domingo, 28 de marzo de 2010

EXPLOTATION



EXPLOTATION


Queda la tierra.

Explotada está la tierra hasta la extenuación.
Por la azada del agricultor quemado por el sol
y las jornadas, que ya no son,
de sol a sol.

Queda el océano.

Agotados están los caladeros hasta el exterminio.
Por la red del pescador quemado por la sal
y los golpes de mar.

Queda lo que queda.

Queda la codicia. La avaricia.
El especismo. El final de las especies.
De uno mismo.

Queda lo que queda y no hay manera.
No hay manera de que aprendas.

viernes, 26 de marzo de 2010

BIEN Y MAL


BIEN Y MAL


Es larga la vida cuando las cosas vienen mal.
Son eternos los días y nunca vemos el final.

La pianista del momento dejó al auditorio boquiabierto.
Con un concierto a cuatro manos.
Todas eran de ella.

Amaestrados los pájaros pinzones
atacaron el palco de autoridades.
Sin contemplaciones, se acabó por fin este desfalco.

Visitó la ciudad el roquero de más éxito.
Parecía un ministro, con todo su séquito.
Poco tiempo atrás, él mismo se hubiera despreciado:
con sus letras heroína antisistema.

Aunque muy a mi pesar, he decidido no volver a verte.
Nunca más, será preciso.
Para no perder el norte. Ni la moral.

De los años que viví en el oeste,
salvaje y manso,
me he traído una pipa de arce,
media pepita de oro y un mapache.
Y la flecha de una nativa clavada en mitad del corazón.

Por la pipa contraje cáncer de pulmón.
Me robaron la pepita. La segunda mitad igual que la primera.
Murió el mapache arrollado por el tren.

La flecha he decidido no sacarla.
Por ser el único recuerdo que me queda.

Qué corta es la vida cuando las cosas lucen bien.
Son los días un suspiro,
del que nunca queremos el final.

jueves, 25 de marzo de 2010

EXÁMENES


EXÁMENES


Queriendo averiguar el porqué de cada cosa
he tomado nota de todo cuanto ocurre.
Tantos son los tomos reescritos
que he perdido el hilo de todas mis razones.

Razonadas o no, he creído y defendido
ideas, personas, pueblos
equivocados.

Ya no pertenezco a ningún ismo.

Desapareció el mundo, mi mundo,
por el que tanto había luchado.

Me desplazo a la deriva
de corrientes, continentes.

Ahora doy vueltas
y vueltas,
a lo que no tiene sentido.

Suspendí las asignaturas importantes.
Sólo sé que estoy perdido.
Aún así, ¿querrás venir conmigo?

DISTORSIÓN

DISTORSIÓN


El panadero hace bollos en el baño.
El fontanero reparte ostias, consagradas,
colgado de un alero.

La vaca sagrada en ensalada.

El bombero dirige la estación de Kings Cross.
Y todo el mundo hace la cruz y se santigua.

Hay un psiquiatra esnifando fluoxetina en cada esquina
del colegio. Del colegio de médicos.
Apostólicos y apóstatas.

Militares atienden a enfermos en hospitales de campaña.
Han caído todos en la última campaña.
La que los militares dirigieron, digirieron y parieron.

Las monjas suicidas hacen sustituciones en burdeles
mientras el niño del chupete golpea a su madre hasta matarla.
¡Por santa, por puta. Maldita la hora en que me pariste al mundo!

En el metro yonkis reparten margaritas y dinero.
A los viajeros.
Éstos esnifan las margaritas y se inyectan el dinero.

El revisor, el maquinista, el policía, todos se tiran a la vía.
Es estrecha y no se deja.

Ya no para el camionero en los burdeles.
Ahora se refugia en las iglesias.
Ancianas sordas le consuelan porque ya nadie le aguanta.

Ha cambiado la ruta el vendedor de helados calientes:
abrió mercado más allá del polo sur.
Sur o norte, da lo mismo.
El sol no sale por ninguno.

SIMPLE


SIMPLE


Me he cortado la mano,
a la altura del codo,
rasgando el abrefácil de una lata.
Qué esperaba, era de navajas.

He puesto la mesa perdida,
de mala leche,
por servir directamente del cartón antigoteo, y desnatada.
Menudo cabreo.

La puerta del frigorífico es antihuellas.
¡Está llena de ellas!
Nunca está, limpia del todo,
la superficie antimanchas de mi mesa de despacho.
Qué trabajo más tonto.

La pomada antiquemaduras tampoco evitó que me abrasara
los ojos, la cara,
cuando leí aquella carta incendiaria.

El espray antimosquitos parece que los llama a gritos.
Y me resbalo, todos los días, sobre el suelo antideslizante
en dirección a mi trabajo.
Por algo dirán que éste es salud.

El colchón antiescaras en que duermo
cuesta un ojo de la cara.
Más todas las llagas que me salen por usarlo.

El sótano de mi casa lo cubrí de pintura antihumedad:
tuve que abandonarla porque el moho no me dejaba respirar.
Ése que sólo aparece en humedad.

Las puertas antifuego de mi segunda casa
no impidieron que ésta ardiera tras la gran fiesta
de borrachos con cerveza sin alcohol.

No dejo de tomar bebida anticalórica.
Y no paro de engordar.

Ya voy por el décimo antivirus en mi pece.
Pero a todos aniquilan, esos mismos.

Resignado a que nada prometido me funcione
he pulsado el botón rojo antimateria.
Para hacer limpieza, más que nada.

Joder, se ha ido todo a tomar por saco.

miércoles, 24 de marzo de 2010

MARySOL



MARySOL


Y subidos a lomos de caballos de cartón
galoparemos sin descanso por las llanuras
del mar.
En las praderas de posidonias tomaremos infusiones de coral
servidas en viejas conchas de erizos
de mar.

Tras el caminar desorientado de un cangrejo,
de mar,
seguiremos el rastro de piratas del tiempo y navegantes del pasado.
Armados con colmillos de lamprea
nos adentraremos en las profundidades del abismo
con el valor de las tortugas recién nacidas.
Y por cada tramo explorado nos colgaremos una estrella
de mar.

Encajaremos las piezas
¡todas!
de galeones hundidos
y rescataremos a los inocentes que se ahogaron:
por la mala suerte, las guerras, la corriente.

Con elefantes
de mar,
y leones,
de mar,
prepararemos una cabalgata sin reyes ni magia.
Cargaremos en ellos todo el oro:
perdido, secuestrado, robado, expoliado.
Lo fundiremos para hacer con él escudos que nos protejan de los rayos
del sol.

A salvo, emprenderemos rumbo al firmamento
y seremos la estrella del momento.
Visitaremos estrellas
¡todas ellas!
Hablando de estrellas, ¿qué habrá sido de ella?

La oscuridad del cosmos no será tanta gracias al brillo
del sol.
Del sol de tu mirada.

Adelante, adelante. Siempre con pasos de gigante.

Desde el otro lado del universo,
haremos recuento de todo lo vivido y lo viajado.
Y habrá valido esta vida que nos dimos.
Regalamos, encontramos.

En un planeta enano descansaremos. Pasearemos.
Los años del invierno.
Pasearemos cogidos de la mano.
Nada como tu mano siempre a mano.

Desde un planeta enano recordaremos que nos conocimos siendo jóvenes.
Y aprendices.
Que maduramos hasta ser viejos.
Y felices.

Emprendamos este viaje que nos aleje
de todo lo que, por ser verdad,
o por no serlo,
duele.

Tendrá esto sentido
sólo si vienes conmigo.

RECETA SALADA


RECETA SALADA


Paseando por las hojas de tu viejo y nuevo libro de recetas:
verdadero testamento de que juntos fuimos nos quisimos y vivimos,
seleccionadas para mi por ti, según criterio de sencillez y tiempo de cocción,
entre la erre de retirar y la ese de servir,
encontré una i griega desteñida. Deslavada, borrosa.
Desvanecida. Compungida. Perdida, derrotada.
Extinguida. Ahogada.
Ahogada en una gota. Pequeña, diminuta.
Resumen de un océano de sal y tempestad.
Una gota breve, rápida, efímera. Fugitiva.
Lapso de un tiempo que suspira. Que se bate en retirada.
Resumen de esos años que juntaron nuestras vidas.
Que fueron toda la vida.
Hasta que con tu cuchillo de cocina decidiste asesinarla.

40 puñaladas fueron las dadas.
¿Tanta era la rabia acumulada?

Sentado, cansado, vi pasar ante mis ojos
tus últimos tiempos de bandazos. Codazos, escupitajos.
Algún puñetazo.
Ingredientes que sobra una salsa de hiel muy bien ligada
serviste en tu último plato:
el especial de la casa tras un largo año de ensayos.

Tragué, ya envenenado, aquel tiempo en un solo bocado.
El adiós tardío de quien hace tiempo que se ha ido.

Pero te traicionaron las emociones.
Como a todos. Como a todos.
Y se te cayó una gota, salada.
Quizás avinagrada entre tu Oporto y mi Jerez.
Quizás de un corazón macerado
al abrigo de una lumbre de invierno en el verano.

Entre la erre de retirarse y la ese de soñar, cayó una gota:
se te escapó una lágrima.

Seguramente, tampoco esta creíste que la viera.

Hoy guardo tu último libro de recetas
del que no me atrevo a hacer ninguna
pues temo morirme, de dolor.

Pero que fue lo último que de ti recibí,
con algo de amor.

FRANCOISE



FRANCOISE


Descubrí a Francoise bajo el letal abrigo de un alud.
Atrapada como un insecto en la saliva de un niño
pataleaba. Por sobrevivir.

Del esquí las tablas hechas leña.
De los bastones solo el mango.
De su sonrisa, un mueca. Un gesto amargo:
último aviso de la vida cuando anuncia su final.

Con pocas ganas y mucho compromiso, tiré de ella.
Tiré con fuerza, prisa y rabia.
Nunca quise lo que vino después.

Rescatada de una muerte segura
trató de compensarme hasta el último día de todos nuestros días.

Para empezar, me contó su historia.
Por escuchar, me quedé colgado de las ramas de su hablar.

Ella, dijo, también nació en el mediterráneo.
Allí el amor le sorprendió:
mirando al mar.
Y en el largo abrazo de aquellos rayos de sol
fue feliz, el tiempo que duró.

Con la ley en la mano y de la mano, trabajó. Viajó.
A veces, disfrutó.

Con los ochenta y su movida en la oreja y de la oreja
se dejó secuestrar. Por un viajero, a veces rudo, a veces caballero,
de las altas tierras del norte.

Se dejó deslumbrar, querer otra vez. Amar, tal vez.
Y del largo cortejo de la noche de amor que tiene que durar,
esta vez sí,
prendieron dos retoños. Retozando en la arena de una playa
fluvial.

Fagocitada y exhausta, estaba, otra vez, sepultada.
Se rescató a sí misma.
De un amor que tiene que durar y no duró.
Tampoco esta vez esta vez tampoco.

A lomos de una moto nacida para correr despacio
se sacudió, nuevamente la rabia nuevamente,
los recuerdos como piedras.
Los amargos momentos.
El tiempo pasado de un presente al que ya no pertenece.

Hoy Francoise se siente libre.
Ha pasado medio siglo desde el primer día que lloró.
Y ha llorado mucho desde entonces.
Hoy Francoise se da la importancia que merece.
Y se la han quitado muchas veces.
Hoy Francoise vive en su castillo
construido con esas piedras de recuerdos del olvido
y se siente fuerte en ese fuerte:
sobrevive.
Escapa del dolor que con el amor viene.

A veces se miente, a veces se niega.
A veces, ¡se siente valiente!
Cuando mira al sol aquel sol del mediterráneo
al que vuelve de año en año.
Pero es larga la noche y la soledad amarga.
De este otro alud, también letal,
nunca la pude rescatar.

Cincuenta años después
encontré a Francoise en un refugio a los pies de una montaña.
De nieve.
Hacía cruces con los puntos y puntos en los crucigramas.
Hacía, de todo, un anagrama.

