ti que mal desayunas aunque a tus hijos bien alimentas.
Pero esto no es ninguna sorpresa pues nunca pensaste de tu casa,
¡de tu casa!, ser la primera en la mesa.
A ti mujer bien metida en huesos, coleccionista de años
migas de ilusión y desengaños,
que a la vida das quiebros lo mismo con tu pie derecho que tu pie izquierdo.
Ambidiestra has tenido que ser igual que padre y madre a la vez.
Que dices estar mejor cuando no estás acompañada.
Y no te falta razón pues tiempo ha que has descubierto
que es soledad quien más te acompaña.
Y que ya no buscas razón de por que para que ni con quien.
A ti mujer que aplaudes para poderte reír
que te ríes de lo que está por venir
porque de lo ya pasado demasiado has llorado.
Que tus deseos ya no reprimes,
antes un buen desahogo que permitir te lastimen.
Que son menos tus ilusiones y ya no crees en nanas:
dame para dormir la almohada y para soñar,
para soñar mejor no me des nada. Más duro será despertar.
Amanecida, sí, con cara de lunes.
Que para disfrutar la piel de cuero te enfundas y fugas.
Y húmeda de gasolina suspiras. ¡Te inflamas!
A ti mujer mediterránea que no eres fiel a su dieta.
De Sorolla compatriota. Contemporánea.
Que por esto vives como vives con quien vives:
por tus hijos te desvives y peleas para que sean felices.
Para que sacrificándote a ti, coman perdices.
Que anaranjada es tu infancia y soleada fue el resto,
hasta que quizás por un desacierto,
o por el lugar o tal vez por el tiempo,
será tu vejez, grisácea.
A ti mujer de vocación pacifista pero de armas tomar:
no te ha quedado otra si quieres sobrevivir,
en este mundo de brujas y fieras,
canallas y aprovechados.
En lo de ser un mal elemento no hagamos distinción de sexos.
Pues tanto montó quien tanto nos monta y parece que no les importa.
Que el mundo te puso por montera y ahí te has quedado,
tal vez a la espera,
de que al amanecer, mañana,
sea de verdad domingo.
Para que por fin la vida te dé, ya era hora,
un respiro.
A ti te deseo la mejor suerte,
que no es otra que la suerte que de verdad acompaña,
para que llenes eso que hoy, diría yo, te falta.
Y que tanto niegas, dices tú, porque no te duele.
Protegida tras el muro de tus obligaciones.
Deseo que cuando lo tengas el pulso se te acelere.
Y el reloj del tiempo, ahí, se pare.
Porque ya has recorrido bastante para llegar,
¿tal vez a ninguna parte?
Por eso te deseo que encuentres con los pies en la tierra
la vida que te mereces.
Esa que llene de ilusión tu cielo,
y flotes.
domingo, 16 de enero de 2011
BÉNYAMIN
BÉNYAMIN
A Bényamin le atropellaron la otra noche:
una curva, lluvia, poca luz, conductora inexperta.
Corría Bényamin por el centro de la calzada.
Correr es sano.
Lo reventaron. Completo, de un impacto.
Murió varias veces. La primera,
desangrado:
tiñó de rojo el negro del asfalto y de la noche.
De un rojo… ¿vivo? Inventó un nuevo color:
el rojo muerto.
La segunda desgarrado:
músculo, vísceras y tripas esparcidas por el suelo.
Cual carne picada.
La tercera de dolor:
dolor por no haber alcanzado a tiempo el otro lado.
La otra orilla desgajada por el cuchillo negro del asfalto.
Dolor por no poder asistir a la cita con su amada:
ella le había llamado esa misma noche,
con un grito maullado.
Como se llaman los amantes.
Dolor por no tener ya los hijos que buscaba.
Nació programado. Así era él.
Como todos.
Programado ágil rápido inteligente. Sano.
Muy sano.
Como pocos.
Pelo rubio, ojos claros.
Siempre se nos van los mejores,
se lamentaba una testigo desde su ventana.
¡Malnacido, lo has matado!
Supuso, la testigo, que era hombre el conductor.
Seguramente hombre borracho.
¿Por qué lo supuso?
Nadie recogió el cuerpo de Bényamin.
Poco a poco, otros vehículos lo fueron rematando.
Pisándolo a trocitos. Aplastándolo.
Se volvió plano: Bényamin abandonó la tercera dimensión.
Se quedó en dos.
Con los días, su carne se secó. La sangre evaporó.
Pelo pellejo y suelo. Eso fue todo.
Con las semanas, su mancha oscura fue más oscura que el asfalto.
Recuerdo indescifrable de que ahí perdió la vida Bényamin.
La oportunidad de ser y de sentir.
Con los meses, nada.
Hasta que otro gato fue atropellado
en el mismo punto oscuro.
Entonces recordaron todos a Bényamin.
Pronto lo habían olvidado. La memoria es frágil. Selectiva.
La memoria colectiva, aún peor.
Bényamin, el mejor gato del barrio.
DORITA
DORITA
Con ojos de lástima me miras
mendigando un pedazo de esto que me sobra.
Cansada de esperar lo que no llega,
no llega a pesar de estar tan cerca,
cedes a la tentación de suplicar mejor tumbada.
Que el tiempo a ninguno de los dos nos atropelle
por no poder salir corriendo:
desfallecimiento de esperar ,ambos ahora, lo que no llega.
Corriendo hemos viajado
haciendo camino a la par que caminando.
Largo es el camino en solitario.
Solitarios los dos.
Sin hablarnos bastaba con oírnos.
Soportabas aguaceros lo mismo que cuarenta grados.
Lo mismo lo mismo, que yo.
Solidarios somos en nuestra desventura.
Solitarios quizás en busca de aventura.
Déjate hoy de travesuras
que aún es largo el trecho y está lleno de dudas.
No sé si te preguntas lo que yo no acierto a contestarme.
No sé si hago bien esto que hago.
Ni por que hago lo que hago.
No sé si huyo del, maldito trago,
de tener que soportarme.
Tú ya lo haces:
me soportas y me aguantas.
No protestas, sólo pides.
Aunque no siempre eres recompensada.
Se diría que a veces
sí maltratada:
esas en que el cariño que reclamas
ni aparece ni te es dado.
Desfallecimiento de esperar ,siempre los dos, lo que no llega.
Vida misma.
¿Aún no has aprendido que aquí no hemos venido a ser felices?
Pero hay una duda que sí hemos resuelto con los años:
a nadie importamos.
Lo mejor es que a ti, mira por donde no te afecta.
Lo peor es que a mi ahora tampoco.
Ya me he acostumbrado:
a que las llamadas nadie escuche.
A las visitas siempre interesadas.
A las sonrisas despiadadas.
A la amabilidad sólo fingida.
Al amor enlatado. Al sexo con extraños.
A los abrazos de barra.
A las confesiones de camarero.
A los tratos con un vaso de vino.
Mejor una botella, para amarrar bien el compromiso.
A los gritos de socorro despreciados.
A las noches de vigilia atormentadas.
A la vida en su justa desmedida.
Vida injusta sin embargo.
¿Cuándo no lo fue?, te preguntas.
Me interrogas con tus ojos sabios
que de mi todo lo saben porque observan.
Abandonados fuimos. Antes sufríamos:
por la mala compañía.
Ahora sufrimos:
por no saber a dónde vamos.
Nunca agradeceré tu tiempo Dorita lo bastante.
Perdóname esta distracción egoísta.
Yo ya te perdono
que nunca me dirijas la palabra.
Hablar no sabes ni puedes.
Pero no entremos en detalles, que después,
todo se sabe.
Con ojos de lástima me miras
mendigando un pedazo de esto que me sobra.
Cansada de esperar lo que no llega,
no llega a pesar de estar tan cerca,
cedes a la tentación de suplicar mejor tumbada.
Que el tiempo a ninguno de los dos nos atropelle
por no poder salir corriendo:
desfallecimiento de esperar ,ambos ahora, lo que no llega.
Corriendo hemos viajado
haciendo camino a la par que caminando.
Largo es el camino en solitario.
Solitarios los dos.
Sin hablarnos bastaba con oírnos.
Soportabas aguaceros lo mismo que cuarenta grados.
Lo mismo lo mismo, que yo.
Solidarios somos en nuestra desventura.
Solitarios quizás en busca de aventura.
Déjate hoy de travesuras
que aún es largo el trecho y está lleno de dudas.
No sé si te preguntas lo que yo no acierto a contestarme.
No sé si hago bien esto que hago.
Ni por que hago lo que hago.
No sé si huyo del, maldito trago,
de tener que soportarme.
Tú ya lo haces:
me soportas y me aguantas.
No protestas, sólo pides.
Aunque no siempre eres recompensada.
Se diría que a veces
sí maltratada:
esas en que el cariño que reclamas
ni aparece ni te es dado.
Desfallecimiento de esperar ,siempre los dos, lo que no llega.
Vida misma.
¿Aún no has aprendido que aquí no hemos venido a ser felices?
Pero hay una duda que sí hemos resuelto con los años:
a nadie importamos.
Lo mejor es que a ti, mira por donde no te afecta.
Lo peor es que a mi ahora tampoco.
Ya me he acostumbrado:
a que las llamadas nadie escuche.
