martes, 15 de marzo de 2011

HOME SWEET HOME


HOME SWEET HOME


Construirás tu casa con el sudor de tu frente,
la sangre de tus manos y la rabia que te quede.
Morirás en el intento aunque vivas para contarlo
pues aunque lo hagas, ¿a quién puede interesar?

Harás esfuerzos que nunca imaginaste. Ni debiste.
Cada día será un reto que supere al anterior.
Aprenderás lo que no tienes que hacer
siempre tarde porque será después de haberlo hecho.
Inventarás escusas pero no te servirán.
No serán posibles los atajos.

Razonarás errores disfrazándolos de aciertos.
Argumentarás pobres argumentos.
Al límite de tus fuerzas volverás a casa cada noche
Al límite del sueño. Ese sueño de muertos disecados.

Discutirás con tus otros yo hasta caer agotados. Ellos y tú.
Y no te querrán más por eso. Aún puede que menos.
Sin darte cuenta te irás rompiendo en cientos de pedazos.
Sin quererlo, dejarás de ser el mismo.
Queriendo, pretenderás ser tú mismo.
Mostrar tal vez tu identidad, a un mundo al que nada le importas.
No será motivo de orgullo tu obra faraónica.
No será el esfuerzo recompensado.
Comprenderás que después de tanto sufrimiento
en realidad habitas el vacío.
Ese espacio metafísico que no parece ser sino un concepto.
Moviéndote en la ausencia de la tercera dimensión
descubrirás la realidad áspera y dura:
que no hiciste en tu casa tu castillo,
pero sí en ese castillo tu prisión.

Esto no lo contarás. Otros te imitarán:
tendrán tu mismo final.


RELOJ


RELOJ


Día a día vamos perdiendo la cuenta
de nuestros ajustes de cuentas:
ganados o perdidos.
Si son más éstos últimos,
¿quién se queda las batallas ganadas?
¿Y por qué? ¿Es valía o fortuna?
¿Y por qué?

Día tras día pienso que tal vez merecimos algo mejor.
Y me torturo con la idea hasta que desfilan ante mí
aquellos que, también mereciendo algo mejor,
están peor.
Tantos que siento vergüenza y miro hacia otro lado.
A ese punto donde sólo hay paisaje,
evitando la caravana de harapientos mugrientos hambrientos.
La franja del horizonte que me sugiere creer en el futuro.
Precisamente, porque en él no hay nadie.
Tampoco tú, que fuiste un encuentro casual y accidentado:
nada comparado con los accidentes que siguieron a continuación.
Maldito ajuste de cuentas.

Día tras día madres de todo tipo salen de cuentas:
madres queridas mimadas felices acompañadas.
Madres solas solteras tristes olvidadas.
Madres violadas abandonadas desesperadas.
Madres que lo desean y que no quieren serlo. Madres al final,
ajustando la cuenta que con la vida toca.

Día tras día vamos encajando las piezas de todos los juguetes
quehaceres sueños promesas corazones rotos.
Disimulando la incoherencia que suponen los pedazos perdidos.
Y completamos la ilusión de que aquí no pasa nada.
Seguimos adelante a medias convencidos a medias engañados
De que también con esto podemos.
Nos olvidamos de que no era esto lo que queríamos.
¿Cómo haremos para brillas de nuevo?,
llevando tantos años apagados.

Día tras día es sólo una hilera de orugas. Con torpeza
encaminándose hacia el único propósito marcado ya
antes de nacer:
el de la supervivencia.

martes, 8 de marzo de 2011

AHTHETEK


AHTHETEK


Pequeño cejijunto y tonto, afirmas haber cruzado medio mundo.
Fanfarroneas a tus amigos de la vida que te has dado.
Del millar de lugares visitados en cada punta del globo.
Hombre te crees porque cuando hablas gritas.
No ves que lo haces porque no te escuchan.

Rabioso malhablado y falso, montas de cada estupidez un debate.
Un debate de necios, que es donde mejor te mueves:
pez en el agua corrompida de los resentidos.

Te levantas pensando en tus enemigos. Te acuestas con uno más.
Idiota envenenado y bobo, dices haberlo visitado todo.
Ocultas que, buscando a la lela de tu madre,
era de burdel en burdel.

La vida ha sido injusta contigo: al final te has hecho rico.
Robando de aquí una lechuga, de allá una cebolla.
Del vecino un arcón de heroína.
Con los pobres talentosos que hay en el mundo,
y tú con la suerte del corto.
Corto de hechuras y entendederas.

No sé qué es mejor, si que vivas mucho o poco.
Mucho para que sigas haciendo idioteces.
Poco para que no las hagas,
siendo tú quien más las merece.

lunes, 7 de marzo de 2011

MR. HAM


MR. HAM


Dicen en el bar, ese lugar donde entre hombres grises y vencidos
pierdo cada tarde la partida,
que se te ve mucho por aquí: del brazo de tu chulo avergonzada.

Cuentan que a veces con la cara entre rosa y amoratada.
Unos piensan que es porque bebes, otros porque te pegan.
Yo, creo que es por las dos cosas.
Tal es el agujero en el que ahora te encuentras:
tú, que sólo caminando creías tocar el cielo
vives ahora en el infierno.
Lugar donde te llevó tu chulería y tu soberbia.
Tanto te gustó la pasarela, que al final caíste en ella.

Dicen que pasaste unos cuantos años locos, de aquí para allá.
De fiesta en fiesta. De juerga en juerga.
Que te llevaba a casa la policía, cuando no era la ambulancia.
No saben que esto te gustaba: así volvías acompañada.
Que con todo, en tu delirio final te sentías una reina.

Dicen que ya no eres la misma. Que se te ve algo triste.
Muy callada.
Ahora sí ahora también envuelta en lágrimas.
Que recorres callejones dudosos. Lugares de poca reputación.
Y toda mala.

Dicen dicen dicen.
Dicen muchas cosas. Ninguna buena.
Seguramente ciertas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

ATONIA


ATONIA


Aquella preciosa niña de ojos azules y pelo negro
me acompañó en la cartera hasta que se rompió la foto:
foto que nunca le hizo justicia. Foto pequeña foto blanco y negro.

Noventa y ocho fueron los meses que nació con retraso:
retraso para haber sido gemela.
Setenta y dos los meses que vivimos juntos. Poco tiempo.
Tiempo de perseguirnos: por los juguetes por la casa por el sitio.
Y de perseguir ancianos del asilo de al lado.
De tirar piedras a aquel viejo canalla y malo.
De hacer maldades por el barrio. Solitarios.
Tiempo de negros y largos inviernos.
Con Epi, Blas, Gustavo y la bruja averías.
Y de sentirnos abandonados. Cuidando el uno del otro.
Esta era la teoría, porque yo la malcuidaba y ella se resentía.
Tanto fue el amor y compañía que nos faltó
bajo la luz fría de un techo pintado de verde desesperanza.

Los bocadillos de mortadela leyendo mis libros de naturaleza.
Pocas veces los de la escuela.
La voz un poco chillona y gangosa de un diminuto televisor
enseñándonos a contar. Contar al menos hasta tres globos.
Todos se pincharon con la mala gestión de los años que después vinieron.

Jugábamos partidas de ajedrez
con la despreocupación de que no había nada que perder. Ni ganar.
O tal vez sí: vencer al jaque de la soledad.
Por un movimiento u otro, falso o arriesgado, esa fue una partida que ambos perdimos.
Partí un día la partida, y partí. Le partí el corazón.
Pudo haber sido mi alma gemela
de haber nacido en el momento adecuado. Así,
fue un alma perdida.
Atemorizada se refugió en las compañías de la calle.
Que no eran buenas ni malas pero mejores que la no compañía
de ese lugar pintado de verde.
Verde más desesperanza que nunca.
La vida marcó nuestro destino sin consultarnos..
Frustró el mío, el de ella lo vació.
Y además la culpó.

Durante años vagamos a la deriva en pequeñas balsas de desamor.
Faltos del abrazo salvavidas que dijera, tranquilos,
aquí estoy yo.

Huyendo del vacío y del miedo,
aquella preciosa niña de ojos azules tropezó múltiples veces.
Dejándome en cada caída un trozo de vida:
grandes son las muescas que dejan los errores en la culata del alma.

Sólo buscaba amor, virutas desechadas del que le faltó.
Unos se endurecen, otros pierden. Ganar no gana nadie.
Vagabundeando por las callejuelas sin salida de la adolescencia
siguió sufriendo. Por lo mismo de siempre:
¿qué hice mal para que no me dieran un poco de cariño?
¿fueron los demás o fui yo?

La vida más cruel cuanto más puede serlo,
también de esto la acusó.
Los ojos se le tornaron grises. El pelo se volvió ceniza.
La sonrisa empequeñeció.
Dame unas migajas de alegría, dame de tu compañía un solo beso
que me conformo con eso.
Dime qué tengo que hacer pues portándome bien, no bastó.
Dime cuándo me será devuelta la infancia feliz que me robaron.
Si llegará el día en que podré vivir sin miedo.
Cuándo la noche, la soledad y el abandono,
se irán de debajo de mi cama.
Si podré soltar el lastre de haber sido siempre comparada
y volar por fin siendo yo misma.
Dime que también soy alguien. Aquello que hice bien.
Que de algo ha de servir haber vivido.
Dímelo al menos una vez.
Aunque pienses que es mentira.

No sé si contarte que tendrás, una vez más,
que conformarte.
Que tal vez vivir sea resignarse a lo que toca.
Y lo que no.

jueves, 24 de febrero de 2011

POSTAL


POSTAL


El ramo de flores en el centro de mesa
el primer desayuno juntos
después de la primera gran noche juntos.

Y la vida por delante.

Un beso que voy a trabajar.
Te quiero te querré siempre.

El primer coche: utilitario de segunda mano.

Adiós hasta la noche conduce con cuidado.
Lo haré te quiero.

Larga es la espera.
La tortilla de patata para cenar los expedientes equis en la tele
el salón a media luz dormidos en el sofá.

Mañana hay reunión de vecinos será aburrida como siempre.

Los miércoles al cine con un bocadillo porque no llegamos.

Qué largo es este invierno. No para de llover.

El fin de semana con los nuevos amigos a coger setas
las discusiones sobre política las exposiciones sin ningún futuro.

Mañana no podré venir a dormir..Cosas de este trabajo de mierda.
El mes que viene es tu cumpleaños. Haremos una gran fiesta.
¿Dónde vamos de vacaciones?

Los padres se hacen viejos. Celebraremos el día de la madre.
Estas navidades toca cambiar el orden.
Tenemos que hacer algo con los ahorros.
Se ha roto el utilitario.

Tu primer mercedes la operación de estómago.

Un niño alegra la casa.
Hoy le baño yo.
Le están saliendo los dientes.
Se ha pegado en la escuela.
Ese profesor que no vigila y es un idiota.
En el trabajo me han ascendido. Más responsabilidad
pero el sueldo no es gran cosa.

¿Por qué no hacemos un viaje?
¿A quién dejamos los gatos? Te dije que no los quería.
Qué tal si encargamos un hermanito.
Ahora no es el momento me van a echar del trabajo
reducción de personal al menos lo tuyo va bien.
No esperes que yo te mantenga búscate una gasolinera.
Se ha muerto la abuela esta noche.
Al fin podrá descansar el Alzheimer ya se la llevó hace tiempo.
Hoy me duele la cabeza.
Y ayer y anteayer y mañana.
Me gustaría tener una casa.
Veremos qué se puede hacer.
Con dos grandes árboles a la entrada que se vea cómo pasan los años
voy a teñirme de rubia.
Siempre te preferí morena.
Que sea rubia platino.
Se nota cuánto me amas.
Tú que quieres controlar mi vida.
Antes me respetabas.
Sabes que las personas cambian.
No de esta manera tan brusca ahora eres otra persona.
Ya estás otra vez con lo mismo quiero irme de viaje.
¿Has pensado destino?
No quiero que sea contigo.
Parece que la cosa avanza.
Yo diría que retrocede.
Me refería a tu malestar.
En eso estamos de acuerdo alguna vez tenía que ser.
El hijo ha suspendido todas.
Te dije que necesitaba un hermano se ve que se siente solo.
Como solos estamos tú y yo te hablo y ya no me miras.
¿Decías algo? pensaba en otra cosa.