Contarle yo mi historia quise.
Era tarde. Huída de este mundo hace tiempo estaba.
Tan sólo, entregarle la razón en una caja, yo buscaba.


martes, 23 de marzo de 2010

STRATOCASTER



STRATOCASTER


Recién nombrado presidente de la comunidad de desaparecidos
Thierry Erick aprendió a tocar la guitarra. Se le antojó,
¡un mundo mejor!
Escribió miles de canciones.

No contento con este sueño imposible
¡pretendió cambiar a las personas!
Para esto creó melodías sin fin.
Tocadas a un dedo. A dos. A mano abierta.

Llamó un día a la puerta del local
el presidente de la comunidad de aparecidos.
Le exigió que se callara.
Su argumento:
tanta ingenuidad, desesperaba.

O´CLOCK




O´CLOCK


Giran las manecillas del reloj.
A contrarreloj.
Honey, ¿dónde estás?

¿Qué fue de ti, de mi?
De aquello.
¿Sirvió de algo todo esto?

Creí un día verte entre las sombras de un mercado.
¡Cuánto me costó reconocerte!
Honey, ¿dónde estás?

Te vencieron los años como nos vencen a todos.
Te pasaron la cuenta tus errores.
Como nos pasan a todos.
De todo. De todo hay que rendir cuentas.
A todos y por todo.
¿No lo sabías?

Honey, ¿dónde estás?

Mentiría si dijera que sentí lástima por ti.
También por mí. Por esto y aquello.
No terminó la vida como lo quisiera yo.
Tampoco lo mereciste.

Han pasado veinte años
desde la última vez que nos amamos.
¿En verdad lo hicimos?

Honey, ¿dónde estás?

Ya no recuerdo.
Parece cierto que la soledad y el desamor
van de la mano.
Y en torno a un punto de giro dan vueltas al tiempo.
Del reloj.
A contrarreloj.

Rotas están nuestras manos, de tanto agarrarnos,
al dolor.
Rotas están las manecillas, de tanta vuelta inútil:
al reloj.

FOTOGRAMA EN NEGATIVO



FOTOGRAMA EN NEGATIVO


Y yo que tocar la guitarra no sé
entonaré canciones que no conozco.
Con nuestros ojos ciegos nos miraremos
recordando un pasado que no existió.

Inventaremos una vida, ya perdida,
haciendo de los fracasos éxitos.
Con las derrotas contaremos historias
de triunfos en reuniones de amigos
que no vendrán a vernos:
aplaudirán los monos del circo.

Sentados en mecedoras que arrojamos a la lumbre
acariciaremos los fantasmas de todas nuestras mascotas muertas.
Abriremos con desmedido entusiasmo
las cartas de los hijos que no tuvimos:
serán de cariño y comprensión.

Al futuro que no queda
encomendaremos la felicidad que buscamos.
Daremos la vuelta a la piel del mundo, tal vez así,
encontremos lo que buscamos.
Y nos baste lo que no existe ni hay.

Déjame refugiarme en un abrazo.
Que al menos éste, sea real.

ALTERNATIVA

ALTERNATIVA


Hay un tiempo para pensar
ese en el que parado, desnudo. Tal vez en pie,
tal vez acurrucado, le miras al espejo
y le interrogas te interrogas.
¿Quién soy y por qué soy?
Y para qué.

Hay momentos de duda
en que la duda te incomoda y te perturba.
Y de todo lo que hiciste quieres sacar la cuenta.
Y no te sale. Y no te sale.

Hay puntos de inflexión y reflexión.
Y decisión.
Donde el pasado se ha esfumado,
como siempre,
y el futuro no está claro.
Lo de siempre.

Hay ejes de giro, apoyo de palanca, radio de acción.
En la conversación suspiros,
Que deciden por ti, por mi, por nosotros.
Por todos ellos.

Hay un instante que determina
el resto de tu vida.

Es ese instante un constante.
Constatarla, es lo importante.

22-M


22-M


Hoy te he visto navegar por la mar gruesa de tus dudas.
Casi casi, naufragar.

Hoy te he visto atormentada
con tus decisiones no acertadas. Pero no equivocadas.
Producto del desconocimiento.
De estos tiempos revueltos. Casi o sin casi
revolucionarios.

Oh, honey, toma mi mano. Oh honey.

Hoy te he visto con la mirada distraída
en el horizonte de niebla
e incertidumbre.
Oh, honey, toma mi mano oh honey.
Que ésta sí es una certeza.

Hoy te he visto perdida en el laberinto de la vida.
De paso adelante paso atrás. Por un momento
a ninguna parte
has creído.
Y una lágrima entre tanto sufrimiento contenida.

Déjala, era una lágrima perdida. Y éstas,
ya tú sabes:
caen donde no deben.
Y sobre quien no las merece.
Oh, honey, toma mi mano oh honey.

Hoy te he visto al borde de la quiebra:
emocional.
De la ruptura:
sentimental.

Sentimental de sentimiento de impotencia
frustración y rabia.
Rabia de ser mejor y más que los demás.
Los demás mediocres que gobiernan tu mundo.
Y el mío. Que de mi aunque quiero no me olvido.

Oh, honey, toma mi mano oh honey.

Hoy te he visto sopesar muy a tu pesar el pesar
de no saber qué va a pasar.
Dónde tú vas a parar.

Oh, honey, toma mi mano oh honey.
Y échate conmigo.
¡A rodar!
Que este tiempo de preguntas sin respuesta.
De respuestas a preguntas nunca antes formuladas.

Que este tiempo de ida a pocos sitios y vuelta ya de casi todos.
De luz tras la larga noche de oscuridad que engendró la verdad suicida
Será lo que tenga que ser.
No sin antes, haberlo nosotros
decidido.

Hoy te he visto. Qué suerte que hoy
también nos hemos visto.


lunes, 1 de marzo de 2010

FLOR DE INVIERNO



FLOR DE INVIERNO


Encontré a Margaret enredada en la red.
En la red sin arañas que atrapa y abraza.

Tranquila, un poco cansada, también confundida
iba de la mano de su mejor perro guía:
lazarillo para ancianos que aún conservan la vista.
Pero han perdido las ganas de mirar y buscar.
Saben que pocas veces encontrar.

Allegados cercanos me dijeron que hizo grandes obras.
Que las obras de otros puso en conjunto
conjuntados a la vista y deleite de todos.
Que luchó como lo hacen quienes saben que no hay alternativa.
Que curó su corazón cuando lo rompieron: siendo tierno.
Que supo encontrar nuevo compañero
para compartir tareas de marinero.
Que una ola traidora le arrebató aquel revolucionario tardío:
siendo ya corazón maduro.
Pero antes una enfermedad fantasma alumbró su segundo retoño.

Dedicó Margaret los años a su cuidado:
al cuidado del segundo y primero.
Hasta que la tormenta sin fin que no deja vivir
con tozudez anclada en una isla hoy maldita
engulló y dispersó a sus retoños al mundo.

En este mundo de frío de abrigo de invierno
robé en un segundo el corazón del primero.
Ladrón de cuentos cuentacuentos soy.

Vive hoy Margaret alojada en la red.
De ella entra y sale para buscar alimento:
guayaba fuera, amor dentro.
Atracada su vida en un largo invierno
navío varado en la playa de una isla que se queda desierta
rayos de sol se cuelan a ratos.

Del árbol de mails nacen los frutos que endulzan momentos.
Como una niña subida en sus ramas se deja mecer.
Vuela su mirada con las gaviotas:
mar adentro, mar adentro.
Lejos están los dos salvavidas que se llevó la marea.
Lejos, más allá del horizonte muy lejos.

A veces hago de intruso y me cuelo en su árbol.
y amparado en la noche también dejo un mail:
palabras dispersas con rimas casuales
poemas en barcos de papel que Margaret recoge.
Colecciona musica y guarda.

Por ver pintado en su rostro la ilusión del hallazgo
ya vale la pena el esfuerzo.

BUS



BUS


Hileras de olmos condenados se yerguen en silencio
separando los campos.
Desde las aldeas de durmientes vigilan los propietarios de la tierra.
Hay un patrón que se repite en todas ellas:
casuchas iglesia cementerio. También pobreza.
Rencillas, mucha miseria.
Mental.

Los árboles caídos han sido asesinados:
por el viento que barrió esta tierra de cautivos.
Cautivos de la tierra
los propietarios de ella.
De vidas condenadas en su defensa.

Un perro trota solitario por un camino perdido,
el camino, no el perro.
Huyendo de ese rastro que deja la desesperación.
El desencanto.

Generaciones de soledad atrapados en rituales
que tan absurdamente nos encadenan.
Bucles de tradiciones estériles.
Mimetismo del comportamiento.

Aterradora es la frontera de la novedad.
Desconcertante su torrente de preguntas.
Sólo vendrá el cambio tras la invasión de la tragedia.
El advenimiento de una nueva forma de vida que pronto es vieja.

Mascan la hierba un puñado de ovejas aburridas.
Desentendidas.
Tampoco estará entre ellas el cordero de dios.
Tampoco está dios en esta tierra. Ni en ninguna.

Dejaré este paisaje.
Le seguirá otro que será distinto pero igual.
No cambiará la humanidad lo suficiente.
Parece que su sino es repetirse.

JUGUETERÍA



JUGUETERÍA

Ya enterramos hace tiempo
aquellos años de niños jugando a las canicas,
mejor si había chicas.

Ya dejamos atrás los fantasmas de la noche,
el señor del cuarto oscuro
el ladrón debajo del colchón
a Pérez con sus ratones desdentados
a los reyes, bueno a estos no del todo,
sólo a los magos.

Dejamos olvidados los patines
las casitas,
mejor si era con chicas.
Los coches a pilas.

En un tambor de jabón quedaron los castillos de madera:
de mil piezas excepto todas las perdidas.
En un armario el primer uniforme de colegio.
En un cajón los cuadernos de Rubio:
el señor desconocido mas por todos conocido.

En el recuerdo la emoción del primer beso.
En el estómago el nudo del primer sexo.

Ya perdimos hace tiempo la ilusión
por los paquetes nuevos.
Por los zapatos nuevos.
Por la camisa nueva.

Ya dejamos de creer que era el hombre del saco quien robaba
todos los juguetes.
Que lloraban las muñecas de verdad y que el carbón era
para los niños malos.
Ya aprendimos que el carbón es para todos.

Ya dejamos de creer en los amigos
las lealtades de compadres.
Pero sí en sus caprichos. Sus veleidades.

Ya dejamos de rezar para evitar el castigo.
Porque el castigo llega igual por mucho que hagas los deberes.
Los tuyos y los míos.
Ya pedimos perdón por todos los pecados.
Y nunca, del todo, fuimos exculpados.

Ya perdimos el chupete dos chupetes tres chupetes.
A cambio nos dieron caramelos de almendra. Siempre amarga.

Ya dejamos de fantasear con la tía buena. Voluptuosa y lozana.
Porque siempre se nos iba por las ramas.
Ya perdimos las ganas de correr tras la pelota.
De aplaudir en el teatro para niños.
De aprender canciones de payasos.
De seguirles el juego a los idiotas.

Ya dijimos adiós a todo lo que creíamos decir hola.
Y el vacío se instaló y fue el centro de la vida.
El centro y su envoltorio.

Ya dejamos atrás los años de vivir en la inocencia
Para malvivir, el resto de la vida,
en la indigencia.

Ya corrimos vivimos aprendimos,
cómo morirnos.

Ya se hizo realidad.
Ya está el fin de la vida
a la vuelta de la esquina.

MEMENTO



MEMENTO


Suelo traslocar lo real con lo soñado.
Lo vivido con aquello imaginado.
Está tan agitado el nido de mi pensamiento
que desorienta los escasos momentos de lucidez que,
a veces, tengo.

Por esto, no sé si fue una nube de la razón
que te encontré sentada, en aquel banco de aquel parque
de aquella tarde de verano.
De aquel largo año de búsqueda por los pliegues del corazón
y las circunvoluciones del cerebro.

Dudo si fue real aquel instante lejano cercano
de paseos por el bosque de las ánimas cansadas.
De visitas al club de los poetas muertos
De asistencia a galerías de soñadores y trotamundos.

