lunes, 3 de enero de 2011

MAC



MAC


Y, al final, me querías.
Tarde dijiste que me querías.
Tal vez porque tarde te diste cuenta.
Cuenta te diste tarde porque no querías.
No querías querer.
Querer no querías porque no te quieres.
No te quieres porque no quererte quisieron.
Quisieron, los que no quisieron.

Conflictos en tu mente vi.
Enredado tu pensamiento en pasado. En el tiempo.
¿De qué nos sirve el tiempo que ya es pasado?
¿Te sirvió cuando pasó aquel tiempo?
Por feliz te hiciste pasar cuando aquello pasó.
Pero lo que pasó no quisiste que te pasara.
Y hoy del peso de aquel pasado no te liberas.
Y corres, y aúllas, como una fiera.
Como la fiera herida y acorralada.

Acorralada te veo en tu pensamiento enredado.
Enredado en el pasado, en el tiempo.
Asustada por lo que pueda venir. Acaso pasar.
¿Y si acaso lo que pasa es lo que de verdad quisieras?
Quisieras, ¿quisieras no enterarte de que pasara?

Tu corazón está lleno de ausencias.
De amor que no se te dio.
De lo que se te dio y no debió.
De quienes ignoraron que pasaba, lo que pasó.
De quienes creerte, no quisieron.
No quisieron porque no te quisieron.
Porque no te quisieron, hoy no te quieres.

¿Cómo seguir adelante cuando tus pies se quedan atrás?
¿Cómo escalar los montes que tanto te atraen,
con el peso que a la espalda llevas?
¿Cuánta es la fuerza que necesitas, para hacer lo que,
de verdad,
quieres?
Tanta como hoy te falta.
Pues toda la tienes gastada en, eso que llaman,
vivir.
Vivir que es tu sobrevivir.
Y a veces, a veces sé que deseas morir.
Que no eres capaz de ver las razones, para pensar lo contrario.
Así que sigues viviendo, que es muriendo contra ti misma.

Sé que hoy te paseas por casa, desnuda de deseos y ropa.
Desnuda de todo lo que te sobra.
Tu cuerpo muestra las cicatrices, los jirones que te hicieron los años.
Más, aquellos en que eras un cuerpo pequeño.
Tiempo en que a vivir comenzabas, y tuviste,
como siempre,
que luchar por sobrevivir.
O por no vivir lo que estabas viviendo.
Callada, silenciada. Con miedo.

Aquel silencio forzado, es hoy el que más te pesa.
Porque a pesar de los años,
son fantasmas que no liberas.
No liberas porque no te liberan.

Acurrucada en tu cama, sueñas con que todo pasa.
Y lo que te gusta se queda.
Sueñas con que no ha pasado, eso que no has olvidado.
Pero la verdad te ahoga. Abrasa.
Quemada estás, quemado has tus heridas.
Las que no cicatrizan.

Arrancarte a pedazos la carne que te mancharon,
también quisieras.
Sabes que no podrá ser.

Un traje de papel te haría
para que en él escribieras
todo lo que quisieras. Quisieras, que te pasara.
Y que el resto,
se te olvidara.
Pues ni te pedirán perdón, ni por ello te sentirás mejor.

Vuela. Vuela.
No revivas. Vive.

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