Leonard Cohen en el reproductor cientos de kilómetros bajo la lluvia
que es siempre la misma lluvia aunque siempre sea distinta
viajamos comemos amamos buscando felicidad
los donativos los seguros médicos los recibos el correo que sólo trae
facturas o malas noticias.

Qué padre morirá primero. Dónde lo enterraremos.
Quiso que lo incineráramos. Quédate tú las cenizas que a mí me producen mal rollo.
Que sola está la mamá.
Como solos estamos todos. Parece que es nuestro sino.
La vida es soledad.

Para huir de ella es que nos casamos.
Para huir de nosotros vamos al cine teatro viajes fiestas conciertos cenas
putas amantes drogas alcohol libros música iglesia consumo televisión gimnasio
fútbol trabajo. También el trabajo.
Nos sirven para olvidar que a una hora del día tenemos que volver a casa.

Buenas noches qué tal ha ido la jornada pareces tener mala cara.
El hijo ya no nos llama dicen que se ha puesto a trabajar.
Ha echado a perder su vida ¿no tienes nada que decir? te noto que estás ausente.
No es nada se me pasará.
Esta noche no me esperes es este nuevo trabajo de mierda diría que no te importa
será que te has acostumbrado será que casi lo quieres tienes cara de enfado.
No soy yo eres tú que no me dejas respirar.
Ya no quieres hacer el amor.
No es eso es que no es esto lo que soñaba.
Mañana es mi cumpleaños.
Perdona me había olvidado.
No vamos a celebrarlo.
Quizás necesitemos un tiempo.
¿Por qué no tres meses? di la verdad y es que ya no me quieres.
Tú lo has dicho yo no.
¿Qué tal si ese tiempo es perpetuo?

Las flores en el centro de mesa. Marchitadas.
Ya no esperes nada.

La vida por detrás.
Sólo somos pasado.

SOLUCIÓN


SOLUCIÓN


Hordas de guerreros enfurecidos cruzaron aquella noche la frontera.
Mataron todo lo que encontraron vivo.
Incendiaron todo lo que podía arder.
Robaron todo lo que podía valer algo.

Herederos de antiguos cazadores recolectores,
si aquellos lo hacían para comer, ahora es por codicia y diversión.
No parece que las sociedades agricultoras hayan mejorado gran cosa.
Salvo poder llenarse la panza. Algunos.

Las enfermedades infecciosas pusieron a cada uno en su lugar:
la facilidad con que se muere.
También el que mucho tiene.

Insuficiente. El cambio se tornó irreversible.
Los que antes acumulaban trigo y cabras,
ahora lo hacen con petróleo, valores y derivados.
Que pocos saben de dónde derivan pero a todos nos llevan a la deriva.
La cuenta atrás del neoliberalismo moderno se gestó hace ocho mil años.
El gen del homo ambiciossor se fijó hace ya tiempo.
Y no habrá discurso solidario ni victimas suficientes que lo cambien.
Tal vez un día volvamos a ser cazadores,
pero no quedando fauna comestible habrá que tirar a por el hombre.
Después de todo, no hay razón alguna
para desperdiciar esa enorme biomasa humana plena de proteínas.
El canibalismo debiera ser la mejor opción para acabar con el hambre:
a menos bocas que alimentar más reservas disponibles.
Y los que quedan no mueren de inanición.
Sólo insectos bacterias y virus nos superan en número.
Y con estos, poco alimento.

Hordas de guerreros cruzaron anoche la frontera.
Mataron a todo el que encontraron vivo:
para comérselo.
La naturaleza es sabia. Ha encontrado la mejor forma para acabar
con la sobrepoblación del planeta. Y después,
después ya vendrán otros que nos sustituyan.

martes, 22 de febrero de 2011

INVITATION




INVITATION


A los clásicos, a los modernos.
A los que nos aplauden a los que jalean.
A los que jaleo arman en cuanto pueden.
A los que se preguntan, a los que se alegran.
A los que dudaban de que esto fuera cierto.

A los que se emocionan, a los que lloran.
A los que lloran porque se emocionan.
A los que chinchan, a los que rabian.
A los que chinchan rabian porque nos envidian.

A los que nos aman, a los que nos apoyan.
A los que por tanto amarnos
se sobran aunque nunca sobran.
A la familia que es también amiga. A los amigos que se han hecho familia.

A los que de los errores aprenden,
y por eso en ellos la chispa de un nuevo sueño prende.
A los que nada de esto saben. ¡Y no saben lo qué se pierden!
A los jóvenes enamorados. A los adultos reenamorados.
A los viejos que, echando la vista atrás,
se arrepienten de cuantas veces la tentación vencieron.

A los que quieren venir, a los que queremos.
A los que vengan. A los que queremos que vengan.
A los que queriendo venir no pueden.
A los que no pudiendo venir quieren.
A los que porque nos quieren vienen.

A los que aparecen bien trajeados y terminan descamisados.
A las que bien maquilladas vienen y se marchan contentas y arrebatadas:
se juntaron con los descamisados.

A los santos que beben hasta que se emborrachan.
A los delincuentes porque todavía fuman.
A los que como nosotros quisieron correr la misma suerte,
y preguntan dónde se han de poner las velas.
A los que vamos a toda vela, porque valemos y nos lo merecemos.
A los que nos velan cuando de nosotros se acuerdan.
A los que se desvelan porque de nosotros se acuerdan.
A los que se rebelan porque cuando nos velan se desvelan.

A los que el día cincuenta, ¡del año que corre en curso!
quieren con nosotros venirse. Sólo por ver,
lo que tenemos que decir.

Porque queremos que todos vengan.
Y después se marchen. Y lo cuenten:
se ha hecho verdad lo que anunciaron.

DIATRIBA


DIATRIBA


Amargo es el sabor de la victoria,
por ser el preámbulo de la próxima derrota.

Si largo ha sido el camino andado,
es nada comparado con lo que queda por hacer.

Si un simple corcho salvavidas
te separa de la angustiosa muerte del ahogado,
¿cuántos céntimos vale, en realidad, tu vida?

La nostalgia es la ensoñación de lo pasado.
La melancolía la tristeza del presente.
La tristeza el poso reposado tras haberse,
el pasado y el presente, evaporado.
Si la ilusión se teje con los hilos invisibles del futuro
¿cuándo tiene sitio la felicidad en la existencia?

De todas las esperas, ¿cuál es la que más nos desespera?:
la del médico, la del tribunal.
La de lo que está por venir o la de lo que queremos que se vaya.

Mal momento elegiste para las decisiones importantes.
Presa del pánico has forzado el cambio, y ahora vivimos en el terror:
consecuencias de la precipitación.
El tiempo necesario para evaluar los acontecimientos
es inversamente proporcional al disponible para hacerlo.

Este va a ser un año difícil dijo Tolomeo.
Y hasta hoy.
No te sorprendas de que no te escuche cuando hablas:
ni tú dices nada interesante, ni yo oigo.
Dejaremos esta conversación para mañana
por aquello de que el mañana nunca llega.

B & N


B & N


Hicimos miles de fotos el día que nos casamos.
Tantas como hoy se han roto.
Cruel es este juego de la vida:
que de tanto dar vueltas se torna retorcido.
De tanto trasmutar el verso en prosa todo lo vuelve perverso.

Se quebraron todos los sueños por un mal sueño.
Un espejismo suicida con banda sonora merengada.
Y los malos momentos tornaron perpetuos.
Todo torna ya lo ves.

No descubro nada nuevo, nada útil. Nada estrictamente necesario.
Vivir es fatuo y vano. Otro mal sueño.
Aunque mejor que despertar:
siempre se puede empeorar.

De todas las promesas que hicimos,
antes aún de conocernos,
parece que ni una cumplimos.
Quizás nos faltó amarnos.

A veces, echo de menos la felicidad engañosa
de una vida acomodada.
El falso bienestar de que algún día nos quisimos.
La realidad es esta pesadilla en la que vagamos como muertos.
Con los ojos cegados por el dolor y la sangre.
Aún así, peor es el horror de ver lo que tenemos delante.

Aves de alas rotas, delfines atrapados en redes de deriva:
lo que le da menos sentido.
Caballos que ya no pueden saltar. Ni correr.
Lobos desdentados. Osos hambrientos al final del otoño.
Flores en el desierto.

Todo lo que fuimos, la fuerza que juntos nos dimos,
desapareció. Se perdió en las tinieblas de la decepción.
No eras tú. No era yo. Era que vivíamos en el infierno:
el infierno del vacío.
Nos abrasamos.

Se me secaron las lágrimas por todo lo que vi.
La culpa es el castigo que nos mata a fuego lento
Sigo preguntándome por qué
Y luego me digo, para qué.
Qué hacer con los recuerdos que se quieren olvidar.
Dónde esconde la tristeza y la soledad el derrotado.
Cómo se maneja tanto desprecio.

Vivo en un invierno permanente,
y me engaño con que a ratos sale el sol.
Cierro los ojos y me dejo acariciar.
Minúsculos momentos robados a la guillotina del tiempo.
Sobrevivir a cualquier precio, ¿es lo que importa?
Nos aferramos a esta vida inútil.
Será porque no conocemos otra.

De los miles de fotos que guardamos, sólo me queda el blanco y negro.
Se nos fue el color esperando el momento adecuado.
Se nos olvidó vivir, en realidad.

No fuiste tú, no fui yo.
Es este largo, largo desencanto.


jueves, 17 de febrero de 2011

PIEDAD



PIEDAD


A la fiesta de tu vida, del resto de tu vida,
has venido con tu vestido nuevo:
gris perla, finos brocados de seda. Corte a medida.
A la medida de tu gran persona
que no se dibuja de un solo trazo.
Donde confluyen las curvas anticipadas de tu cuerpo
con los ángulos inesperados de tu carácter.
Donde confunde la debilidad oculta
en los regios salones de tu fortaleza.

Has llegado con la sonrisa abierta
como siempre.
Y una lágrima atacando traidora el flanco norte de tus labios.
Perla gris como tu vestido. Perla extraordinaria
preciosa y rara como tú misma.
Perla lágrima combinada:
por aquello de tu vestir monocromático.

Niña has sido herida en tu tesoro de ilusión.
Mujer dolida en la incomprensión.
¿Quién pudo ser tan torpe para no comprender tu intención?:
seré hoy la reina por ti. Seré lo que te mereces.
Aún iré más allá, y seré lo que quieras que sea.
Aunque no pueda. Aunque me cueste la vida,
seré por ti para ti. Sea y dejaré de ser
porque tú me lo pidas.
He luchado tanto para llegar hasta aquí. Y hasta ti,
que nada me importa dártelo todo.
Incluso lo que no tengo.

A la fiesta de tu vida, perdón, del resto de tu vida,
te has acercado pidiendo la mano. Aún menos:
apenas un dedo donde colocar el arete
que sin ser un candado a ti te protege,
de la desleal competencia del resto.
Y desafiante gritando dices que te pertenezco.
Trajeada de fantasía y esperanza
has aparecido con un secreto nudo en la garganta. Ay.
Ay por todos los que te faltan. Ay
por tu vida robada. Ay
por tus sueños quebrados. Ay
porque mucho de lo que sembraste
otros lo han cosechado.
¡Y aún lo llaman socialismo solidario!

Pero hoy quieres ser feliz, así que esto lo dejas a un lado.
A un lado del baúl donde mimas todo lo que son recuerdos
Y lo apartas de lo que son dolores.
Y aunque segura caminas, galante pisas y convencida avanzas
por el largo y corto paseo de esta roja alfombra,
que no te dará fortuna ni gloria,
respiras emocionada hacia un compromiso para el que,
al cumplidor guardián de tu enroscado corazón,
no hemos pedido permiso.
Rendido está él también a la misma causa perdida.
Llámala yo.