A las visitas siempre interesadas.
A las sonrisas despiadadas.
A la amabilidad sólo fingida.
Al amor enlatado. Al sexo con extraños.
A los abrazos de barra.
A las confesiones de camarero.
A los tratos con un vaso de vino.
Mejor una botella, para amarrar bien el compromiso.
A los gritos de socorro despreciados.
A las noches de vigilia atormentadas.
A la vida en su justa desmedida.
Vida injusta sin embargo.
¿Cuándo no lo fue?, te preguntas.
Me interrogas con tus ojos sabios
que de mi todo lo saben porque observan.
Abandonados fuimos. Antes sufríamos:
por la mala compañía.
Ahora sufrimos:
por no saber a dónde vamos.
Nunca agradeceré tu tiempo Dorita lo bastante.
Perdóname esta distracción egoísta.
Yo ya te perdono
que nunca me dirijas la palabra.
Hablar no sabes ni puedes.
Pero no entremos en detalles, que después,
todo se sabe.
miércoles, 12 de enero de 2011
NO
No te daré lo que mereces, ni seré quien esperas.
Los proyectos que inicié por ti, no podré terminar.
Las ilusiones que en mi depositaste
en eso quedarán.
No sé cómo fue que te engañé. Es claro,
que tuve suerte. Y lo logré.
Doblando la esquina coincidimos
tropezamos
nos agarramos de la mano.
Sólo para no caer.
Para no caer entre los brazos.
¿Miedo al dolor,
físico químico,
de vernos el corazón, otra vez,
hecho añicos?
Miedo que no lo fue tanto.
Solo antesala de la admiración y del respeto.
Preámbulo, a su vez, del mejor amor:
el que ya viene emparejado con deseo.
Tarjeta de visita del misterioso, alejado,
acaso inalcanzable lugar
donde de los curiosos los descuidados,
los egoístas los de negro corazón,
la felicidad se oculta.
No todos la merecen aunque todos la busquen.
¿Será por eso tan inalcanzable?
No te abrazaré lo suficiente
Ni te amaré cuanto me pidas.
No será por no querer, será por no alcanzar
ya te lo he dicho,
lo que mereces.
No te daré las alegrías que,
como flor de primavera en la toscana,
cuidas, con amor y mimo, tocas.
Yo soy tu crónica de sucesos, tus malas noticias,
tu tablón de las esquelas y tu esquela.
Yo soy todo lo que no piensas,
que soy.
No te daré lo que mereces, ni seré quien esperas.
Los proyectos que inicié por ti, no podré terminar.
Las ilusiones que en mi depositaste
en eso quedarán.
No sé cómo fue que te engañé. Es claro,
que tuve suerte. Y lo logré.
Doblando la esquina coincidimos
tropezamos
nos agarramos de la mano.
Sólo para no caer.
Para no caer entre los brazos.
¿Miedo al dolor,
físico químico,
de vernos el corazón, otra vez,
hecho añicos?
Miedo que no lo fue tanto.
Solo antesala de la admiración y del respeto.
Preámbulo, a su vez, del mejor amor:
el que ya viene emparejado con deseo.
Tarjeta de visita del misterioso, alejado,
acaso inalcanzable lugar
donde de los curiosos los descuidados,
los egoístas los de negro corazón,
la felicidad se oculta.
No todos la merecen aunque todos la busquen.
¿Será por eso tan inalcanzable?
No te abrazaré lo suficiente
Ni te amaré cuanto me pidas.
No será por no querer, será por no alcanzar
ya te lo he dicho,
lo que mereces.
No te daré las alegrías que,
como flor de primavera en la toscana,
cuidas, con amor y mimo, tocas.
Yo soy tu crónica de sucesos, tus malas noticias,
tu tablón de las esquelas y tu esquela.
Yo soy todo lo que no piensas,
que soy.
TARJETA DE VISITA
TARJETA DE VISITA
En el buzón de la entrada me han dejado una tarjeta
sobada apergaminada y vieja.
En ella puedo leer:
Para los mentirosos, para los farsantes
para los que gritan, para los que no escuchan.
Para los que mal piensan,
para los que piensan que piensan lo que no piensan.
Para los que se esconden, para los que se exhiben
para los que no se muestran, para los que no demuestran.
Para los que gritan, para los que se callan,
para los que murmuran, para los que hablan.
Para los que hablan por no callar.
Para los que persiguen, para los que acosan,
para los que insultan, para los que difaman,
para los que calumnian, para los que infaman.
Para los cobardes, para los traidores,
para los que de frente sonríen, asesinan por detrás.
Todo normal.
Para los que reclaman, para los que aclaman.
Aclaman lo que no es verdad.
Para los que se arrastran, para los que vuelan
para los que vuelan sobre los que se arrastran,
para los que se arrastran cuando creen volar.
Para los que escupen, los que te escupen.
Los que te escupen cuando la vuelta te das.
Para los que se ríen, se ríen de los demás.
Para los que lloran, fingen para pena dar.
Para los que rezan y con el puñal te atraviesan.
También normal.
Para los que se arrodillan pidiendo clemencia.
Y con el puñal te atraviesan.
Qué otra cosa se puede esperar.
Para los que no perdonan, para los que perdón piden.
Piden el que no te dan.
Para los que humillan, para los que desprecian.
Para los que pisotean y menosprecian.
Para los que juran, para los que injurian.
Para los que juran que no les gusta injuriar.
Para todos, para todos.
Iros
Todos
A
Tomar
Por
Culo.
miércoles, 5 de enero de 2011
ChORUS CANT
CORUS CANT
El coro de asustadizos, a gritos interpeló.
Demandando una respuesta, que él no quiso cumplir.
Haz lo que te decimos,
no lo que creas que debes.
Haz como hacemos nosotros, acobárdate y obedece.
No pienses como estás pensando, porque razones no tienes.
No tienes porque no te las damos.
Mejor, te las quitamos.
Y como somos más, acertamos.
Orgullo es lo que te sobra. Por eso estás como estás.
Así te ha ido en la vida, con tu cadena de errores.
Errores, que para ti son razones.
Esto que te decimos, es sólo porque te queremos.
Queremos oírte decir lo que te decimos.
Repite con nosotros, sigue el coro.
Vive asustado, como nosotros lo estamos.
Faltó una asignatura de joven:
llámala chulería, llámala osadía.
Otros, sinvergonzonería.
Llámala atrevimiento, defenderte en el justo momento.
Llámala proteger tu sitio, separarlo del resto.
Otros, mala educación no más.
La vida es como conducir:
no importa lo bien que vayas,
sino con quién te cruces.
Prepárate para los desencuentros, será lo que más encuentres.
De nada te servirán la educación, la buena conducta,
el respeto a los viejos, la atención a los mayores,
la amabilidad con los niños, la cortesía con las mujeres.
¿Por qué sólo con las mujeres?
La obediencia a las normas, fidelidad a las leyes.
No saltarse reglamentos.
Los viejos te tratarán con desprecio, por joven e inexperto.
Los niños se burlarán de ti, por viejo y anticuado.
Las mujeres, éstas te denunciarán si pueden.
Porque pueden.
Las normas leyes reglamentos,
están para hacer de tu vida un infierno.
El infierno de los esclavos maniatados,
para no luchar,
amordazados,
para callar.
Acobárdate y obedece. Pero no creas que por ello vivirás mejor.
Si pegas te acusan, si te defiendes no te creen.
Si te sometes te humillan.
Si luchas te matan. Si hablas,
también.
Sigue la corriente del río. Ríe como la mayoría.
Sigue el canto del coro. Ni más alto, ni más bajo.
Llámalo no tener problemas.
Otros, adocenarse.
Trasnparentarse.
Quizás, desaparecer.
Vivir siendo no más que un fantasma.
Vivir que no es vivir, sino morar. Deambular.
Shhh. Obedece.
lunes, 3 de enero de 2011
MAC
MAC
Y, al final, me querías.
Tarde dijiste que me querías.
Tal vez porque tarde te diste cuenta.
Cuenta te diste tarde porque no querías.
No querías querer.
Querer no querías porque no te quieres.
No te quieres porque no quererte quisieron.
Quisieron, los que no quisieron.
Conflictos en tu mente vi.
Enredado tu pensamiento en pasado. En el tiempo.
¿De qué nos sirve el tiempo que ya es pasado?
¿Te sirvió cuando pasó aquel tiempo?
Por feliz te hiciste pasar cuando aquello pasó.
Pero lo que pasó no quisiste que te pasara.
Y hoy del peso de aquel pasado no te liberas.
Y corres, y aúllas, como una fiera.
Como la fiera herida y acorralada.
Acorralada te veo en tu pensamiento enredado.
Enredado en el pasado, en el tiempo.
Asustada por lo que pueda venir. Acaso pasar.
¿Y si acaso lo que pasa es lo que de verdad quisieras?
Quisieras, ¿quisieras no enterarte de que pasara?
Tu corazón está lleno de ausencias.
De amor que no se te dio.
De lo que se te dio y no debió.
De quienes ignoraron que pasaba, lo que pasó.
De quienes creerte, no quisieron.
No quisieron porque no te quisieron.
Porque no te quisieron, hoy no te quieres.