Tampoco sé si fuiste tú o fui yo
quien dejó aquel sobre lleno de besos
en la bandeja, quizás de plata quizás de alpaca,
a la salida de este circo de la vida.

Tengo curiosidad por averiguar si existió aquel lugar,
tan pacífico tan hermoso,
donde prometimos perseguirnos, en bata y calcetines a rayas,
por las playas del mar del tiempo.
Revolcándonos las olas de los años.

No está claro si los largos abrazos los he disfrutado
o sólo deseado.

¿Tuya o mía la propuesta de aquel cursillo de desmemoria?
Para olvidar los malos momentos.

Sea quien sea, funcionó:
sólo recuerdo imagino vivo siento,
los buenos.

Y es esto lo que me hace sospechar:
sólo tú estás en ellos.

NOCTURNO



NOCTURNO


Esta noche pasé por tu casa
Colgándome por los balcones llegué hasta tu cama.
Mi intención, ¡tan clara!: hacerte el amor.

Pero te he visto dormir, con ese sueño inquieto que te dan las pesadillas.
Te he visto agitarte. Casi, casi, lamentarte.
Me he sentado a los pies de tu colchón
y he escuchado lo que entre tus sueños tenías que decirme:
Cuánto te quiero, amor, amor.

Así, a través de los cristales de mis lágrimas,
me he sentido el ser más pequeño de la tierra.

Acurrucada bajo el mar azul turquesa que mece la soledad que te acompaña
suspirabas, preocupada, por saber de mis andanzas.
Conocer todas mis idas y venidas.
Cuánto te quiero, amor, amor.
No marches más, quédate. Quédate conmigo.

Avergonzado, no me he atrevido a despertarte. Cómo hacerlo.
Cómo sonreír viéndote sufrir inútilmente.
Cómo no estar siempre de rodillas cada vez que me miras.

Intentado remediarlo, coloqué tus zapatillas al calor del radiador.
Tu bata bien estirada en la butaca verde montaña.
Tus pendientes, tus bolsos, tus abrigos.
Cambié el despertador por unas campanillas.
El vaso de agua por uno de guayaba.

En tu maleta de sueños me he colado como un polizón.
Y lo has consentido.
Gateando sigiloso me he arrimado al olor de tu pelo, al calor de tu cuello.
Y ahí, muy despacio, te he dejado un beso tibio.
Lo has sentido, sé que lo has sentido.
Una vez más, te he oído:
Cuánto te quiero, amor, amor.

Has dejado de agitarte, había paz en ti.
He pasado la noche cuidando de ella. De ti.
También de mí.
Porque esa felicidad siempre la devuelves.

No me quieras más por esto. No es altruismo.
Es egoísmo.
Cuidando de ti, estoy pensando en mí mismo.

Hoy duerme.
Si me dejas, también mañana calmaré tu sueño.
Si me dejas, si no te vas.

martes, 16 de febrero de 2010

AGUA


AGUA


Transitando por el filo de la depresión y la falta de cordura
tomé decisiones transcendentes:
mudé mi piel de serpiente
resulté ser una rana muda.

Escondido estaba en esta charca, abatido y cansado.
Y surgiste tú. Del agua clara.
Clara como el agua.
Ya nada fue igual:
todo mi mundo se metió en el tuyo.

Miro al futuro. No lo veo, no lo quiero
si no estás a mi lado.

Imagino un día lejos de aquí. Donde tú y yo,
poder acurrucarnos.
Por encima de todo, amarnos.

Busco en mí la paz que no encuentro. Ya,
sólo quiero respirar.
No sé cómo hacerlo.
En ti hallo el consuelo. En ti todo lo encuentro.
Aquello, incluso, que no sabía me faltaba.

El futuro será nuestro. El presente ya lo es.
Y el pasado…
a ese, sólo le agradeceremos habernos encontrado.

Dame tu mano, concédeme este largo vals de la vida que nos queda.
Y llévame, como sólo tú sabes hacerlo.
Daremos miles de vueltas con los dedos engarzados.
Y en este salón de alfombras, tapices y arañas de luz,
palidecen de envidia los cientos de invitados.

Regálame todos tus abrazos
No escatimes un solo beso
Entrégame tus noches de deseo.

Dame, dame tu mano que no la soltaré.

Créeme.

lunes, 15 de febrero de 2010

CONEXIONES



CONEXIONES


Ahoga el bandoneón el argentino:
por costumbre.
El euskaldún la txalaparta:
por esnobismo tardío.
El sevillano la guitarra:
por aburrimiento.
El irlandés el whistle, el peruano la flauta,
el africano el dengue. El austríaco Mozart al piano...
Todos, por hacer algo.

Prepara el terrorista su paquete bomba,
el político su paquete de medidas,
el ciclista su paquete para el podio,
el repartidor su paquete ajeno.

Bufa el camionero al dominguero
Aturde con su verborrea el pastelero al camionero
Camela como es costumbre la clienta al pastelero
Traiciona con satisfacción la mejor amiga a la clienta.
Conduce por ello despacio el dominguero
y elabora el mejor plan de su venganza.

Apostados los paisanos en el porche de la casa de postas
han apostado al peor cazador de patos con cartuchos de posta.

Todo está conectado.
Todo queda aislado.

CUENTO



CUENTO


Te conocí en una ciénaga creyendo que era un bello lago.
Pensando que eras princesa te di un beso de sapo.
Esperando que obrara el milagro.

Vivido a fuerza de golpes, a los tuyos me fui acostumbrando.
A tus golpes, tus insultos e infamias.

Fui cobarde, tal vez resignado. O tal vez de amor cegado.
De amor que era veneno enfrascado.

La vida perdí contigo. La vida la dignidad y el respeto.
La vida la dignidad el respeto amigos y la familia.
Revolcados en aquel inframundo de fango.

Decidido a ser, por una vez, yo mismo,
te abandoné ahogada en el barro.
Pataleando, gritando y bufando.
Nada nuevo, y sí esperado.

Sólo dos cosas lamento:
una es haber tardado tanto. Ya lo he dicho:
tal vez cobarde, tal vez de amor cegado.

Y la otra:
los años que gratis sufrí a tu lado.



TENDER LOVE



TENDER LOVE


Una mañana Henry mató a su pareja: Marietta.
También conocida como la loca coqueta.

De un tajo limpio le rajó la barriga.
La dejó desangrarse en la mesa.
Aún caliente, la despellejó y troceó.
Muy caliente, la guisó con perejil y buen ajo.

En dos tardes la merendó.

Henry sorprendió a propios y extraños.
Era un maquinista soltero.
Dócil y amable como un camarero.

Y Marietta…
Marietta una coneja muy vieja.











OBSERVO



OBSERVO


Huyendo del bosque en llamas
he llegado a la orilla de este río sin vida.
Me detengo cansado de tanto correr.

Poblados cercanos aguardan paralizados
la llegada del incendio.
Urbanizaciones enteras levantadas en los años de la gran codicia
sucumbirán mudas al final de sus días.

Aquellos que no son sino carne de obrero,
muertos sin futuro y olvidado pasado,
sueñan despiertos con su justicia divina:
la solución regalada que cambie sus vidas.
Inconscientes productores de hijos en paro.

Te he visto dormir al pie del cementerio
quizás anhelando el momento de tu eterno descanso.
Quizás la lucidez que precede al suicidio.
Definitivo colectivo.

Hay una ventaja en que me sigan las llamas:
No debo vigilar mi retaguardia.

SIN-DROME



SIN-DROME


Me amputarán los dedos por falta de riego:
síndrome de Reynolds.

Me amputarán los pies por mala sangre:
síndrome del diabético.

Me amputarán las piernas por falta de uso:
síndrome del televisor.

Me amputarán la cabeza
¿por qué la cabeza se corta y no se amputa?
Por acumular malas ideas:
Síndrome de Diógenes.

Me amputarán la familia antes de conocerla:
síndrome del bastardo.



OPEN UP



OPEN UP


Sé que llegará un día de luz e ilusión
en que olvidaremos este presente oscuro y aciago.
Que se lleve la dulzura esta angustia y amargura.

Sé que llegará un día en que podamos mirar hacia adelante sin terror
Sin terror por la sombra de la duda y la incertidumbre
Sin el temor de resbalar a cada paso
Y que un mal paso nos sepulte en el barranco
con los desposeídos y arrojados del mundo y sus derechos
derechos torcidos por la desesperanza las equivocaciones
y la mala fortuna
fortuna que se escapa con sus caudales y los nuestros
nuestro es este momento presente aunque no nos guste
¿En verdad que es nuestro?
¿Dónde está el documento que lo afirme?
Aquí no hay vida sin notario que lo diga.

Sé que llegará un verano que barrerá el largo invierno
en el que nos hemos arrastrado y malvivido.
Sé que acabarán la escasez y las penurias
Tal vez, también la sed.

Sed de tiempo y libertad para crear
Sed de paz para vivir
Sed de amor con que rebosar el tiempo
Exprimir la libertad
Prolongar la paz.
Sé,
o tal vez,
quiero creer.

PASAJE



PASAJE


No lloraremos por el daño que sufrimos
Que hicimos nos hicimos.

No vendrá la tristeza a rescatarnos
No será la melancolía el camino que nos salve.

No perdonaremos ni nos perdonarán.

Me robaron los juguetes de la cuna
los abrazos de la abuela, las bromas de todos mis hermanos.

En un reloj parado encontré la razón de tanto despropósito
la locura de vivir en la cordura
el modelo frío y matemático que gobierna las corrientes
en el peine de los vientos.

No llores cuando me veas alejarme
Hace años que me fui porque me echaste.

El bebé que gime desde el cuarto más oscuro no lo hace por temor.
Sí por soledad:
Mamá nos abandonó a todos al nacer.
Somos hijos de la calle y la frustración.

Buscamos protección en amores prestados.
Si es necesario, robados.

Cuánto daría por huir.


OH MY LOVE



OH MY LOVE


Oh my love qué nos pasó.
Cuándo se nos olvidó vivir.
Cuándo nos olvidamos del amor.

En qué momento se nos fue la esperanza y no corrimos a buscarla.
Cuándo nos perdimos: los dos. Y el uno al otro.

Oh my love ya no volveremos a sentir sino un fantasma de lo que fue.

Por qué dejamos que se escapara la ilusión.
Fuimos niños caprichosos, descuidados, egoístas.

Oh my love. Nada será como era.
Qué nos pasó, y cuándo.
Aún no puedo dejar de llorar pero no me quedan lágrimas que dar.

Cuándo el orgullo y la soberbia nos gobernó.
Cuándo dejamos que se secara el corazón.

Oh my love. Que no se repitan mis errores y la vida que nos queda,
aún sin vivir, lo sea.

Oh my love. Que encuentres tu destino y seas feliz.

Lo que no fuiste conmigo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

WHAT I LIKE


WHAT I LIKE


Me gusta verte bailar hasta hacerme marear.
Me gusta oírte reír y todo lo que puedo sentir.
Me gusta, tú ya sabes, eso que aquí no puedo decir.

Me gusta ver cómo te mueres de sueño.
Dormida ya antes de irte a dormir.

Me gusta tu debilidad
para lo que te hace traspirar.
Me gusta tu fuerza
para todo lo demás.

Me gusta cuando te ubicas:
significa que te has encontrado.
Me gusta cuando a los demás ubicas:
para centrar a despistados.

Me gusta tu mirada efecto túnel:
escrutando qué se oculta tras lo no escrito ni hablado.

Me gustan tus manos suaves, adelfinadas.
A veces, afrancesadas.
Tus pies de patinadora
en la pista de esta vida de hielo y peligrosa.
Tu cuerpo de anoréxica arrepentida.

Me gusta tu desorientación:
de las cosas pueriles, mundanas.
Tu centro de referencia.
Tú, ser el centro de referencia:
de los avances que avanza la ciencia.

Me gusta tu serenidad, tranquilidad.
Tu aparente inmovilidad.
Pendulante docilidad.
A veces, hostilidad.

Me gustan tus discapacidades
que con humildad reconoces.
Me gustan tus genialidades
que con humildad escondes.

Me gusta que tengas frío
porque así buscas en mí el abrigo.
Me gusta que tengas calor.
Y entre los dos quitarnos la ropa que sobra.

