domingo, 4 de junio de 2017

GANGWAY

GANGWAY




Ni en el más bizarro de sus sueños pensó ninguna en esta posibilidad
cuando huyendo de su Filipinas natal embarcaron rumbo a la China dorada.
Y en ese reducto capitalista anticomunista que hoy es el puerto fragante
trabajan 14 horas seis días por un montón de dólares hongkoneses de poco valor.
En el comercio internacional
tantos ceros vacíos trasladan a oro su peso como tal
que no es nada.


Algo va mal en su nuevo mundo cuando por merecido descanso no obtienen más que un día en la pasarela que conduce a central station
tumbadas en el suelo sobre refugios de cartón.


Como descarga de culpa social
sus vecinos de barrio y portal lo llaman acampada al aire libre.


En verdad es al aire encerrado:
sobre el humo de autobuses de dos pisos,
los chirridos del tranvía,
las bocinas de los taxitoyota,
la brisa viciada del brazo de mar que contaminado de asco se asoma a la ciudad,
el reflejo gris en las paredes de cristal de modernos e intrascendentes rascacielos con sello europeo,
y la eterna indiferencia de todos los viandantes
quienes sin descanso prefieren la pantalla virtual de su Ayfon
a la vida real de su ciudad en permanente estado de caos.


Tras comer sus variedades de arroz con ingredientes difíciles, duermen sobre trapos de cocina para olvidar el presente.
O juegan a las cartas y al mahjong para olvidar el futuro.


A las seis de la mañana del día siguiente,
todo estará vuelta a empezar
y nadie les preguntará cómo fue otro día de fiesta sin fiesta ni nada que celebrar.




© Christophe Caro Alcalde






viernes, 2 de junio de 2017

I SEE YOU



"I SEE YOU"




- Te veo bien.



Me dijo aquel amigo perdido en el oscurantismo de quince años de ausencia.



- Me han operado de cataratas.



Añadió con su pose de auto afirmación prendida de la solapa igual que una bandera de oro.



Sonreí con esfuerzo.

Acababa de enterrar a mi último familiar en una fosa poco común por falta de presupuesto.

Aquel, era mi sombra.



Mi yo después de haber yo pasado

por este país de Segismundos narcotizados,

Anacletos disfrazados de reinas y Javerts sodomizando ciudadanos.



El dedo grueso del pie acariciaba con amor

ese gatillo fino de un revólver cargado con munición de punta hueca.

Estaba deseando descerrajarle el tiro definitivo

que todo imbécil precisa alguna vez en la vida,

cuando sobre mis hombros de hombre cansado puso su mano de hombre asustado:



- Te veo bien, porque yo estoy muy mal. Ayer murió mi mujer.



Consternado por un pellizco de empatía, aflojé ese gatillo a punto de soltarse la melena caliente.



- Ya somos dos:

hoy me he enterrado a mí mismo y no sé cómo seguir ni qué hago ya aquí.



- Te entiendo. Esta vida no tiene sentido.



- Esta y la otra.

Pues después de haber muerto no diría que he notado algún cambio.



Susurré con el miedo de un difunto perpetuo

que no sabe si encontrará la paz algún día.



- Vámonos. Vámonos rápido. Amigo mío.



- ¿A dónde?



Pregunté con un interrogante de alivio colgando del cuello igual que un cencerro.

(Será por esto que siempre me sentí un animal apunto de ser degollado.)

Por fin, alguien, proponía un cambio y parecía sincero.



- A los acantilados. Me han dicho que abajo quedan sólo peñascos.

Que no hay ola que los rompa ni cabeza que no se rompa.

¿Me sigues?



- Te sigo. Te sigo, amigo.

Pero antes espera, debo resolver una inquietud que me pesa de años.



- ¿A ti? ¡Con lo bien que te veo!


- Espera. Espera y verás de verdad.



Y diciendo esto, no pude evitarlo.

Disparé a mi amigo del alma y la pena a bocajarro.



Un río de sangre seca se esparció como barro por la acera.

La cabeza, se fue rebotando como tontos guijarros.



Descubrí, así, que mi amigo ya estaba muerto hace años.



No sé por qué no me lo dijo.

Antes le hubiera seguido.





© Christophe Caro Alcalde





















CORAZÓN RE-UNIDO









"CORAZÓN RE-UNIDO"







Soy un ser sentipensante

- me dijo aquel espíritu del libre sentimiento

con su corazón atravesado de costuras y duelos.

Y su mente preclara cruzada de vida:

de sus trampas y canalladas.




Con mi habitual falta de oportunidad analítica

respondí un "Queda siempre un mañana"

arqueando las cejas igual que un gato frente a lo insólito.

O una cucaracha panza arriba, pateando el cielo ante lo inhóspito.

Puse en evidencia mi insignificancia,

y suerte tuve de que en cuenta no lo tuviera.




Aun con todas mis carencias y nulas habilidades,

aquella mujer de sonrisa clavada al rostro como una coraza

bandera enarbolada al viento que con más furia sople

y energía de reserva infinita

narró ante mis ojos torcidos cómo la mala salud le había jugado la peor de las malas pasadas.




Robándole a mordiscos de bestia voraz

trozos en vivo de su corazón indefenso.

Partes enteras de su alma nunca manchada.

Miembros completos de su cuerpo años de vida ilusiones truncadas.




Lustros pasados y por venir quedaron en la cuneta como montones de polvo;

sin propósito ni sentido.

Escribiendo con ello un nuevo futuro:

Un mañana que nunca estuvo previsto un baúl de preguntas sin responder un desaire permanente a esa vida ladrona y un vacío imposible de conquistar.




La salud rota arrasó su campo de caña con bolas deformes de cañón traidor y pirata.

Expansivas pelotas de carne que crece y no cesa

invadieron de minas antipersonal al ser más indefenso que en su vida existiera.

Quiso miles de veces hacer un trueque a la parca:




- ¡Llévame a mí, cabrona!




Le espetó le pidió le rogó le suplicó y le lloró ni sabe las veces.

Tantas que no lo recuerda;

sí sabe, que no funcionó.




El martillo indolente de una sentencia perpetua

aplastó las cartas de indulto como revienta una oruga

bajo la pata de piedra de un elefante.




Y en una caja con aroma de sándalo y virutas de mirra

guardó todo el amor que no cabe en el mundo.

Los grandes proyectos y los pequeños momentos.

Los besos chiquitos y los abrazos eternos.

Aquel pulgar siempre en alto,

y una adoración envidiable a todos los perros.




En otra, más negra y cubierta de clavos,

la rabia la ira la incertidumbre la vacilación la atonía de los momentos perplejos.

La furia, el desgarro colérico de quien no puede soportar mayor despropósito ni tanto tormento.




Han pasado varios rosarios de días tras aquel desgarrador encuentro con el capricho egoísta de la injusticia divina.

Como cicatrices de guerra le queda una lección que nunca quiso aprender:

dejar de creer en los planes inmensos

que necesitan varios mañanas para ver su buen término.




Hoy vive el hoy como lo que es:

quizás no más que un segundo.

Sin que medie un tercero y no soñad con el cuarto.

Un frágil suspiro en el tiempo.

Una exhalación en el huracán que asola tierra y cielo

sin ser,

este ser o no ser que todo lo tuerce,

no más que otro acontecimiento.




Pero,

en la intimidad de su cuerpo cuando se enfrenta por azar al espejo

y siente que algo late por dentro,

de un salto que más es un sobresalto,

bajo una cascada de agua fría disfrazada de abúlica ducha,

se arranca las ganas y la rabia y la tristeza con una esponja de rosas y jabón de azahar,

porque...




Porque sí: aún está viva.

Y aunque piensa por fuera,

¡ah dios!

Cómo siente por dentro.







© Christophe Caro Alcalde

















sábado, 22 de abril de 2017

SKY BLUE VELVET SKY



"SKY BLUE VELVET SKY"







Tras años de navegar en pugna contra el abatimiento

tomaste la mejor decisión que en la bodega guardabas:

dos bolas balas de cañón bajo la línea de flotación

y fin a este viaje estúpido sin rumbo que lo remedie ni corrección que lo mejore.




Mujer harta muy hartita harta de todo y todos cuantos por tu agitada mar te sobresaltan

has dado otro gran salto al vacío desde el último paseíllo posible:

el viejo tablón que asomando del barco

final daba a los presos rebeldes.




Atravesada la delgada lámina que separa aire de agua

has dado un trago de sal líquida involuntario,

y aunque te ha producido la experiencia arcadas

pronto se ha desvanecido el impulso de vomitar aquello que te da asco.

Hubieras llenado otro mar con todos tus desagrados.




Pocos minutos y muchos metros después

una vieja tortuga marina te ha mirado sorprendida:

- ¡Y yo que creía haberlo visto todo! -se ha dicho -. Adónde irá esta malhallada

si ya partió la corriente del golfo.




No has sabido responderle: demasiado tarde para aprender el universal marino lenguaje de símbolos.




En lento y silencioso descenso hacia ese fondo de los mares

con la gravedad a tus tobillos atada como una bola bala de cañón al condenado

has pensado en la vida que hasta aquí te trajo.

Tratando de adivinar una razón y encontrar un sentido a tu eterna cadena,

la de trescientos eslabones de errores.




El primero fue decir Sí aquella, también primera,

ocasión en que debiste gritar No.




El último

haber dicho No en ese momento,

también último,

en que decidido estaba el Sí.




Con uno te fallaste a ti

Con otro fallaste a todos.




Con el resto de tus eslabones has hecho la leontina que hoy tanto pesa.

Por la que hacia el abismo desciendes sin embargo con una sonrisa.