Dolida en tu vestido de nubes grises
el viento de la libertad te ha empujado hasta mí.
Otra vez para dejar de serlo.
¿Será que no puedes vivir sin dueño?
En ese caso, debes desandar el camino,
pues lo más que puedo ofrecerte, es que hagamos equipo.
Hoy sólo quiero que conserves ese vestido
color mañana de invierno.
Cuídalo, guárdalo. Pues sé que en realidad,
lo compraste por mí.
Para que desafiando a mis ojos hoy puedas decir:
mírame. ¿No ves que estoy joven, delgada y guapa?

A qué esperas. Di que sí.

Bésame y llévame.

miércoles, 16 de febrero de 2011

RETO


RETO


Revolviendo entre chatarras, encontré a Capo.
Revolvíamos él:
ordenando.
Y yo:
curioseando.

Mediana edad, moreno, hombre sufrido y flaco.
Le vida le había pegado mucho. En exceso.
Treinta años de drogas, la mitad encarcelado.

Las mujeres que un día le amaron, pronto le abandonaron.
Los hijos que éstas le dieron, pronto se los robaron.
Los padres ya se murieron:
de viejos de rabia y pena.
Los hermanos pasaron página. Y a Capo con ella.

Abandonado a su mala fortuna,
a Capo le hizo picadillo la rueda de la fortuna.
Con él se hizo una hamburguesa este sistema de mierda.
Le devoró, le engulló. Y luego,
por ser seropositivo con asco lo vomitó:
hecho papilla de heridas.

Al borde de la muerte agónica, Capo sobrevivió entre basura.
Entre ella, dice Capo, dios se lo encontró.
Yo creo que fue al revés, y él lo descubrió primero.
Ya que dios no se deja ver sino por quien quiere ver.
Por quien quiere verlo.
Pero no discutamos esto, vayamos a lo esencial.

Capo se hizo un bastón con su dios de madera.
Suficiente porque le sirvió:
pues de aquella existencia perdida, salió.
Y se encontró.
Esta vez a él, que es más importante que dios.

Capo ha ganado autoestima.
Y con ello su vida.
Trabaja ahora recuperando lo que esta sociedad desprecia.
Dando un nuevo uso a eso que otros no quieren.
A lo que tiran.
Como lo tiraron a él.
Por eso Capo aprecia tanto lo que vende.
Sabe que todo es cuestión de oportunidad.
Y hay quien no la tiene.

Movido por las circunstancias, ahí me lo encontré yo:
silla arriba, estufa abajo, lámpara de mesa vieja.
Vieja la mesa la lámpara la estufa la silla.
Como vieja es la costumbre de comprar para acumular.

Entre curiosidad y preguntas, a Capo le conté mi historia.
Creyendo que no había otra.

Entre obligación y cortesía, a Capo le pregunté la suya.
Y esa sí que era única.
Violenta dura excepcional.
Descomunal salvaje y cruel como la propia vida.
La propia vida de otros cuando,
por encima de tus pesadillas, prestas atención al extraño.

Capo y yo no nos hicimos amigos, sólo nos confesamos.

Él con su dios de madera, lucha por no morir cada día.
Yo quejándome de mi suerte, mimo mis banalidades.


martes, 15 de febrero de 2011

JOU PACATO


JOU PACATO


Me escribe el administrador, diciendo que delatándome andas.
En tu línea: con cobardía, por la espalda.
Maldito saco de mierda, mira que eres imbécil.
¿Creías que no me iba a enterar?
Imagino quién te habrá escrito la carta,
ya que tú no sabes unir una letra tras de otra.
Si hasta habrás tenido que pedir ayuda
para no pegar el sello torcido.
Que distinguir no sabes, el revés del derecho.
A chuparlo no habrá hecho falta,
siempre fuiste un chupatintas.
Falso pelota baboso y traidor.
Porque de frente no vas, ni aunque sea a por pan:
natural, cómo si ni dos dedos de frente tienes.
Ni creo que diferencies, el pan de la mierda en harina envuelta.
Cómo hacerlo, siendo parte de ella, desde el día que te escupieron.
Porque parirte no te parieron.

En un pesebre ocurrió aquel trance. Como el mismo niño Jesús.
Pero a ti te pateó la burra. Y aunque idiota ya eras
a ti te confirmó para siempre.

Desde entonces vas por la vida gritando.
Por ver si así te respetan.
Porque eres de los que creen, que para tener razón
todo hay que decirlo chillando.

Como te gané la partida, todas las partidas,
ahora te come la rabia. Y como perro rabias y ladras.
Por eso cuando te dan la espalda, muerdes a ver si contagias.
Pero hasta para esto eres tonto. Y en tus propias babas
te atragantas.

No podía ser de otra forma, y te acompaña la suerte del tonto.
Pues tonto de remate eres.

Mejores que tú se fueron, y a ti te conservan los años.
Será porque de tanto macerarte en vinagre
no te mueres aunque todo corrompes.

De todo hablas mal. A todos calumnias y difamas.
Y como no te soportan, te quejas porque te extrañas.

Cara de mulo tienes, ideas de borrego tonto. Solo te falta el rabo
para hacer de ti un torico.
Qué más quisieras, si no teniendo cojones,
mira cómo fanfarroneas.
¡Y aún hemos de verte en misa, dando a todos la mano!
Siempre me pregunté por qué no te perdías una.
Hasta que vi la razón, de que ahí te encuentras con judas:
esa familia, que tanto une.

Al dios de la venganza rezas,
el rosario del rencor del cuello te cuelga.
La envidia te corroe por dentro. La miseria de la que estás hecho.
Incapaz de ver más allá, de lo que tus narices alcanzan.

Atontado naciste, embobado vives,
morirás dejando un cadáver estúpido.
No sé qué haremos contigo, porque ni para estiércol vales.
Así que habrá que mandarte lejos,
pues con tu inútil vida, desaparecer,
es lo mejor que puedes hacer.


jueves, 10 de febrero de 2011

ENCIERRO



ENCIERRO


Perro en su caseta soy. Atado a la cadena perpetua.
Escondido y atemorizado malvivo esta vida
a la que me has condenado.
Traicionando mi lealtad, mis años de cariño y buen servicio.
Siempre me trataste a patadas. Perro soy, al cabo.
Y te dirigiste a mí con gritos desprecio y con insultos.
Mi naturaleza de servidor, todo lo toleró.

No te bastó.

Un día inesperado me echaste de tu vida.
Y lo que antes fueron arrumacos, caricias, lametones
se tornaron arañazos y babas.
Me echaste de tu vida a patadas. Cómo si no.

Tampoco esto te bastó.

En realidad, muerto verme querías. Y aunque durante años
me fuiste envenenando,
enfermo de tristeza y abandono, seguí viviendo.

Sólo por verme cautivo
a la autoridad diste la voz de alarma.
Exigiendo una guarda y protección, que nunca fueron necesarias.
Tuviste suerte y te creyeron.
Se te da bien el drama.

Hicieron por ti lo que querías.
Sin saber que también ellos, eran entonces tus esclavos.
Marionetas dóciles del espectáculo circense
que has hecho de tu vida.
Es lo que tienen las mentiras,
que de puro repetir siempre convencen.

Aquellos hombres me llamaron con engaños.
Y yo de natural crédulo, dejé que me echaran el lazo.
Atado quedé, tal vez para siempre,
en la caseta que es mi cárcel y mi muerte.
Pintadas las paredes con el color de la amargura.
Y aún debo estar contento, me dicen.
Cuántos por menos ahorcados fueron.
Es cierto que la desdicha siempre puede empeorar.

Ni me basta ni me gusta: lo que oigo lo que veo.
Que no es nada porque no hay esperanza.
Amarrado en este minúsculo espacio de silencio y soledad
he pasado los dos últimos años.
Olvidando lentamente los recuerdos:
aquellos días lejanos en que fui tu servidor.
Parece que yo también nací perro esclavo.
Hoy soy un perro despreciado. Insultado y humillado.
Ni orgullo me queda.
No creo que nunca lo tuviera.

Ni esto te basta.

Vienes a visitarme cuando te place.
Pero lo haces a escondidas, de noche o por sorpresa.
Más cuando sabes que duermo.
Es el instinto de quien nace cocodrilo:
se come a sus hermanos. Muere cocodrilo.

Sabiendo que de aquí no puedo escapar
me das una paliza y te vas.
Otra vez los insultos, patadas, reproches, piedras.
La ira descontrolada.
Con la furia hecha persona, me abandonas sin dejarme.

¡Y aún te quejas de que ladre!

Nací perro, moriré aperreado.
Perro aperreado apedreado.

Yo sí que me equivoqué, al elegir mi dueño.


lunes, 7 de febrero de 2011

RETROCESO


RETROCESO


¡Y volveremos a la leña! A calentarnos con ella.
Calentarnos cuando la cortamos calentarnos cuando la quemamos.
No puede haber más eficiencia.

Volveremos a la leña por culpa de los combustibles fósiles.
Por culpa de su precio.
Arrebatados a la sociedad por unas pocas.
Unas pocas sociedades mercantiles
a las que el poder les asiste servil.
El poder entregado por el pueblo, arrebatado,
también esto,
al pueblo.
Así, todos serviles.

Y volveremos a cortar el césped del jardín. Pero esta vez será definitivo:
a cortarlo del todo para hacer de él un huerto.
Reconversión social, total y voluntaria:
del césped de pijos consumistas y ociosos,
al huerto de hambrientos y menesterosos.
Se acabó la fiesta,
y la sociedad del bienestar reventó con el último cohete.
Adiós a la barbacoa, mejor una buena lumbre, de leña.
De la de calentarnos con ella.

Y volveremos a tener gallinas paseando por el huerto.
Ese en el que ayer hubo un jardín.
Y las mimaremos como mimábamos el césped.

Volveremos a la cría de conejos y de cerdos.
Para comer la carne que por el precio de los biocombustibles,
pagar no podemos.
Otra vez los combustibles y nuestro afán por desplazarnos.
Va a ser que viajar no resulta tan enriquecedor.
Va a ser lo contrario, al fin.
Las antiguas migraciones de cazadores recolectores de ayer,
son el turismo de los estómagos llenos aburridos de hoy.

Volveremos a las lechugas los tomates el maíz y las patatas,
del huerto que ayer era jardín precioso,
para poder comer
sin tener que ser esclavos de la semilla certificada:
genéticamente reforzada tramposamente esterilizada.
Para tener que comprarlas cada siembra.
ADN arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades mercantiles.
Son anónimas tan oscuras casi opacas.
Lo que no interesó a los del petróleo se lo quedó Monsanto.
Santo sea este desigual reparto de pan y peces.
Migas con escamas.

Volveremos al trueque,
que a nadie convence el otro cambio de dinero por el resto.
También el dinero desapareció de la circulación
arrebatado a la sociedad por unas pocas.
Sociedades bancarias insaciables que ahora
llorando aseguran ser deficitarias.

Ya no queda nada que exprimir a la otra sociedad, la que es el resto.
Así que se acabó el sueño de enriquecernos.
Nunca pudo ser tal cosa, por ser a costa de nosotros mismos.
El rico-ser sólo puede serlo fagocitando al pobre-ser.
Es lo que hay. Tonto tú que no lo ves.
Ingenuo aquel que no lo quiere ver.

Volveremos a remendarnos las camisas,
a repararnos los abrigos los sombreros los zapatos.
Volveremos a calentarnos con tres mantas. Aún así,
a pasar frío en la cama. A los calzoncillos largos,
las camisetas gruesas.
Los jerséis de lana tejidos en casa a la tenue luz de vela.
Que no será romanticismo sino miseria y escasez.
Al pan racionado, pan moreno. Aceite requemado.
En las patatas a lo pobre ya no habrá poesía,
sino prosa revivida.
Volveremos a saber lo que es el hambre.
Ahí se reconoce al hombre.