Me gustan las arrugas que no tienes
y las que están por llegar.
Tus tendinitis y tus principios de artritis.

Me gustan tus obsesiones, impaciencias.
Todas tus emociones.

Me gustan los años que hemos vivido
pues cada día vale por cuatro.

Pero una cosa no me gusta
algo que me entristece como no puedes imaginar.
Algo que añoro y anhelo con el mayor desconsuelo.

Y es haberme perdido todos tus años pasados.
El tiempo que pudimos vivir
antes de llegar hasta aquí.

Perdóname ser egoísta.

Lo quiero todo de ti.

lunes, 1 de febrero de 2010

ÉPICA


ÉPICA


Aquellos días en París fueron los más intensos que nunca podré vivir.

Alojados en un hermoso hotel de la Rue Des Enchants
quemamos todas las noches devorándonos con besos y champán.

En la calle un trovador de la Chanson añadió música y luces
a lo mejor de aquel amor.

Rue abajo Rue arriba
corrimos poseídos y frenéticos
pues era el otro lo mejor de nuestra vida.

Asomados al balcón Eiffel sellamos un pacto
de asedio y conquista:
infatigable, irreductible y mutua.

Allí nos hicimos los mejores regalos:
la juventud, la alegría,
el tiempo y las promesas.

No viviremos si es el uno sin el otro.
No nos dejaremos vencer.
No nos faltarán las fuerzas para ayudarnos a seguir.
Y luchar, y vencer.
Esta vez sí.

Tus ojos serán los míos.
Mis manos te llevarán en brazos.
No respiraré si tú dejas de hacerlo.
No no no no será esta vida nada sin ti.

Ayer, justo ayer, te vi partir.
No ha quedado nada de mí sin ti.

Era cierto, yo también debo morir.

Y en otra vida
Volver a nuestro hotel
En la Rue Des Enchants.

ONION



ONION


Hoy me he pasado la mañana llorando.
Y la tarde analizando los motivos:

Que si la soledad, el abandono.
O el desarraigo.

Que si la frustración de juventud
o el desencanto de la mediana edad.

Que si la cartilla del paro,
la quiebra económica o la salud que se rompe.

Que si los hijos se drogan o la mujer es una zorra.

A la noche, tirando la basura,
he averiguado la razón:

tengo que dejar de picar cebolla.


POLITICS



POLITICS


No besuquearé abuelas que no conozco.
No arrumaré bebés que no me quieren.
No sonreiré a quienes gracia no tienen.

No daré la mano a los traidores.
Ni las llaves de la ciudad a los ladrones.
No negociaré con timadores.
Ni comeré con aduladores.

No viajaré en primera clase con fondos del estado:
ese en el que no están todos los que son.
No tendré sirvientes a los que ignorar.
No chóferes para hacerles esperar.
Y pasear.

No quitaré razón a mis contrarios
sabiendo que quitársela es negarla.

No daré ruedas de prensa con arengas ni soflamas.
Ni proclamas de buen orador:
otro timador.
Agitando a las masas para nada.

No prometeré lo que no podrá ser.
Ni negaré lo que tenga que ser.

No falsearé las estadísticas torciendo los números a mi favor.
No malversaré con las palabras tornando la prosa de vivir
en poesía del soñar.

No desintegraré la integridad
edificando en sus escombros mi nueva catedral.
De demagogia.

No traficaré con capitales públicos. Documentos públicos.
Influencias privadas.

No será mi cargo el salvoconducto que eluda todas las fronteras.
Las colas, los atascos.

No ennobleceré mi nombre manchando el de los otros.

No haré de la mentira
una forma de vida.

Así vistas las cosas
tendré que renunciar a la carrera
de político.

Y de persona.

lunes, 25 de enero de 2010

ÁRBOL



ÁRBOL


Con la espada, aún clavada, de mi última batalla
me he arrastrado hasta morir al cobijo de este almendro.
O abeto, abedul o fresno. No sé qué es esto.

Con la mirada perdida en el horizonte,
aún humeante, del combate
siento que pasa ante mis ojos la vida,
de los otros.

Respiro profundo a pleno pulmón,
encharcado,
y caen sobre mí las gotas del tiempo,
ensangrentado.

Los recuerdos que conservo no los quiero.
La vida que soñaba y anhelaba
ya no la espero.

Desciende en espiral la semilla de un tilo,
parece que eso era esto.
Es la vida que persiste y perpetúa.

Dejaremos paso, entonces,
al empeño del amanecer:
por volver.

Barridos como polvo seremos
por la insistencia indolente del viento.
Desertaré desertarás desertaremos todos.
Juntos haremos desierto. Y seremos.

Eliminados como manchas de una historia mal contada.
O silenciada.

Moribundo he venido a refugiarme a la sombra de un almendro,
ya no recuerdo qué era esto .

Ha llegado la hora
del silencio.

Del olvido.

BORRADO


BORRADO


Si pudiera olvidar todo lo que aprendí:
por no ser cierto.

Si pudiera olvidar todo lo que de niño soñé:
por inútil.

Si pudiera olvidar todo cuanto quise:
por imposible.

Si pudiera olvidar todo lo amado:
por malgastado.

Si pudiera olvidar todo los besos de dos carrillos:
por falsos.
Y los de lengua de trapo:
por ásperos.

Si pudiera olvidar a todos mis amigos:
por haberse ido.
Y a todos mis enemigos.
Por lo contrario.

Si pudiera olvidar todo el trabajo en obras de caridad:
por perdido.
En proyectos de gran trascendencia social:
por lo mismo.

Si pudiera olvidar las ilusiones depositadas:
pisoteadas.
Todas las esperanzas:
desesperadas.

Si pudiera olvidar todas las pesadillas que me rompen el sueño:
por agotadoras.
Todo lo que veo despierto:
porque me da pesadillas.

Si pudiera echar el telón
de este teatro del absurdo y el esperpento.

Si pudiera silenciar todas las voces
de los necios soberbios.
Los que nunca hablan, siempre gritan.

Si pudiera cerrar los ojos un momento
un instante perfecto,
en posición fetal me refugiaría en la noche del fin del mundo.
Y en el relámpago clarividente anticipatorio de la muerte
encontraría la paz del misionero repartiendo caridad.
El descanso del soldado apostado en su trinchera.
El alivio de la razón
contenida en el diminuto frasco de la verdad
destilada gota a gota.

Si pudiera, sólo si pudiera.


jueves, 21 de enero de 2010

AGONÍA


AGONÍA


Nunca olvidaré la insoportable expresión de dolor
de aquel perro paralítico.
Su mirada lastimera, sus ojos negros de pena
mendigando una ayuda que evité.

Mi rostro indiferente reflejado en sus pupilas dilatadas
como lunas de plata en la noche fría y solitaria
de la muerte.

Aún veo el fantasma de la culpa en el rostro de aquel perro
inofensivo y resignado a su final temprano.
Noble como un caballo, pequeño como un gato
de pelo suave como un conejo:
toda la fauna de mi granja en aquel ser representada.
Insignificante y leal.

Mi parte del trato no cumplí.
Llegado el momento de corresponder…
huí.

Nunca olvidaré la infinita expresión de decepción
en aquel perro moribundo.
No lamió mi mano ni agitó la cola.

Arrastrándose valle abajo se despellejó la barriga
con las piedras del sendero.

Días más tarde lo encontré:
murió enredado entre las zarzas a los pies de los castaños.

Solemnes y callados,
también ellos hoy me miran.
Con desprecio.

martes, 19 de enero de 2010

IN THE ARMY NOW



IN THE ARMY NOW


A toque de Cora y celemín
he convocado a todos mis amigos:
los borrachos.
Vamos a formar un ejército:
de perdedores.

Con escopetas de agua, botellas de aire y vasos de hielo
atacaremos donde más duele:
la economía sumergida
del estado.
De excepción, una excepción.

Arrumbados en el entorno de edificios oficiales
bloquearemos todo el tráfico:
de capitales.

De capital en capital
crearemos una red
de influidas influencias.
Esto será vital.

Capital capitalismo
socialismo, comunismo, marxismo, leninismo, estalinismo.
Existencialismo, sufismo, dadaísmo, impresionismo. Costumbrismo.
Fascismo, fanatismo.¡Patriotismo!
Da lo mismo. Todos ceden paso al amiguismo.
Nunca podrá fracasar nuestro plan. Por esto mismo.

Nada aclara el entendimiento
enaltece el coraje, ni da tanto valor
como el etilismo.

jueves, 14 de enero de 2010

NIDO




NIDO


Acicalándose plumas patas y alas
encontré a un ave viajera:
de largo recorrido.
Y viajada:
por largo tiempo.

Refugiada estaba en su nido de ramas del árbol del paraíso.
Algo cansada, algo herida.
Con el agua de la última tormenta en su piel arrugada.
La debilidad del último esfuerzo sobrehumano,
ya he dicho que era un ave.
Maltratado corazón con los años de dolor.
Por todo para nada.

Mesmerista paciente observador,
dudé un momento, sólo uno,
antes de invitarla a acompañarme en mi viaje.

¿Te atreves? – pregunté.
Si vienes, conmigo tendrás que volar.
No haré ese esfuerzo por ti
No te llevaré sobre mis hombros
No resolveré las dudas de tu mundo
No exploraré tu parte del camino
No lo limpiaré de piedras y sí te ayudaré a hacerlo.
No tiraré de ti y no te dejaré atrás.
Si vienes volaremos hasta que nos falte el aliento.

Con las puntas de las alas en contacto
planearemos sobre las vastas praderas
donde son verdes todos los días que nos quedan.

Haremos tirabuzones en el cielo de la libertad
explorando nubes de enigmas
abrigados nuestros cuerpos en térmicas benévolas de ilusión.

No miraremos atrás
No nos pesarán las dudas de lo que pudo ser y no será.
Nos hizo fuertes el pasado y no nos dejaremos caer.

Si te arriesgas te obligaré a volar
hasta el borde mismo de tu crisis vagal.
Y si mi torpeza no me anticipa tu colapso
tendrás que decírmelo.
Yo también busco mi destino.

Se irguió el ave herida
con el poder de las montañas que surgen de la tierra.
La amenaza de la gran ola que todo lo vence y arrasa.
Con fuerza y elegancia sacudió todas las gotas
y me miró grave, serena y confiada.

Discreta y con desinterés aparente
me analizó con su vista de pájaro nada más verme.

Con la voz de la sabiduría que todo silencia
habló por primera vez:
Ya sé por que has venido. Y para qué.
¡Dame un beso y calla!

De puntillas disimular mi pequeñez intenté.

Sígueme tú –dijo ella.
Si puedes.


martes, 12 de enero de 2010

CAMINANTES


CAMINANTES


Hoy he cerrado las puertas de mi castillo
a todos los peregrinos:
contrabandistas, maleantes, charlatanes
sacamuelas, timadores, bufones de a dos monedas el cuento,
presidiarios huidos, banqueros arrepentidos,
traficantes de almas con pena, faranduleros de sotana y alzacuellos,
proxenetas de gomina corbata y bronce,
académicos de saca la lengua y fuste,
marineros de cuerpo a tierra, militares por la caridad del mundo,
socialistas del reparto ajeno.
Buscadores, todos ellos, de tesoros:
El de la paz y el perdón.
Propios.

Hoy he de disfrazarme de alguno de ellos.
Aún no he elegido el oficio.

OJIPLÁTICO

OJIPLÁTICO


Hoy he visto a mi vecino el suicida
ensayar un nuevo plan para acabar con su vida.

Hoy he visto a la muchedumbre de hombres ausentes
arrojarse por barrancos creyendo que,
en el fondo de ellos,
estaba el amor.

Hoy he visto a un escultor en la calle tocando el xilofón.
A un poeta tallando la piedra y,
esto lo mejor,
a un alcalde pidiendo perdón.
Y a todos pasando la gorra.

Hoy he visto a un pedófilo meter mano a la caja.
A un bebedor morir de sed.
A un pirómano pedir fuego.
A un jugador romper todas las cartas.
Sin leerlas.
No tenían remite ni dirección.