Y es que este viejo mal de pesar y sopesar va a pasar a tu historia:

¡Qué carajos ya te importa lo que pasarte pueda!

Cuando todo está por descubrir

en este nuevo mundo

de criaturas fantásticas y silencios eternos.




Has llegado a profundidad de perpetua oscuridad

donde un millón de luminiscentes seres descubren hoy tu existencia.

Sorprendidos que están de la poca luz que reflejas.




Tú, mirándolos fijamente crees ver las estrellas.

Y que un universo infinito aguarda tu comparecencia.

Para que a los cuatro mares proclames

que todo cuanto dejaste fue porque te dio la gana.

Que no hay más cuerda que te ate ni norma ni ley ni mano que te someta.

Que nada te interesa nada ni por nadie volverías atrás,

arriba,

la mirada.




Que dejaste en la superficie

- quizás por superficiales -

miles de preguntas sin responder

e inútiles desafíos por resolver.

Amantes despechados hijos descarriados amigos defenestrados.

Lastre para qué te quiero lastre cuando hacia el cielo subir pretendías.

Por no lograrlo hoy vas lanzada hacia el extremo más lejos.

Es el pozo de todos los pozos.

Quizás el de todos los deseos.




Has tocado fondo:

el dormido polvo de millones de años se agita inquieto bajo tus pies.

Dos pisadas de conquistadora marcan tu nueva hazaña.

Y bajo ocho mil metros de agua salada paseas por tu mundo.

Tan antiguo como nuevo y desconocido.




Sesenta lunas pasaron antes de que mudaras tu última piel

y la presión te ha hecho cada renovación más pequeña.

Hoy un cuerpo diminuto de krill

coletea entusiasmado y feliz de haber olvidado el pasado.




Tras la drástica mutación a otro ser, has conseguido,

por fin,

olvidarte de todo cuanto una vez fuiste.




Ya no hay noches en vela

porque todo tu mundo es una preciosa noche perpetua.




Ahora

Puedes soñar

Eternamente

Lo que quieras.




























© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

martes, 18 de abril de 2017

BOSSA



"BOSSA"




Aquella muchacha de caderas rompientes y pechos de faro para solitarios navegantes

inflamaba el patio de butacas a razón de dos pases diarios con la facilidad y poderío de quien casca los huevos.

Mejor si son del vecino, que los propios no están mejor ni revueltos ni rotos.




Morena de pelo en cabeza y cuerpo

atizaba conciencias y lascivia a partes iguales entre ellos los rudos y ellas las tiernas

también a iguales mitades.




Vuelta tras vuelta

arrancaba suspiros al gentío de pocos gentiles

que en el magro precio del billete exigía derecho de pernada.

Y larga fricción contra su carne magra.




Pocos sabían que tras el ciclorama de cartón y colores de pasión

se ocultaba una vida sin vida ni virtudes ni flores ni aplausos.




Con virutas del día a día

la morena epicúrea repartía su tiempo entre patatas peladas y clases de pragmatismo:

urgía buscar un método abreviado para escapar de ese tiempo y espacio.

A ser posible, que el tránsito no fuera despacio.




En las estanterías de su trampa-hogar

El Sueño De La Razón compartía marcapáginas con Michel De Montaigne y El Hombre En Busca De Sentido.




Subrayando con el mismo lápiz de carpintero aquellos párrafos que eran tesoros para la memoria

y un insulto para los necios.




Los necios y brutos que tras el foso de contención de la orquesta

escupían piropos y lanzaban deseos que como vísceras en un matadero

colgando quedaban de las bambalinas.




Ellas eran peor:

ciegas de ira drogadas de rabia y sofocadas de envidia

arrojaban zapatos con más de una piedra dentro.




Los arcos de proscenium y sus piernas

eran planos paralelos del túnel del deseo.

En el que tanto ellos como ellas

gustosos quemarían el resto de sus grises y adocenadas vidas.




Al acabar hoy la función

Atenea la sabia morena voluptuosa ha adquirido en un puesto de libros viejos el último ejemplar completo de A Very Easy Death.




Pensando que si la vida no le fue fácil

Que al menos lo sea su epílogo imitando consejos de Simone De Beauvoir.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

viernes, 14 de abril de 2017

NEWSLETTER






NEWSLETTER







Estimado rey mago, dos puntos.

(O cuatro si lo prefiere, que por apuntar no nos quede.)




Ahora que sin pretenderlo, a mi disposición ha puesto

tinta papel y pluma para que encomendándome al santo

de ese que perpetuo socorro llaman

y pida yo por esta boquita aquello que más guste y deguste,

a vos encandilado me dirijo con la lista que a continuación relato:




Para los días felices quiero yo una hoja de copia, y así trasladar a mi antojo todos cuantos me plazcan.




Para los chungos una jaula de grillos:

que metiéndolos todos dentro pueda enterrarlos bien lejos.

Y oír cómo cantan de miedo.




Una escopeta de feria para matar mensajeros:

si ya nadie escribe cartas, sólo malas noticias aguardan.




Un botón rojo para resolver emergencias:

que cada vez son más graves y ya no me quedan gasas.




Una vía de escape para saltar de pantalla:

este juego diario de la vida hay días que no tiene ni puta gracia.




Una nota de suicidio para decir lo que quiero

y nadie jamás opine

otra vez sin venir a cuento.




Un maletín nuclear para borrar del mapa

a todos los que pensando en ellos,

me robaron las ideas y el tiempo.




Una gaita para tocar a los vecinos

todo lo que no les gusta.




Un palo para metérselo por el culo

a cuantos por el culo me dieron: no quisiera quedar en deuda, que luego te las reclaman.




Una bayoneta oxidada para matar al tiempo bien muerto:

si va a ser cuestión de vida o muerte, mejor los demás que yo.

Llámame egoísta si quieres, aprendo rápido, ya ves:

estoy ahora en modo defiendo.




Un buen fardo de seducciones para quebrantar amantes.

Iba a decir despertar pero no finjamos amor

cuando lo que buscamos es sexo.




Un Speaker's Corner portátil. Para ponerlo delante de casas, residencias e incluso palacios

y en la jeta de sus dueños

decir lo que opino de sus gansadas.




Una república bananera, así pudiera yo mearme en tanta burocracia europea.




Una monarquía sin futuro,

no para ver sufrir a sus reyes,

sino para disfrutar oyendo llorar y plañir hasta dejarse morir

a todos los hipócritas vasallos:

hay quien habiendo nacido gusano

sólo sirve para pudrir manzanas.




Por último y esto es lo que más me gusta

un asiento eyectable ultra rápido:

para salir echando hostias de toda situación difícil.




Incluye en ellas mi casa y el mundo.





© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

POBRES JÓVENES


POBRES JÓVENES







Con veintinueve años una carrera dos máster media novia algo de trabajo y muchos gastos

Rubén acude todos los días a comer al mismo sitio:




céntrico lugar en la ciudad terraza amplia plazas libres vistas a la avenida y contiguas sombra fresca cómodos accesos.




Frío en invierno calor en verano agua de grifo baños públicos nulo servicio.




Come Rubén lo que en casa se cocina cada noche para la siguiente jornada excepto sábados.




En una fiambrera de aluminio atesora sus guisos. Menús pensados para tomarse fríos.

A la intemperie.

En el mismo banco.

Del mismo parque.

Día tras día.




No lo hace por diversión.

Ni porque sus compañeros de oficina sean... no más que compañeros de trabajo.




Sino porque no da para otro sueño su sueldo de becario.

Con lo que ahorra cada día en sus menús a la fiambrera

compra el del siguiente y le sobra para medio café corto de todo.




Así, jornada a jornada, justo a justo, miga a miga y sorbo a sorbo

acumula una pila de esperanzas que con nula esperanza piensa ver algún día realizadas.




Hay momentos,

cada cucharada más frecuentes,

que de la pila quiere hacer una pira.




Hoy puede ser uno de esos.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

sábado, 8 de abril de 2017

ERRATA MONDATA



ERRATA MONDATA







Corren tiempos confusos. Por momentos convulsos a ratos difusos en ocasiones

sin usos.

Más, para esa parte del populacho que habiendo nacido macho

para ser moderno y defender nobles causas

a mayor distancia más desgarro y suma autenticidad

hay que tacharse de macho.




Ingresar en la legión de castrati y a grito agudo afeminado,

saltar a la rueda del circo donde abundan los payasos.

Éstos, ya no son aquellos que con su cara pintada de blanco y una sonrisa de sangre en el alma

te partían el corazón de pena.




No, el nuevo populacho payaso más te parte la mandíbula de risa,

y la cordura de rabia.

Pues en su negación del sí mismo a cambio de unos aplausos efímeros

que como monedas de plata a la cara les escupen las airadas

insultan al que no es cómplice y amenazan al que de su virilidad no reniega.




Habiendo nacido macho

hoy se ha de vivir afeitado para ser hombre de mundo.

De este mundo moderno y flácido donde triunfan los nuevos payasos.

Aplaudir el insulto al macho y unirse a los del corro de la patata.

Y como si fuera un salmo al cielo de los ingenuos mirando

entonar:

Que Llueva Que Llueva La Puta De La Cueva.

Renegar de todo lo que huela a macho porque les recuerda al establo.




( A ese maloliente establo donde al caer la noche

con la falda suelta las ganas abiertas y el discurso callado

las hembras que no renuncian acuden en busca de macho.)




De ese macho arrinconado.
















© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

109 MM

109 mm








Han llamado a tu puerta los extranjeros.

Han venido para llevárselo todo.

A ti, con ellos.

Tu familia, a la charca de los cerdos. Que éstos se alimenten de esos.




Han tirado tu puerta los extranjeros. Quieren que con sus armas combatas.