Volveremos a los cincuenta antes de que acabe esta década.
Para no olvidar lo que es sufrir.
Sufrir por no tener, para comer.

Volveremos a no ser. Pues, en verdad,
esto es lo que siempre fuimos.

jueves, 3 de febrero de 2011

PRESOS


PRESOS


Estoy por mandarte a la mierda, pero me contengo.
Es esta educación judeocristiana, de mierda,
la que no me deja.
Adoctrinados somos desde que nacemos.
En lo que se puede hacer y lo que no:
más esto último.
Las prohibiciones son para tener al pueblo acobardado
y al poder acomodado.

Nada más verte la luz del sol, porque tú a ella no la ves,
te asignan una identidad.
No para que sepas quién eres,
los hay que mueren sin haberse conocido,
sino para tenerte controlado.
Incluso en la escuela se te enseña autocontrol:
refinamiento perverso del estado
culminando en que seas tú mismo el preso y carcelero.

Deja de molestar, maldito ciudadano,
enciérrate tú mismo y después tira la llave.
Calla y obedece por el resto de tu vida.
¿Quién te dijo que, ésta, te pertenece?
Calla y obedece, desgraciado.
Que aquí el único con derecho a mandarte a la mierda,
es el estado.
Sin importar el estado, en que te encuentres.
Mental o geográfico.

Nada es tuyo, no lo intentes.
¿Es que aún no has aprendido a valerte
controlarte
condenarte
por ti mismo?
¿Crees acaso que tu vida es un regalo?
Es sólo una parte del trato, tú nos la das,
nosotros la administramos.
Y no seas tan egoísta, que se lo debes al interés general.

Cuando la generalidad es lo importante
la individualidad es arrollada.
Por eso solo eres carne triturada.

La próxima vez que quieras mandar a alguien a la mierda
piensa en algo productivo
y produce,
condenado.
De mierda.

TUNDRA


TUNDRA


Atrapado por el hielo y la nieve,
he quedado aislado en este reducto inhóspito y extraño.
Niebla y nieve dan la luz más engañosa
por ser la luz que siempre te pierde.

Deshecho de mí se han los amigos.
Deshecho me han los enemigos.
Los primeros no lo eran tanto.
Los segundos vienen a tropel.

Mal los elegí, a los amigos.
Como mal elegí este lugar para vivir.
Más es un lugar para morir.

Me desertaron las fuerzas,
dudo si alguna vez estuvieron a mi lado.
Malgasté mis fuerzas
en una causa de antemano,
perdida.

Perdido está el tiempo, y yo con él.
Colgado como un espantapájaros de la estaca más alta.
No será para ver, sino para que me picoteen.
Es lo que ocurre cuando la vida es vinagre.

De todos tus errores, a mí me culpaste.
De tus frustraciones paranoias amarguras,
y locuras,
también.

Aislado estoy en este páramo helado.
No corráis a buscarme, no quiero ver a nadie.

Sé que no se trata de decir la verdad
Sino de ganar o perder.
La justicia es sólo para los que tienen suerte.

jueves, 27 de enero de 2011

DISCURSO



DISCURSO


No parece que vayamos a solucionar este pequeño percance.
Por tanto, será más conveniente rendirse a la evidencia
de no cumplir los objetivos.
Han pasado los plazos en que el problema debía estar resuelto,
pero aun con abundante ensayo error,
al inicio es donde se ha vuelto.
Elaboraremos una nueva estrategia
que nos haga cómplices de cuanto suceda.
Así también seremos culpables del fracaso previsto.
Entretanto, convendrá designar tareas según responsabilidad y valía.
Dejo al criterio de quien proceda repartir los futuros nombramientos.
Y a su mano derecha, la grapadora, esa insoslayable tarea
de unir los equipos multidisciplinares, en parejas de a tres.
En breve se prevé una reestructuración,
convendrá pues no derrochar recursos en solventar los actuales
problemas estructurales.
Dese el más profundo sentimiento de responsabilidad
animo a los presentes a no presentarse. Sin antes meditarlo.
No obstante, estoy autorizado a decir que cualquier estrategia
será tenida en cuenta.
Más, las que no sirvan para nada.
A nadie se le escapa el norme interés que despierta en la comunidad
cualquier nueva vía de investigación.
Es para mí, por lo tanto, un honor y un gran motivo de orgullo
dirigirme a los que no escuchan sin otra pretensión
que el entretenimiento.
Habida cuenta de la gran demanda interna que esta actividad
genera.
No quisiera despedirme sin antes agradecer la paciencia infinita
así como tampoco infravalorar los momentos de incertidumbre y,
por que no decirlo, de zozobra,
que hemos vivido.
Gracias a todos por no asistir.
De nada porque yo tampoco estoy.

miércoles, 26 de enero de 2011

MAIN STREET



MAIN STREET


Un perroflauta vacía su lata de sardinas en media barra de pan.
Es su comida del día.
Ayer ganó unas monedas acariciando sueños en la acera.
Léase guitarra, flauta
y un puñado de canciones que escribió cuando era joven.
Soñador joven adulto frustrado viejo derrotado.
Todo un avance vital.

Las sardinas no están mal. El pan, algo peor.
Era pan viejo.
Como el perro. Perro, flauta, corazón. Todo viejo.
De segunda mano en mal estado.
Adquirido en una car boot sale.
Incluso él se puso en venta.
No hubo suerte y se tuvo que quedar consigo mismo.
No obtuvo satisfaction guaranteed.
Lo peor, pensarse y escucharse cada día.

Hace tiempo que perroflauta ha aprendido a prescindirse.
Normal, habiendo escuchado tantas veces que era chusma prescindible.
Ya no lo dudaba: todos los demás no pueden estar equivocados.
En democracia siempre tienen razón las mayorías.

Realmente , él nunca fue un demócrata. Sí un anarquista.
Juerguista y belicista: por matar el tiempo antes de que éste lo mate a él.

Dejó los estudios muy pronto, primer año de universidad de bellas artes,
para luchar por los derechos de los hombres.
En aquel tiempo en que decir hombres incluía a las mujeres.
Ahora se debe especificar con claridad.
Todos nos hemos vuelto más idiotas. Si cabe.

De la bronca callejera, perroflauta pasó a las barricadas.
Así le rompieron dos costillas. Joder, qué dolor.
La policía, a hostias.
De las barricadas a los golpes de mano.
Luego a incendiar comisarías. De represores, decía.
Por el duro camino del luchador inconformista
fue ascendiendo hasta llegar al número uno del escalafón.
Privilegiado puesto que se premia con la cárcel:
seis años y un día.

Abandonó bellas artes, pero en el trullo pudo haber estudiado medicina.
Al menos le hubiera servido para currarse las heridas.
Ni lo uno ni lo otro, y cuando salió,
ya estaba roto.
Las deudas con la sociedad siempre se pagan con la vida.
Aunque haya pulso, hace tiempo que te has muerto.

En la cárcel, el aburrimiento le enseño a tocar la flauta.
Y pegar a la guitarra.
Es la vida para algunos un insulto:
perroflauta terminó por vivir del arte.

Horario flexible: del que se estira más de doce horas.
Movilidad geográfica: de calle mayor en calle mayor.
Grandes relaciones sociales: peatones malhumorados y niños crueles.
Salario según valía más incentivos: unas monedas al día.

Perroflauta terminó su bocadillo y el perro las migajas.
Juntos, comenzaron a aullar La Madeleine.
La suya, joder, sí que era rebeldía.

Perroflauta morirá pronto. No dejará viuda ni hijos.
Ni nadie que le recuerde.

martes, 25 de enero de 2011

REALPOLITIK



REALPOLITIK


A mi vecino sé que le pega su mujer.
No pasa nada: el feminismo está bien visto.
El demonio sólo vive en el machismo. Dicen.

Se disolvió el proletariado para renacer en clase obrera.
Obreras medias, obreras bajas.
Obreras de recortes y rebajas.
Obreras proletarias, otra vez.
No pasa nada: la solidaridad es para los pobres
y su inclinación a las malas costumbres.

Refugiada en la banca y las multinacionales
la clase política debate normas, aprueba leyes,
que a todos protejan de esa chusma indolente y pedigüeña:
la clase obrera.
No pasa nada: todo está como siempre.
Unos reparten hostias con saña,
otros las reciben por costumbre.

Mi otro vecino, el agricultor, no recoge lo que siembra.
Ni lo pretende ni le importa.
No pasa nada: solo quiere subvenciones europeas.
Esas que parece siempre pagan los demás.

El primo del primo del agricultor es ganadero.
Distinto producto mismo sector primario.
Primario básico elemental.
Simple.
Por tanto, ¿qué va a hacer? Pues lo mismo.
Reses de mala raza a cambio de mala paga.
No pasa nada: miles de inspectores
europeos nombrados al efecto
velan por la erradicación del fraude,
sistémico,
y la correcta aplicación del sistema,
endémico.

Países con quiebra al borde del colapso
rocían a su pueblo con el napalm de los impuestos.
Despellejado aquel, berrean, pelean y se matan entre ellos.
Entre tanto, los gobiernos venden deuda pública en los mercados.
En esos especializados en ganado. Ganado humano.
Sociedades de la especulación institucionalizada compran esos paquetes.
Paquetes de esclavos.
No pasa nada: a esto lo llaman las leyes del mercado.
Con las leyes se escribe la justicia.
Y siempre se dijo que la justicia es ciega.
Ciega sí, para no ver lo que está pasando.
Ni defender a estas generaciones de cabizbajos.

Perdidos están nuestros derechos.
Obligados a trabajar hasta morir.
No pasa nada: ¿qué poder no fue sanguinario?
Las tiranías hacen sangre para callarnos.
Las democracias beben la sangre de sus esclavos hasta agotarlos.
Para callarnos.

Grupos de presión hacen lo propio:
con propiedad presionan al gobierno.
Que se note quién es el dueño..
Y el gobierno presiona al resto:
los de siempre. Los esclavos.
¿Cuántas generaciones se deben sacrificar
para recuperar lo perdido en unos años?
¿Cuánto dolor más deben soportar los agotados?
Agotados por el dolor.

A todos los que entregaron su vida por nuestros derechos,
hoy perdidos, hemos traicionado.
No pasa nada: también a esto se habían acostumbrado.

La policía no persigue delincuentes.
No se atreve porque muerden.
Frustrados, muerden ellos, la policía,
a los que no son, delincuentes.
No pasa nada: para eso estamos,
para que nos hostien y encarcelen.
Con nuestros colegas los esclavos.

La pólvora del descontento incendiará parlamentos.
Pero no será aquí porque aquí no pasa nada:
somos carne de impuesto silenciosa.
Y cada cuatro años habla y vota.
Lo que dejan que votes.
Entre tanto, cuando el baile agarrado de la noche electora se esfume,
trabaja calla y paga hijo de puta.
No pasa nada: sólo eres mierda proletaria.
¿Alguien lo dudaba?

lunes, 24 de enero de 2011

DEATH OF A DOG


DEATH OF A DOG


A causa de un perro muerto, pasamos una mala noche.
Tú con tu melancolía, yo por mis tormentos.
Tirado bajo la mesa, tú decías que ese perro ya huele.
Yo que no, que mira cómo se mueve.

De todos los comensales, no hubo uno que se enteró.
Tal vez porque los invitados, fueron convidados de piedra.
Tal vez porque no era cierto, que aquel perro estaba muerto.
Fuese como fuera,
verdad es que el perro nos amargó el festejo.
No sé si por tu impaciencia, o porque soy un poco pendejo.

Carro nuevo carro viejo. Pero al día siguiente no hubo cortejo.
O puede que sí, fue un cortejo fúnebre.
De esos de coches viejos.
Como viejos son los temores, las dudas, las inquietudes.
Creo que esto ya lo vivimos, y por esto
a nuestro entierro asistimos.
Con toda esa comitiva de los fantasmas que aún nos persiguen.