Hoy he visto a los padres de la contracultura y la posmodernidad
ajustarse la corbata del neocapitalismo
y desabrochase el cinturón de la represión y la censura.
Para atizar con él.

Hoy he visto a los hijos del pescador esnifar pegamento
hasta caer muertos.
Y a los hijos de otros padres disfrutar con ello.
Y a los padres de los padres.

Hoy he visto a un funcionario de prisiones abrir todas las celdas
tragarse las llaves y alejarse gritando:
¡no me cogeréis, no me cogeréis!

Hoy he visto a un país entero rendirse a la evidencia.
Y morir gaseado.

Hoy he visto cómo la ira nos arruinó la vida:
la mía, la tuya, la de los otros.

Hoy he visto al desconsuelo encerrarse en su refugio.
Y hundirlo en el fondo.

Hoy he visto salirse de la vía al último tren de cercanías.
Y mirarse los viajeros, rotos y tirados en el suelo,
con esa insoportable lejanía:
la del que sabe cuál fue su último viaje.

Hoy he visto a las piaras de cerdos reunirse en asamblea
y elaborar la carta universal de los derechos de los animales.
A toros y vacas inmolarse contra las embajadas
haciendo estallar sus cencerros bomba.
A cocodrilos y gatos cogidos de la mano
organizar revueltas callejeras
quemar escuelas y hospitales y gritar:
¡que no aprendan ni sobrevivan,
no puede quedar humano en pie!
A tucanes y buitres tirarse en picado
contra hombres, mujeres y niños.
He visto agonizar el especismo
con el humo de las civilizaciones extinguidas.

Hoy he visto guardar la verdad en un tarro de aceite.

Y a nadie preguntar por ello.

martes, 5 de enero de 2010

EL VIAJE


EL VIAJE


Bandadas de estorninos sobrevuelan los campos
santos o pecadores
con la belleza del mejor ballet sincronizado.
Música silenciosa.

Queda este paisaje sepultado bajo la nieve.
La nieve de la soledad y el olvido.
El aislamiento y la desesperación.
Al fondo del valle más campos. También.
De refugiados.

Huidos de la persecución, las guerras y la hambruna.
Enjaulados tras las alambradas de la política internacional:
poco social.
Abandonados a su suerte. Siempre mala.
Y devorándose.
Con ganas de huir. Otra vez.

Desconfiado es el mendigo que se acerca a reclamar su limosna.
Indiferente y hierático, se la niego.
Insolente y resentido, me insulta.
Ajenos somos ambos al sufrimiento ajeno.
En algo ya nos parecemos.
No nos amaremos los unos a los otros.
Por mucho que los demás presionen.
Los que hablan y agobian y aburren y saben,
son siempre los demás.

En el borde del precipicio veré tus manos
aferradas a las aristas de la roca.
Te dejaré caer y no lo sentiré.
Será eterno tu descenso, y lo harás llorando.

El pasado nos trajo hasta aquí, pero a él también traicionamos:
queremos olvidarlo.
¿Será por el dolor de los recuerdos amargos?

Reunidos los guías espirituales del mundo
han acordado cambiar de hábitos.
Los de paño y de costumbres.
Perdida toda la razón de la existencia
Nadie quiere seguir ejerciendo de profeta.
Menos aún, en su tierra.

Infatigables y nobles se desplazan las formaciones de gansos.
Y grullas garzas pelícanos.
También algún emigrante.
También yo.
Se ha vuelto hostil la vida para todos.

Y por esto, todos nos vamos.


I MISS



I MISS


I miss gatear sobre la mesa hasta encontrarme con tu beso.

Echo de menos las alas de tus manos
batiéndose en el aire caliente de tu voz.

Echo de menos tus juegos:
de caderas de manos de palabras,
siempre con sentido.
Con el mejor de los sentidos.

Echo de menos el abrazo descarado orgulloso exultante.
De puro valiente insultante.
De tu pecho reunido en torno a un objetivo:
el mío.

Echo de menos la última noche.
Y el último día.
Y todos los días antes del último como si fueran el último.

Echo de menos mi deseo en tu deseo.
Mi mirada húmeda en tu mirada sostenida.
Tu sonrisa en mi mueca.

Echo de menos el ronroneo de tu corazón cada vez que me acerco.
El estremecimiento de tus sueños cada vez que en ellos me cuelo.

Echo de menos tus éxtasis.
Y tus LSDs. Y tus paroxetinas fluoxetinas dopaminas.
Todo tu botiquín.
De primeros auxilios y últimos.

Echo de menos la gravedad que hay en ti.
La fuerza de la gravedad que me arrastra hasta ti.
Y me atrapa sin enjaularme.

Echo de menos tus tres dimensiones.
Y la cuarta y la quinta y la sexta.
Y toda la teoría de cuerdas enroscada en un solo trenzado.
Mirar juntos al horizonte… ¡de Sucesos!
Porque, éste, sí que es nuestro horizonte.

Echo de menos tu forma de atar cabos.
El de Buena Esperanza, Sort, Barrow y Norte.
Y dar vueltas al mundo en un solo segundo.

Echo de menos tu sonrisa sin contraseñas ni claves secretas.
Tu llanto sin doble fondo ni lágrimas de chamarilero.
Aunque, puestos a ser sincero, todas me rompan por dentro.

Echo de menos caminar con las puntillas de mis dedos
por las colinas perfectas de tu geografía.
Son las jorobas que menos joroban.
Y después de hacer cumbre espeleología.

Echo de menos el oleaje de tu respiración
batiéndose contra la mitad de mi almohada.
Y tu ropa, con prisa arrancada,
por las cuatro esquinitas que tiene mi cama.

I miss all that you mean.
Though, its just a minute you´ve gone.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

CAPITANES INTRÉPIDOS

CAPITANES INTRÉPIDOS


Arthur me sobresaltó de madrugada.
Con una llamada.
Una decisión inesperada. Un aviso:
dejaba mujer e hijos.
Coche trabajo y piso.

Hacía una nueva apuesta:
por el amor verdadero. Decía.
Esto, hace tiempo lo sentía.

Ilusionado como un niño
Emocionado como un Papá Noel
Decidido como el Capitán Trueno que llevaba dentro.
Arremetió como un buldócer contra los cimientos de su vida.

En pie no quedó una sonrisa.
¡Con tantas que disfrutó!

Exiliado en casa compartida,
y con partida,
y para dos partida,
fundó una comunidad de pocos miembros.
Otra vez dos. Y muchos riesgos.

A las afueras de su ciudad paraíso castillo refugio
acechaban las hienas de la realidad:
los buitres del banco reclamando viejos contratos
los tiburones de la custodia compartida.
Otra vez partida.
La anaconda de su ex con el abrazo eterno de la pensión
la escolopendra succionadora de su salario.

En poco tiempo, comenzó a rozar lo estrafalario.
Desvaneciéronse la ilusión, la emoción y el sueño.
Le tembló la decisión.
Se tornó indecisión. Y miedo.

Queriendo huir, cayó al cinturón de agua que abrazaba su castillo.
Por el amor verdadero.
Los cocodrilos de los errores,
bien alimentados con la abundancia de las equivocaciones,
de él nada dejaron.

Se perdió Arthur en la quimera de una vida nueva.

Arthur quiso aprovechar el último tren
y a él subirse pretendió.
En un traspiés, aquel furioso mercancías lo arrolló.
Fue afortunado, lo peor estaba por llegar.


IMPROVISATION

IMPROVISATION


El perro del vecino siempre ladra cuando estoy en casa.

El sillón del dentista es menos confortable que diabólico.

La mujer de tu mejor amigo se insinúa por aburrimiento.

A los hijos de los demás sólo los soportan los demás.

Tengo que aprender a rescindir contratos:
de hermandad, de cooperación, de malos tratos.

Mueve las caderas la camarera, y no será por afición.
¿Mala costumbre tal vez?

UNICEF ha abierto una delegación en Plutón.
¿Será porque ya no es un planeta y necesita protección?

Me agarro a la botella cuando quiero pensar con claridad.
A la botella de lejía.

El pelo de la mujer de mi jefe es óptimo para un anuncio de champú.
También lo era el de Eva, la judía, e hicieron con él tela de saco:
para el gran desembarco.
Del resto, del cuerpo, mejor ni hablamos.

Con las escamas de mi última mudanza he hecho una crema exfoliante.
¡Qué redundante!

Tiene un culo bonito esta librera.
No se lo digo, pero sabe que lo pienso y se sonroja.
Y emociona y entusiasma.
Nada como su sonrisa vertical.

La abuela de mi sobrino ha decidido poner fin a tanto desatino:
desheredó a sus hijos y hoy me veo en la miseria.
Desvaneciéronse los sueños de riqueza fácil.
Siempre queda el consuelo de la pobreza. Duradera.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Pues vaya putada, si además de caminar debes hacer el camino.

La felicidad es un estado tontorrón del alma que no aporta nada interesante.

La importancia de un problema es inversamente proporcional
a la gravedad de sus adyacentes.

Lo mejor del amor es que se trata de una enfermedad con clara tendencia a remitir.

Haremos un esfuerzo para escucharnos los unos a los otros.
Que empiecen ellos:
nuestro discurso es mucho más interesante.

Joan tiene ilusión por abrir una escuela para niños.
Para niños soldado.

Detrás de cada artista se esconde un exhibicionista narcisista.

Hay una vacante de leñador en el Monte del Olvido.
Pero nadie recuerda cómo llegar.

Varios estudios científicos avalan la existencia de elevada actividad biológica
en el mar muerto.
Fueron rechazados por considerarse una incongruencia semántica
inaceptable.

Tras cada minuto de improvisación hay miles de horas de ensayo.


sábado, 19 de diciembre de 2009

ISHAM


ISHAM


Añoro aquel tiempo de propaganda y falso positivismo,
de revuelta y crédulo anarquismo,
cuando, panfleto en mano y a falta de un buen salario,
quemábamos la ciudad empezando por el ayuntamiento:
el poder más cercano.

Seguíamos por los cuarteles y reventábamos las iglesias.
Con todos su feligreses.
Divino ese poder tan lejano.

Echo de menos las noches de difuntos rompiendo lápidas
Y el gong del monje tibetano
Y su falso gregoriano.

Y las túnicas azules de todas las damas haciendo del día la noche
Paseando entre fantasmas.

Hermoso ver las jaurías de perros como lobos acechando la ciudad.
Vengándose por los años de torturas y mal trato.

Drogados como niños soldado patrullábamos las calles y matábamos
haciendo de la tiranía bendición.

Aumentaron nuestros seguidores, nos hicimos fuertes.
Pusimos orden.

Redactamos leyes, aplicamos sanciones.
Encarcelamos disidentes.
Fusilamos intelectuales y artistas:
gente de la peor calaña.

Entregamos puestos de responsabilidad a analfabetos y lerdos.
Fue la victoria de los catetos.

Cambiamos la vida, la sociedad, el mundo.
Y de todo culpamos a los otros:
los necios son siempre los demás.

Desmontamos en un lustro generaciones de avances y esfuerzo,
particular y colectivo.

Todo lo que estaba bien terminó
Lo mal empeoró.
Lo peor se hizo costumbre y carne.

Manipuladas las referencias del pasado
imposible distinguir el bien del mal.
El fin de todo el sistema,
de su corrupción su blasfemia y su retórica,
estaba cerca.

Y a este fin dedicamos la victoria.

El anarquismo se hizo poder y este poder se devoró a sí mismo.
Era el triunfo total, el final del final.
Pero en todo plan hay un saboteador.

Se llamaba Angie:
ocho años, piel blanca, ojos negros, pelo corto, labios mulatos.
Manos de arpista.

Y lo peor: mirada de esperanza.

Con el vestido ensangrentado de su madre degollada
hizo una bandera.
Hizo y la izó.

En lo alto de una iglesia abandonada.

Desde aquel campanario sin campanas
pronunció un discurso sin palabras.

Los convocados sordos, los oradores mudos, los guías ciegos.
La siguieron.

Acampados en una tierra que nadie había prometido
crearon la comunidad del perdón.
Y todos, incluso yo, fuimos exculpados.

Veinticinco años de aquello
hoy reina en este mundo de hadas y genios.