Que te dejes la piel la vida las entrañas

por una causa que no es tuya un país lejano un ideal por definir una razón o sinrazón cualquiera.

Otra vez la guerra esperándote con las fauces abiertas.




Por los campos de trigo quemado saltan los sapos los días de lluvia.

Tanto pelear por la tierra y no quedan manos que la trabajen. Sólo hay voluntarios para matar al contrario, sólo hay carne en los cañones y cobardes en el bunker dando las órdenes.




Por los bosques de árboles tumbados siguen el rastro de los muertos ratas y zorros. Comen lo que encuentran casi siempre restos de desertores abatidos por fuego amigo: otro eufemismo para llamar al enemigo de casa.




Por aldeas y ciudades perros y gatos sobreviven a la caza humana escondiéndose por el día

y comiendo cadáveres por la noche: unos a otros se disputan tripas y vísceras de unos y otros.




Has saltado por la ventana mientras los del uniforme encañonaban a tu padre.

Ha sido tu madre quien suplicándote a los ojos te ha dicho:

- Hijo mío, ¡huye! Nosotros ya hemos vivido otras guerras y de nada sirvió contarlas. La aciaga historia del hombre se repite tanto si la recuerdas como si no. ¡Huye! Huye hijo mío y olvida.




Hoy haces como las alimañas:

Te desplazas de noche comes carroña robas lo que te sirve duermes tapado con hojas y ramas cuando el sol delata tu posición a ojos de perseguidores.




Con lo que te ha costado encontrar un lugar en el mundo y hoy sólo sirve para francotiradores.




Corres camino del país vecino, donde todavía no ha saltado la guerra. Ésta nunca entendió de fronteras.

Qué poco te queda. Qué poco te queda hijo de nadie, para vivir y morir.




Vivirás si nadie te encuentra.

Morirás cada día a la bayoneta: ensartado por el dolor la miseria y la culpa.

No olvidarás como sí te pidió tu madre.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

SUN AND THE REST




SUN AND THE REST






Que no te confunda tu terrenal punto de vista.

No asoma el sol cada mañana para darte la vuelta entera hasta caerse por el otro lado del océano.




Eres tú doblegado en esta bola de agua y continentes a la deriva el que se hunde a los pies del astro en llamas.

Eres tú quien por unas horas sale de las sombras para mirar casi de frente a ese ojo de fuego y brasas.




Eres tú

qué otra cosa imaginabas

quien en este triángulo de amor,

tierra sol persona,

sobra.




Si no lo crees, tírate de la cama en mitad del acto,

este acto tuyo de vivir creyendo que eres un sol de persona y un dominador de la tierra;

advertirás seguramente para tu espanto

que nadie te echa en falta.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

RUN & FLY


RUN & FLY








Caminando has pasado la noche por el canto de roca que hace de esa pared un precipicio.

Abajo el mar arriba el cielo. A babor el aire a estribor la tierra.




La tierra ya la conoces el aire está por descubrir:

adónde, ¿adónde irías si te llevara el aire?




Trastabillando entre piedras y grietas cerca has estado de dejarte vencer.

Y engullir por el vacío catastrófico de un lecho marino en pugna por la ola más violenta.




- ¡Oh capitán mi capitán! ¡Al abordaje que esa roca no se escapa!




Grita el vigía desde el mástil más erguido en un barco que se arrastra por el fondo de los mares.

Sobre tu canto de muro no lo oyes. Lejanas te son esas batallas submarinas de galeones hundidos por la codicia y maltratados por los años.




- ¡Oh capitán mi capitán hoy hacemos tierra hoy termina nuestro viaje!




La oscuridad de estas gestas subacuáticas te es ajena cuando en tu ruta hacia lo desconocido asoma el sol por el trasfondo de la vista al frente.




Una luz de otro amanecer te atraviesa los ojos como púas.

Se clava en el pozo de tu mente como agua de veta recobrada.

Y brota y brota y brota y salta al cielo una cascada invertida llena de fuerza y ganas

para seguir manando.

Y del hontanar de tu corazón renace el deseo por seguir en este mundo a falta de otro conocido.




Mirando al horizonte de babor abres los brazos:

lejos muy lejos está la raya que separa las aguas de las nubes.

El viento te empuja y tú te dejas.




Es hora de cerrar los ojos, de no hacer preguntas, de no luchar.

Es hora de partir.




Saltas: hacia el infinito y más allá.




Si esta es la nueva forma de existir

de sentir gritar correr reír amar soñar saltar palpitar gozar,

de vivir,

no querrás volver.




Flotas en el aire.

Como una cometa sin hilo

por fin

eres libre.




Feliz.







© Christophe Caro Alcalde







© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

HACER LEÑA DEL ÁRBOL EN PIE


HACER LEÑA DEL ÁRBOL EN PIE








Si paradójico es que los árboles no te dejen ver el bosque




Arrufante resulta que te impidan ver el cielo.






© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

SÓLO TÚ SOLITUDE



SÓLO TÚ SOLITUDE





Y desde lo alto del cielo te caen los años como te arrojan las piedras.

De la muralla. Para que escapar del barro no puedas.

Para que no asciendas.




Es,

¿todavía no lo sabes?,

la voluntad popular la que te entierra.

El clamoroso rechazo de los mediocres para todo aquel

que brillar pueda.




Con luz propia no con luz ajena como hacen

desde esa masa de cuerpos incoloros y vulgares

los más randas:

manilargos de ideas ajenas y el trabajo de extranjeros.

Éstos retenidos por las leyes y mordazas

de todos los amigos de los randas.

Es su ley la ley de la mordaza,

que a todo el que diferente piensa, calla.




Y desde sus almenadas torres

insultos como aceite hirviendo y recelos en punta de flecha envenenada

sin tregua te lanzan.

Para que desfallecido y agotado de luchar contra los lerdos

al frente de adocenados combatientes

mudo te rindas.




Y te preguntas, con un susurro ahogado te preguntas,

hasta cuándo decidme sólo hasta cuándo

debo esto soportarlo.




Porque así, diluido en el éter donde erran los ausentes ignorados

desaparezcas entretanto.

© Christophe Caro Alcalde








© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

miércoles, 15 de marzo de 2017

DON´T DON´T



DON'T DON'T



Ahora que he tirado la toalla de todo cuanto me acontece
y de aquello en donde por error aparezco
no me pidáis que os escriba para haceros pasar un buen rato.
Ya decidiré si llega el caso, cuánto de bueno o malo será, según me ajuste o no a la verdad.

No me pidáis que historias os recuerde de viejo atacado de nostalgia
y curtido en pocas y pobres batallas.

Ni que de vuestra mísera existencia bosqueje un retrato,
pues por no querer ver esa gran nimiedad
- otro oximorón aquí para colgar en la pared -
será falso.

En paisajes de cartón piedra he pensado insertaros
como el entomólogo ensarta una oruga con el alfiler de la evidencia
contra el paredón de la justicia.

Y en esa colección de disecados perpetuos
mostrar a las nuevas generaciones el fracaso de lo que ya son sus antepasados.

Vosotros, los padres de las venideras camadas de cachorros frustrados,
tendréis que hacer frente a las baterías de misiles y la carga de obuses contra vuestras posiciones
de maduros inmaduros y asustadozos paisanos.

Débiles de voluntad y quebradizos de corazón
habéis hecho del hedonismo una forma de vida como la única válida.
Entre copas de viejos nuevos gin-tonic y rayas blancas continuas de clavar por la nariz
pasáis el día babeando por un polvo furtivo contra los lavabos del primer after que no haya echado la persiana -
después de echar a la legión de gilipollas que lo llenan cada noche de sábado -.

Y ahora que los pagos a plazos ya no aguantan otro mes aplazado,
sentís el peso de la desdicha y la levedad del ser enjaulado
en sus caprichos de sujeto inútil y desorientado.

El mundo de papel cuché las tetas con brillantina los culos levantados y los puñetazos al saco del gimnasio
no son suficientes para pasar este trago
amargo como la sinceridad y largo como la pena
de no saber qué se quiere o se puede
por no ir ambos de la mano.

Y entre sollozos de padres antojadizos y proyectos descarriados
se os pasa la vida y escapan los sueños
sin otra alternativa que lamentar el pasado.

No culpéis a los tiempos de vuestra mala fortuna,
a los malos políticas o pésimos gestores de esta forma de vivir sin sentar la cabeza o reposar el culo porque es al revés:

Sentad el culo sobre algún espino frondoso y reposad la cabeza contra la almohada de cristales y clavos que oportunamente aguarda para hacer de vuestros proyectos otra realidad aumentada.
Por tanto inventada.

No digáis que no fuisteis advertidos
Que nadie os narró el auténtico cuento de la felicidad al revés,
aquella que fusiona final y principio y en ambos estados hay una bruja con besos tan lagos
como envenenados.

No miréis para otro lado pues no hay rincón sin juego de espejos que pueda volver a esconderos.
No digáis lo siento no pidáis perdón por todos vuestros pecados.
No corráis hacia un refugio seguro.
No hay dónde ocultarse cuando ya todo está perdido.

Ahora que he tirado la toalla de todo cuanto me acontece,
no me pidáis.

No me pidáis.

A mí también se me ha hecho tarde para una salvación in extremis.
Y otro premio de consolación inventado.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

SUN AND THE REST

SUN AND THE REST 



Que no te confunda tu terrenal punto de vista.
No asoma el sol cada mañana para darte la vuelta entera hasta caerse por el otro lado del océano.

Eres tú doblegado en esta bola de agua y continentes a la deriva el que se hunde a los pies del astro en llamas.
Eres tú quien por unas horas sale de las sombras para mirar casi de frente a ese ojo de fuego y brasas.