¿Cómo seguir adelante cuando tus pies se quedan atrás?
¿Cómo escalar los montes que tanto te atraen,
con el peso que a la espalda llevas?
¿Cuánta es la fuerza que necesitas, para hacer lo que,
de verdad,
quieres?
Tanta como hoy te falta.
Pues toda la tienes gastada en, eso que llaman,
vivir.
Vivir que es tu sobrevivir.
Y a veces, a veces sé que deseas morir.
Que no eres capaz de ver las razones, para pensar lo contrario.
Así que sigues viviendo, que es muriendo contra ti misma.
Sé que hoy te paseas por casa, desnuda de deseos y ropa.
Desnuda de todo lo que te sobra.
Tu cuerpo muestra las cicatrices, los jirones que te hicieron los años.
Más, aquellos en que eras un cuerpo pequeño.
Tiempo en que a vivir comenzabas, y tuviste,
como siempre,
que luchar por sobrevivir.
O por no vivir lo que estabas viviendo.
Callada, silenciada. Con miedo.
Aquel silencio forzado, es hoy el que más te pesa.
Porque a pesar de los años,
son fantasmas que no liberas.
No liberas porque no te liberan.
Acurrucada en tu cama, sueñas con que todo pasa.
Y lo que te gusta se queda.
Sueñas con que no ha pasado, eso que no has olvidado.
Pero la verdad te ahoga. Abrasa.
Quemada estás, quemado has tus heridas.
Las que no cicatrizan.
Arrancarte a pedazos la carne que te mancharon,
también quisieras.
Sabes que no podrá ser.
Un traje de papel te haría
para que en él escribieras
todo lo que quisieras. Quisieras, que te pasara.
Y que el resto,
se te olvidara.
Pues ni te pedirán perdón, ni por ello te sentirás mejor.
Vuela. Vuela.
No revivas. Vive.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
SOLUCIÓN
SOLUCIÒN
Esto de vivir es tan trabajoso y agobiante
que he decidido morirme cuanto antes
para así pasar rápido a otra cosa y hacer,
por fin, lo que me gusta.
Un problema menos.
CAN
CAN
Hoy me he dado un atracón de carne. Unos buenos filetes para comer.
Estaba harto de tanto pescado. Además, a saber quién habrá pescado ese pescado.
Y si se habrá lavado las manos antes o después. En fin, como digo,
hoy carne. Poco hecha, al gusto. Vuelta rápida por las brasas.
Fuego con madera de roble y arce. Algo de caoba y raíz de olivo.
Y es que estaba harto de los muebles de casa. Tanto limpiar y limpiar para nada.
Siempre la misma rutina.
Cerilla y fuera. ¡Qué fogata! No ha quedado ni uno entero.
¡Dios qué lumbre! Ni el mismísimo infierno, ya que ha salido dios por ahí…
Han ardido todos los muebles… Y la casa entera. Maldita hipoteca.
No sabía cómo acabar con ella. Así que me he dicho, ni pa ti ni pa mí.
Se jodió el banco. La cara que pondrá el director cuando se entere.
Pena no verla. Lo que sí he visto ha sido la jeta del vecino,
cuando a las 5 de la madrugada le he despertado gritando: ¡fuego, fuego!
¡Que se te quema la casa!
En calzoncillos ha salido corriendo el gilipollas. Lo asustado que estaba.
Yo, que lo tenía previsto, le he esperado a la vuelta del callejón.
Y según ha doblado la esquina le he metido una hostia con el azadón.
La cabeza por la mitad le he partido.
Venía con los ojos desencajados, por el miedo, y la mandíbula, por el sofoco.
Qué gozo.
He terminado por desencajarlo del todo. Favor le he hecho.
Total llevaba una vida de mierda: su mujer le engañaba, los hijos le robaban.
Una mierda, ya lo he dicho.
En el suelo ha quedado tendido ensuciándolo todo con su asquerosa sangre.
Y claro, me ha entrado el apetito.
Apetito de carne.
De vuelta a casa, a la casa en llamas, he sacado la navaja que llevo
para solventar disputas inesperadas, o para las grandes ocasiones
en las que me toca despiezar un jabalí, un ciervo o un guardabosques
y le he cortado el gaznate de un solo tajo a mi perro,
que se había acercado a saludar asustado por el fuego.
Lo he deshuesado allí mismo. Y luego, carne a la brasas.
Carne de perro bien cebado. Mira que estaba gordo el cabrón.
El caso es que, después de tantos años juntos,
habérmelo comido me da una sensación caníbal.
Era como mi hermano. En el fondo.
Pero yo tranquilo. Aquí sigo tragando.
Sé que se me pasará.
Como todo en esta puta vida.
lunes, 20 de diciembre de 2010
REENCARNATIO
REENCARNATIO
Quedarán las mentiras escondidas en el aire
agitándose en los remolinos del viento.
Irán de aquí para allá, manchándolo todo.
Esparcidas como polen,
germinarán allá donde alguien las escuche y se las crea.
Crecerán en los semilleros de los ingenuos,
se harán fuertes con la sangre de los idiotas
y el cuidado de los que viven con ellas y de ellas.
Bellas serán sus flores cada primavera. Negras por dentro.
El ciclo de la supervivencia volverá a hacerlas propagarse
y germinar.
En poco tiempo cubrirán la tierra,
y será la mentira la forma habitual de entender una verdad:
increíble y desechada por escasa.
No será el mundo sino una farsa representándose a sí misma
en el gran teatro del absurdo.
Hombres y mujeres vivirán cada minuto como un drama.
La sociedad será dramática. E irá inevitablemente al dramakiri.
Verán los niños,
todos los hijos aún sin corromper por adultos mentirosos,
las tripas de sus padres esparcidas por el suelo
abriéndose en canal como animales
buscando en su interior una verdad.
No la hallarán.
Se hizo tarde para poner remedio a tanto despropósito.
Muertos serán pasto de las moscas y gusanos:
adaptados a vivir en podredumbre.
Quedarán los huérfanos a merced del desamparo.
Peleándose entre ellos por el refugio y la comida.
Nada de vicios. Se acabaron los caprichos.
Crecerán sin una educación preestablecida.
Sin un guión indiscutible inamovible.
Será la oportunidad del cambio. Entero y desde cero.
Pero se impondrá la lucha por la supervivencia.
El fin del altruismo a favor del egoísmo.
No serán los más fuertes los que tengan el éxito asegurado.
Serán los hábiles en el arte del engaño:
para esconder comida, para ocultar de los otros un buen cobijo.
Crecerán entre la desconfianza y la sospecha.
Crecerán, codiciarán. Matarán.
Será un nuevo tiempo para la misma crueldad.
A pesar del peso del pasado.
Ya olvidado.
Volveremos a empezar en el mismo punto que dejamos.
Sin solución.
El trauma de vivir es lo que tiene:
deja a todos marcados por el sufrimiento.
La felicidad es un engaño momentáneo.
domingo, 19 de diciembre de 2010
LUCHA OBRERA
LUCHA OBRERA
Sindicalista: arribista, cuentista oportunista.
Moralista y tornavista.
Parasitario de obreros, de su salario.
Camorrista de pasarela, con el atrezzo completo.
Hermano de compañeros. Hermano fraticida.
Con delirios de zapatista que a las tribunas te encaramas,
donde arengas y soflamas disimulando que te vas por las ramas.
Ya nadie sabe si eres sapo, príncipe, ardilla. O rana.
Socialista que con el obrero almuerzas:
con el obrero que la cuenta paga.
Y con el poder te acuestas:
a cuatro patas repites el sermón que a la nuca te hablan.
Que a las barricadas te lanzas con los ojos en llamas.
Y al grito de dignidad y justicia te agarras a la pancarta,
para que todos los medios vean quién es el que da la cara.
Disuelta ya la manifa, con los líderes te reúnes,
conversas, negocias. Tal vez discutes.
Con todos quedas en el mejor restaurante,
y bien comes. Que de aquí ya la prensa se ha ido.
Y la tarjeta visa, la del partido que está en el gobierno,
a todo te invita y calla.
De puño alzado, camisa-mantel a cuadros, blueneck,
chaqueta y pantalón de pana.
Que la seda y el lino,
son sólo para los sucios ricos.
Pero de pana fina, amigo,
que para el frío tenemos un buen abrigo.
Corbatas para los domingos, aquellos en los que no hay conflicto.
Sindicalista de galería,
que ahí te has puesto porque de todo había
el día que tocó el reparto. Pero llegaste tarde, al puesto de monarquia.
Que el trabajo te asquea y desalienta,
por eso tanto defiendes, a los que por ti se revientan.
Sindicalista trapecista. Trapecista con red.
No te vayas a caer
y te encuentren los cojones a la altura de la nuez.
Buzo de aguas profundas
bien pertrechado de gas,
que por los lodos a tientas avanzas, en busca de un buen reparto.
Con el que salir a la luz, a vender tu oscura derrota
al precio de la mejor victoria.
Sindicalista que miras al cielo, rogando a un dios comunista,
no te abandone en la lucha,
que por haber vendido tu alma a todos los diablos en lista
dudas entre morir luchando
o morirte quizás de risa.
REPORTER
REPORTER
Informantes fuimos de todas nuestras inquietudes.