A causa de un perro muerto
tuvimos un desencuentro.
Y no es que estuviera muerto. Bastaba mirarle a los ojos
para ver que tan solo es que no estaba despierto.
Ojos que como en ti, esos ojos eran rojos.
Rojos de melancolía.

Aquel infantil desacuerdo, tanto te revolvió por dentro
que para disimular tu tristeza, al otro día,
te pintaste la cara de alergia.
Ojos rojos otra vez.
Rojo que por aquí, se conoce como rojo inglés.
¿Serán inglesas esas costumbres, por las que nos sentimos tan raros?
Raro es que lo esencial, sea perjudicial.
Como raro es que de tu esencial y mi esencial
extraigamos una sola esencia.
Habrá que combinar, pues, tus perfumes con los míos.
Y rociar con esa fragancia todo el cuerpo de ese perro…
muerto de aburrimiento.



70º


70º


Por alguna razón que no conozco,
o por muchas pues no conozco ninguna,
has vuelto por donde solías:
calle arriba, calle abajo, frente a la estación de Atocha.
¿O era Kings Cross?
Tal vez fuera Gare d´Austerlitz. Anyway, sigamos adelante.
No parece esto importante.

De absenta en absenta y de bar en bar,
aleccionabas a todas con tu no saber estar.
¡Qué modales! Qué ausencia de ellos.

Te vi el otro día, después de tantos años.
Tenías barriga de notario, legañas de cupletista
y la mirada abstraída de artista.
Pero habías perdido toda ambición.
Parece que la vida te trató mal.
O quizás no, pues tú a ella la trataste aún peor.
En verdad, la maltrataste.

Tus piernas varicosas han perdido la seducción.
Tus manos pellejudas aunque gruesas,
amarillas de humo y temblorosas del alcohol
ya sólo dan caricias por dinero.
Por poco dinero.
De seguir así, acabarás pagando por que te den.
Caricias, digo. Entiéndeme bien.
Qué cosas, hay quien nace hijo de puta
y se vuelve puta.
A la vista está que tú también.
Tu cara. Tu cara… de tu cara mejor no digo nada.
Con lo que un tiempo fuiste…
y el asco que aquel día me diste.
No dirán de ti que quien tuvo retuvo.
Hablarán de todo menos bueno.
¡Qué esperabas!

Me cuentan que andas pidiendo en el metro:
para el bus, para el tren. Para todo.
Pero lo que haces es, beber.
Te subiste al tren equivocado. Marcaste tu destino.
Lo torciste.

No podrás recuperar la vida que tenías.
Ni alcanzar los sueños que soñabas.
Todo lo perdiste.
Los amigos que lo fueron, también abandonaron.

Hoy me siento generoso y te deseo lo mejor.
Quizás porque en tu caso, ¡es tan poco!



jueves, 20 de enero de 2011

AHJSALEDS´ DREAM



AHJSALEDS´ DREAM


Ahjsaleds siempre quiso tener un mercedes.
Acostumbrado a trasladarse en bicicleta,
perdía los ojos cada vez que uno le adelantaba.

Al trabajo, por aquellos caminos polvorientos,
en bicicleta.
A su casa, en aquel mísero barrio de casuchas de barro,
y polvo,
en bicicleta.
Al bar de la aldea, lugar árido donde los haya,
y polvoriento,
en bicicleta.
Al partido de fútbol semanal con sus cuatro amigos,
en ese campo de tierra roja,
y polvorienta,
en bicicleta.
Incluso a la boda de su hermana,
casada por dinero con un viejo tratante de ganado,
en una iglesia maloliente y abrasada por el sol,
y el polvo,
en bicicleta.

Por eso Ahjsaleds soñaba con un mercedes.
Para dejar de meter polvo en sus pulmones
cada vez que iba de su casa a alguna parte.
En bicicleta.
De su casa polvorienta.

Cuidado con lo que deseas. Puede hacerse realidad.

Ahjsaleds lo consiguió. Al fin.
Sin cumplir los treinta.
Él, y su bicicleta, fueron arrollados por un mercedes.
Claro, con tanto polvo, no los vio el conductor.
Ni a él ni a su bicicleta.

La muerte fue instantánea.
Con la estrella del mercedes metida en la cabeza.
Literalmente.
Y como la vida en ocasiones se muestra generosa,
Ahjsaleds fue llevado a enterrar al único cementerio en cien kilómetros.
Viaje largo por caminos pedregosos y olvidados.
Y polvorientos.
Su cuñado, el viejo rico tratante de ganado casado con su hermana por dinero
pagó el coche fúnebre.
Un mercedes carrozado. Tope acristalado,
para que Ahjsaleds pudiera disfrutar del paisaje.
Y del coche.

Ahjsaleds alcanzó su sueño siendo joven:
en una semana dos mercedes.

No todos pueden decir lo mismo.



miércoles, 19 de enero de 2011

PRISAS



PRISAS


Me ha faltado el tiempo para poner orden en todas mis cosas.
Para empezar, tirar lo que me sobra. Joder,
qué acopio de objetos inútiles.
Unos por viejos, otros por rotos, otros por demasiado usados.
Otros por ser sólo recuerdos: los más inútiles de cuantos guardé.
¿De qué nos sirve pensar en lo que pasó y no pasó?
Para vivir bien, lo mejor olvidar.

Nada como la felicidad del desmemoriado.

Si hubiera tenido más tiempo, me habría despedido de todos.
A unos con un fuerte abrazo.
A otros, formal apretón de manos.
A algunas un largo beso.

Nada como la felicidad de ese momento dado.
O robado, según el caso.

También habría pedido perdón.
Aunque no hubiera tenido claro el porqué o la razón, pero
por si acaso.
Quedemos bien aunque solo sea una vez. Y disfrutemos,
disfrute él más bien,
del triunfo que oculta quien hace un gesto magnánimo.

Nada como la felicidad del vencedor.

De haber tenido más tiempo
me hubiera gustado regalar ciertas cosas.
Poco de valor tengo, pero mejor repartirlo
que tirarlo.

A uno le hubiera dado mi colección de cubos de hielo.
Para sus días de amor y ron.
A otro mi maleta de viento.
Para sus días de trabajo y sopor.
A otro mi mochila de fuego.
Para calentarse en sus rutas por la alta montaña,
en la próxima que otra vez se perdiera. Como en todas.
A alguna mis tubos de pintura, para poder decirle:
si crees que es tan fácil, ¡háztelo tú, toma!
Al vago de la familia, toda mi herramienta:
¡muéstranos de una vez lo que vales!
Al trabajador de la casa, mi hamaca de rayas azules:
nada tienes que demostrar, es hora de que descanses.
Al deportista un balón:
de oxígeno.
A la cocinera una sartén:
de juguete.
Al filósofo una buena juerga:
sexo drogas y rock & roll. ¡Y deja ya de pensar!
A la deprimida, una entrada para Las Valkirias.
¡A ver si te animas!
A la criticona un diario:
¡empieza por hablar de ti misma!

Nada como la felicidad del que recibe un regalo.

Si hubiera tenido más tiempo
querría haber arreglado todo lo que rompí.
Enmendar el daño causado
Enderezar los días que se torcieron
Acabar con amargas disputas, de las del tipo:
¡eres un hijo de puta!
Tener más paciencia con los que me la quitaron:
por ignorantes, necios o inútiles.
Ser más generoso con los que menos que yo tienen.
Porque siempre hay alguien que está peor.
Puede que, incluso más amable con quien conmigo no fue.
Escucharía más. También a los que nada tienen que decir.
Sonreiría porque eso hace sonreír.

Nada como la felicidad del que se ríe.

Lástima que de todo esto
empecé a darme cuenta
el día que me morí.


martes, 18 de enero de 2011

SEMANA BLANCA. INTERMINABLE.


SEMANA BLANCA. INTERMINABLE.


Felicidades por tu cumpleaños.
Felicidades tardías porque me había olvidado.
Como nos olvidamos de todo. Empezando por nosotros mismos.
La pasta de los recuerdos también es materia caduca.
Como caducaremos tú y yo. Si es que no lo hemos hecho ya.
¿Es un recuerdo o fue un sueño el tiempo que nos prestamos?
Porque darlo, darnos ni un sencillo beso.

¿Fue por ti o por mí que nos venció el frío?
¿Fuiste tú o fui yo el que no se decidió?
Puede que la cautela o la buena educación.
Pero se nos pasó el tiempo subido en un tren expreso
que se perdió de la vista por donde se juntan las vías.
Ese lugar infinito que nunca lo presenciamos.
Por no ser nunca presentes, ¿somos impresentables?

Sí que presentes tengo nuestros paseos de playa.
De aquella semana blanca. Que además de blanca fue santa.
Santa por todo.
Tirándote tú por el barro, porque esquiar, esquiar en realidad no sabías.
Tampoco lo qué querías.

Pasado el tiempo, te vi a lomos de una gran moto.
Paquete de categoría. Parecías… ¿feliz?
Afirmarlo, no sabría.
Igual que no sabría decir si los perros, antes de morir,
te recordaron.

Me dijeron que habías enderezado tu vida con un apuesto comerciante.
Tu vida y tus finanzas, que era lo que pretendías.
Hoy no puedes negarlo: llenas de fotos la pared y la red.
Quizás para no perder la pasta. La pasta de tus recuerdos.
Y de él.

Nada de esto me duele, sin embargo.
Me alegro de verdad por vos.
Viéndoos juntos, parece que hayas recuperado la voz.
Tanto que te atormentaba tener que quedarte callada.

Yo, ya me ves. Poco he cambiado. Soy el idiota de siempre.
Murieron los perros que conociste, y me morí yo un poco con ellos.
Sigo viajando ahora en solitario.
Terminadas dejé mis obras, no obstante.
Las pequeñas y alguna más grande. Demasiado.
Cumplo años, aprendo, olvido.
A veces creo que del aire me mantengo.
Enfermó la higuera, hubo que cortarla.
Vendí el barco y, con el dinero, ahora doy la vuelta al mundo.
Qué paradoja.
He visitado muchas ciudades, la que más me gusta…
Las plantas de la escalera se han quedado marchitas…
Esa vecina del quinto, se casó y marchó del barrio…
Supongo que te alegrará saberlo…
Ya no vienen…

lunes, 17 de enero de 2011

MONDAY MON DIEU!


MONDAY MON DIEU!


A ti que llevas cada noche tu amante a la cama
amante que se llama cansada
y dices que de un tirón duermes
tirón que aquel ratero te dio cuando te robó el corazón.
Que te levantas con cara de lunes, sea martes sea jueves,
y rápido la cubres con tu careta de viernes.
Viernes loco, viernes noche:
nada mejor que una máscara para creer que la vida es derroche.
De felicidad bienestar y alegría. Arriba arriba esta fantasía.

A ti que mal desayunas aunque a tus hijos bien alimentas.
Pero esto no es ninguna sorpresa pues nunca pensaste de tu casa,
¡de tu casa!, ser la primera en la mesa.
A ti mujer bien metida en huesos, coleccionista de años
migas de ilusión y desengaños,
que a la vida das quiebros lo mismo con tu pie derecho que tu pie izquierdo.
Ambidiestra has tenido que ser igual que padre y madre a la vez.
Que dices estar mejor cuando no estás acompañada.
Y no te falta razón pues tiempo ha que has descubierto
que es soledad quien más te acompaña.
Y que ya no buscas razón de por que para que ni con quien.

A ti mujer que aplaudes para poderte reír
que te ríes de lo que está por venir
porque de lo ya pasado demasiado has llorado.
Que tus deseos ya no reprimes,
antes un buen desahogo que permitir te lastimen.
Que son menos tus ilusiones y ya no crees en nanas:
dame para dormir la almohada y para soñar,
para soñar mejor no me des nada. Más duro será despertar.
Amanecida, sí, con cara de lunes.
Que para disfrutar la piel de cuero te enfundas y fugas.
Y húmeda de gasolina suspiras. ¡Te inflamas!