Eres tú
qué otra cosa imaginabas
quien en este triángulo de amor,
tierra sol persona,
sobra.

Si no lo crees, tírate de la cama en mitad del acto,
este acto tuyo de vivir creyendo que eres un sol de persona y un dominador de la tierra;
advertirás seguramente para tu espanto
que nadie o nada te echa en falta.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

jueves, 2 de marzo de 2017

SMILE CHEERS



SMILE CHEERS







Nada importará lo que hagas aunque por los demás lo hagas todo.

No tendrán en cuenta tu tiempo ni tus ganas ni tu esfuerzo

ni siquiera a ti mismo,

si hagas lo que sea que hagas da igual que sea más que todo

adornarlo no sabes con tu sonrisa de oro pintándote la cara de oreja a oreja.




Qué más da que sea falsa a quién le importa si plástica o mentira,

tú sonríe que los idiotas y los que no,

por no más que esto te están enjuiciando.




Sonríe, sonríe por tanto que el mundo es tuyo.

Aunque por dentro te estés de todos burlando.

© Christophe Caro Alcalde

martes, 28 de febrero de 2017

PROGRESIÓN GEOMÉTRICA


PROGRESIÓN GEOMÉTRICA







Primero fuiste una joven promesa.




Más tarde una promesa joven.




Terminaste siendo un viejo que prometía.




Hoy ya no prometes nada.






© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

GERAFF









GERAFF







Estimada amiga, dos puntos.




En mi ánimo por hacerla a usted feliz sin esperar nada a cambio

-qué mentira más gorda digo aquí ahora que nadie nos atiende -

acompaño a este suyo-nuestro mensaje tristemente embotellado

una banda sonora que sin duda recordará como no lo hará conmigo.




Son los caminos del señor corazón, mente o deseo sin duda inescrutables

y donde pongo yo el clavo no golpea usted con el martillo.

Es su forma de no errar al asestar y ambos evitarnos el daño:

el suyo quizás moral, el mío quizás carnal.

No hay colaboración no hay mutuo concurso no hay compenetración

entre las partes.




No hay lo último de esto penúltimo y no seré yo quien diga por qué.

Pues en este juego del pretender, he pretendidamente prendido un alfiler en hueso

donde creí que había carne.




Olvidé que la carne no se sustenta si no hay hueso fuerte que la aguante.




Malgasté así su tiempo y el mío haciendo de estas negras capas un triste sayo.

Que no nos cubrirá ni las vergüenzas que perdimos cuando quisimos dar con la felicidad perpetua,

haciéndonos pasar por valientes sinvergüenzas.




Nosotros, temerosos de todos los fantasmas que engendramos

que como sombras cada noche nos persiguen.

Todo no fue sino un espejismo que como tal resultó ser nada.




No pasó nada no ocurrió lo inesperado nadie nos trajo la copa con el mágico elixir que nos revolviera la sangre y las entrañas.




Para bien y para mal pero era mejor esa tormenta de cuerpos enroscados

que la calma tonta de los amantes olvidados.




Deslizo la nota con mis datos, anotados,

antes de partir allá donde me quieran escuchar.

No es por esperanza pues bien sabe usted que poca tengo,

es tan sólo

por si cambia usted de parecer y quiere,

por alguna razón que hoy no concibo,

practicar el sano arte de hacer lo inmoral lo incorrecto lo prohibido.




Por ser ésta también otra forma de sentir

y decir con el tiempo:




Yo también puedo contar

hoy

los secretos que he vivido.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

domingo, 12 de febrero de 2017

DE MUJERES Y SOMBRAS Y VICEVERSA

DE MUJERES Y SOMBRAS. Y VICEVERSA





Rosaura dejó a su novio por una escoba:

tenía con ella más complicidad.




Luisito a su ex por un sillón de masaje:

transmitía mejores vibraciones.




Rosarillo plantó a Pedro por una maceta:

demostró mayor fidelidad.




Luisillo a Laurita por una guitarra:

sus curvas eran auténticas.




Rosarito abandonó a Jesusín por un melocotón:

sabía más dulce.




Luiseco huyó de Pepi para refugiarse en una tragaperras:

tenia la garganta más profunda.




Rosario huyó de Albertico persiguiendo a una paloma:

ésta no tenía miedo a volar.




Luisín renegó de Anita por una bicicleta:

que tanto dar vueltas sirviera para algo.




Rosarín repudió a Jorgito por una yogurtera:

no más tragar lechosa agria sin mejora intestinal.




Luisón escapó de los besos de Jacinta tras un puñado de setas:

mucho más sabrosas.




Rosaurica se zafó de las garras de Pacorro por los pelos:

con ellos se hizo una peluca y desapareció.




Luisico renunció a la vida con Conchita por una valeriana:

con los años ya solo busca paz.




Rosaura, Rosarillo, Rosarito, Rosario, Rosarín y Rosaurica

cuentan hoy sus experiencias en un plató, de televisión:

no han encontrado forma mejor de transmitir su mensaje,

a ese mundo de idiotas.




Luisito, Luisillo, Luiseco, Luisín, Luisón y Luisico se reúnen todos los sábados junto a un plato, de chilindrón:

los únicos placeres de carne que ahora se permiten,

y disfrutan.






© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

martes, 7 de febrero de 2017

lunes, 6 de febrero de 2017

ROSCÓN Y SE ACABÓ



ROSCÓN Y SE ACABÓ




Asoma por la cañonera otro año con ganas probablemente de guerra. Que aquí estamos para dar por saco y birlarnos hasta la merienda.

Quéjate tú de la falta de tacto que ya lo hago yo de lo contrario:

ha habido demasiado contacto en estos últimos meses y ahora y aquí los presentes estamos mucho más que hartos.

De besuquearnos el rostro y frotarnos las manos como si fuéramos esos negros que se llaman hermanos y se apuntan con el revolver.




Ni hermanos ni primos ni siquiera buenos o malos amigos. Mejor cada cual en su sitio que no es otro que el que le robe al vecino. Da más gusto cuanto más jode jode más cuanto más cercano.




Preparemos las escopetas que ya han pasado las fiestas donde a tragos de esputos amargos nos emborrachamos.

Tú eras de esos valientes que no rebajan las emociones fuertes con hielo. Otros los más cobardes gustábamos quedar helados: no hay forma más efectiva de no saber qué se siente.

Por no sentir no duele por no doler se consiente, que nos llamen a insultos y nos toquen a golpes. Todo es amor donde suele:

los anuncios de regalos y las portadas de calendarios.




La noche que se las prometía Buena terminó como Torquemada:

a preguntas de inquisidores respuestas de difamadores. Y sobre las brasas del acusado las gambas dieron su último salto brincando de plato en plato.

Por voluntad no quedó y a guantazos de turrón duro nos fuimos como quien dice arreglando.

Pocas son las cosas que han de resistirse a unas garrapiñadas. No obstante y por si acaso, peladillas para los disidentes y sidra dulce hasta que se les caigan los dientes.




La mañana de Navidad fue más tierna de lo habitual: sajamos a cuchillo carnicero a todo aquel que quiso tomarnos el pelo diciéndonos cuánto te quiero.

A los postres nos comimos sus dedos bien caramelizados.

Dormimos toda la tarde para digerir el mal trago muy cerca estuvo de vomitardo.




Para noche vieja preparamos el gran despelote. Cocidos de champán dulce y uvas dulces y postres dulces y besos empalagosos nos dio un subidón de azúcar que nos puso por las nubes con el pálpito arrebatado.

El despelote se hizo inevitable.

Y verbal:

estalló la lluvia de reproches como suelo minado.

A cada gesto una explosión tras cada una un cuerpo destrozado. Con cada muerto una liberación.

No hicieron falta los fuegos de artificio en la ciudad que los cohetes de colores los pusimos nosotros. Aportamos una novedad: también eran de malos olores.

Despegaron todos desde casa y nadie nos pagó por ello.




Pero si el 31 acabamos descompuestos para el uno de enero ya estábamos recompuestos:

nada como los besos tiernos tras los saltos de esquí y mucho antes de año nuevo el concierto.

En Viena vestidos de gala tocan palmas; en casa vestidos de mala gana tocamos las gaitas.

O los cojones cuando unos a otros queremos soplarnos los mocos.

A rebosar de nuevo las salseras las fuentes y las soperas, a reventar otra vez los estómagos pero fieles a nuestra lealtad seguiremos la parábola del pobre:

antes reventar que sobre.




A la carga esos guerreros

que no nos tilden de cobardes porque se escape la comida del plato.

Aquí hoy hacemos historia y arrasamos con lo que pillamos; solo es un entrenamiento previo al regusto de acabar con todos:

primos hermanos cuñados sobrinos abuelos padres suegros y resto de malvenidos que sin haberlos llamado otra vez se han invitado. Más vale un festín por la cara que cien promesas volando

aunque sea mal acompañado.




Y así de asalto en asalto como de plato en plato llegamos adonde estamos:

tragándonos el haba cuando salga que aquí no hay roscón que lo valga.

Ande yo con la boca llena y llámeme tontolaba.




Queda una última cosa por la que hostiarse debamos:

Quién

con ese aro de cartón

de los cretinos va a coronarse rey

para cada día del año.




Una vez terminado el acto

ya podéis de inmediato salir todos de aquí zumbando.

Llamadme el año que viene

parspetado en la cañonera

os estaré esperando.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

domingo, 5 de febrero de 2017

RUEDAS


RUEDAS




Por andenes y calles y alguna plaza se mueven los autómatas de este nuevo tiempo de entreguerras.