Hace ya, mucho tiempo, sale el sol cada mañana.

A veces me pregunto dónde estuvo nuestro error.
Otras,
bendigo todo aquello que falló.

martes, 15 de diciembre de 2009

DESPASITO



DESPASITO


Abriéndose camino entre campos de zarzas y cardos
descubrí un pequeño erizo.
Caminando, despasito, despasito.

Estimulado por la intriga y la curiosidad
me acerqué a saludarlo.

Acostumbrado a las agresiones de propios y extraños
sacudió su espalda en legítima defensa.
Clavando varias púas en las yemas de mis dedos.

El erizo resultó ser una eriza.
Y yo…

Yo terminé erizado.

VISITA

VISITA


Hoy han llamado a la puerta unos señores muy raros.

Vistiendo todos de negro
esto no es extraño,
me han ofrecido la carta de libertad para mi pueblo.

Y esto sí que es bizarro:
mi pueblo es mi capital, mi principado y mi estado.

Y solo vivo yo.

¿A quién,
y cómo,
voy a liberar?

CRUCEIRO


CRUCEIRO


Bajo un cruceiro del camino,
de Santiago, de Joaquín o de Fermín da lo mismo.
todos llevan a la nada,
o al abismo,
quemé el raído fardo de mis sueños.

No merecía la pena seguir con una carga tan pesada.

Y tan inútil.

PARABRISAS


PARABRISAS


He pasado la mañana conduciendo.
Y bebiendo.
Por aquello de morir joven y dejar un bonito cadáver.

Abriéndome paso entre el agua del parabrisas:
helada, racheada. Obstinada.

Imágenes borrosas tras las diagonales aleatorias,
paralelas,
casi conspiratorias,
de una lluvia imposible.

Distorsión de la realidad
Refracción caprichosa de una luz de baja intensidad:
fotones en colisión de derrota.

Aturdimiento de los sentidos
Enlentecimiento de las ideas
Descomposición existencial
Fatiga emocional.

He pasado la mañana conduciendo y bebiendo.
Por aquello de que tal vez viendo doble
fuera capaz de ver la solución a tanto viajar y no ver.

Inútil ha sido el intento:
por más que he utilizado el limpia
estaba la lluvia en mis ojos.

POEMA


POEMA


He pensado en escribirte una canción.
Comenzaría así:

“Querida Milagros, llevo tres días aquí.”

Ya sabes, como aquella canción nuestra,
tan bonita, de la fila.
De El Último De La Fila.

Y terminaría así:

“Maldita Milagros, he visto tu cuerpo enterrado por aquí.
Por fin, me he librado de ti.


CONTABLE


CONTABLE


En la cuenta de resultados y valores:
positivos y negativos,
de objetivos y pérdidas,
he anotado los años que pasé mirando al techo,
al horizonte, al cielo.
Delante y detrás.
Lo por llegar y lo malgastado.

Rebuscando entre los clasificados de falsas oportunidades
Por las cloacas del desempleo
La despensa vacía del hambre
Y los cajones llenos de la desesperanza
Las estanterías con el polvo de los libros nunca leídos,
o mal entendidos.
Los armarios apolillados con el abandono de tres generaciones.

En el análisis pormenorizado de los números en dos colores,
tras la drástica auditoría elaborada por los inspectores de los otros,
ha aparecido un déficit insalvable que nos arrastrará
a la bancarrota de las ilusiones.
A la quiebra de todo el sistema con los proyectos más osados.
Volveremos, pues, al punto de partida.
Al inicio de esta vida en permanente huida.
Al origen de todas las cosas y razones.

Pero nada será como esperabas.
No superarás el atentado a las vías de desarrollo.
El mal está ya hecho.

Déjate de chorradas, y huye.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SOBRECUMPLIR

SOBRECUMPLIR


Rellené un pomo vacío con mermelada de ciruelas
Lo guardé en una gaveta a la espera de mi geba.

He pasado la mañana ordenando tarecos de otra vida
Para esta ya sobrecumplí el plan y nadie se enteró.

Me he enroscado como una serpiente
en torno al cuerpo de mi sombra,
o mi luz.
Que ya me están entrando dudas.

No pedí ni me di pista. No hizo falta:
me la dieron.
Aprendí rápido:
me adueñé de cuanto filo que pude.

Cogidos de la mano cantamos el Queridos Amiguitos
Embullaítos pasamos la noche entre retozos,
quejíos, y soplíos.
Y no sacamos billete para Madagascar.
Al contrario, con la copa de zumo de guayaba en mano
gritamos:
¡Esto está de pinga!

Me desconcierta la contradicción de ver la luz,
y la esperanza,
en el fondo de unas cuencas Tierra Cassel
y unos ojos carmelitas.

Escucho con atención, admiración,
y a veces duelo,
la conversación de unas manos de pianista genetista.
Y a veces duele.
Cuando hablan desde el recuerdo:
revolución o muerte.
Y Saturno se hizo carne y vistió de uniforme.

Lo primero: devoró a sus propios hijos.
Lo segundo: no llegó.
Por suerte.

Aún hoy recojo lágrimas traicioneras,
e inesperadas,
en un buchito.
La pérdida de los otros en bolas de cristal.
Y de sal.
Renuncia obligada a la vida que no debió ser.
Que no se debió vivir.
O malvivir.
De todo aquello
ha de renacer otro ser.

En él,
el buchito,
colocaré la flor de la ilusión,
también la esperanza.
Y en forma de alianza
crearemos nuestra propia minoría étnica.

Sin caudillos, libertadores, salvapatrias,
redentores, mesías ni clarividentes de la verdad absoluta.

Tanto dolor,
tanto dolor,
para nada.

Acondicionaremos un refugio,
en el corazón de un castillo,
en mitad de la nada.

Pero esta nada
será distinta,
porque será el centro de todo.


sábado, 5 de diciembre de 2009

ESPÍAS

ESPÍAS


Hoy es un buen día para pasear al perro
Correr por el parque
Leer bajo las siluetas Top Model de los abedules.
Ver a las criaturitas,
de dios y de sus padres,
romperse la cabeza en los columpios.

Las madres gritando,
histéricas.
los tumultos de gente,
desquiciados,
las ambulancias a la carrera,
descontroladas,
la policía cortando el paso,
abrumada.

He dicho que hoy podía ser un buen día
cambiaré esto último:

Los niños sonriendo.
Las madres hablando,
solo de ellos,
con el resto del mundo.
La gente distraída,
entre brisas de otoño y sol de primavera.
Las ambulancias en el garaje.
La policía de paseo,
distraída,
descuidando su labor de sabotaje:
ciudadano.

Casi sin darme cuenta he iniciado el camino
de la liberación,
mental y física,
de la prisión de encontrarse a uno mismo.

Qué paradoja:
en un espacio cerrado,
¡hallarse tan perdido!

He esperado, he visto, he querido.
He desesperado por lo visto y malquerido.

He buscado en ninguna parte.
Sacudido el cesto de los muñecos con forma de doctrina,
pretensiones de letanía y espíritu de antífona.

He encontrado lo que no esperaba
espiando entre las rendijas de las persianas.
Hallado lo insólito
fisgando entre las grietas de cercados y vallas.

Familias enteras mortificándose,
en torno a un pavo,
el día de acción de gracias.

No daremos las gracias por todo lo que nos fue robado.

Fantaseé hasta la enajenación
con un mundo mejor.
Pura ilusión.

El mundo no era más que una bola de plástico
mal iluminada.
Y yo una mota de polvo atrapada entre fotones
y partículas de rayos gamma.

Se ha hecho la luz
dijeron los conserjes entre miedos y preces.

Hoy puede ser un buen día para salir de la cueva.
Terminar la hibernación
recomponer los huesos del cuerpo.

Encontré una placa de Petri
que escondía las coordenadas de la felicidad.
Junto a ella
un daguerrotipo con el rostro de una desconocida,
un poco mística, un poco empírica,
clavando sus ojos azules.
Vaya por dios, esto no se hace.
Tirabuzones infinitos en una maraña de rizos.

Casi, creí sentirme atrapado.
Sin duda, otro buen lugar para pasar el invierno.

¿Quién eres tú?, preguntó
.
Cien años más tarde
no sé qué responder.


martes, 1 de diciembre de 2009

PERCHAS



PERCHAS


Desde que colgué mi uniforme de bombero
a veces torero, a veces toro
he perdido el norte surfeando entre partículas de inexistencia.
Llevo en mi maleta un puñado de botellas,
ya vacías,
y media docena de agendas,
por llenar.
No están los compromisos donde deben.
Sólo beben, no me ven.

Camino dando patadas al balón de la estulticia
raquetazos a la pelota de los pelotas
puñetazos a los que hacen la puñeta
escopetazos a los que sin dar la cara escapan.
No son bastantes.
Me quedé sin cartuchos hace tiempo
ahora les tiro piedras.
Es la vida de la guerra
o la guerra de la vida.
Nunca sé qué es lo primero.

Desde que colgué mi hábito de monje
en el ropero de la abuela,
alcanfor por todas partes,
he sentido la necesidad de cambiar de hábitos.
Menos bostezos, menos rezos. Menos tropiezos.
Más horas son las que estoy despierto sin quererlo
más los días desoyendo lamentos,
propios y ajenos.

Desde que colgué mi disfraz de cocinero,
en esto he de reconocer que nunca fui pionero,
echo de menos las asa durillas de disgustos
las manos de pianista,
un poco flauta, un poco flautista,
las vísceras de carne cruda de enemigo:
troceado, desmembrado. Bien picado.

Desde que renuncié a mi bata de profesor de imbéciles
casi añoro las discusiones banales
sobre asuntos superficiales
en la siempre incómoda compañía de los idiotas.
Nunca me sentí libre rodeado de fronterizos
al síndrome de Down y la parálisis cerebral.

Desde que me deshice de mi delantal de pastelero
echo de menos la vida dulce, almibarada
fácil, regalada.
Los años con cobertura de chocolate
los días de vainilla
excitantes momentos de gelatina
nerviosa, bailarina. Cristalina.
Aquella transparencia nunca volverá.

Desde que arrojé a las vías mi gorra de jefe de estación
echo de menos el poder del silbato
el gobierno que sobre las vidas de los otros
ejercían mis banderolas agitándose
contra el fondo gris de las paredes.
Interrumpiendo despedidas,
cortando besos, abrazos.
Algún sollozo.
Marcando los tiempos de salida hacia el adiós.
No hay mayor satisfacción que la de separar a dos.

Desde que me dio por hacerme preguntas
no cesa de crecer el vacío que dejan las respuestas
a medias.
Los silencios que arrastra la verdad camuflada.
Nuevas preguntas que siempre son evitadas.

Pequeña es la sociedad de los librepensadores
inmenso el universo de la carne de cañón.
Otra vez troceada. Bien picada.

Terminemos de una vez con tanta soflama inútil.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

BORRÓN




BORRÓN


No sé por que, hoy me ha dado por ponerme contento
dejarme, por fin, de tanto tormento.
Voy a aprovechar este raro momento.

Daré un beso a mis pesadillas
Meteré a mi novia en la lavadora
Regaré a mis amigos
Sacaré las plantas a dar una vuelta.
Teñiré mi pelo de verde hechizado
y lo secaré con el tubo de escape
de un camión a barlovento.

Descorcharé mis botellas de nueces
y prepararé una gran fiesta
con mermelada de champán
frutos secos de caviar
y mucho orujo de amor.

Joder, esto sí que abrasa.

Rociaré mi cuerpo con loción de gasolina y pegamento
y el coro del manso ganado hará las voces con un eco perfecto.
Es lo que tiene rodearse de buenos profesionales.

No sé por que
pero hoy me ha dado por levantarme contento.
De seguir así,
terminaré por sentirme feliz.
Y a esto
juro por la cruz del gato atropellado
que no estoy acostumbrado.

Esperaré a que se me pase
Ya me siento mareado.

RENOVATIO



RENOVATIO


Hoy es el primer día del resto de mi vida.
Vaya novedad.

Esa vida, la anterior, acabó ayer.
Cerré la última maleta y la arrojé al mar.
Desde el acantilado más agresivo y alto que encontré.
No quería verla volver.