A ti mujer mediterránea que no eres fiel a su dieta.
De Sorolla compatriota. Contemporánea.
Que por esto vives como vives con quien vives:
por tus hijos te desvives y peleas para que sean felices.
Para que sacrificándote a ti, coman perdices.

Que anaranjada es tu infancia y soleada fue el resto,
hasta que quizás por un desacierto,
o por el lugar o tal vez por el tiempo,
será tu vejez, grisácea.

A ti mujer de vocación pacifista pero de armas tomar:
no te ha quedado otra si quieres sobrevivir,
en este mundo de brujas y fieras,
canallas y aprovechados.
En lo de ser un mal elemento no hagamos distinción de sexos.
Pues tanto montó quien tanto nos monta y parece que no les importa.

Que el mundo te puso por montera y ahí te has quedado,
tal vez a la espera,
de que al amanecer, mañana,
sea de verdad domingo.
Para que por fin la vida te dé, ya era hora,
un respiro.

A ti te deseo la mejor suerte,
que no es otra que la suerte que de verdad acompaña,
para que llenes eso que hoy, diría yo, te falta.
Y que tanto niegas, dices tú, porque no te duele.
Protegida tras el muro de tus obligaciones.
Deseo que cuando lo tengas el pulso se te acelere.
Y el reloj del tiempo, ahí, se pare.
Porque ya has recorrido bastante para llegar,
¿tal vez a ninguna parte?
Por eso te deseo que encuentres con los pies en la tierra
la vida que te mereces.
Esa que llene de ilusión tu cielo,
y flotes.


domingo, 16 de enero de 2011

BÉNYAMIN


BÉNYAMIN


A Bényamin le atropellaron la otra noche:
una curva, lluvia, poca luz, conductora inexperta.
Corría Bényamin por el centro de la calzada.
Correr es sano.
Lo reventaron. Completo, de un impacto.

Murió varias veces. La primera,
desangrado:
tiñó de rojo el negro del asfalto y de la noche.
De un rojo… ¿vivo? Inventó un nuevo color:
el rojo muerto.

La segunda desgarrado:
músculo, vísceras y tripas esparcidas por el suelo.
Cual carne picada.

La tercera de dolor:
dolor por no haber alcanzado a tiempo el otro lado.
La otra orilla desgajada por el cuchillo negro del asfalto.
Dolor por no poder asistir a la cita con su amada:
ella le había llamado esa misma noche,
con un grito maullado.
Como se llaman los amantes.
Dolor por no tener ya los hijos que buscaba.
Nació programado. Así era él.
Como todos.
Programado ágil rápido inteligente. Sano.
Muy sano.
Como pocos.
Pelo rubio, ojos claros.

Siempre se nos van los mejores,
se lamentaba una testigo desde su ventana.
¡Malnacido, lo has matado!
Supuso, la testigo, que era hombre el conductor.
Seguramente hombre borracho.
¿Por qué lo supuso?

Nadie recogió el cuerpo de Bényamin.
Poco a poco, otros vehículos lo fueron rematando.
Pisándolo a trocitos. Aplastándolo.
Se volvió plano: Bényamin abandonó la tercera dimensión.
Se quedó en dos.

Con los días, su carne se secó. La sangre evaporó.
Pelo pellejo y suelo. Eso fue todo.
Con las semanas, su mancha oscura fue más oscura que el asfalto.
Recuerdo indescifrable de que ahí perdió la vida Bényamin.
La oportunidad de ser y de sentir.
Con los meses, nada.
Hasta que otro gato fue atropellado
en el mismo punto oscuro.
Entonces recordaron todos a Bényamin.
Pronto lo habían olvidado. La memoria es frágil. Selectiva.
La memoria colectiva, aún peor.

Bényamin, el mejor gato del barrio.

DORITA

DORITA


Con ojos de lástima me miras
mendigando un pedazo de esto que me sobra.
Cansada de esperar lo que no llega,
no llega a pesar de estar tan cerca,
cedes a la tentación de suplicar mejor tumbada.
Que el tiempo a ninguno de los dos nos atropelle
por no poder salir corriendo:
desfallecimiento de esperar ,ambos ahora, lo que no llega.

Corriendo hemos viajado
haciendo camino a la par que caminando.
Largo es el camino en solitario.
Solitarios los dos.

Sin hablarnos bastaba con oírnos.
Soportabas aguaceros lo mismo que cuarenta grados.
Lo mismo lo mismo, que yo.

Solidarios somos en nuestra desventura.
Solitarios quizás en busca de aventura.
Déjate hoy de travesuras
que aún es largo el trecho y está lleno de dudas.

No sé si te preguntas lo que yo no acierto a contestarme.
No sé si hago bien esto que hago.
Ni por que hago lo que hago.
No sé si huyo del, maldito trago,
de tener que soportarme.
Tú ya lo haces:
me soportas y me aguantas.
No protestas, sólo pides.
Aunque no siempre eres recompensada.
Se diría que a veces
sí maltratada:
esas en que el cariño que reclamas
ni aparece ni te es dado.
Desfallecimiento de esperar ,siempre los dos, lo que no llega.
Vida misma.

¿Aún no has aprendido que aquí no hemos venido a ser felices?

Pero hay una duda que sí hemos resuelto con los años:
a nadie importamos.
Lo mejor es que a ti, mira por donde no te afecta.
Lo peor es que a mi ahora tampoco.
Ya me he acostumbrado:

a que las llamadas nadie escuche.
A las visitas siempre interesadas.
A las sonrisas despiadadas.
A la amabilidad sólo fingida.
Al amor enlatado. Al sexo con extraños.
A los abrazos de barra.
A las confesiones de camarero.
A los tratos con un vaso de vino.
Mejor una botella, para amarrar bien el compromiso.
A los gritos de socorro despreciados.
A las noches de vigilia atormentadas.
A la vida en su justa desmedida.
Vida injusta sin embargo.
¿Cuándo no lo fue?, te preguntas.

Me interrogas con tus ojos sabios
que de mi todo lo saben porque observan.
Abandonados fuimos. Antes sufríamos:
por la mala compañía.
Ahora sufrimos:
por no saber a dónde vamos.

Nunca agradeceré tu tiempo Dorita lo bastante.
Perdóname esta distracción egoísta.
Yo ya te perdono
que nunca me dirijas la palabra.

Hablar no sabes ni puedes.
Pero no entremos en detalles, que después,
todo se sabe.



miércoles, 12 de enero de 2011

NO


No te daré lo que mereces, ni seré quien esperas.
Los proyectos que inicié por ti, no podré terminar.
Las ilusiones que en mi depositaste
en eso quedarán.

No sé cómo fue que te engañé. Es claro,
que tuve suerte. Y lo logré.
Doblando la esquina coincidimos
tropezamos
nos agarramos de la mano.
Sólo para no caer.
Para no caer entre los brazos.
¿Miedo al dolor,
físico químico,
de vernos el corazón, otra vez,
hecho añicos?

Miedo que no lo fue tanto.
Solo antesala de la admiración y del respeto.
Preámbulo, a su vez, del mejor amor:
el que ya viene emparejado con deseo.

Tarjeta de visita del misterioso, alejado,
acaso inalcanzable lugar
donde de los curiosos los descuidados,
los egoístas los de negro corazón,
la felicidad se oculta.

No todos la merecen aunque todos la busquen.
¿Será por eso tan inalcanzable?

No te abrazaré lo suficiente
Ni te amaré cuanto me pidas.
No será por no querer, será por no alcanzar
ya te lo he dicho,
lo que mereces.
No te daré las alegrías que,
como flor de primavera en la toscana,
cuidas, con amor y mimo, tocas.

Yo soy tu crónica de sucesos, tus malas noticias,
tu tablón de las esquelas y tu esquela.
Yo soy todo lo que no piensas,
que soy.

TARJETA DE VISITA


TARJETA DE VISITA


En el buzón de la entrada me han dejado una tarjeta
sobada apergaminada y vieja.
En ella puedo leer:

Para los mentirosos, para los farsantes
para los que gritan, para los que no escuchan.
Para los que mal piensan,
para los que piensan que piensan lo que no piensan.
Para los que se esconden, para los que se exhiben
para los que no se muestran, para los que no demuestran.
Para los que gritan, para los que se callan,
para los que murmuran, para los que hablan.
Para los que hablan por no callar.
Para los que persiguen, para los que acosan,
para los que insultan, para los que difaman,
para los que calumnian, para los que infaman.
Para los cobardes, para los traidores,
para los que de frente sonríen, asesinan por detrás.
Todo normal.

Para los que reclaman, para los que aclaman.
Aclaman lo que no es verdad.
Para los que se arrastran, para los que vuelan
para los que vuelan sobre los que se arrastran,
para los que se arrastran cuando creen volar.
Para los que escupen, los que te escupen.
Los que te escupen cuando la vuelta te das.
Para los que se ríen, se ríen de los demás.
Para los que lloran, fingen para pena dar.
Para los que rezan y con el puñal te atraviesan.
También normal.
Para los que se arrodillan pidiendo clemencia.
Y con el puñal te atraviesan.
Qué otra cosa se puede esperar.

Para los que no perdonan, para los que perdón piden.
Piden el que no te dan.
Para los que humillan, para los que desprecian.
Para los que pisotean y menosprecian.
Para los que juran, para los que injurian.
Para los que juran que no les gusta injuriar.

Para todos, para todos.
Iros
Todos
A
Tomar
Por
Culo.

miércoles, 5 de enero de 2011

ChORUS CANT


CORUS CANT


El coro de asustadizos, a gritos interpeló.
Demandando una respuesta, que él no quiso cumplir.
Haz lo que te decimos,
no lo que creas que debes.
Haz como hacemos nosotros, acobárdate y obedece.

No pienses como estás pensando, porque razones no tienes.
No tienes porque no te las damos.
Mejor, te las quitamos.
Y como somos más, acertamos.

Orgullo es lo que te sobra. Por eso estás como estás.
Así te ha ido en la vida, con tu cadena de errores.
Errores, que para ti son razones.

Esto que te decimos, es sólo porque te queremos.
Queremos oírte decir lo que te decimos.
Repite con nosotros, sigue el coro.
Vive asustado, como nosotros lo estamos.

Faltó una asignatura de joven:
llámala chulería, llámala osadía.
Otros, sinvergonzonería.
Llámala atrevimiento, defenderte en el justo momento.
Llámala proteger tu sitio, separarlo del resto.
Otros, mala educación no más.

La vida es como conducir:
no importa lo bien que vayas,
sino con quién te cruces.

Prepárate para los desencuentros, será lo que más encuentres.
De nada te servirán la educación, la buena conducta,
el respeto a los viejos, la atención a los mayores,
la amabilidad con los niños, la cortesía con las mujeres.
¿Por qué sólo con las mujeres?
La obediencia a las normas, fidelidad a las leyes.
No saltarse reglamentos.

Los viejos te tratarán con desprecio, por joven e inexperto.
Los niños se burlarán de ti, por viejo y anticuado.
Las mujeres, éstas te denunciarán si pueden.
Porque pueden.
Las normas leyes reglamentos,
están para hacer de tu vida un infierno.
El infierno de los esclavos maniatados,
para no luchar,
amordazados,
para callar.

Acobárdate y obedece. Pero no creas que por ello vivirás mejor.
Si pegas te acusan, si te defiendes no te creen.
Si te sometes te humillan.
Si luchas te matan. Si hablas,
también.

Sigue la corriente del río. Ríe como la mayoría.
Sigue el canto del coro. Ni más alto, ni más bajo.
Llámalo no tener problemas.
Otros, adocenarse.
Trasnparentarse.

Quizás, desaparecer.
Vivir siendo no más que un fantasma.
Vivir que no es vivir, sino morar. Deambular.