Cada uno libra su propia batalla pero ninguno afronta el combate total: no hay falta de ganas que sobra motivación y rabia, hay miedo a perderlo y ser doblegado el resto del siglo por un mismo poder absoluto.

¿Quién ha de vivir cien años para conocer otro tiempo? Mejor no tentar al diablo que éste ya viene voluntario.



Siguen pues en las trincheras los hijos de la nada; van de aquí para allá que viene a ser como del vacío a ningún lado. Y en el proceso acarrean sus hatilllos plenos de insignificancia.

Del autobús al metro del metro al tren de éste a las vías por vagos y maleantes o al menos parecerlo.



Corren compran corren consumen corren trabajan corren comen corren beben corren fuman corren se meten corren duermen corren follan perdón por la redundancia corren maldicen corren pagan corren deben corren vuelta a empezar.



Hay quien se detiene en el quiosco a dejarse engañar por las últimas noticias. Otros, los menos pero más inteligentes, optan por invertir ese dinero en un carajillo que, además de quitarles la caraja como nada perdón de nuevo por la redundancia, da más brío y miente menos.

La realidad tiene sus aristas, ayuda localizarlas con tiempo para esquivarlas.



Otros, los más adictos a las emociones frágiles, prefieren la cafeína y antes de las once horas ya se han tomado doce: Starbucks con doble de azúcar y un chorrito triple de Have a nice day por favor.

En la puerta del local donde se arraciman los apestados, prenden cigarrillos para completar el cupo diario de energía relativa. Si pensabas que diría positiva te jodiste, ésta no sale del bucle donde se arremolinan los engaños; llámalos si prefieres sueños.



Resuelto el momento de la recarga diaria y colectiva, vuelan a ras de suelo hacia sus puestos de irresponsabilidad donde tomar decisiones absurdas para joder al que pueden.



Para cuando cae la noche, quien más quien menos yace medio muerto en la cuneta.

Esperando la dosis diaria de estulticia televisiva que los reanime con el señuelo de que otra felicidad es posible.

En sus sueños, besos lascivos de enfermeras ataviadas como putas mantendrán a algunos contentos.

Para ellas, hay tanta variedad de uniformes como falta de caballeros dispuestos a doblegarse

solo por un anhelo.




© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

viernes, 3 de febrero de 2017

FRUIT BOWL

FRUIT BOWL





Me deja usted desconcertado cuando por telemática vía

pide que en consecuencia decida

qué fruta deseo probar sin advertirme siquiera

de qué consecuencias tendrá.




Y hete ahí que me ha puesto no sé sin pretenderlo en un brete

-siempre quise incluir esto en uno de mis discursos pero no tuve oportunidad -

a la hora de decidirme.




Pues si bien sé lo que quiero no tanto lo que usted pretende.

Dejándome con la duda de si estoy en el frutero

o tengo ya un pie más fuera que dentro.




Para mejor acertar he acudido a las fuentes.

Y en el diccionario de todos define que elegir

es poder decidir entre una variada oferta.




Por tanto

para que pueda yo tomar de usted alguna en cuenta

debo conocer primero qué es lo que aquí me muestra.

Explique al que suscribe si en su frutero tiene

al margen de imposibles medias naranjas

posibles medios pomelos.

O quién sabe si están enteros.

En este caso, dígame si es por miedo. Que atenazada la veo cuando a estas alturas del siglo debía usted andar más atenta.

Atenta de lo que sólo por miedo, niega que se está perdiendo.

Y por qué no, varias zancadas más suelta para ganar tiempo al tiempo.




Aunque hablando de miedos son éstos los que más me aterran

ya perdonará la redundancia. Los suyos a ser descubierta, los míos por si al morder la fruta prohibida que es la más sabrosa fruta,

fuera ésta a salir corriendo y por olvidado me diera.

Qué tendrán los miedos que ni en este tramo de nuestro particular cuaternario, somos capaces de despojarnos.




También me gustaría resolver

si hay entre las naranjas y sus pomelos

alguna otra fruta madura como pudiera ser una pera o quizás dulce mandarina.

De esas con piel desenvuelta a las que desnudarse no importa.

O exóticos kiwis, lichis o piñas.

Si tal vez la piel que toco es la de un melón sapo o una sandía rayada.

Quizás una roja manzana de las que le sacan a usted los colores

y con ella se me atraganta.

O unas uvas pasas como los años, unos melocotones con pelusa de los que te irritan los labios.

Unas nectarinas tersas y finas como las que usted tenía

cuando tenía quince años.

Quién sabe si salvajes nísperos o partidos albaricoques.

Unos fresones carnosos como lo fueron sus nalgas o duros aguacates por fuera cual corazones de viejo

por dentro frutos cremosos.




De lo que no espero que haya son mangos ni plátanos pues ambos,

qué quiere que yo le diga ambos yo se los traigo.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

TIEMPO DE SABAÑONES

TIEMPO DE SABAÑONES



Arrimado a la lumbre pasa las tardes el abuelo Jacinto. Corta unas lascas de queso y unos dados de jamón que acompaña de aceite virgen y vino rancio.

Llamaradas de encina seca calientan algo la cocina y mucho más la chimenea. Por ésta se escapan pavesas de tristeza y suspiros de aburrimiento: al abuelo Jacinto le acompaña Felisa.

Menos abuela pero más cansada.

Harta que está de esa vida en el campo.

Apta sólo para nostálgicos desinformados que vienen de la ciudad los domingos conduciendo sus Mil Quinientos. A ochenta y siete por hora y trotando El Patio De Mi Casa.

Disparan a los conejos roban setas queman algo de leña para calentar el almuerzo y con esto afirman que podrían vivir en esta tierra de aulagas y lagartos.

Pero antes de ponerse el sol ya salen todos zumbando, no vaya a cogerles lo oscuro fuera de la protección de sus casas.


Felisa blasfema porque lo ponen todo perdido y Jacinto se queja de cómo revientan los caminos.


Un perro algo sordo pero con el olfato intacto aguarda su limosna de jamón, pan o queso. Con suerte, de las tres cosas que a veces de todo cae al suelo.


La gata se arrebuja entre la falda más larga que negra de Felisa la triste. Lamenta los dos hijos que se fueron a la guerra: el mayor al cuerpo de infantería donde cayó cuerpo a tierra.

El más pequeño perdió la cabeza, por una piedra perdida de una bomba perdida que por un piloto perdido fue arrojada sobre un pueblo cualquiera. Y en medio de la sierra perdido.

Curioseando entre las paredes ametralladas recibió el hijo la piedra y nunca más se supo de ella, ni de él.


La vida ya no fue la misma para estos abuelos sin nietos, quienes en silencio asumieron las pérdidas en un duelo perpetuo.


Como noctámbulos siguen su diaria rutina de trabajar comer dormir trabajar. Arar sembrar cosechar las duras terrazas de tierra sedienta. Y también llena de piedras.

Alimentar limpiar alimentar limpiar matar: dos marranos que son la carne para todo el año. Trece gallinas para los huevos y el caldo. Veinte conejos para el arroz con patatas.

Y de ciclo en ciclo vuelta a empezar cada año diez años más viejos y malgastados por estos pagos de soledades y fríos. De pocos cambios, de crecimiento lento y sufrimiento largo. De zorros robando huevos a las perdices de jabalíes hozando de corzos brincando entre púas de rastrojos de tejones escondidos en madrigueras y matojos.

Alimañas para el hombre del campo cuando en los bichos silvestres no encuentra beneficio inmediato.


Jacinto se frota con vinagre los sabañones. Ha probado remedios más escatológicos pero ninguno funciona.

Culpa al agua del pozo, que está fría como la muerte.

Del índice al meñique tiene lentejas rosadas que se agrietan como cuero seco, e hilos de sangre se mezclan con el jamón, el pan, el queso; mientras rumia que éste será otro invierno cabrón en el que ni con toda la leña del cobertizo tendrán para darse calor.

Felisa no le presta atención: a ella le serpentean varices como culebras por ambas piernas. Nunca estuvo bonita, pero ahora se muestra horrorosa.

A pesar de todo, irán aguantando hasta que se congele la sangre. Llegado el momento, frente a un fuego caduco perecerán sin que nadie se entere.

Puede que algún curioso de los que vienen en sus Mil Quinientos los encuentre tiesos como estatuas si antes no se los han comido los perros, o los gatos o los zorros.

Poco alimento; que mucho antes ya engulló a Felisa el abandono a Jacinto el aburrimiento.

Ambos, devoran como lobos.


Nadie llorará su pérdida ni reclamará su herencia.

Si acaso, hurtarán las perchas de chorizos aireándose en el desván.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE







domingo, 15 de enero de 2017

CARTA DE ARROCES


CARTA DE ARROCES








Ya no hacemos paellas los domingos, vida tuya,

con todos sus sacramentos y benditas eucaristías

donde ponernos morados de tanto untarnos los morros

comiendo si menester fuera

hasta con las propias manos.




Qué cabrón este rodillo del tiempo, vida mía,

que molió aquellos encuentros de familia en torno a la mesa

una mesa

repleta de buenos momentos.




No sé por qué no hicimos caso del mensaje premonitorio que la foto sobre el aparador

la que se ve al lado izquierdo de la gran foto de aquella última reunión familiar

nos envió como un mensajero del diablo. O del miedo.




La primera se hizo en el Berlín de 1938. Felices que parecíamos con los amigos del barrio. Apenas un cuartillo de vida por detrás y todo por aprender y vivir. Para bien, qué si no.

La segunda, la grande, en agosto del 39. Entusiasmados con un futuro pleno de significado

y un presente con ambición y sentido.




La guerra nos devolvió a otro presente.

Ni sospechamos que era el infierno. O un sinsentido.