Caprichos de la marea. Que marea.

Hoy he mirado al sol a los ojos.
Cara a cara.
No sentí que me abrasara.
¿Me habré endurecido con tanto mal nacido?
Y mal nacida. Que siempre se me olvida.

Hoy he dado las últimas brazadas en este océano de amargura.
Y aunque exhausto, arribé a la costa entero.

Conseguí zafarme de arpones y tiburones.
Y tiburonas. Que siempre se me olvida.

Hoy he sellado las tumbas donde enterré todos mis fracasos.

Con once palos preparé unas cruces.
En cada centro clavé al Pato Donald y al resto
de personajes de todos mis tebeos.
Nada era tan importante como para ponerse serio.

Con mi disfraz de chamarilero he montado un rastro
en mitad de la playa.
Curioso, que lo que menos vendo sean toallas.

¡Corazones de plástico!
¡Sonrisas de azúcar!
¡Besos de caramelo!
¡Garrapiñadas de felicidad!
¡Abrazos en carne viva!

Compren, compren damiselas compren.
Aprovechen la oferta especial
A la venta por no usar.

Con los bolsillos llenos
de agradecimientos y afectos
montaré una papelería que sea destilería.

En los papeles destilaré cartas de amor.
Llenaré botellas,
con ellas,
que habré vaciado de un trago.
Y no lanzaré al mar.

Arrojándolas al pozo de los malos deseos
tiraré una cerilla y disfrutaré con el fuego.

Catarsis de renovación.

Y es que no hay nada como la lumbre
para sentirse acompañado.

Nada como el fuego para renacer purificado.

¿Cómo no se me había ocurrido antes?

lunes, 23 de noviembre de 2009

ESPAÑOLITO





ESPAÑOLITO


Españolitos altivos
decidme en el alma de quién son esos olivos.
Vaya, empezamos mal. Ya me he vuelto a equivocar.
Toma segunda:

Españolitos cautivos
decidme en el alma a quién vendisteis los olivos.
Para no trabajar, que las peonadas os las pagan igual.

Españolito de fiesta y siesta
de pandereta, toros y fútbol.
Españolito de feria y patria querida,
ésta, sólo entre los vasos de vino.
Olvidadizo distraído y gritón,
que derrochas tu vida entre cervezas y el home cinema

Artista de circo, farandulero y bribón.
Un poco bohemio y un poco ladrón.
Pícaro sin remisión.

Españolito apocado y quejumbroso
que reniegas de tu pasado porque te sientes reaccionario.

Ahorcaperros pelagatos quemagansos
emborrachaconejos lanzacabras…
¡Adelante, que todo es por tradición!
Y de éstas sí que eres un gran defensor.

Que a la tortura de toros lo llamas fiesta
y a la ópera cosa de otros.

Españolito que defiendes valores sin valor a defenderlos.
Que ocultas tu bandera, pero al cruzar la frontera
avergonzado dices ser… español.
Y a renglón seguido expiante añades:
¡esta ronda la pago yo!

Que cuando sales al mundo suspiras
¡suspiras por la comida!

Españolito que no sabes idiomas
pero que haces de tu lengua provinciana
el bastión de tu última frontera.

Españolito que con ahínco y bravura
te doctoraste en la universidad
de la vida en el bar.
Máster en mus, tute y brisca.
¡Y venga allá otra partida!
Españolito sin gobierno y desvergonzado.
Siempre mal gobernado.
Comecostas quemamontes turbialagos ciegabarrancos.
Que metes un río en una botella de vidrio
te la bebes, la meas, y encima bromeas.

Españolito de acampada libre, hoguera gitana
guitarra flamenca y fiestas de madrugada.
Que a donde vas te oyen aunque no te escuchen.
De alianza de civilizaciones con los marginales del mundo
pues nadie más sienta a tu lado.
¿O fuiste tú el que eligió el banco equivocado?
Otra vez, los complejos otra vez.

Españolito del fundamento y sin fundamento.
Del tú ve tranquilo que no hay prisa y yo te espero.
Que has hecho de la televisión tu credo.
Que te acuestas con tu Gran Hermano,
y ya sois once,
y despiertas con Belén Esteban.
Y comes y desayunas.

Españolito que mientes en las encuestas
Y dices ser el que más fornicas.
También dices no ser racista,
así que aquello no lo tendremos en cuenta.
Que rezas a la Virgen mientras te cagas en Dios.
Que te santiguas igual que apuñalas.

Españolito creativo
que has desarrollado el único cáncer que no mata
y no te deja vivir:
el de la envidia.
Inventor de la idea menos copiada:
aquella de “que inventen otros”,
que yo prefiero dormir.

Españolito que ya no haces huelga
por ser prima hermana del paro.
Que el sindicato ya no te arropa
y el empresario
bueno, ese te sigue desmenuzando.

Españolito de píldoradeldíasdespués
que está todo controlado.
Metadona siempre a mano.
Por eso mismo.

De índices de productividad a niveles de funcionario:
no joda señora y vuelva mañana,
¿no me ve con el café en la mano?

Españolito que cada lunes demuestras ser un As.
Un As en la lectura del Marca y Sport.
Que con inusitado coraje defiendes tu color en el partido:
¿blanco o blaugrana?

Españolito cañí. De chotis, coplilla rápida
y paquito el chocolatero.
Cantabodas chupafarias sudacamisas muerdecopas.

De mirar la vida desde el burladero.
Pasota irresponsable y desentendido.
Que a tus hijos acusas, de eso mismo.
Y vehemente afirmas, entre tú y ellos,
mediar un abismo.

Españolito de cruz colgada y catecismo.
Que limpias iglesias lo mismo que furgones blindados.

De prensa rosada, cocina fácil, algo de ciclismo:
hoy te has levantado cultural.

Campeón del ajedrez a cuatro manos.
Dos para aprender a mover
Dos para mejor defender:
a puñetazos.

De romería ebria y revienta caballos.
Que te santiguas y alborotas al Cristo
del Rosario.
¡Con qué pasión!
Y no hay cristo que lo entienda
y a la buena fortuna se enmienda.

Y más vale que de ti nos libre
y nos atienda.

Españolito pendenciero soñador fanfarrón y mujeriego:
con ellas con las que más sueñas.
El hambre, que pone pan donde sólo hay piedras.

Obsesionado por las antigüedades
por deshacerte de ellas
cambiándolas constantemente por unas compras
“nuevas”.

De izquierdas por comunión y derechas por convicción.
Que compartes bienes ajenos lo mismo que defiendes los propios.
Aquí, aquí sí que tienes convicción.
Defensor de la igualdad, la paridad y el castigo:
¡A por el más competitivo!

Garrote y hoguera al pensador de primera.

Ya lo decía el poeta:
por cada buen pensador
hay diez que embisten mejor.

Ecologista a tiempo parcial, educador arrepentido.
Misionero por evasión, solidario por diversión.
Pacifista por miedo. Quijote por imitación.
Especulador por contagio.
Cigarra de nacimiento que trabajas cuando no queda otra.
Hormiga por equivocación.
Monógamo por obligación.
Padre por la subvención.
Y agricultor ganadero cineasta pastor.
Primitivo es tu sector primario
salvo para trincar del erario.

Evasor de impuestos por devoción.
Republicano en sueños. Monárquico por imposición.
¿O quizás por comodidad? Tal vez por Constitución.

Españolito frustrado, con crisis de identidad.
Perdedor en las últimas guerras
que el desierto entregaste en bandeja.
Desconsolado bajo la mesa corriste a refugiarte.
Oculto en tu casa hoy mascullas tu mala fortuna.
Ahora,
la Selección te ha devuelto la honra robada.
¿No será mal defendida?

Españolito de casta
de la que no se desgasta:
la sana virtud de no hacer uso de nada.

Españolito de raza
de cruce de razas
unidas por la misma cadena:
la que aún te condena a compartir territorio.
Territorialmente marcado por rencillas de hermanos.

Españolito de sangre
de gotas de sangre
en tapias y olivares
dime
dime en el alma cuándo
y por que
dejaste de creer en ti mismo
e hiciste del hedonismo
tu bandera.

Y ésta, esta sí que ondea.
No cambiarás nunca:
¡qué ufano la ondeas!

lunes, 16 de noviembre de 2009

SANTANDER



SANTANDER


Iza en Puerto Chico la bandera, roja y gualda,
el cuerpo de bomberos.
¡Manda huevos!
Al poeta Pepe Hierro que mira a la bahía
se le taladra la cabeza con tamaña estupidez.
E hipocresía. Y cobardía.

Gime el viento entre los mástiles de atraque.
Noche y día. Retorcido.
Gime y no se agota.
Tal vez llora.

Limpian las gaviotas la autovía
picotean la carne del último accidente:
una joven muy tierna.

Los concesionarios de automóviles tienen más luz de noche:
para impresionar a los clientes,
que de día:
por su ausencia.

Tiempos de crisis total.
Total, los valores hace años se perdieron.
Y a nadie le importó.

Devorado es el paisaje por excavadoras,
especuladores y ayuntamientos.
Sedientos de capital fácil y rápido.
El otro capital, el humano,
también se perdió hace años,
triturado por la ignominia y la incultura.
Y la desfachatez.
Tampoco importó.

Visite piso piloto en ayuntamiento piloto
de una España sin piloto.
Son tiempos de desgobierno
en el país de la fanfarria y cuchufleta.

Contamina las marismas Ferrocantábrica
y los miles de habitantes,
mal acomodados,
en urbanizaciones fantasma para durmientes indiferentes.
Trocean las marismas las paralelas de hierro
los polígonos irregulares del puerto, Heras y Muriedas.

Pájaros de acero cabizbajos cuatro patas
duermen el sueño del gigante prisionero.
Del abandono y el olvido.
Duermen y sueñan con los barcos que cargaron.
En un ayer hoy muy lejano.
¿Otra vez la crisis?

Invade la Hierba de la Pampa las cunetas, prados y montes.
Conquista el conquistado. Con retardo.
No ha olvidado.

Desgarra la noche el maquinista afilador
con su tren de vía estrecha y frenos de cuchillo.

En el barrio Las Acacias poco ha cambiado:
siguen su lento doblegar los edificios.
Doblegados por invadir un lugar que no les corresponde:
esos terrenos, eran del mar.
Hoy todos se inclinan humillados.
Y se culpan especuladores, ayuntamiento,
técnicos. Unos a otros.
La culpa será de las excavadoras,
no cuentan con buenos abogados.

Voy a Santander y me voy. Voy y vuelvo.
Limpio zapatos en la plaza del Ayuntamiento
vendo periódicos en la plaza de toros.

Y el buen gobierno se deshace del Caudillo
ecuestre y cagado:
de palomas.

Es buena la coartada para, también,
deshacerse de los locos y borrachos
que dormitan en sus bancos.

Violenta se azota la bahía contra el dique
enterrados en su fango dos siglos de basura.

Retroceden las vacas,
antes sagradas,
por los valles de Cabuérniga, Pas y Soba.

Sobaos, quesadas y cocidos lebaniegos
para matar el hambre.
Orujos para matar el frío.
Paciencia para matar el hastío.

Vengo de Santander y me vuelvo.
Buenos son los buenos momentos.
Tomemos un vaso de leche con bizcocho.
Y paseemos por Comillas
Porque allí, espera la universidad
Y Gaudí.

Son tantas las ocasiones en que...
poco más quiero pedir.

domingo, 15 de noviembre de 2009

ANTEPASADO



ANTEPASADO


La abuela Luchina hacía punto de cruz,
¡qué cruz!,
en el mirador de la salita:
vistas al mar de los Sargazos
al Negro y al Muerto.

Descomponen los petroleros la línea perfecta del horizonte
allá donde el azul se tiñe de gris y el gris quiere ser azul sincero.

Todo es difuso y en esa confusión vence el mentiroso.

Nacida en Ruanda su nieta argentina
tañía el bazok y Luchina lloraba:
tapaba su sonido el serial favorito de la abuela.

Murió su marido acribillado en un atraco,
era él el que robaba.
Los hijos en un accidente aéreo:
amerizaje forzoso en medio del Índico.
Indicaron mal la ruta al piloto, el hijo.