Shhh. Obedece.

lunes, 3 de enero de 2011

MAC



MAC


Y, al final, me querías.
Tarde dijiste que me querías.
Tal vez porque tarde te diste cuenta.
Cuenta te diste tarde porque no querías.
No querías querer.
Querer no querías porque no te quieres.
No te quieres porque no quererte quisieron.
Quisieron, los que no quisieron.

Conflictos en tu mente vi.
Enredado tu pensamiento en pasado. En el tiempo.
¿De qué nos sirve el tiempo que ya es pasado?
¿Te sirvió cuando pasó aquel tiempo?
Por feliz te hiciste pasar cuando aquello pasó.
Pero lo que pasó no quisiste que te pasara.
Y hoy del peso de aquel pasado no te liberas.
Y corres, y aúllas, como una fiera.
Como la fiera herida y acorralada.

Acorralada te veo en tu pensamiento enredado.
Enredado en el pasado, en el tiempo.
Asustada por lo que pueda venir. Acaso pasar.
¿Y si acaso lo que pasa es lo que de verdad quisieras?
Quisieras, ¿quisieras no enterarte de que pasara?

Tu corazón está lleno de ausencias.
De amor que no se te dio.
De lo que se te dio y no debió.
De quienes ignoraron que pasaba, lo que pasó.
De quienes creerte, no quisieron.
No quisieron porque no te quisieron.
Porque no te quisieron, hoy no te quieres.

¿Cómo seguir adelante cuando tus pies se quedan atrás?
¿Cómo escalar los montes que tanto te atraen,
con el peso que a la espalda llevas?
¿Cuánta es la fuerza que necesitas, para hacer lo que,
de verdad,
quieres?
Tanta como hoy te falta.
Pues toda la tienes gastada en, eso que llaman,
vivir.
Vivir que es tu sobrevivir.
Y a veces, a veces sé que deseas morir.
Que no eres capaz de ver las razones, para pensar lo contrario.
Así que sigues viviendo, que es muriendo contra ti misma.

Sé que hoy te paseas por casa, desnuda de deseos y ropa.
Desnuda de todo lo que te sobra.
Tu cuerpo muestra las cicatrices, los jirones que te hicieron los años.
Más, aquellos en que eras un cuerpo pequeño.
Tiempo en que a vivir comenzabas, y tuviste,
como siempre,
que luchar por sobrevivir.
O por no vivir lo que estabas viviendo.
Callada, silenciada. Con miedo.

Aquel silencio forzado, es hoy el que más te pesa.
Porque a pesar de los años,
son fantasmas que no liberas.
No liberas porque no te liberan.

Acurrucada en tu cama, sueñas con que todo pasa.
Y lo que te gusta se queda.
Sueñas con que no ha pasado, eso que no has olvidado.
Pero la verdad te ahoga. Abrasa.
Quemada estás, quemado has tus heridas.
Las que no cicatrizan.

Arrancarte a pedazos la carne que te mancharon,
también quisieras.
Sabes que no podrá ser.

Un traje de papel te haría
para que en él escribieras
todo lo que quisieras. Quisieras, que te pasara.
Y que el resto,
se te olvidara.
Pues ni te pedirán perdón, ni por ello te sentirás mejor.

Vuela. Vuela.
No revivas. Vive.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

SOLUCIÓN


SOLUCIÒN


Esto de vivir es tan trabajoso y agobiante
que he decidido morirme cuanto antes
para así pasar rápido a otra cosa y hacer,
por fin, lo que me gusta.

Un problema menos.


CAN


CAN


Hoy me he dado un atracón de carne. Unos buenos filetes para comer.
Estaba harto de tanto pescado. Además, a saber quién habrá pescado ese pescado.
Y si se habrá lavado las manos antes o después. En fin, como digo,
hoy carne. Poco hecha, al gusto. Vuelta rápida por las brasas.
Fuego con madera de roble y arce. Algo de caoba y raíz de olivo.
Y es que estaba harto de los muebles de casa. Tanto limpiar y limpiar para nada.
Siempre la misma rutina.

Cerilla y fuera. ¡Qué fogata! No ha quedado ni uno entero.
¡Dios qué lumbre! Ni el mismísimo infierno, ya que ha salido dios por ahí…
Han ardido todos los muebles… Y la casa entera. Maldita hipoteca.
No sabía cómo acabar con ella. Así que me he dicho, ni pa ti ni pa mí.
Se jodió el banco. La cara que pondrá el director cuando se entere.
Pena no verla. Lo que sí he visto ha sido la jeta del vecino,
cuando a las 5 de la madrugada le he despertado gritando: ¡fuego, fuego!
¡Que se te quema la casa!
En calzoncillos ha salido corriendo el gilipollas. Lo asustado que estaba.
Yo, que lo tenía previsto, le he esperado a la vuelta del callejón.
Y según ha doblado la esquina le he metido una hostia con el azadón.
La cabeza por la mitad le he partido.
Venía con los ojos desencajados, por el miedo, y la mandíbula, por el sofoco.
Qué gozo.

He terminado por desencajarlo del todo. Favor le he hecho.
Total llevaba una vida de mierda: su mujer le engañaba, los hijos le robaban.
Una mierda, ya lo he dicho.
En el suelo ha quedado tendido ensuciándolo todo con su asquerosa sangre.
Y claro, me ha entrado el apetito.
Apetito de carne.

De vuelta a casa, a la casa en llamas, he sacado la navaja que llevo
para solventar disputas inesperadas, o para las grandes ocasiones
en las que me toca despiezar un jabalí, un ciervo o un guardabosques
y le he cortado el gaznate de un solo tajo a mi perro,
que se había acercado a saludar asustado por el fuego.
Lo he deshuesado allí mismo. Y luego, carne a la brasas.
Carne de perro bien cebado. Mira que estaba gordo el cabrón.

El caso es que, después de tantos años juntos,
habérmelo comido me da una sensación caníbal.
Era como mi hermano. En el fondo.

Pero yo tranquilo. Aquí sigo tragando.
Sé que se me pasará.
Como todo en esta puta vida.

lunes, 20 de diciembre de 2010

REENCARNATIO




REENCARNATIO


Quedarán las mentiras escondidas en el aire
agitándose en los remolinos del viento.
Irán de aquí para allá, manchándolo todo.

Esparcidas como polen,
germinarán allá donde alguien las escuche y se las crea.
Crecerán en los semilleros de los ingenuos,
se harán fuertes con la sangre de los idiotas
y el cuidado de los que viven con ellas y de ellas.

Bellas serán sus flores cada primavera. Negras por dentro.
El ciclo de la supervivencia volverá a hacerlas propagarse
y germinar.
En poco tiempo cubrirán la tierra,
y será la mentira la forma habitual de entender una verdad:
increíble y desechada por escasa.
No será el mundo sino una farsa representándose a sí misma
en el gran teatro del absurdo.
Hombres y mujeres vivirán cada minuto como un drama.
La sociedad será dramática. E irá inevitablemente al dramakiri.

Verán los niños,
todos los hijos aún sin corromper por adultos mentirosos,
las tripas de sus padres esparcidas por el suelo
abriéndose en canal como animales
buscando en su interior una verdad.
No la hallarán.
Se hizo tarde para poner remedio a tanto despropósito.

Muertos serán pasto de las moscas y gusanos:
adaptados a vivir en podredumbre.
Quedarán los huérfanos a merced del desamparo.
Peleándose entre ellos por el refugio y la comida.
Nada de vicios. Se acabaron los caprichos.

Crecerán sin una educación preestablecida.
Sin un guión indiscutible inamovible.
Será la oportunidad del cambio. Entero y desde cero.
Pero se impondrá la lucha por la supervivencia.
El fin del altruismo a favor del egoísmo.
No serán los más fuertes los que tengan el éxito asegurado.
Serán los hábiles en el arte del engaño:
para esconder comida, para ocultar de los otros un buen cobijo.

Crecerán entre la desconfianza y la sospecha.
Crecerán, codiciarán. Matarán.
Será un nuevo tiempo para la misma crueldad.
A pesar del peso del pasado.
Ya olvidado.

Volveremos a empezar en el mismo punto que dejamos.
Sin solución.
El trauma de vivir es lo que tiene:
deja a todos marcados por el sufrimiento.

La felicidad es un engaño momentáneo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

LUCHA OBRERA


LUCHA OBRERA


Sindicalista: arribista, cuentista oportunista.
Moralista y tornavista.
Parasitario de obreros, de su salario.
Camorrista de pasarela, con el atrezzo completo.
Hermano de compañeros. Hermano fraticida.
Con delirios de zapatista que a las tribunas te encaramas,
donde arengas y soflamas disimulando que te vas por las ramas.
Ya nadie sabe si eres sapo, príncipe, ardilla. O rana.

Socialista que con el obrero almuerzas:
con el obrero que la cuenta paga.
Y con el poder te acuestas:
a cuatro patas repites el sermón que a la nuca te hablan.
Que a las barricadas te lanzas con los ojos en llamas.
Y al grito de dignidad y justicia te agarras a la pancarta,
para que todos los medios vean quién es el que da la cara.
Disuelta ya la manifa, con los líderes te reúnes,
conversas, negocias. Tal vez discutes.
Con todos quedas en el mejor restaurante,
y bien comes. Que de aquí ya la prensa se ha ido.
Y la tarjeta visa, la del partido que está en el gobierno,
a todo te invita y calla.

De puño alzado, camisa-mantel a cuadros, blueneck,
chaqueta y pantalón de pana.
Que la seda y el lino,
son sólo para los sucios ricos.
Pero de pana fina, amigo,
que para el frío tenemos un buen abrigo.
Corbatas para los domingos, aquellos en los que no hay conflicto.

Sindicalista de galería,
que ahí te has puesto porque de todo había
el día que tocó el reparto. Pero llegaste tarde, al puesto de monarquia.
Que el trabajo te asquea y desalienta,
por eso tanto defiendes, a los que por ti se revientan.

Sindicalista trapecista. Trapecista con red.
No te vayas a caer
y te encuentren los cojones a la altura de la nuez.
Buzo de aguas profundas
bien pertrechado de gas,
que por los lodos a tientas avanzas, en busca de un buen reparto.
Con el que salir a la luz, a vender tu oscura derrota
al precio de la mejor victoria.

Sindicalista que miras al cielo, rogando a un dios comunista,
no te abandone en la lucha,
que por haber vendido tu alma a todos los diablos en lista
dudas entre morir luchando
o morirte quizás de risa.


REPORTER



REPORTER


Informantes fuimos de todas nuestras inquietudes.
Tú a tus autoridades, yo, no sé. Tal vez a los nomos del bosque.
Sería por proximidad al suelo en que me arrastraba.
Nada que ver con los surcos del cielo
que volando dejabas.

Tantos fueron tus informes, que tuviste que editarlos.
En una antología maestra sobre miles de cosas diversas.
Naciste apuntando alto, y acabaste volando bajo:
para no llamar la atención.
No fuera a señalarte cualquier desgraciado informante.

Pacía yo, mientras tanto, entre cientos de informes gruesos.
Gruesos aburridos y densos. Aunque de poco peso:
qué incongruencia la mía, no escribir lo que de verdad sentía.

Con ellos no perdí la vista, pero sí me pasaron los años.
Tantos como media vida, sin hacer lo que de verdad quería.
Otra vez.
Esa otra media vida tuya, en todo fue tan distinta.
Libros títulos becas congresos. A tu lado los amigos cayendo presos.
¿Cuántos informes pasaron hasta que abriste los ojos?
Quién sabe si acomodada sobre un incómoda verdad.
Cayó por fin el telón que te hizo ver la razón
y darte las mil razones para dejar de negarte
que aquel no era ya tu sitio.
Tampoco quedaba un motivo para defender aquel estandarte.
Y se te escapaba el tiempo, para poner un mar de por medio.