Años antes habíamos plantado cara a los acontecimientos con un arroz caldoso.

Tan ligero de condimentos como grandes los temores que nos venían cercando.




Para suplir sus carencias

a la lumbre lo cocinábamos horas

como si para alimentarnos bastara con irnos mimando.

No hay amor que cien años dure ni barriga que con quereres se llene.




En el 44, ya sin fotos en el aparador; ni aparador ni salón comedor ni pisito siquiera que todo lo evaporó un obús descarriado,

en un sótano sin ventanas ni puertas pero sí escombros y cucarachas,

aprendimos a sacarle gustos exóticos al arroz a lo pobre.

No hubo mejores condumios que nuestro paladar probara:

de las gambas a las cigalas del conejo al cordero del agua turbia al burdeos.

Todo tenía cabida en el vacío plato

rebosante de imaginación.




Esquivar la artillería pesada nos permitió llegar al 56.

Incipientes granjas locales criaban cerdos tan esclavos como escuálidos para nuestro arroz con costillas.

Eran puro hueso que la carne tenía precio de ultramarino, pero qué es la costilla sino un paréntesis del cuerpo.

A nuestro arroz con costillas le llamamos entre paréntesis

como algo contado al margen de los grises acontecimientos.




Fueron pasando los años, querida tuya,

con intención de ir prosperando.

Inventamos un risotto negro con tinta de calamar disecado:

quisimos dejar constancia de que íbamos por el buen sendero.

Con más tinta que acompañamiento,

parece que no nos quedó nada

en nuestros platos tintero.




Vamos por el 68,

año de despertares y de expulsar a la calle

parte de nuestros pesares.

Con tanto hablar y suspirar y practicar el amor libre, nos dimos al arroz meloso.

Nunca cientos granos juntos ligaron tan armoniosamente

ni se arrimaron tanto sin que terminaran quemándose.




Pero todo menú tiene su época y todo plato su hartazgo.

Para el 79 llegaron nuevas necesidades. Abandonamos lujos asiáticos y nos volvimos espartanos.

Disciplinados y austeros

no hay en el puchero ya otra variedad de grano

que no sea arroz integral.

Buscando no sé si con esto nuevas formas de integrarnos;

pues con los años gastados pudiéramos desintegrarnos.




Hoy nos miramos, compañera por decir algo,

casi como si queridos fuéramos.

Pero en lugar de besarnos

no hacemos sino rumiarnos.




Parece que de todos nuestros arroces ha quedado en la carta

esta carta sin remite ni dirección que aún no sé dónde estamos ni adónde vamos si vamos

solo el del sabor amargo.






© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

BREAKING NEWS

BREAKING NEWS




Rompen la ciudad excavadoras de cincuenta toneladas.

Abren galerías en sus carnes para descubrir que bajo la máscara de asfalto y hormigón

no hay más cosa que tierra.




Tierra es pues donde todo se sustenta. Tierra humilde tierra eterna. A veces húmeda a veces seca. A veces a reventar de vida a veces muerta.

Siempre fue tierra.




Oscura y olvidada materia de la que emergen edificios que a escala de gusano humano pareciera que tocan el cielo.

Es la mirada del delirio ciudadano pues apenas levantan unos palmos del suelo.




Nuevas galerías de inmundicias surcarán este subsuelo, a escondidas arrastrando todas nuestras porquerías allá donde no lleguen los ojos.

Tierra que no pisamos también será envenenada. Y el agua bendita de los ríos bajará estéril a su encuentro con el mar donde avergonzada buscará desaparecer.




En el camino, succionan débiles nubes vapor de agua quemada, el viento infatigable traslada nubes negras que generosas descargan corrosiva lluvia sobre los tejados, de los edificios de los desalmados.




Por canalones y acequias veloz se mueve esta agua que un día fue clara.

Hoy es claroscura igual que los rostros de suplicantes que por las calles huyen de su propia sombra.




Como ratones asustados corretean los pobreshombres y pobresmujeres bajo los aleros. En busca de un cobijo o un maldito sitio donde guarecerse.

A falta de todo basta con un paraguas; verdadero trono para los que no tienen nada.




Las abuelas protegen sus peinados con bolsas de plástico cuando los chiquillos dan saltos en los charcos.




En medio de la confusión y el apocamiento, espera la zanja abierta en canal:

por donde había tierra ahora fluye barro.

Y.una excavadora con un operador fumando un Ducados, escupe salivajos de tabaco negro.

Maldice la tormenta porque trabajar no le deja. Lo que antes era poderío ahora suplica misericordia.




Es la insignificancia del hombre ciudadano puesta donde merece: con las aguas negras que los desechos se llevan.










© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

COLGAJOS


COLGAJOS








Si se te van cayendo las carnes, querido tuyo,

por el pérfido efecto de la gravedad

no culpes a esta ley universal de tu desdicha

pues es ésta la que mantiene atadas nuestras partes,

donde digo partes digo piezas digo carnes,

que viene a ser como dejarnos vivos.




Acrimina, en todo caso,

a tu acúmulo de años o tu ausencia de vigor epitelial o tu laxa fibra muscular

este cambio perceptible de tu ser esta mutación irreversible de tu envuelta este rastro que deja la vida

pues quizás no te guste la alternativa

por no ser otra que no ser.













© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

MANDRÁGORA






MANDRÁGORA







Con opio, mandrágora, hongos y mijo

hemos hecho un caldo para quitar el frío.

Es esta una mañana escandalosa, pantanosa y pesada de las que encogen el alma. Queremos aligerarla.

Flotar como flota un hadubellmout, un lepidóptero, una komee o una idea estúpida rebotando de cabeza en cabeza.




Con el caldo en un caldero y un tarugo de pan, preparamos una sopa de las de toma pan y moja, so idiota.

Tras los primeros bocados, ja, veréis como todo cambia.

Y dónde dije Diego... Digo Ramona.




Digo chúpamela donde chúpate esa. Vete a la mierda donde iba un vente conmigo al huerto y me trajiste unas patatas. Asalta la banca por salta el banco, clava en hueso rasga la guitarra dispara a las lesbianas secuestra al policía quema las escuelas inunda el congreso pisa las flores de los parques arranca los árboles monta en patinete y déjate caer por la pendiente rueda como un trompo mira como un sapo resopla como hacen las iguanas descorcha tu peor vinagre haz leña del árbol en pie canta tus pecados blasfema tus verdades llora como un hombre maltratado insulta como una feminista y pide cuentas méate en todas las fuentes tira las llaves cierra las puertas arrójate por las ventanas pringa las aceras pinta las tapias come chicle muerde pipas en el cine roba a las abuelas métele mano a las señoras huye si te piden ayuda grita si te dicen calla fuma en las iglesias vomita en el agua bendita acelera cuando digan frena cruza los semáforos en rojo suelta pedos en misa ríete en los velatorios copia en los exámenes sé infiel y no mires con quién no respetes a los muertos y cágate en sus vivos desvela los secretos cuenta mil mentiras gástate el dinero mejor si no es el tuyo falsea tu currículum invéntate los títulos haz promesas que no puedas cumplir sé un farsante fóllate a un ortodoxo tócate delante de las monjas vierte sal en las heridas descuida a quien hayas de cuidar cuenta todo lo que sepas e invéntate aquello que no muerde a quien te dé de comer no bebas para olvidar hazlo para reventar drógate hasta caer muerto.




Y después de todo esto

ya podrás salir ahí fuera para decir que tú no fuiste un reprimido.

Que como te ha dado la gana

has vivido.




Donde digo vivido digo soñado,

Ramona

porque donde dije Diego...

digo malnacido.










© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

domingo, 1 de enero de 2017

BED AND BREAKFAST



BED AND BREAKFAST





A Rebeca le rompieron el corazón la semana de difuntos. No fue por amor que fue con un martillo.

Pilón.

Quedó tendida en un suelo de Bermuda Grass.



Un enterrador en acto de servicio pasaba por allí con una pala y la recogió en su carretilla.

Como buen profesional, se dispuso a sepultarla antes de que llegaran las moscas con sus miles de huevos y a la muchacha se la comieran los gusanos.




Un veterinario en caza y captura, de insectos primero y después por la policía, vio en el acto su oportunidad de redimirse ante tanto perro asesinado en su quirófano por falta de sensibilidad,

ajena,

y experiencia,

propia.




Nadie quiere a las mascotas enfermas y esto terminó por envenenarle alma y cuerpo.

Un día llamó a los dueños de los bichos y los gaseó en la propia clínica.

No sin antes haberlos encerrado en sus jaulas para perros. Y perras.

Reconoce en privado que disfrutó con ello.




Enterrador y veterinario acordaron una segunda oportunidad para Rebeca:

el primero le daría viento fresco con la pala mientras el segundo aplicaba un masaje cardíaco refrescante de alta intensidad.




Al último intento desesperado reaccionó Rebeca como solía: con asco.

Un vómito azul abandonó su boca como haría un convicto de su celda: por cualquier medio a cualquier precio por encima de cualquiera.




Teñidos de mar salobre quedaron los dos hombres mientras Rebeca furiosa les espetaba:




- ¡So imbéciles! ¡Pero no veis que estaba fuera de cobertura voluntaria!




Rebeca saltó de la carretilla y abandonó el campo santo en tres zancadas largas.

Tras la interrupción de su colapso emocional autolítico, decidió que ya había superado el duelo pertinente.

En el primer bar que encontró pidió un plato de garbanzos con morcilla. No dejó ni las migas.




En la peluquería de la esquina se cortó las puntas abiertas como palmeras. No dejó propina.




En la taquilla de viajes hacia el nuevo mundo compró un billete para el primer barco que abandonara la ciudad.