Tú a tus autoridades, yo, no sé. Tal vez a los nomos del bosque.
Sería por proximidad al suelo en que me arrastraba.
Nada que ver con los surcos del cielo
que volando dejabas.
Tantos fueron tus informes, que tuviste que editarlos.
En una antología maestra sobre miles de cosas diversas.
Naciste apuntando alto, y acabaste volando bajo:
para no llamar la atención.
No fuera a señalarte cualquier desgraciado informante.
Pacía yo, mientras tanto, entre cientos de informes gruesos.
Gruesos aburridos y densos. Aunque de poco peso:
qué incongruencia la mía, no escribir lo que de verdad sentía.
Con ellos no perdí la vista, pero sí me pasaron los años.
Tantos como media vida, sin hacer lo que de verdad quería.
Otra vez.
Esa otra media vida tuya, en todo fue tan distinta.
Libros títulos becas congresos. A tu lado los amigos cayendo presos.
¿Cuántos informes pasaron hasta que abriste los ojos?
Quién sabe si acomodada sobre un incómoda verdad.
Cayó por fin el telón que te hizo ver la razón
y darte las mil razones para dejar de negarte
que aquel no era ya tu sitio.
Tampoco quedaba un motivo para defender aquel estandarte.
Y se te escapaba el tiempo, para poner un mar de por medio.
Pero de todos nuestros errores, ahí estuvimos claros:
lanzaste la flecha hacia el oriente de oriente.
Diez mil kilómetros de sal azul, nada menos.
Yo di un golpe en la mesa, dije ¡hasta aquí hemos llegado!
,no sé si fui valiente. No sé si fue acobardado.
De ahora en adelante, ¡seré un hombre liberado!
Puede que fuera el azar. El malestar o el no querer estar.
Pero lo cierto es que el último informe que rellenamos:
aquel donde se decía quién éramos y por que estábamos donde estábamos
fue ya el definitivo.
Un principio de acuerdo. Un contrato.
Vitalicio.
Ahora seguimos reportando, con un discurso diario,
de qué es lo que hemos hecho, mientras pensamos el uno en otro.
Diario semanal mensual.
Que no se nos escape un día, un gesto un pensamiento un acto,
sin informar.
Y de tanto reportar nos hemos vuelto redundantes:
repitiendo a todas horas razones por las que nos queremos.
Razones que a veces son sinrazones pero
a nosotros
qué más nos da.
Si cada vez que leemos nuestros informes
se aceleran los corazones.
Debemos tener algún mal aún sin diagnosticar.
Llámalo, repórtalo, mal de amores.
En esto, no podremos decir que sea nada original.
SU ERTE
SUERTE
Al dios de las gallinas imploro
al de los cerdos los sapos y todos los animales.
Todos los días.
Velas pongo en el altar de cada virgen que por tal se haga pasar:
crisis aguda de castidad sobrevenida.
Después de haber vendido su cuerpo por despachos y consejeros
que aquello no era por dinero y en cuenta no lo tendremos.
Llámalo sobrevivir. Tal vez trepar.
A los nomos del bosque, hadas madrinas, príncipes de las tinieblas.
Princesas de la luz apagada.
A faunos y trasgos, espíritus, buenos y malos.
Hechiceros y brujas.
A las constelaciones alineadas o rompan filas.
A la santa compaña y puta compaña.
A la magia negra y magia blanca.
A los masones los tres mosqueteros y Willy Fog.
A todos los dioses paganos y a esos que tan bien pagamos.
A changó al guajiro al gipayo.
Al presidente del poncho con todo su país hambriento.
Al forajido y al inspector de hacienda. Otro forajido.
A la música la pintura la escultura.
Si es necesario, también la pedicura.
Y porqué no al cura, que tan bien sabe de pedí.
A los días soleados y a las noches de tormenta. Y viceversa.
A la primavera el otoño y las cuatro estaciones:
las que separan mi casa de la Plaza de Callao.
A San Antonio y Santa Cecilia
que tan buena pareja hacen en el altar de mi pueblo.
Al cuerpo de policía de bomberos y al cuerpo de los toreros:
después de una buena corná.
A todos tengo que dar gracias,
porque el día que tú te fuiste
me cayó la lotería.
Si esto ya lo sabía, no sé por que no jugaba.
Cegado será que estaba
por tus años de mala suerte.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Eh!, MAÚS
Eh!, MAÚS
El grupo de inmigrantes argelinos conversa tranquilo junto a un viejo mercedes.
Calzan zapatillas deportivas de marca. De marca occidental.
Visten con viejas ropas: roídos abrigos. Sobadas zamarras
de las que sacan la capucha con las que tapan sus cabezas rapadas.
Yo los observo con frialdad. Curiosidad.
Desde mi autocaravana de ciudadano occidental
acomodado en su estado de bienestar.
El que estalló con la codicia de los especuladores, el interés de los inversores
y la apatía de las clases medias.
Los pobres no contaron. Como siempre.
Aunque ahora sean los que más la sufran: como nunca.
Paradójico, que cuantos más sean menos cuenten.
Todo es un cuento, por otra parte.
El grupo de argelinos me analiza con desconfianza:
sólo soy un privilegiado, para ellos,
que nació en el país apropiado en el momento correcto.
Y tal vez sea cierto:
no viví guerras, no pasé hambre, no me persiguieron dictaduras.
A todos, ellos y yo, nos interrumpe este análisis mutuo una pareja.
Que sale discreta de la nave en último lugar.
Se nota que están liados. Aunque entre ellos no haya lío, sino todo lo contrario:
creen tener todo muy claro.
Ella le mira, sonríe, acaricia, arregla. La chaqueta.
Él bebe un refresco, multinacional multiracial, recostado en la pared.
Le mira con sus ojos negros, le habla desde su metro ochenta:
veinte son los centímetros que en vertical los separan.
Menos en horizontal.
Él le enreda volutas de humo entre su cabellera de mechas rubias.
De un color rubio caucásico.
Ella le enreda las manos entre sus cortos rizos negros.
De un color negro argelino.
Ella contiene el deseo de besarle en plena calle.
Demasiados curiosos de ambos bandos.
Él guarda las formas con aparente frialdad.
Se imponen la corrección y los buenos modales,
que para esto somos muy occidentales:
políticamente correctos
decididamente hipócritas
enfermizamente reprimidos.
Él tiene demasiados compatriotas curiosos.
Tal vez críticos. Por envidiosos.
Se alejan sin despedirse: los besos para la intimidad.
Donde los continentes, y su deriva, se aproximan.
Donde los países, tan lejanos en su cultura y su suerte,
rompen fronteras para unir territorios.
Así fueron siempre las cosas.
Así serán.
Hasta que todos nos volvamos,
con nuestros códigos morales
con nuestra educación pusilánime
con nuestras normas de comportamiento y convivencia que es mala convivencia
con nuestras religiones que no son sino la represión de bajas pasiones,
definitivamente idiotas.
DEMOS
DEMOS
Democracia putatita, mal parida. Siempre hija de tiranías.
Que contestona y rebelde a los padres de la patria fusilaste.
Finges igualar a todos con el regalo indiscriminado del voto:
te deciden igual el catedrático que el tonto.
Y aquí es donde bajas tu precio y te conviertes en saldo.
En vilo mantenida por idiotas que populistas manejan.
Por apáticos que oradores convencen.
Democracia corrupta y pervertida.
Democracia lisonjera que la hemorragia de tus ubres
amamanta parásitos sin remedio que los extermine.
Que disfrazada con los nobles ropajes que tu causa protege
acorralas a las clases que trabajan.
Persigues y sangras.
Democracia malhumorada, finalmente desencantada.
Deslenguada, mal hablada. Desbocada y desprestigiada
con la masa de necios que te quitan y ponen gobierno.
Que no es lo mismo que dueño. A éste,
te lo imponen los que contigo juegan:
el poder y el dinero.
O tal vez el poder del dinero:
el verdadero que manda.
Democracia que te has vendido al mejor embaucador.
Que te has envilecido elevando la mediocridad
a la categoría de estándar.
Te han seducido los sueños que no eran sino propaganda.
Y el poder de los medios que te llevan en volandas:
hoy te mantean mañana te apalean.
Cada noche te usan humillan y sodomizan
por sus alcobas y almohadas.
Democracia ciega y por eso injusta.
Sorda y por eso decepcionas.
Que abiertos tienes dos burdeles donde te soban y violan
a tiempo parcial.
Aquellos que a tiempo completo por tu nombre viven
y del pueblo se mantienen.
Y luego dicen que lo defienden:
una vez más con tu nombre escrito en la tarjeta de visita para huéspedes.
Que lloras cuando dices que ríes.
Que cuando ríes lo haces por no llorar.
Democracia refugio de esclavos. Sólo de los que no mataron.
Que por verte engordar nos tienen a todos atados.
Obligados en tu nombre a ser felices,
con la amenaza perenne de cuán fácil es empeorar.
Democracia cobarde que no te atreves a mandar sobre un pueblo
que necesita ser gobernado pero sin ser escuchado:
pues entonces no es posible gobernar. Sólo claudicar.
Otra vez el voto de los imbéciles los mentecatos los bobos los tontainas.