Cargada la avioneta como iba,
cinco mil kilos de sobrepeso:
cocaína.

Su mujer, la nuera desgraciada,
puesta hasta arriba de rayas y cruces,
anotó mal las coordenadas.
Tal vez faltó coordinación.

Quedó la nieta como un estúpido recuerdo
de una familia de imbéciles.

Tarada y lenta como una persiana de madera.

Atormentada por la soledad
y desesperada por la escasez
se quitó la vida,
Luchina,
con las agujas de coser.
Lo mejor que pudo hacer.
Para la mierda que hay que ver.

Mundo de ignorantes, necios, lerdos,
tramposos y corruptos.
Psicópatas de vocación y oficio,
sin diagnosticar.

Ayer visité la tumba de Luchina.
Le dejé un gorrión que maté por el camino.
A ella le hubiera gustado,
¡volar!,
para dejar antes este mundo.

REFRANES



REFRANES


No creas todo lo que cuenten
Ya lo hago yo por ti.

Desconfía de todo lo que oyes
Ellos siempre mienten.
¿Sólo ellos?
Y ellas.
Brujos, brujas, da igual.
Cuentistas y alabarderos:
la verdad enroscada en una mentira.

Conversan y se arruman los eucaliptos animados por el viento.

Conocí a Johnny Guitar en los vagones del metro.
Maloliente y harapiento
vivía atormentado por el éxito.
Por su falta de él.

Dudé aquella mañana de abril
entre tirarme por el balcón o a la criada.
Opté por lo segundo
al menos da la opción a repetir.

Desde la azotea de mi casa,
un quinto piso sin ascensor y mal iluminado,
veo todo lo que no quiero:
putas vacas y gansos
revolcándose en la misma hierba.
De todos me quedo con los gansos.
¡Al menos ellos se la fuman!

En mi novena conferencia sobre el amor y la muerte,
mucho más vivo esto último, no admite comparación,
no puede evitar besar a aquella señora tan bella.
Resultó ser mi editora
nunca he hecho un trato mejor.

Encandilado por las deudas
y agobiado por un viaje de oferta
he colgado mi alma de cartón en Ebay.
La puja resultó desierta:
¡ya todo el mundo tenía una!

No entiendo por que le llaman atardecer
si siempre llega puntual.

El colmo del mar es estar todo el día de resaca
cuando solo bebe agua.

Un día he de terminar todo esto.
Yo también soñé con gasolina.

NOSTALGIA



NOSTALGIA


Recuerdo las veces que tuve tu vida en mis manos
lamento no haberlas aprovechado.

Recuerdo el tiempo que pasamos juntos.
Días difíciles de un pasado cabizbajo.

Recuerdo aquella cena especial para una noche perfecta.
La cena no tuvo nada de especial
y la noche resultó muy imperfecta.

Recuerdo los insultos, las humillaciones.Los malos tratos.
Algunas violaciones.
Ya he dicho que no disfruté aquella oportunidad:
la de tu vida en mis manos.

Recuerdo miles de promesas, de propósitos de enmienda.
De no volverá a suceder.
Ah, de esto, de esto ¡sí que puedo dar fe!

Recuerdo los viajes a ninguna parte
en obligado silencio.
La lluvia en el parabrisas lo mismo que en mis mejillas.

Recuerdo los años que compartimos,
la época del descontento.
Pero, ¡ah!,
no oíste de mí un solo lamento.

Recuerdo haberte querido
tal vez mucho, tal vez poco.
Tal vez… un solo momento.

Recuerdo las noches de ballet, de teatro.
De ópera.
Recuerdo haberlas soñado,
pues conmigo no compartiste ninguna.
Recuerdo haberte soñado
que eras otra persona.

Recuerdo las clases de piano
aquellas cuerdas tan finas.

Recuerdo la cuerda del Re. Esto es, una Recuerda.
Re de que hasta aquí hemos llegado:
con dos vueltas a tu garganta.

Te oí suspirar las seis notas
excepto la que te ahogaba.
Si no aprendiste mi nombre,
cómo recordar el del piano.

Recuerdo tus ojos blancos
Tu cara morada
Tu lengua hinchada.

Recuerdo volver a vivir.
Hacer la maleta
Y partir.

jueves, 5 de noviembre de 2009

REFLEXIONES



REFLEXIONES


Paseando entre psicópatas y enfermos,
los segundos peor que los primeros,
he explorado un mundo que agoniza.
Y asfixia, y corrompe y se corrompe.

Arranca el cocodrilo,
siempre,
el brazo pródigo del cuidador.
También esto es alimento:
aunque no renovable este consumible.

Antes morir de inanición que perder
la ocasión de doler.

El abrazo del oso y la serpiente
guardan idéntico final:
el final del amor. Siempre con dolor.

Hoza el jabalí los campos y cultivos.
Busca alimento y abrigo.
Haga lo que haga, sabe que siempre
es perseguido.
Por el lobo:
el hombre. El peor enemigo:
bien armado, agazapado, traidor escondido.
No revelo nada nuevo.

Paseo entre animales por el bosque de hayas profundas
De robles pacientes
De viejas acacias de espinas.
Largas, finas. Indolentes.

Entre arbustos de viburnum y parviflora
se ocultan los animales de mi vista.
De cuatro patas y dos.
Se alejan los de cuatro
atacan por las espalda los de dos.
Tampoco esto es nuevo.

Tenemos en común tan pocas cosas
que resulta extraño haber compartido un solo momento.

De todo lo vivido, tal vez sólo quede el desprecio.

Paseando entre psicópatas y enfermos
digo adiós a los primeros
escucho sereno a los segundos.
No lavaré sus pies, ni besaré sus manos
No cuidaré a los que me hirieron
No, hasta ahí no llega mi perdón.

Paseo en silencio por el bosque.
Qué más da lo que vea y se oculte.

Sólo nos queda el silencio
entre pisadas sobre hojas quebradas.

Muere conmigo
Y olvida.

martes, 3 de noviembre de 2009

LUNAS ROTAS

LUNAS ROTAS


Vi ayer a la Condesa pasar
Casi pisarme.
No me reconoció.

Yo era el mendigo que duerme
y habla y calla y canta y defeca
al fondo del callejón.
Con barba de varios meses
y ropa de varios años.

Iba la Condesa orgullosa y desafiante.
Como siempre.

Abrigo del mejor paño inglés
Pañuelo de seda italiana
Cancarrias de ámbar polaco:
el de la sangre de esclavos.

Patética ausente y voluminosa.
Como nunca.

Un mono la perseguía.
A saltos, gritando, pajillero y tropical.
Lo habitual.

Dicen las malas lenguas
que en brazos del mono lascivo
la arrogante Condesa ha caído.

Doy fe
de que así ha sido.
Los descubrí una mañana de julio.
Extraña porque nevaba.

De aquello han pasado tres años.
Al principio
muchos besos, abrazos, sexo.
Lo de siempre.

Después llegaron las trampas
las burlas y los secretos.
A ambos por parte de ambos.
Los odios y malos tratos.
Lo esperado.

Dios no los crió
pero ellos sí se juntaron.

Adiós a los buenos ratos.
Deambula la Condesa por su reino de hadas:
perdidas y alucinadas.
Colgando de su pasado:
De flores en los tejados
De perros de mil colores,
con antenas y alas,
De burros de caramelo
y cerdos surfeadores.
Azules. Buenos conversadores.

Se habla la Condesa sola
Se habla, ¡y se responde!

Se ama y adora como ninguna.
En casa, dice, la espera la luna.
La cara oscura de los lunáticos.

Decidle
si como a mí la veis mendigar
que a tiempo se lo advertí:
lo peor
¡está por llegar!

CAESAR

CAESAR


Conocí Al César en el Madrid de los locos:
algunos más que otros.

En plena semana neurasténica, narcoléptica.
Algo etílica.

Venía de conquistar las lejanas tierras del norte:
allende los hielos perpetuos
los osos extintos y las focas albinas.

En plena semana antipsicótica, esquizofrénica.
Algo maníaca.

Reunidas todas las eminencias y los aspirantes a serlo.
De mi mano iba una, mente sobresaliente, en discreto silencio.

Portaba El César un estandarte a dos caras:
por una un drapeau con cruz roja yacente.
Y cuatro flores para cuatro cuadrantes.
Por otra una distorsión,
rayada,
en blanco y azul.
Con una estrella,
apagada,
sobre un triángulo de sangre y tormento.

Presente y pasado de una vida de lucha.

En el escudo de El César una inscripción:
Juramento Hipocrático del sanador anulado.
Algoritmo de una declaración de intenciones,
revolucionaria y antirevolución:
por falsa y carcelaria.

Marcado por la hambruna
Despreciado por los poseedores de las llaves que abren todas las celdas
Ignorado por cobardes y asustadores de niños
Rescatado de la inanición in extremis por una MIG- 26:
también contrarrevolucionaria y libertaria.

Conocí a El César en el Madrid de un otoño encapotado
bajo una niebla húmeda y fría.
Como todas.
En plena semana TAC y TOC, y TIC-TAC,
pero más obsesiva compulsiva presurosa y nerviosa
que nunca.

Juntos compartimos mesa vino y mujeres.
El vino sabor a roble.
Las mujeres a mar caribeño:
con perlas en el ombligo y curvas en marejada.
La mesa una Kupela varada:
en tierra adentro seis marineros.

Aficiones surrealistas colgaban de las paredes
delirios de renovada cocina tapizaban blancos manteles.

Juntos compartimos sonrisas: chispazos de felicidad.
Carcajadas: estruendos de libertad.
Abrazos: necesidad de confraternizar.
Algún dolor: ataques de sinceridad.
Orujos: escupitajos de fuego en las gargantas resecas.
Por tanto gritar.

Hablamos largas horas,
de niño a niño,
de hombre a hombre,
de ebrio a ebrio.
En presencia de una mujer:
la discreta eminencia que nos llevó a conocer.

Arrebatados por el vino sangre de toro:
el de sabor a madera,
y la libertad de una tierra neutral:
neutralmente esquiva de toda responsabilidad,
nos batimos en duelo.
Sobre la arena del ruedo.

Inevitable,
¡con tanta sangre de toro corriendo por nuestras venas!

Él vistió de torero
contemporáneo y moderno:
botas, cazadora y vaquero.
No podía ser de otro modo.

Yo de toro a por todo:
avieso, resabiado y fiero.
Ejemplo de antidisturbios.

Él dispuesto a hacer arte.
Yo con afán de dar muerte
de atravesarle la idea,
también contemporánea y moderna,
de que hay más arte en la arena,
tórrida erótica,
de playa desinhibida fugitiva.

De caliente toalla con senos erguidos al viento
que se abraza y gime y retoza
con el beso largo de lengua
de su lejano mar cristal caribeño.

Rehusó El César entrar a matar.
Rechacé yo la idea de darle puntazo,
en la cuarta izquierda costal:
entrada letal a un corazón en vías de desarrollo.

Brindamos en su lugar.
Brindamos por la amistad
por volvernos a visitar.
También por la libertad:
la de poder gritar la verdad.

Marchó El César volando
sin prisa y con algo de duelo
a su refugio lejano y afrancesado,
nada amanerado,
de soledad.

Partió con aires de fortaleza.
Sin duda de ahí su grandeza.
De fortaleza asediada asaltada conquistada expoliada arrasada.
Recuperada reconstruida y vestida.
Con una nueva mirada,
inesperada,
de una niña en la ventana de la torre más alta.

Tiene hoy El César el corazón dividido,
migratorio, algo huido.
Tal vez partido.
Navega por el Atlántico
sigue la corriente de El Niño
El capricho de su destino:
a veces calor, a veces frío.

Hoy recuerdo con afecto a El César.
Será por los fármacos,
mezclé la medicación.
Desayuné disulfirán con una botella de vodka.
Me inyecté IMAOS con paroxetina.
¡Esto sí que es revolución!
Interior.


que si El destino
Los viajes
El Niño
Y la Niña
Los osos
Los hielos
Y la Discreta Eminencia
quieren
nos volveremos a ver.