No dejó atrás nada que la pena valiera.




Asomada a la proa, desde la barandilla agradece al santo martillo por haberle liberado de su última atadura sin sentido.

Cerca estuvo de caer enamorada a pesar de haber jurado ante la tumba del pájaro carpintero que jamás volvería a dejarse atravesar con ese clavo.




En el horizonte, un cielo naranja ocupación se esconde tras una lámina salada azul indómito.

Se siente feliz porque sabe que cuando caiga la noche, volverá a quedarse dormida entre campos de cebada mecidos por el viento.

En sus sueños, con la cebada produce cerveza. Con ésta, se emborracha. Cuando lo hace, se divierte. Y entonces, es feliz hasta que otro canalla antillano le mire con ojos de trampa y ella se deje convencer.

Al amanecer, volverá a empezar si otro enterrador no la despierta en mitad del sueño como hoy.

Justo antes de que el canalla le metiera la lengua hasta el estómago sin pedir permiso.

Como a ella le gusta.




© Christophe Caro






© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

SESGO VOLUNTARIO


SESGO VOLUNTARIO 


Por querer ser miembro honorífico del mejor club de sectarios 
defiendes su causa como causa carnal. 
De tu propia carne arrancada con tus propias manos y un compromiso; 
impropio de gente cabal. 

Al tumulto de este nuevo grupo radical excluyente enconado rencoroso 
te has sumado por la cola haciendo como que no pasa nada. 
Que el tuyo no es sino un gesto natural que todo ser, 
disfuncional, 
aplaudirá. 
Es tu oportunidad, tu forma de destacar tras el largo y vacío sendero por el que tus años de vida insulsa han pasado 
con mucha pena 
y ninguna gloria. 

Ay personajillo infame, mediocre y adocenado. 
Ratoncillo asustado que no sales de tu madriguera sino es por el trozo de pan que te lanzan desde la manifestapena; ignoras que lo hacen como si fueran piedras. 
Saco de fuertes tormentos y frágiles huesos. 
Y profundas desesperanzas y enormes desilusiones. 
Y todas las cobardías para abandonar tu cueva cama y armario. 

Ay personajillo nimio e insignificante 
que en el grupo de los radicales añoras ser escuchado. 
Que te atormenta tu no ser nada tu no estar en el momento adecuado ni ser nombrado 
en ninguna parte.
Tu vivir y tu sinvivir al margen de la historia 
de los demás 
para quienes siempre fuiste historia. 
No por relevante sí por olvidada. 

Y en esta vida tuya que no es ni vida hoy te alineas con los más violentos los más furiosos los más de todo 
empezando siempre por el sótano de los de abajo. Qué has hecho sino confundir ir en la cola con estar a la última. 

Para también tú tirar piedras a los demás para escupir a quien no te gusta para fusilar al hombre que no soportas aunque no conozcas. 
Pues solo así puedes afirmar que aquí estás para algo. 
Aunque este algo sea para hacer mal.

- Nota del editor: 
Donde se lee miembro quiere decir miembra, donde dice personajillo leer personajilla, donde radicales traducir por radicalas, donde sectarios sectarias, donde ratoncillo ratoncilla, violentos por violentas, furiosos por furiosas.
Hombre dejar por hombre. 

Una vez corregido volver a leer para de verdad entender -. 



© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

martes, 6 de diciembre de 2016

ON FIRE


ON FIRE








El blanquito caquéctico se movía en el centro de la pista como un negro atlético

subido de revoluciones.

Sin pudor describía obscenos golpes de cadera

que como un cazamariposas atrapaba las miradas de blanquitas escuálidas.

Alucinadas todas con los polvos mágicos que un camarero más generoso de lo habitual

disolvía en sus daiquiris plateados.

Era la sensación del momento y ellas se dejaban seducir hasta más allá de lo imaginable.

Pero mucho más acá de lo reprochable porque en aquel tiempo de excesos y retrocesos

y saltos en el tiempo para no llegar muy lejos

todo era probable.




Sobre las columnas de sonido los vasos vacíos y los ceniceros llenos se multiplicaban con el paso de las horas y las canciones.

Los límites los marcaba el DJ a golpe de surco y disco.

Jugándose reputación y sueldo,

y más de una paliza por frustrados con el canto equivocado,

en cada cambio de tema.




Un compromiso arriesgado pinchar algo nuevo para esas orejas de borregos que hacían como que entendían,

cuando ni siquiera oían al que tenían al lado.

Todo era ruido confusión ácidos alcohol.




Desde los lavabos de señoras,

por decir algo pues ahí las únicas señoras que entraban eran las del personal de limpieza,

el resto no dejaba de ser una fauna de fulanas en busca de polvos y sueldo sin estar claro el orden preferido,

en ocasiones se escapaba un alarido.

No era de placer, esto hubiera sido razonable.

Eran espasmos de estupefacción

ante la incongruencia del nuevo escenario tras dos ácidos mal encajados.




Por los pasillos y entre las butacas en ocasiones coincidían presas con cazadores. - No digo aquí cazadoras por no confundir con las chaquetas. Aunque también:

quien más quien menos gustaba de cambiarse la chaqueta tanto dentro como fuera tanto entre desconocidos como con colegas.

Eran tiempos, como hoy, de mucho cambio de chaqueta -.




Nada nuevo ni distinto a otra noche after cualquiera,

hasta que una rubia con buzón de chupapollas en pleno ascenso subidón le dijo a su amiga más borracha que ninguna:

- Estoy caliente.




La borracha le sopló a una tercera que la primera estaba ardiendo.




Ésta, que acababa de meterle hasta el estómago su lengua áspera a un bombero

con el que se había regalado un intercambio de manoseos tetas-verga para que la envidia matara a testigos y presentes, susurró a su hombre como una gracia que por ahí había fuego.




Tras el largo beso de la iguana ya tenía a su bombero con la entrepierna dilatada, no más que otra manguera simple de uso personal profesional esperando su oportunidad de encontrar cobijo y destino.

Iba por el cuarto " ron con cocaaa colaa " y quinto porro hachís puro marroquí,

así que también su cerebro estaba en ese nivel superior de excitación:

era el momento de demostrar virilidad hombría valor. Quién sabe si aparentar algo de coraje.

Ser leyenda entre tanta hembra delirante.




Gritó el macho con aspiraciones alfa:

- ¡Fuego! ¡Fuego!




No hizo falta un tercer aviso pues otro camarero eventual con intenciones de avispado fijo y ayudante del primero

clavó su codo siniestro de emergencia en el pulsador para emergencias mientras apropiadamente sonaba "Al Calor Del Amor En Un Bar".




Consecuentemente, lo que se prendió fue el diluvio local.

Lluvia tormentosa brotó como un milagro de los surtidores en el techo y la cortina de agua se comportó cual cortina de humo.




"La Estatua Del Jardín Botánico" quiso escapar pero antes la arrolló en estampida un gentío de colgados incapaz de encontrar una salida.

Su vida no era sino puro laberinto




En tumulto grueso y torpe, esta masa informe fue rebotando de pared a pared como lo hacen los muñecos arrojados sin piedad contra la máquina del tren.




Y como tales se fueron lastimando con pisotones y golpes. Con alaridos, ahora sí grandes gritos, y mordiscos.

No hubo sálvese quien pueda en ese circo de la decadencia y el absurdo.

No hubo opciones a las opciones de morir ahogado o aplastado.

O ambos.

"Déjame" a todo volumen en el pincha discos y Los Secretos dejaron de serlo.




Torpes y desentrenados servicios de urgencia cayeron por la zona a cuenta gotas.

- No podía ser de otro modo con tanta agua inútil de por medio -.




Y los cuerpos desarticulados de jóvenes sedientos de emociones fuertes,

y de jóvenas hambrientas de hombres fuertes, los unos clavados contra los otros como nunca antes aunque siempre habían soñado, se disolvieron en la mezcla corrosiva de ácidos alcohol agua a partes iguales.




Cuando los depósitos de la ciudad se sacaron dejó de llover en el local.

Horas más tarde el fofo cuerpo de bomberos consiguió con motobombas de alta potencia drenar el mar de estulticia de aquella sala de fiestas llena de cuerpos sin sentido.




Entre ellos, asomaba la cabeza del compañero:

un recién ascendido a oficial del cuerpo de bomberos con poca experiencia mucho afán por destacar

y todo por demostrar.

En el plato del DJ sonando en bucle: "Hoy No Me Puedo Levantar". Nadie se atrevió a quitarle la razón.




- A la mañana siguiente

la prensa local se haría eco del coraje, pundonor y entrega de éste oficial muerto en valeroso acto de servicio. Un ejemplo para la ciudad una medalla al mérito un sentido homenaje ofrecido por la corporación municipal. Del resto, solo se mencionó el número-.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

THINK IT AGAIN


THINK IT AGAIN




Nunca sabrás qué te va a deparar el futuro:

una tarta de cumpleaños sin serlo o una hostia en los morros.

A mano abierta bate lanzado o maza gruesa.




No hagas planes, por tanto.

No acertarás con el resultado y te domeñará el desencanto.

A puño cerrado ojo triste o corazón plegado.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

sábado, 3 de diciembre de 2016

DUMB

DUMB








A los datos empíricos me remito, que Jorgito es un tipo bruto.

Bruto no bruto de músculo,

que el tiempo de marcar silueta cultivada y fina chocolatina pasó;

desdibujado está hoy entre sus kilos de más

en lipídica reconstrucción.




Pero Jorgito es bruto por su falta de consistencia, mental y argumental. Analítica y reflexiva. Principalmente, formal.

Ergo: es Jorgito un tipejo extraordinario. Extraordinariamente informal.