Los cretinos los títeres los engañados. Los infelices:
infelices por ingenuos y por no felices.
También los revanchistas los interesados,
interesados en verse aprovechados.
Los desencantados que juran esta será la última.
Hasta que llegue la próxima y te vuelvan a votar.
Que a los inútiles das pábulo y a los talentosos patíbulo.
Y no te parece un escándalo.
Apadrinada por oportunistas e intrusos:
tantos como a la gesta de tu alumbramiento no acudieron
no fueras a morir en el intento. Y ellos contigo presos.
Después de tanto sufrimiento.
Democracia que te arrastras por el lodo de la demagogia
y te ahoga el abrazo de la hipocresía.
Acribillada por los enemigos del cambio.
Dinamitada por los resentidos y de los tiranos amigos.
Que llegaste en un sueño de libertad
y te has convertido en pesadilla de la realidad.
De ti no podemos escapar, porque en esto del gobierno
aún está todo por inventar.
domingo, 28 de noviembre de 2010
DEMOS
DEMOS
Democracia putatita, mal parida. Siempre hija de tiranías.
Que contestona y rebelde a los padres de la patria fusilaste.
Finges igualar a todos con el regalo indiscriminado del voto:
te deciden igual el catedrático que el tonto.
Y aquí es donde bajas tu precio y te conviertes en saldo.
En vilo mantenida por idiotas que populistas manejan.
Por apáticos que oradores convencen.
Democracia corrupta y pervertida.
Democracia lisonjera que la hemorragia de tus ubres
amamanta parásitos sin remedio que los extermine.
Que disfrazada con los nobles ropajes que tu causa protege
acorralas a las clases que trabajan.
Persigues y sangras.
Democracia malhumorada, finalmente desencantada.
Deslenguada, mal hablada. Desbocada y desprestigiada
con la masa de necios que te quitan y ponen gobierno.
Que no es lo mismo que dueño. A éste,
te lo imponen los que contigo juegan:
el poder y el dinero.
O tal vez el poder del dinero:
el verdadero que manda.
Democracia que te has vendido al mejor embaucador.
Que te has envilecido elevando la mediocridad
a la categoría de estándar.
Te han seducido los sueños que no eran sino propaganda.
Y el poder de los medios que te llevan en volandas:
hoy te mantean mañana te apalean.
Cada noche te usan humillan y sodomizan
por sus alcobas y almohadas.
Democracia ciega y por eso injusta.
Sorda y por eso decepcionas.
Que abiertos tienes dos burdeles donde te soban y violan
a tiempo parcial.
Aquellos que a tiempo completo por tu nombre viven
y del pueblo se mantienen.
Y luego dicen que lo defienden:
una vez más con tu nombre escrito en la tarjeta de visita para huéspedes.
Que lloras cuando dices que ríes.
Que cuando ríes lo haces por no llorar.
Democracia refugio de esclavos. Sólo de los que no mataron.
Que por verte engordar nos tienen a todos atados.
Obligados en tu nombre a ser felices,
con la amenaza perenne de cuán fácil es empeorar.
Democracia cobarde que no te atreves a mandar sobre un pueblo
que necesita ser gobernado pero sin ser escuchado:
pues entonces no es posible gobernar. Sólo claudicar.
Otra vez el voto de los imbéciles los mentecatos los bobos los tontainas.
Los cretinos los títeres los engañados. Los infelices:
infelices por ingenuos y por no felices.
También los revanchistas los interesados,
interesados en verse aprovechados.
Los desencantados que juran esta será la última.
Hasta que llegue la próxima y te vuelvan a votar.
Que a los inútiles das pábulo y a los talentosos patíbulo.
Y no te parece un escándalo.
Apadrinada por oportunistas e intrusos:
tantos como a la gesta de tu alumbramiento no acudieron
no fueras a morir en el intento. Y ellos contigo presos.
Después de tanto sufrimiento.
Democracia que te arrastras por el lodo de la demagogia
y te ahoga el abrazo de la hipocresía.
Acribillada por los enemigos del cambio.
Dinamitada por los resentidos y de los tiranos amigos.
Que llegaste en un sueño de libertad
y te has convertido en pesadilla de la realidad.
De ti no podemos escapar, porque en esto del gobierno
aún está todo por inventar.
domingo, 21 de noviembre de 2010
REVENTÁ
REVENTÁ
No sé los años que tuvieron que pasar
para tomar la verdadera dimensión
de mi existencia o mi ausencia y mi yo.
Acostumbrado estaba a vivir bajo un yugo
de insolencia, de egoísmo. De violencia.
Maltratado y despreciado por un ser que no era ser,
sino insulto y malquerer.
Así las cosas, sólo podía perder.
Definitivamente, el amor ciego te vuelve idiota.
Y de idiota en idiota hice mil idioteces cobardes
y sólo una sensatez valiente:
poner a todo aquello, punto final.
Comenzar otra historia, con letra capital.
Vivimos ahora otra novela.
Escribiendo juntos la trama de un relato
para el que no hemos previsto final.
Tampoco la razón por la que deba terminar.
Entregados como estamos a un historia por entregas:
fieles al compromiso no firmado semanal.
El éxito, está siendo total,
no en forma de best seller:
ni estamos en venta ni nos han comprado con prebendas,
por eso lo llamaremos best lover.
Prensa especializada lo destacará como el mejor Best Value
for no Money.
Tanto, que has dicho estar reventá:
de amor satisfacción orgullo.
Lo mejor, que no he hecho nada especial.
Salvo, según tu opinión de experta parcial,
ser especial.
Y de especial a especial te tiro porque me toca.
Y me dejas y me tocas.
Así han cambiado las cosas:
ya sólo puedo ganar.
Ganar confianza, seguridad, querencia:
por mí y mi existencia.
Una novedad.
Colgado hemos el yugo en lo más alto de la pared de la entrada:
que todos sepan que aquí no hay nadie que manda.
Que todo lo nuestro es consenso.
Consenso sentido y respeto.
Hemos dejado en la calle lo que para esto sobra
pues con las sobras sabemos que viven otros.
Pero no los envidiamos.
No es esa la vida que para nosotros queremos.
Y allá donde vamos se nota que nos queremos,
que juntos nos sobra talento:
son éstas sobras que no tiramos.
Por eso estamos como estamos:
¡estamos que reventamos!
Dame, dame la mano. Que no quiero perderte de mi lado.
Que nada reviente el sueño.
El sueño que es verdadero.
martes, 16 de noviembre de 2010
CABINET
CABINET
Conocí Al César en el Madrid de los locos:
algunos más que otros.
Fueron buenos días, porque pocos.
Reímos comimos bebimos nos quisimos:
ahora entiendo cuánto y porqué.
No nos despedimos con un apretón de manos. Por escaso:
yo le di un abrazo.
Él me pellizcó en el culo.
Ni lo entendí ni me gustó. Por exceso.
Lo olvidé.
No volvimos a vernos hasta pasado un año.
Tampoco vino solo. Por solitario.
Una obviedad.
Con mi guardia baja, dejé,
otra vez la confianza otra vez,
que me abrazara nada más verme.
Él colgaba de un bastón: reuma de senectud.
Pañuelo al cuello: nostalgia de juventud.
Cagao vaquero: sueños de rebeldía. Cassual Look.
Metrosexual: ideales de seducción.
Edad para la confusión.
Reaccioné a tiempo, salí del local. ¡Aire, que corra el aire!
Casi me ahoga con su intento de beso en boca.
Reflexioné y recordé. Comprendí.
Sentí gozo. El gozo intelectual de averiguar la razón.
La causa, el origen. La motivación.
Cortés pero valiente, volví a entrar.
Me presentó a su amigo. Lo suponía.
Traje de hombre, camisa de hombre. Zapatos de joven.
Piel cabello cuerpo de joven.
Amante de letras. Perfumado con Tinta Negra.
No podía ser de otro modo. Llámalo coherencia.
Buen escuchante. Observador distante.
Conversador interventor. Oportuno, nunca invasor.
Tal vez para no olvidarse, El César,
de que un día también lo fue. Joven.
Desvía hacia el opaco la mirada con los años.
Retrocede el deseo a un tiempo ya pasado y enterrado.
No quiere perderse en el olvido del tiempo.
El César.
Conversamos, bebimos, comimos. Nos reímos. Otra vez.
Fumaron. Esto es nuevo.
El tiempo escapa, los años cansan. Al César también.
Refugiándose ahora en el consuelo del joven.
Ya en Madrid lo vi, también refugiarse,
quizás esconderse
en aquel armario andrógino y largo.
Luminoso, sin embargo.
Y lleno de trapos raros.
- He salido, me dijo.
Arrebatado de sinceridad y de croquetas.
- Lo sé. Respondí. Lo he notado.
- Los años, ya sabes. Me han hecho viejo.
- Y claro.
- También, también claro.
- Me muero ahora por este chaval. Ya lo ves.
- Yo te ignoré en este campo:
donde los amores nacen se culminan y mueren,
con la semilla de un solo género.
Créeme, fue sin saberlo. Puede que fuera el contexto.
- Tú eres un comemierda:
te llevaste lo mejor de Cuba sin siquiera saber dónde estaba.