Pero de todos nuestros errores, ahí estuvimos claros:
lanzaste la flecha hacia el oriente de oriente.
Diez mil kilómetros de sal azul, nada menos.
Yo di un golpe en la mesa, dije ¡hasta aquí hemos llegado!
,no sé si fui valiente. No sé si fue acobardado.
De ahora en adelante, ¡seré un hombre liberado!

Puede que fuera el azar. El malestar o el no querer estar.
Pero lo cierto es que el último informe que rellenamos:
aquel donde se decía quién éramos y por que estábamos donde estábamos
fue ya el definitivo.
Un principio de acuerdo. Un contrato.
Vitalicio.

Ahora seguimos reportando, con un discurso diario,
de qué es lo que hemos hecho, mientras pensamos el uno en otro.
Diario semanal mensual.
Que no se nos escape un día, un gesto un pensamiento un acto,
sin informar.

Y de tanto reportar nos hemos vuelto redundantes:
repitiendo a todas horas razones por las que nos queremos.
Razones que a veces son sinrazones pero
a nosotros
qué más nos da.
Si cada vez que leemos nuestros informes
se aceleran los corazones.

Debemos tener algún mal aún sin diagnosticar.
Llámalo, repórtalo, mal de amores.
En esto, no podremos decir que sea nada original.


SU ERTE


SUERTE


Al dios de las gallinas imploro
al de los cerdos los sapos y todos los animales.
Todos los días.

Velas pongo en el altar de cada virgen que por tal se haga pasar:
crisis aguda de castidad sobrevenida.
Después de haber vendido su cuerpo por despachos y consejeros
que aquello no era por dinero y en cuenta no lo tendremos.
Llámalo sobrevivir. Tal vez trepar.

A los nomos del bosque, hadas madrinas, príncipes de las tinieblas.
Princesas de la luz apagada.

A faunos y trasgos, espíritus, buenos y malos.
Hechiceros y brujas.
A las constelaciones alineadas o rompan filas.
A la santa compaña y puta compaña.
A la magia negra y magia blanca.
A los masones los tres mosqueteros y Willy Fog.
A todos los dioses paganos y a esos que tan bien pagamos.
A changó al guajiro al gipayo.
Al presidente del poncho con todo su país hambriento.
Al forajido y al inspector de hacienda. Otro forajido.

A la música la pintura la escultura.
Si es necesario, también la pedicura.
Y porqué no al cura, que tan bien sabe de pedí.

A los días soleados y a las noches de tormenta. Y viceversa.
A la primavera el otoño y las cuatro estaciones:
las que separan mi casa de la Plaza de Callao.

A San Antonio y Santa Cecilia
que tan buena pareja hacen en el altar de mi pueblo.
Al cuerpo de policía de bomberos y al cuerpo de los toreros:
después de una buena corná.

A todos tengo que dar gracias,
porque el día que tú te fuiste
me cayó la lotería.
Si esto ya lo sabía, no sé por que no jugaba.
Cegado será que estaba
por tus años de mala suerte.


domingo, 12 de diciembre de 2010

Eh!, MAÚS


Eh!, MAÚS


El grupo de inmigrantes argelinos conversa tranquilo junto a un viejo mercedes.
Calzan zapatillas deportivas de marca. De marca occidental.
Visten con viejas ropas: roídos abrigos. Sobadas zamarras
de las que sacan la capucha con las que tapan sus cabezas rapadas.
Yo los observo con frialdad. Curiosidad.
Desde mi autocaravana de ciudadano occidental
acomodado en su estado de bienestar.
El que estalló con la codicia de los especuladores, el interés de los inversores
y la apatía de las clases medias.
Los pobres no contaron. Como siempre.
Aunque ahora sean los que más la sufran: como nunca.

Paradójico, que cuantos más sean menos cuenten.
Todo es un cuento, por otra parte.

El grupo de argelinos me analiza con desconfianza:
sólo soy un privilegiado, para ellos,
que nació en el país apropiado en el momento correcto.
Y tal vez sea cierto:
no viví guerras, no pasé hambre, no me persiguieron dictaduras.

A todos, ellos y yo, nos interrumpe este análisis mutuo una pareja.
Que sale discreta de la nave en último lugar.
Se nota que están liados. Aunque entre ellos no haya lío, sino todo lo contrario:
creen tener todo muy claro.
Ella le mira, sonríe, acaricia, arregla. La chaqueta.
Él bebe un refresco, multinacional multiracial, recostado en la pared.
Le mira con sus ojos negros, le habla desde su metro ochenta:
veinte son los centímetros que en vertical los separan.
Menos en horizontal.
Él le enreda volutas de humo entre su cabellera de mechas rubias.
De un color rubio caucásico.
Ella le enreda las manos entre sus cortos rizos negros.
De un color negro argelino.
Ella contiene el deseo de besarle en plena calle.
Demasiados curiosos de ambos bandos.
Él guarda las formas con aparente frialdad.
Se imponen la corrección y los buenos modales,
que para esto somos muy occidentales:
políticamente correctos
decididamente hipócritas
enfermizamente reprimidos.

Él tiene demasiados compatriotas curiosos.
Tal vez críticos. Por envidiosos.

Se alejan sin despedirse: los besos para la intimidad.
Donde los continentes, y su deriva, se aproximan.
Donde los países, tan lejanos en su cultura y su suerte,
rompen fronteras para unir territorios.
Así fueron siempre las cosas.
Así serán.

Hasta que todos nos volvamos,
con nuestros códigos morales
con nuestra educación pusilánime
con nuestras normas de comportamiento y convivencia que es mala convivencia
con nuestras religiones que no son sino la represión de bajas pasiones,

definitivamente idiotas.


DEMOS


DEMOS


Democracia putatita, mal parida. Siempre hija de tiranías.
Que contestona y rebelde a los padres de la patria fusilaste.
Finges igualar a todos con el regalo indiscriminado del voto:
te deciden igual el catedrático que el tonto.
Y aquí es donde bajas tu precio y te conviertes en saldo.

En vilo mantenida por idiotas que populistas manejan.
Por apáticos que oradores convencen.
Democracia corrupta y pervertida.

Democracia lisonjera que la hemorragia de tus ubres
amamanta parásitos sin remedio que los extermine.
Que disfrazada con los nobles ropajes que tu causa protege
acorralas a las clases que trabajan.
Persigues y sangras.

Democracia malhumorada, finalmente desencantada.
Deslenguada, mal hablada. Desbocada y desprestigiada
con la masa de necios que te quitan y ponen gobierno.
Que no es lo mismo que dueño. A éste,
te lo imponen los que contigo juegan:
el poder y el dinero.
O tal vez el poder del dinero:
el verdadero que manda.

Democracia que te has vendido al mejor embaucador.
Que te has envilecido elevando la mediocridad
a la categoría de estándar.
Te han seducido los sueños que no eran sino propaganda.
Y el poder de los medios que te llevan en volandas:
hoy te mantean mañana te apalean.
Cada noche te usan humillan y sodomizan
por sus alcobas y almohadas.

Democracia ciega y por eso injusta.
Sorda y por eso decepcionas.
Que abiertos tienes dos burdeles donde te soban y violan
a tiempo parcial.
Aquellos que a tiempo completo por tu nombre viven
y del pueblo se mantienen.
Y luego dicen que lo defienden:
una vez más con tu nombre escrito en la tarjeta de visita para huéspedes.
Que lloras cuando dices que ríes.
Que cuando ríes lo haces por no llorar.

Democracia refugio de esclavos. Sólo de los que no mataron.
Que por verte engordar nos tienen a todos atados.
Obligados en tu nombre a ser felices,
con la amenaza perenne de cuán fácil es empeorar.
Democracia cobarde que no te atreves a mandar sobre un pueblo
que necesita ser gobernado pero sin ser escuchado:
pues entonces no es posible gobernar. Sólo claudicar.
Otra vez el voto de los imbéciles los mentecatos los bobos los tontainas.
Los cretinos los títeres los engañados. Los infelices:
infelices por ingenuos y por no felices.
También los revanchistas los interesados,
interesados en verse aprovechados.
Los desencantados que juran esta será la última.
Hasta que llegue la próxima y te vuelvan a votar.

Que a los inútiles das pábulo y a los talentosos patíbulo.
Y no te parece un escándalo.
Apadrinada por oportunistas e intrusos:
tantos como a la gesta de tu alumbramiento no acudieron
no fueras a morir en el intento. Y ellos contigo presos.
Después de tanto sufrimiento.

Democracia que te arrastras por el lodo de la demagogia
y te ahoga el abrazo de la hipocresía.
Acribillada por los enemigos del cambio.
Dinamitada por los resentidos y de los tiranos amigos.
Que llegaste en un sueño de libertad
y te has convertido en pesadilla de la realidad.

De ti no podemos escapar, porque en esto del gobierno
aún está todo por inventar.

domingo, 28 de noviembre de 2010

DEMOS


DEMOS


Democracia putatita, mal parida. Siempre hija de tiranías.
Que contestona y rebelde a los padres de la patria fusilaste.
Finges igualar a todos con el regalo indiscriminado del voto:
te deciden igual el catedrático que el tonto.
Y aquí es donde bajas tu precio y te conviertes en saldo.

En vilo mantenida por idiotas que populistas manejan.
Por apáticos que oradores convencen.
Democracia corrupta y pervertida.

Democracia lisonjera que la hemorragia de tus ubres
amamanta parásitos sin remedio que los extermine.
Que disfrazada con los nobles ropajes que tu causa protege
acorralas a las clases que trabajan.
Persigues y sangras.

Democracia malhumorada, finalmente desencantada.
Deslenguada, mal hablada. Desbocada y desprestigiada
con la masa de necios que te quitan y ponen gobierno.
Que no es lo mismo que dueño. A éste,
te lo imponen los que contigo juegan:
el poder y el dinero.
O tal vez el poder del dinero:
el verdadero que manda.

Democracia que te has vendido al mejor embaucador.
Que te has envilecido elevando la mediocridad
a la categoría de estándar.
Te han seducido los sueños que no eran sino propaganda.
Y el poder de los medios que te llevan en volandas:
hoy te mantean mañana te apalean.
Cada noche te usan humillan y sodomizan
por sus alcobas y almohadas.

Democracia ciega y por eso injusta.
Sorda y por eso decepcionas.
Que abiertos tienes dos burdeles donde te soban y violan
a tiempo parcial.
Aquellos que a tiempo completo por tu nombre viven
y del pueblo se mantienen.
Y luego dicen que lo defienden:
una vez más con tu nombre escrito en la tarjeta de visita para huéspedes.
Que lloras cuando dices que ríes.
Que cuando ríes lo haces por no llorar.

Democracia refugio de esclavos. Sólo de los que no mataron.
Que por verte engordar nos tienen a todos atados.
Obligados en tu nombre a ser felices,
con la amenaza perenne de cuán fácil es empeorar.
Democracia cobarde que no te atreves a mandar sobre un pueblo
que necesita ser gobernado pero sin ser escuchado:
pues entonces no es posible gobernar. Sólo claudicar.
Otra vez el voto de los imbéciles los mentecatos los bobos los tontainas.
Los cretinos los títeres los engañados. Los infelices:
infelices por ingenuos y por no felices.
También los revanchistas los interesados,
interesados en verse aprovechados.
Los desencantados que juran esta será la última.
Hasta que llegue la próxima y te vuelvan a votar.

Que a los inútiles das pábulo y a los talentosos patíbulo.
Y no te parece un escándalo.
Apadrinada por oportunistas e intrusos:
tantos como a la gesta de tu alumbramiento no acudieron
no fueras a morir en el intento. Y ellos contigo presos.
Después de tanto sufrimiento.

Democracia que te arrastras por el lodo de la demagogia
y te ahoga el abrazo de la hipocresía.
Acribillada por los enemigos del cambio.
Dinamitada por los resentidos y de los tiranos amigos.
Que llegaste en un sueño de libertad
y te has convertido en pesadilla de la realidad.

De ti no podemos escapar, porque en esto del gobierno
aún está todo por inventar.