No hay sustancia donde debían las neuronas llenar los baches, qué digo baches,

socavones que le cruzan ese cerebro de corcho y defunción

como quien se estampa la cara contra el muro grueso de los lerdos.

Jorgito aspira al liderazgo de éstos. Una paradoja:

en el país de los necios, el más tonto es el rey de todos ellos.




Méritos no escasean y actitud le sobra. Que Jorgito es bicho malo envidioso aprovechado manipulador y tramposo.

Farsante desde que se levanta, dado a mentir para sobrevivir o, simplemente, porque sí.

Que razones no le hacen falta porque Jorgito es así.




Pero no confundirse que Jorgito no está acabado pues Jorgito tiene futuro.

Yo diría, que mucho. Las pruebas,

empíricas,

demuestran que mucho más.




Hay un mundo ahí fuera a reventar de Jorgitos

esperando a los Jorgitos que como él tienen cancha.

Por tanto, para ellos,

hay esperanza.




Sorry for los Antonitos y Luisitos y Ramonitos y Enriquitos

y todos aquellos itos que han alcanzado otro hito

más elevado y distinto

al que a los que utilizan al resto para beneficio propio

como hacen los Jorgitos.




Jorgito es la irrefutable prueba,

de que este mundo absurdo es para los tontos listos.


© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

viernes, 2 de diciembre de 2016

CAMBIO DE FECHAS II

CAMBIO DE FECHAS II








A la atenta atención de este consejo de administración de la OPU

- ORGANIZACIÓN DE LOS POETAS UNIDOS -

por cuenta propia y ajena me dirijo

a fin de pedir consejo

para todo lo que a continuación prosigue.

Pues en profundo dilema me hallo,

tratando de compensar tiempo con tiempo,

para que ni mi amigo ni yo, perdamos en la negociación.




Estimado Presidente Importante,

a su atención el suscribiente




EXPONE :




QUE

estamos un caballero y yo negociando ha tiempo un asunto

que a buen andar nos trae

aunque no lleguemos a ninguna parte.




A mi amigo que dice ser hombre de campo

y que para ello gloriosa heráldica esgrime,

PASTOR y de ALMENDROS por si fuera poco,

parece que desde hace un tanto vienen a sobrarle los lunes.




Yo que soy de natural flexible y a los buenos tratos me adapto

hice una contraoferta que al caballero no interesó tanto.

Propuse días usados a cambio de unos pocos a plazo.

Conste que no hay intento de engaño

puesto que como bien sabe usted

hay días usados que sin embargo son buenos,

hay otros que estando nuevos pueden acabar mal parados.




Esta generosa propuesta al amigo no satisfizo

y me encuentro en el complicado entuerto

de recalcular lo que ya he prometido.




No pasaré por tacaño, doblo la apuesta aunque pierda:




Ofrezco mi primer día de reyes, aquel que trajeron la bicicleta

por ser este quién sabe si el mejor regalo

que haya tenido hasta la fecha.




A cambio me conformo con un par de Sietes, siempre que sean de julio.

No confundir con Julio, que éste sí que es un tipo avaro.




Pero no acaba aquí la oferta, pues si a mi amigo Pastor le gusta,

para que vea mi afán de buen trato,

a ese día le acompañan varios regalos.




Martes de carnaval del 79; miércoles y jueves de cuaresma de 3 años de su elección; lunes alternos de enero a marzo, más otros tantos de octubre; jueves santos del 81 al 83 y 3 sábados de pecado del 85, confirmo que hubo mucho pecado, intuyo que le gustará disfrutarlos; dos domingos de boda Premium en el 92 y 97 donde hubo más de un affaire; por penúltimo un viernes de junio del 2009 que empezó con mesa y mantel y ya le cuento en privado cómo terminó, con quién y por qué.




Dejo por último algo que es una incógnita,

pero que a buen aventurero no amilanará:

No, no es La Milana Bonita, sino la noche buena de 2016.

Me han confirmado que no estarán los cuñados,

es una garantía de éxito y también asegurará la fiesta.




Visto todo lo anterior, para ser justos en todo,

me quedaría también con el próximo San Andrés.

Tanto porque siendo el patrón de mi amigo,

intuyo habrá buen guiso,

como porque de vez en cuando me gusta ser menos Caro,

y más mezclarme con el ganado.




No sé, noto que fuéramos todos hermanos.

Ya me dirá usted por qué.




OTROSÍ DIGO:




Que con esto me despido.

Dejo a su buen criterio

que tome y saque y quite y ponga

a fin de que los dos tratantes puedan contar lo que sobra.

Esto querrá decir que se ha alcanzado lo imposible:

ambas partes han salido ganando.




Dios guarde a usted muchos años

Y el diablo nos dé alegría al resto.







© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

CAMBIO DE FECHAS I



CAMBIO DE FECHAS I







Por razones que no se deben explicar con profundidad en este foro

a John un día dejaron de interesarle los martes. Aparentemente, porque el miércoles se veía con una gata parda en el secreto callejón de un polígono local de industriosos.

Y la gata le llenaba para toda la semana.




La verdad que la gata no era parda que era negra, por esto un día dejó de verla:

no pudo distinguir su oscura silueta aquella noche de apagón en la ciudad.

- He dicho que no se debía comentar en el foro, pero no que no lo fuera a hacer. Por algo me llaman el cuentalotodo -.




Lo cierto es que a partir de esa fecha tampoco los miércoles eran días propicios para John. En el mercado del jueves los puso a la venta por lotes:




< Regalo martes impar por cada miércoles que usted me compre. 5 si lo que se lleva son 3 >.




No todo el mundo comprendió su propuesta, por esto al pasar tuve ocasión de hacerle esta oferta;

creí, que no la podría rechazar:




- Me quedo con 2 martes pares si en el lote me incluye 3 miércoles impares.




No hubo trato, pero sí diálogo:




- 4 martes impares y 2 miércoles pares si me los trueca por 2 jueves de agosto.

- Si vamos a cambiar de meses tengo otra oferta mejor:

me quedo con sus martes le regalo los miércoles le ofrezco un viernes de julio por todos los jueves de marzo.




- Estoy desconcertado, pero añado a la báscula un lunes de enero y 2 de febrero si me ofrece 2 viernes de junio y media mañana cualquiera.




- Interesante propuesta, caballero, mire si ésta le convence más:

2 sábados de junio por todos los miércoles de septiembre y 10 martes a su elección.




- Me halaga usted, estimado cliente, pero

¿no le interesará por un casual este par de lunes que me cuelgan desde febrero? Confirmo que son muy pesados, pero no se los pondré al peso hoy estoy que lo tiro todo, me conformo con 2 viernes alternos de mayo a abril.




- Querrá decir de abril a mayo, apreciado tendero. Diría que nos vamos acercando.

- No, no, no. Sé muy bien por dónde me ando y estoy pidiéndole un año.




- De acuerdo, acepto ese trato si es con carácter retroactivo. Después de todo, ya los he malgastado.

¿Le interesan también mis domingos de segunda mano?

- Ah, déjeme pensar esta noche y mañana le doy la respuesta. Tengo que cerrar cuentas.




- De acuerdo, pero para ser congruentes con esta negociación del pasado, ¿no le parece más oportuno que quedemos antesdeayer?

- Efectivamente, es usted muy sagaz. Nada como la perspectiva del tiempo para poder acertar.




- Hasta antesdeayer, entonces.

- Así es, ¿qué tal a las menos 3?

- Perfecto. Yo no llevaré nada.




- Por su doble negación, entiendo que lo llevará usted todo.

- Así es. Confío en que usted sea usted.

- Lo intentaré. ¡Hace dos días yo era mucho más joven! No sé si sabré qué hacer.

- Ni yo si lo reconoceré.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE

BOYS BOIS VOIS


BOYS BOIS VOIS








Estuvimos bebiendo

-absenta -

y fumando -

-marihuana -

toda la noche.




Íbamos tras unas chicas que iban tras unos chicos que no éramos nosotros.




Error de apreciación de unas mentes mal calibradas por los estupefacientes y otras drogas más mundanas.




Uno del grupo solo bebía calimocho pero no se libró del sopor que acompaña a la idiotez de los enamorados enganchados.

A las drogas,

que aquellas chicas no eran para tanto ni estos chicos que menciono

estaban dispuestos a comprometerse un tanto.




Recuerdo el episodio porque no terminó como suele:

ellas cabalgando sobre sus desconocidos nosotros rumiando nuestra mala sombra contra la pared.




Por un quiebro absurdo o inesperado o quién sabe si merecido del destino

a todos nos detuvo la policía local.




A ellas por levantarse las faldas en la rotonda con la ecuestre del generalísimo.

A nosotros por hacer un calvo en grupo ante la fachada de los juzgados.




Al tomar declaración ante el secretario más tonto de la corporación

ellas afirmaron ser fieles seguidoras de los avatares de ese señor tan importante con cuerpo de bronce.

No convenció al agente y las encerraron sin contemplación.




A nosotros nos preguntaron si preferíamos piedra, papel o tijera.

Mi amigo eligió la piedra su amigo el papel yo la tijera.




El primero la metió en el papel del segundo y la arrojaron a la frente de un guardia.

Yo clavé la tijiera en el cuello del más alto y el secretario,

mudo de espanto,

no movió un músculo.




Una vez liberados nos jugamos a cara o cruz si debíamos libertar a las damas.




Salió cara, nos las llevamos.




La cruz fue soportarlas

las próximas catorce horas.




Desde entonces recuerdo aquella moraleja:




No vayas detrás de quien te huye:

seguramente será por algo.

© CHRISTOPHE CARO ALCALDE