- Cierto. Ya pedí perdón por ello. Y siempre que puedo y me deja,
la consuelo. Sacrificado expío la culpa.
- Descanso ahora más tranquilo cada noche.
- Supongo. Y aliviado.
- Es verdad. No veas cómo me alivia. ¡Su vigor!
- Su juventud. Que como toda juventud mata.
- Mata al que no la tiene. Por eso me he blanqueado.
Quitarme esa oscuridad.
- ¿También tú?
- También. A él le gusta. Le pone. Y luego me pone.
Que es lo que a mí me pone.
- Al menos usarás protección.
- ¿Me estás llamando maricón?
Pues lo soy. También valiente.
- ¿Cómo has dicho que se llama?
- Dante.
- Lo suponía. Tienes cara tú de receptante.
- Cara y culo, cabrón. Ya que nos sinceramos.
- Y culo también. Ya que hablamos como hermanos.
El César le dio la mano a Dante.
Éste se la restregó por el cuerpo.
El cuerpo insultante varonil vigoroso fuerte de joven.
Con chocolate y helado.
El César le miró reptante.
Los dejé dándose un beso largo.
Me enseñó El César las cuatro caras del amor.
O cómo hacer el amor a cuatro patas y un bastón.
Pero a mí me bastan dos. ¡Y por esto no pediré perdón!
miércoles, 10 de noviembre de 2010
PECES Y GUSANOS
PECES Y GUSANOS
Qué puede hacer un pez,
grande,
en un estanque ,
pequeño.
Cómo zafarse de la mediocridad reinante,
también la realeza, también.
Por mucho que se maquille disfrace adorne y enjoye.
Mediocridad rampante y galopante. Pa lante, siempre palante.
Que la ignorancia es la más universal ONG sin fronteras:
temeraria pandémica y crónica.
Para el vector, nunca letal. Sólo el entorno.
Cómo limpiarse la suciedad que nos impregna cada día.
Destilada de filtraciones de detritus entre montañas de desechos
podredumbre y mezquindad.
Cómo no contaminarse con tanto caminar descalzo y sin protección
entre la basura de vulgaridad amontonada en cada calle,
cada esquina y cada playa:
flota la zafiedad sobre las aguas como lo hace la mierda.
Y allí donde va, se queda.
Cómo librarse de este acoso que no cesa.
De la persecución de los torpes,
el sermón de los cretinos,
las repercusiones de los idiotas,
el discurso contagioso de los imbéciles.
El mundo avanza gracia sal empuje de las pocas mentes que piensan,
El resto es carnada de obrero.
Sólo útiles para engrasar la maquinaria antes de que éste los haga picadillo.
Y sean devorados por los cerdos.
GUANTANAMERA
GUANTANAMERA
Guajira dónde vas. Dónde vas guajira con tu alegría y tu buen humor.
Abandonando la tierra que te parió:
culta azucarada esmeralda y húmeda;
y las aguas que tu cuerpo tantas veces amaron.
Aguas cálidas, aguas bravas. Aguas turquesa.
Dónde vas guajira de bata blanca y botas altas.
Que a todos puedes mirar desde el cielo aunque vayas descalza.
De mirada limpia y manos de seda:
que con aquella me arrebatas y con estas me acaricias y matas.
Guajira dónde vas con tu honradez tu paciencia y tu ciencia.
Tomando de este mundo consciencia
y sin poder olvidar tu conciencia.
Tal es la impronta que dejaron en ti las vivencias.
Dónde vas guajira, que lo más querido no te pudiste llevar,
y tu corazón rompiste así por la mitad.
Esto, esto no lo puedes negar. Aunque sea yo hoy
tu otra mitad. Parecida pero no igual.
Guajira dónde vas con tu maleta
de viaje. Decidida guerrera y valiente.
Tú sola ante el mundo, y su oleaje.
Que para ser libre, de pensamiento y de obra,
tuviste que esclavizarte.:
del trabajo con su salario.
Cambiando un buen fardo de días por un puñado de sobras
que se le caen al erario.
Dónde tú vas guajira, dónde tú vas,
que abandonada a tu suerte cruzaste el último puente.
Y da igual como fuera, pues siempre dirás que fue buena.
Aunque en esta morada que hoy vives
no hay mar ni haya playa.
Tan solo y no sé si esto te gusta,
paisajes de media montaña.
Tampoco los mimos de madre, ni los sabios consejos de padre.
Y yo para compensar, quiera hacértelo todo.
Sin que me acusen de incesto, que también esto,
por suerte y supuesto, yo quiero estar para esto.
Ni la conga la cumbia el sonson,
tampoco Me Voy Para Varadero,
que aquí si quieres folclore alegre y bailable,
tiene que ser contrabando.
Ni siquiera, los muy pendejos, valoran lo que tú vales.
Abstraídos como están en los programas de mierda
que por la tele nos sueltan con todos sus comemierda.
Aquí que la única prensa libre, la llaman color de rosa.
Tú que pensabas que la mordaza a las letras,
era cosa de tiranías.
Por no hablarte, pues ya lo vas descubriendo,
que detrás de cada grupo de siglas,
se esconde un nuevo impuesto
y no un juego de letras.
Estas sí que con sangre entran.
Huiste de lo que más odiabas porque el cuerpo te lo pedía.
Dejaste lo que más querías porque en la maleta no te cabía.
Y aunque no tengas un kilo, de los que quieren los bancos,
te has vuelto capitalista:
única alternativa para no morir comunista.
Así que debes hacer balance,
con debe y haber y pasivos y activos.
El mío es muy sencillo:
antes Debí Haberte encontrado
para que juntando pasivos,
el tuyo y el mío,
seamos un gran equipo de activos.
E=mc2
E=MC2
Por la noche eterna del cosmos me desplazo en un viaje infinito.
En mi nave monoparental impersonal
descubro astros celestes nunca antes localizados por la tecnología del hombre.
Ni la imaginación de la mujer.
En los planetas no explorados me detengo buscando algún rastro de vida.
Bastaría un organismo microscópico para no sentirme solo
entre tantos universos paralelos.
No parece esto posible. Hasta el momento.
Paso horas o semanas mapeando, analizando investigando,
cada cuerpo que me encuentro.
Cada cuerpo celeste.
Sin resultado. ¿Será que yo estoy ciego?
¿O no saben descifrar la información mis equipos de medida?
O tal vez buscamos la vida equivocada y no sea el elemento básico el carbono.
¿Quizás el silicio o la electricidad?
Definida está la vida según nuestros parámetros.
Nosotros somos el modelo. ¡Quién lo diría!
Si una estrella que colapsa es una estrella que muere,
¿cuánto tiempo estuvo viva? Si lo estuvo y si nació.
No están claras las fronteras de lo cierto y de lo falso.
Lo real lo imaginado. Lo muerto lo contrario.
Cuando lo inerte permanece inalterable por millones de años,
en comparación la vida resulta un adorno del destino.
Un capricho doloroso de unos seres destinados a sufrir para morir.
A veces hago cambios bruscos de rumbo
intentando sorprender a algún planeta lejano viajando a velocidad luz.
Sin serlo y esto es lo extraordinario.
Cuando lo alcanzo, siempre es lo mismo:
oscuridad aquí y allá.
Pálidos reflejos me dan la percepción visual de la desolación que,
aquí y allá, es la marca del lugar.
Todo este tiempo de viajes en solitario
me ha servido para pensar.
Ya no soy capaz de hablar. No tengo con quién.
Y la nave la gobierno con el pensamiento.
O ella me gobierna a mí, según el momento.
Animado por explosiones de supernovas y estrellas gigantes,
hemos surcado la mitad de un universo por los atajos
de agujeros de gusano. Siempre es lo mismo:
al otro lado, nosotros y el resto silencioso.
La ausencia de gravedad ralentiza el tiempo
y envejezco más despacio.
Me pregunto de qué nos servirá.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
GREEN IS THE GRASS
GREEN IS THE GRASS
Aquella mañana de noviembre,
gris húmeda solitaria y fría,
paramos los relojes a la hora señalada.
Retirados a un lado del camino detuvimos el tiempo
como si nos perteneciera.
Como si vivir dependiera de nuestra sola voluntad
miramos atrás con la nostalgia de lo que se perdió por el camino.
Hacia adelante con la intriga de saber qué temor esconderá ese gran desconocido:
llámalo futuro.
Virgencita virgencita no me quites lo que aún conservo.
Que descontados los recortes fugas extravíos y hurtos,
es bien poco. Me conformo.
Que vivir arrodillado, después de todo, no es tan malo.
Nacimos vasallos. Avasallados vivimos.
Ofuscados tal vez con la china del zapato,
y la coreana entre las manos,
ignoramos la presencia de un ser y no ser a nuestra espalda.
De un te quiero y no te quiero o un te quise y no me acuerdo.
Y se nos agrietaron las manos de tanto frotarnos.
Ignoro si fue por ignorancia o ilusión.
Cruzando las alambradas que dividen la tierra privada
fuimos tiroteados por los dueños de esta.
Murió mi acompañante,
mal herido en el suelo quedé yo.
Minutos antes contemplábamos el camino recorrido.
Ahora la hierba cubre mis ojos.
Mi vista lanzada hacia el futuro no supera diez centímetros.
Está bien, pensé. Es verde al menos.
Nacimos vasallos. Moriremos resignados
a compartir las migajas que nos dejen.
domingo, 31 de octubre de 2010
PLANES
PLANES
Perdona si te pido que te levantes
pero es porque esta tumba es mía.
Pagué por ella una buena suma. Allá, en la otra vida,
en esa que estamos obligados a soportar,
aunque con miedo deseando que se acabe.
Hice mis proyectos,
para aquella y para esta.
Me juré no volver a trabajar
a malgastar energías en personas vanas
a dilapidar mi fortuna en posesiones inútiles
a derrochar mi tiempo haciendo fortuna.
No volvería a repetir mis errores:
amar a la mujer equivocada
escuchar consejos de necios
ser amable con el descortés
honesto con el tramposo
valiente solitario contra la muchedumbre cobarde
pensar en el arte como una salvación para el espíritu
cultivar el espíritu sin solazar el cuerpo.
Decir la verdad.
Por eso adquirí esta tumba. Me hicieron buen precio
perteneció a un asesino sin escrúpulos.
Una noche marchó buscando a quien matar y no volvió.
Debieron rematarlo del todo.
Te pido que te levantes, dejes todo como estaba,
y marches.
Esta otra vida he decidido pasarla aquí escondido
oculto de todos, descansando por los siglos venideros.
Seré un mero observador
de la vida de los otros.
Pero no intervendré en defensa de nada ni de nadie.
Sólo quiero paz, y para eso
hay que ignorar. Y olvidar.
Con práctica, incluso de mí.
Entonces, todo será perfecto.
De verdad que no lo siento. Vete.
Déjame ser un muerto tranquilo.
PES-ARTE
PES-ARTE
Congregadas las asociaciones de artistas del mundo
los grupos de intercambio de obras
los comisarios expertos para la mayor exhibición itinerante
jamás montada
los mecenas con sus agendas de inversiones adquisiciones y compras
las casas de subastas con el más ambicioso programa de trabajo
que se haya hecho nunca
los marchantes intercambiando datos de obras, artistas, precios,
disponibilidad docilidad y manías
los concejales de cultura de todos los gobiernos locales
los promotores de concursos a escala internacional
para jóvenes artistas, viejos artistas, emergentes artistas
los directores de las más prestigiosas ferias de arte
los medios de difusión,
información y manipulación de masas
los grupos de presión
los especuladores y revendedores.
El público, también el público.
Reunidos todos para debatir acerca de la importancia,
significación y sentido del arte. Han concluido,
tras cuatro semanas de debates, coloquios, mesas redondas
charlas, sondeos de opinión y profundos estudios
socioepidemiológicos, que el arte,
despojado de todo cuanto pertenece a la obra
desprovisto de diálogos y sesiones informativas,
que la pieza artística,
desnuda frente al espectador y el mundo
No sirven para nada.
ORÁCULO
ORÁCULO
Murmura el chamán de la tribu.
Murmura gesticula se retuerce sangra y actúa.
Adivina el futuro que nos viene:
partiendo de un presente que nos ha desconcertado
se convertirá en un mañana de dolor y de muerte.
No habrá lugar para los hombres.
Ni los niños ni ancianos.
No habrá un momento de paz
sólo gritos desolación y llamas.
No habrá un renacer, ni siquiera un hacer.
No habrá, no lo hay, nada que hacer.
Estamos aquí para perder.
Mirándote a los ojos me pregunto qué está pasando.
Qué ocultas en tu mirada perdida
entre bancos de bruma y dudas.
Machacan sus hierbas las curanderas:
en un almirez de hueso de bisonte
sacrificado a los dos años de edad
la noche de la cuarta luna nueva
mirando a las tierras del norte.
Supersticiones inútiles.
Añaden la cuarta falange de mandril macho
y el sudor de potro salvaje.
Cantan aunque no se les oiga.
Da igual lo que hagan
y lo que no. Y para qué y para quién.
Todo es vano.
Refugiados en su soledad individual
espera cada miembro de la tribu el momento de partir.
De partir hacia el abismo.
Mirándote a los ojos me pregunto qué está pasando
por qué te escondes tras tu mirada perdida.
No espero respuesta.
Ni de ti ni de nadie.
Tampoco las creería.
EVOLUCIÓN
EVOLUCIÓN
Nos conocimos surfeando, buceando entre olas de nieve.
Escapando de la resaca de un alud.
Pronto dimos el salto, y del snowpark congestionado:
de curiosos, exhibicionistas, temerarios e imbéciles,
pasamos al diálogo ácido vertiéndonos vinagre
en heridas que nos abrieron antiguos errores.
Entre bromas y burlas viajamos por montes lejanos:
para mí la fila doce, para ti la dieciséis.
Que no sea la distancia poca, que corra el aire de tregua.
Que no sea mucha y nos oigamos los susurros.
Disimulando en torno a un postre para tomar imposible
licuamos témpanos de indiferencia con el calor repentino
de unas carcajadas sinceras sin perder el contacto.
Y con tanto contacto, acabamos besándonos en el portal de un extraño.
En el cuarto del café. En esa oficina donde entre cajones
aparecen espárragos.
Y un paleto inoportuno preguntando. Siempre preguntando.
En la mesa de plenos rodamos plenos. De gozo.
Y a la silla de la autoridad le dimos un uso inesperado.
Inesperado para algunos.
Sobre tu moto de juguete tuvimos sexo acrobático. Acuático.
Como hippies de otro siglo practicamos el amor libre.
A ti te rondaron amantes. A mí
a mí ya había tenido bastante.
Lo dejé en femenino singular.
Por lo que pudiera pasar.
Nos confesamos secretos, que por algo son confesiones.
Nos dimos consejos. Consejos de amigos, de viejos.
De viejos amigos.
Con el cambio de estación cambiamos destino:
tú a Indianápolis, yo a los mares del sur.
Tú en una montura negra:
macarra ruidosa espartana.
Yo en una nave nodriza:
grande calurosa pesada.
Pasado este tiempo de liberación,
necesaria reflexiva serena; antirutina,
volvimos al origen.
Que no al punto de partida.
Ya no contamos las horas que faltan para leernos.
Leernos los labios.
Acaso porque no es necesario.
La amistad surgió despacio:
como se bebe con deleite un buen vino.
Un día de estos quedamos. Quedamos para.
Bueno. Si acaso, y si quieres,
si quieres también hablamos.
lunes, 25 de octubre de 2010
CIELO
CIELO
Miraremos atrás con los ojos de un anciano. Aunque no lo seamos.
Veremos la inmaterialidad de nuestros sueños.
Por el camino perderemos las ganas de ir o venir.
Flotando entre las nubes del amanecer
con la luz de una luna diurna
nos dejaremos llevar por los vientos del cambio.
De dónde y hacia dónde no consigo descifrarlo.
Por un día creeremos en la felicidad reflejada en la sonrisa de un niño.
Antes de que empiecen las vejaciones e insultos.
Han cambiado el guión de nuestra obra
justo antes del último acto.
Y seremos una vez más títeres del caprichoso destino.
Moribundos vagamos por tierras hostiles
huyendo de ladrones y asesinos.
Ya no nos quedan amigos
a los que poder hablar y abrazar.
Se emborracharon todos con el aguardiente de la desconfianza.
Miraremos atrás con los ojos de un ciego
nada se ve pues nada hay que ver.
Derramaré sobre tu espalda las llamas de la verdad.
Abrazados abrasados en un beso de fuego,
diremos adiós a todo el que nos traicionó.
No tendremos tiempo para despedirnos de tantos.
Flotamos entre nubes cargadas de lluvia
De rabia de ira. De desesperanza.
De mentira.
IGUAL-DÁ
IGUALDAD
Al paro ha ido la ministra,
esa que la folclórica llaman,
con todo su ministerio.
Por fin se acabó el misterio
de qué hacía este ministerio:
no solucionó el problema
para el que fue inventado
pero sí creó mil problemas
a los hombres de este chiringo.
Unos ya los sufrieron
a otros les está esperando:
falsas denuncias, órdenes de alejamiento. Sólo para los machos.
Sorteo con premio seguro. Sólo si tú eres hombre.
Cárcel por mirar a los ojos, a la vecina de enfrente.
Que siente que la has acosado.
Ha pasado una noche terrible, creyendo que a su casa entrabas.
Soñando que en su lecho dormías, para hacerle tocar el cielo.
Por haber dormido en tu casa, pensando en el trabajo pendiente,
por ella tocarás el infierno.
Por ella, la folclórica y su ministerio.
No hables en voz alta. No oses llevar la contraria.
No toques aunque te supliquen toca.
Métete en el armario si es necesario.
Y sal hecho un hombre nuevo:
un hombre que ya no es hombre porque le gustan los hombres.
Haz lo que se lleva, que a esto lo llaman tendencias.
Y de tendencia en tendencia, ensalzamos la decadencia.
La decadencia que ha elevado a delito
rabietas de adolescente.
Y basta contar un cuento para que en la cárcel acabes.
Por eso, por el inconfesable abominable,
despreciable execrable, delito de ser un hombre.
Al paro ha ido la folclórica. Haremos una gran fiesta.
La haremos sólo los hombres.
La fiesta se hará costumbre. La costumbre tradición.
Con los años la folclórica será folclore.
Y podrás volver a ser hombre.
Tal vez, y esto hay que dudarlo más,
tal vez piropear puedas
a una mujer en la calle.
Y ella no piense en denunciarte
Sino en volver mañana, deseando que se repita.
Así se conocieron los abuelos.
Los abuelos de la folclórica.
CUENTACUENTOS
CUENTACUENTOS
Creí que me querías. Que me querías de verdad.
Y sí, era de verdad:
me querías
ajusticiar.
Hacerme de tu vida,
loca descontrolada a cuatro patas
a cuatro patas arriba,
desaparecer.
Para no tener que perder.
Adversario muerto es adversario conquistado.
Adversario que deja de serlo.
Hágase la voluntad del invasor:
sin reglas leyes ni moral.
Sea el capricho del caprichoso al fin.
El fin que justifica todo medio
y con la arrolladora voluntad del que en su avance nada teme
partamos la vida del otro
también por medio.
Creí que me querías
como creí los venenos que me contabas
contabas y cuentan que cuentas.
Creí porque yo sí quería
quería que me quisieras, al menos un solo día.
Me han dicho que andas por sitios raros.
Que alguien se esconde a tu lado.
Pero que no vas de la mano.
Que ni subes ni bajas a los sitios que frecuentamos.
Que no entras ni sales del mundo que te atormenta.
Que vives a capricho
y que de capricho en capricho dilapidas tu tiempo y fortuna.
Me han dicho que no estás bonita, que el tiempo te ha machacado.
Será por el tiempo que tú machacaste
a los que había a tu lado.
Creí que me querías, hoy sé que era todo mentira.
Que yo era sólo un capricho.
Un abalorio más en tu collar de fantasía.
Y de tanto fantasear ya sólo ves en tu lado fantasmas.
Será porque por la vida, como uno de ellos te arrastras.
Yo que te creí persona, ahora me pareces un chiste.
Por mucho que tú te empeñes en darnos a todos pena
ya sólo eres un esperpento
de la sombra de tu imperio:
aquel que con tanto asco reinaste.
Me han dicho que te emborrachas
que por la calle cruzas pisando todas las rayas.
Rayas que por la nariz te metes.
Me han dicho que pareces un trapo, aunque sean caros y hermosos,
los trapos con que tú te vistes.
Me han dicho y me han contado
Nada que ya me importe.
miércoles, 6 de octubre de 2010
LA SOMBRA
LA SOMBRA
Se reúnen cada mañana los hombres en el café la sombra.
Debe ser el nombre y la costumbre de vivir entre rejas
lo que les hace huir de la cárcel de sus casas para ingresar
voluntarios
en otra claustrofobia.
Similar, oscuro lugar.
Sirve Genaro, el dueño aburrido y solitario,
café bien cargado:
así explotéis todos, murmura por dentro recogiendo la moneda.
Ridículo beneficio a su trabajo monótono y diario.
Beben café amargo y fuman.
Fuman para reventar, beben para no perder
el punto de amargura del hogar en todo el día.
Ese punto de nicotina y cafeína que conduce sus vidas al infarto:
el último estallido muscular.
Hablan poco. De mala gana:
duro es volver a la lucidez del día viendo las mismas caras repetirse.
Como la propia: cada cual reflejándose en el espejo de los otros.
Los lunes algo se anima la jornada con el fútbol:
tercer ingrediente necesario del intragable rancho de sus vidas.
Los viernes decae el entusiasmo. Nada peor que el horizonte próximo
de un fin de semana…
en el hogar: mujer e hijos.
Más aburrimiento y gritos.
Pero hasta que llegue la pesadilla de verlos a todos reunidos, bebamos.
Bebamos este último trago de café amargo.
Que hoy hay suerte:
aún es martes.
MY NAME IS TOM
MY NAME IS TOM
My name is Tom. Lonely Tom.
Ayer cumplí veinte años. Nada especial:
salvo porque soy un viejo. Un gran viejo.
No hubo festejos, regalos, estirones de orejas,
y mira que las tengo grandes.
Ni siquiera una comida especial.
Nadie recordó mi cumpleaños.
Claro, a veces tampoco recuerdan cómo me llamo,
y se dirigen a mi tirando piedras.
Nací un día cualquiera de un diciembre cualquiera.
Pero la euforia de vivir pronto se tornó amargura del malvivir.
Con cinco meses fui ya condenado:
a cadena perpetua.
No he conocido desde entonces otro lugar donde morar
que en esta casa de campo abandonada.
Mi espacio se reduce a los tres metros cuadrados que me permite
la cadena que aquel día dejé ingenuamente que me ataran:
nunca creí que fuera para siempre.
En este ridículo espacio al que me veo condenado
paso frío en el invierno, calor y sed en el verano.
Me mojo cuando llueve y la nieve me hiela hasta el centro de los huesos.
Es hermoso este paisaje aunque nunca pude disfrutarlo.
El ruido de una carretera cercana me mantiene despierto día y noche.
Ayer, sin ir más lejos, atropellaron a la niña de la casa.
Lo sentí por ella. Y por mí.
Era la única que a jugar conmigo se a cercaba.
Me contaba sus historias de niña inocente
y yo escuchaba agradecido.
Hoy estoy más solo que nunca
y me he declarado en huelga de hambre hasta matarme.
Mi nombre es Tom, Lonely Tom. Y no soy sino un viejo perro.
Lleno de pulgas y garrapatas.
Desdentado, casi ciego, un poco sordo.
Me condenaron a cadena perpetua desde que era un cachorro.
No he conocido otra vida, pero sé que esta no me gusta.
¿Hay alguien ahí que me pueda romper esta cadena?
Sólo quiero morir en libertad.
domingo, 3 de octubre de 2010
ESTACIÓN
ESTACIÓN
La tonta del móvil redacta los esemeeses moviendo los labios.
Como la oyera alguien en alguna parte,
incomunicada como está con la distancia corta
y enganchada en la lejana.
Son los nuevos tiempos:
Me despego de ti porque estás cerca
Me pego al que tengo lejos para sentirlo cerca.
La del flequillo negro tazón mira hastiada los paneles.
Si tarda un poco más el autobús se va a liar a hostias.
Una pena, porque es mona y apunta maneras de buena amante.
Aunque parezca nula conversadora.
Pero quién quiere hablar según qué ratos.
El chófer se marcha resoplando porque está hasta los cojones.
La azafata resopla de tanto oírle resoplar.
Y entre tanto resoplar no queda aire limpio que respirar.
También es el signo de los tiempos:
la prisa y la impaciencia.
El segurata se asegura de que todo esté seguro:
aunque para ello tenga que dejar a todos inseguros,
desnudos, bocabajo. En el suelo de la calle.
La autoridad y la necedad siempre hicieron mala pareja:
porque desparejan todo lo que encuentran a su paso.
El hombre de la corbata me mira cansado y con barba de dos días.
Se le nota que tiene ganas de marchar.
Más si es para no volver.
Para eso estamos aquí todos:
para marchar.
Mejor que sea para no volver.
Nadie vale la pena en este lugar.
Tampoco yo.
LO QUE QUIERO
LO QUE QUIERO
Quiero acompañarte en la compra del pan.
Del pan de la leche la sal. De todos tus alimentos:
para el espíritu y cuerpo.
Quiero cerrarte las puertas que te dejes abiertas.
Y abrírtelas cuando no lo esperas:
colarme y saquearte.
Quiero cerrarte los ojos tras tu muerte:
muerta de tanto reírte.
Muerta de petite mort.
Muerta, después que yo.
Quiero abrirte la boca:
de desconcierto y asombro.
De sorpresa que es agradable porque no se piensa.
Quiero verte respirar, resoplar.
Y todo lo que acaba en ar que aquí es blasfemo mencionar.
Verte al inicio del camino, al borde del precipicio,
y esperar para hacerlo conmigo.
Quiero ser un billete para viajar siempre en tu cartera.
Billete de lotería, billete de viaje,
billete de entrada VIP a todos los festivales.
Quiero ser tú siendo yo. Ser como tú cuando quieres ser como yo.
Como soy yo cuando soy como tú.
Quiero ser de tu equipo porque juntos siempre ganamos aunque perdamos.
Celebrar todos los éxitos cuando lo son por el hecho de serlos.
Y los no éxitos, pues por ser de los dos no los llamaremos fracasos.
Quiero ver lo que tú ves cuando no ves:
para sentir lo que sientes y que por no ver padeces.
Quiero celebrar tus alegrías y compartir tus penas:
que las primeras disfrutadas aumentan.
Y las segundas repartidas decrecen.
Quiero compartir todo tu tiempo.
Tiempo que será ganado al tiempo
que hará que vivamos más tiempo que el tiempo que nos es dado.
Quiero robarte el periódico por la página que estás leyendo.
Ocultarte las noticias que buscas y ser yo tu primera plana.
Y ya que hablamos de planos
hacer juntos el plano de todos nuestros proyectos.
Quiero proyectar en ti lo mejor que hay en mí:
sólo porque tú ya lo has hecho.
Quiero, ya puestos, que sepas ...
Lo demás, ahora resulta superfluo.
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